El martirio de san Sebastián (El Greco, Palencia)

El martirio de san Sebastián
San Sebastian El Greco.jpg
Autor El Greco, Hacia 1577- 1578
Técnica Óleo sobre lienzo
Estilo Manierismo
Tamaño 191 cm × 152 cm
Localización Catedral de Palencia, Palencia, Flag of Spain.svg  España
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El martirio de san Sebastián es una de las obras más destacadas del pintor renacentista Doménikos Theotókopoulos, El Greco. Se conserva en la Catedral de Palencia, y es la obra cumbre de su museo catedralicio.

Se trata de una pintura realizada al poco de la llegada a España del pintor cretense, y presenta fuertes influjos de la pintura italiana contemporánea, que El Greco había tenido ocasión de conocer durante sus estancias en Roma y Venecia.

Descripción

El lienzo, de gran tamaño, muestra a un joven san Sebastián atado a un árbol, desnudo y con una flecha en el costado. La inestable postura del santo, con una pierna flexionada sobre una roca y la otra tocando la piedra con la rodilla y apoyada en el suelo, muestra un típico contraposto de raigambre clásica, y permite al artista mostrar detenidamente la musculatura del tronco y del brazo derecho, atado a la espalda. El otro brazo se encuentra extendido hacia el vértice superior derecho, con la mano caída, lo que acentúa la sensación de debilidad ante el martirio. El tronco y la cabeza se encuentran levemente inclinados hacia la izquierda, iniciando el cuerpo del santo una torsión o postura serpentinata típicamente manierista. Se ha señalado que tanto el aspecto heroico del santo, como el interés por el desnudo (muy poco común en la pintura española) y la postura inestable y forzada pueden ser ecos de la obra de Miguel Ángel, cuyas obras vio El Greco en Roma.[1]

El fondo presenta un cielo azul profundo con celajes blancos de aspecto metálico, típicos del pintor, y un breve paisaje con algunos árboles de tonalidades pardas y verdes, entre los que se mueven algunos personajes, muy diluidos en la lejanía, que pudieran ser los ejecutores del suplicio. La roca sobre la que se apoya san Sebastián lleva inscrita la firma del autor. El ambiente que rodea la figura es realista, incluyendo la representación exacta del árbol al que se ata al santo (una higuera), así como la veraz captación de su rostro. No hay referencia alguna a lo sobrenatural, salvo la mirada alzada al cielo del joven mártir. El artista utilizó una composición muy similar en una obra tardía, un San Jerónimo en penitencia, conservado en la National Gallery de Washington.[3]

La gama cromática se presenta más reducida que lo habitual en el Greco, aún cuando presenta notable riqueza, destacando los matices grises y pardos de las carnaciones y el paisaje, en contraste con el brillante azul del cielo, velado en parte por las nubes. El tratamiento de la luz es interesante, con un foco lumínico cenital, pero destaca aquí la ausencia del rompimiento de gloria que posteriormente utilizará el pintor en obras de este tipo.

El santo está resuelto con pinceladas gruesas y empastadas, al contrario del fondo, que las tiene más finas y sueltas.

No se conoce con exactitud cómo llegó la pintura a la catedral palentina, ni cuál fue su ubicación original. Figuró en la exposición de " Las Edades del Hombre" que visitó la ciudad en 1999 con el nombre de "Memorias y esplendores". La obra apenas ha sufrido intervenciones y su estado de conservación es óptimo. Fue restaurada y limpiada con motivo de la exposición antológica de El Greco que se exhibió en Madrid, Nueva York y Tokio.

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