El Señor de los Anillos: el retorno del Rey

El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (título original en inglés: The Lord of the Rings: The Return of the King) es la tercera película de la trilogía cinematográfica de El señor de los anillos, dirigida por Peter Jackson y basada en la tercera parte de la obra de J. R. R. Tolkien, El señor de los Anillos. Tuvo un presupuesto de 94 millones de dólares y fue rodada del 11 de octubre de 1999 al 22 de diciembre de 2000.

Trata sobre la última parte del viaje que emprendieron los nueve compañeros (de los cuales quedan solamente ocho) para salvar a la Tierra Media de la oscuridad impuesta por Sauron. En esta parte se decide el destino de todos los habitantes de estas tierras.

Los primeros dos filmes fueron El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo y El Señor de los Anillos: las dos torres, aunque en esta película se incluyen algunos eventos del libro anterior: Las dos torres.

En una edición especial extendida se introdujeron nuevas escenas que ayudan a comprender mejor el contexto de la película y a cada uno de los personajes. Estas escenas se suprimieron en la versión original porque alargan demasiado la película y le restan dinamismo.

El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey está considerada una de las películas más grandes y exitosas en la historia del cine. En octubre de 2011 la IMDb la colocaba en el puesto 10 de las 250 mejores películas de la historia.[3] El 29 de febrero de 2004, durante la ceremonia de los Premios Óscar, El retorno del Rey ganó los once Óscar a los que fue nominada, convirtiéndose en una de las tres películas en obtener todos los premios a los que optaba (las otras dos son Gigi y El último emperador), y convirtiéndose también en una de las películas más premiadas de la historia, igualando en número de premios a Titanic y Ben-Hur.

En cuanto a recaudación, se colocó en su momento como la segunda película más taquillera de todos los tiempos, con una recaudación global de 1119 millones de dólares, únicamente por detrás de Titanic (1997, 1843 mill.). Posteriormente fue superada por Avatar (2009, 2782 mill.), The Avengers (2012, 1510 mill.) y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 2 (2011, 1215 mill.), entre otras (si bien hay que tener en cuenta la inflación y el precio de taquilla).[4]

Argumento

La historia comienza con un recuerdo de cómo el hobbit Smeagol llegó a poseer el Anillo de Poder, tras matar a su amigo Déagol, quien lo había encontrado en el fondo de un río (donde cayó muchos años antes, como se vio en la primera película, cuando unos orcos asesinaron a Isildur, quien había cortado el dedo a Sauron en el Sitio de Barad-dûr, que concluyó la Guerra de la Última Alianza, y había conservado el Anillo a pesar de las advertencias de Elrond). A partir de entonces continúa el relato en donde se dejó mientras Gollum lleva a Frodo y Sam a través de la entrada cercana a Minas Morgul, en donde ven a sus ejércitos partir a la guerra.

Luego de la victoria en la batalla del Abismo de Helm, el Rey de Rohan, junto a Gandalf, Aragorn, Legolas, Gimli y Éomer se dirigieron hacia Isengard, la ciudadela de Saruman desde la que había partido el ataque. La encontraron completamente destruida por los Ents, y volvieron a reencontrarse con Merry y Pippin. Entre las ruinas de la ciudad, Pippin encontró el palantir de Saruman, que Gandalf rápidamente tomó bajo su custodia (en la versión extendida DVD, hay una escena eliminada donde se muestra a Saruman y a Grima. Gandalf rompe la vara de Saruman y el rey Théoden invita a Grima a regresar a Rohan. Saruman se burla de Grima, y este, lleno de ira, coge una daga que tenía escondida y lo apuñala. Legolas lanza una flecha que impacta a Grima y ambos mueren. Saruman cae desde la terraza de la torre y cuando llega al suelo suelta el Palantir que tenía escondido. Luego Pippin lo encuentra).

