El marino que perdió la gracia del mar

El marino que perdió la gracia del mar
de  Yukio Mishima Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Japonés Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original 午後の曳航 Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial
País Japón Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1963 Ver y modificar los datos en Wikidata
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El marino que perdió la gracia del mar es una novela del escritor japonés Yukio Mishima, publicada por primera vez en el año 1963. Narra la decisión del marinero Ryuji de abandonar el mar y sus anhelos tras conocer a la viuda Fusako y enamorarse de ella. Sin embargo Noboru, hijo de la viuda, tras haber idealizado al marinero, e influenciado por su grupo de amigos, no aceptará la decisión de Ryuji de vivir en tierra y convertirse en su padre.

Esta novela fue llevada al cine en el año 1976 (con el título The Sailor Who Fell from Grace with the Sea) por el director estadounidense Lewis John Carlino. En Argentina el título de la película fue traducido al castellano como El marino que perdió la gracia del mar mientras que en España se tradujo como Los días impuros del extranjero. La película fue protagonizada por los actores Sarah Miles, Kris Kristofferson y Jonathan Kahn. Por su interpretación, Sarah Miles y Jonathan Kahn fueron nominados a sendos Globos de Oro en la edición del año 1977 de la ceremonia de estos premios.

Citas

«El pensamiento de separarse de ella al día siguiente era doloroso, pero tenía una máxima que contrarrestaba ese dolor, unas palabras etéreas que sonaban en sus sueños una y otra vez: "El hombre parte en busca de la gran causa, y la mujer queda atrás". Sin embargo, Ryuji sabía mejor que nadie que en el mar no había gran causa alguna que buscar. En el mar había sólo guardias que unían el día y la noche, tedio prosaico y míseras condiciones de forzado.»

«Y sin embargo, en la travesía de vuelta del último viaje, Ryuji había descubierto que estaba cansado, mortalmente cansado del aburrimiento de la vida del marino. Tenía la certeza de que lo había probado todo en ella, hasta las heces, y estaba harto. ¡Qué loco había estado! No había gloria que encontrar en ningún lugar del mundo. Ni en el hemisferio Norte. Ni en el hemisferio Sur. Ni siquiera bajo la estrella con que todo marino sueña: la Cruz del Sur.»

«Los fantasmas del mar y de los barcos y de los viajes oceánicos existían tan sólo en aquel aliento fresco y rutilante. Pero, con el paso de los días, veía cómo se iba adhiriendo a Ryuji otro de los groseros olores de la rutina de la tierra: el olor del hogar, el olor de los vecinos, el olor de la paz, de las frituras de pescado, de las bromas, del mobiliario que nunca cambiaba de lugar, de los libros del presupuesto familiar, de las excursiones de fin de semana... Todos los pútridos olores que despiden los hombres que habitan en la tierra: el hedor de la muerte.»

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