El hijo del acordeonista

El hijo del acordeonista (Soinujolearen semea) es una novela de Bernardo Atxaga de 2003.

Reclama lectores dispuestos a participar en un diálogo de voces que hablan de un sinfín de emociones: de afectos y traiciones, de amor y de muerte, leyendas de paraísos y costumbres perdidas, la memoria de la Guerra Civil y la dramática transformación de víctimas a verdugos. Esta supuesta sinfonía de voces y emociones de los protagonistas que discurren por toda la novela es, al final, una misma voz: la del autor.

Ésta es la novela más personal de este autor. En ella recorremos, como si miráramos un mosaico hecho con distintos tiempos, lugares y estilos, la historia de dos amigos: Joseba y David, el hijo del acordeonista. Desde los años treinta hasta finales del siglo XX, desde Obaba hasta California, de la infancia en la escuela a los infiernos de la guerra y de la violencia, Atxaga aborda de forma valiente el tema de la memoria, la nostalgia, la amistad y también de la tristeza del que deja su tierra sabiendo que no volverá. Y en el centro de las múltiples ramificaciones de esta historia, la única posibilidad de salvación frente a las circunstancias más dramáticas: el amor.

"Las violencias son de distinto signo e incluso, moralmente, son de dirección contraria, pero se puede decir perfectamente que aquéllos que huían de los fascistas eran las víctimas de una época, y con el paso del tiempo se convirtieron en verdugos", dice un Atxaga que procura "no ser relativista en estos temas".

El crítico Ignacio Echevarría publicó una muy dura crítica sobre esta novela en el suplemento de cultura Babelia. A raíz de dicha reseña, se le dejaron de encargar colaboraciones desde El País, que pertenece al mismo grupo editorial que publica la novela de Atxaga. A raíz de las represalias laborales contra Echevarría, se produjo un debate en el que participaron el crítico, El País, lectores y escritores, en lo que se vino a llamar "El caso Echevarría".

Other Languages