Después de las celebraciones de la victoria, Pippin tuvo gran curiosidad por ver de nuevo la piedra, y se la quita a Gandalf mientras dormía. Vio en ella el ojo de Sauron, quien intentó obtener información de él, aunque Gandalf logró intervenir rápidamente, sin que Pippin revelara nada sustancial. Pippin, en cambio, sí llegó a ver algo importante: un árbol blanco. El mago entendió que se trataba del Árbol Blanco de Minas Tirith, lo cual quería decir que Sauron planeaba atacar Minas Tirith. Gandalf partió inmediatamente a advertirles, y llevándose también a Pippin para protegerlo en la ciudad. Pero al llegar se encuentran al Senescal Denethor II apenado por la muerte de su hijo preferido, Boromir, y completamente indiferente a todo lo demás. Sintiéndose en parte responsable, ya que Boromir murió defendiéndolo, Pippin ofrece sus servicios a Denethor como soldado. Denethor desconfía de Gandalf sabiendo Aragorn acompaña al Rey Théoden, quien deberá recuperar su trono como heredero de Isildur, lo que significaría el derrocamiento de Denethor, quien le reprocha a Gandalf que quiera usarlo de escudo contra el ataque de Mordor, para que luego Aragorn ocupe el trono. Por todo esto Denethor se niega a seguir la recomendación de Gandalf acerca de pedir auxilio de Rohan, pero Gandalf decide invocar la ayuda de Rohan y manda a Pippin a encender las almenaras de Minas Tirith. Aragorn al advertir la petición de ayuda la comunica a Théoden, quien a pesar de haber dudado en intervenir (ya que Gondor no le auxilio en la Batalla del Abismo de Helm ni en otros ataques de Saruman), al final decide reunir a su ejército para marchar a la guerra, y pide a Gamling y a Éomer que lleven a todos los hombres posibles al Baluarte del Sagrario.

Las fuerzas de Rohan se toman unos días para reunir a sus jinetes, para luego partir hacia Minas Tirith; Theoden se lamenta al ver que no todos sus súbditos acuden al llamado y que no contará con fuerzas suficientes para derrotar a Mordor, entonces Gamling le reprocha que no lograrán regresar con la victoria, pero Théoden le dice a el y a otros hombres que eso no importa, lo que importa es enfrentarlos en batalla a pesar de que sean derrotados, así decide proseguir la marcha. Aragorn recibe una misteriosa visita de Elrond: su hija Arwen vio en un futuro que podría tener hijos con Aragorn y eso la decidió a quedarse en la Tierra Media, por lo que Elrond brindó su ayuda en la guerra reforjando la gran espada Narsil que había derrotado a Sauron en su momento (los fragmentos de la espada que se conservaron por siglos en Rivendel, fueron reforjados en una nueva espada con el nombre de Andúril, Llama del Oeste), y recordándole a Aragorn que con esa arma conseguiría la cooperación del ejército de los muertos (que tenían una promesa por cumplir hecha al rey Isildur). Con esta espada, Aragorn, Legolas y Gimli abandonan al resto del ejército de Rohan y se adentran en una caverna en donde mora el ejército de los muertos. (En el libro de Tolkien al entrar a la caverna encuentran el cuerpo de Baldor hijo de Brego, segundo rey de Rohan). Estos fantasmas habían prometido ayuda a Isildur pero no se la brindaron, por lo que tras su victoria sobre Sauron los maldijo para que, aún después de muertos, no tuvieran paz. Sólo si un día pagaban su deuda podrían hacerlo. Aragorn reclamó su ayuda, prometiendo como Rey de Gondor que daría su deuda por cumplida.

Gollum, por su parte, después de haber dicho a Frodo que Sam quería quedarse con el Anillo, para lo que le pediría tomarlo en algún momento, tomó el pan que quedaba, dejó migas en las ropas de Sam y lo inculpó de haberse comido todo. Mientras Sam golpea repetidamente a Gollum, Frodo sufre una descompensación y Sam, al verlo se ofrece ayudarlo con el Anillo, así Gollum logra hacer que Frodo desconfíe de Sam y lo aparte de su viaje, justo cuando lo hizo entrar en el paso de Cirith-Ungol y al antro de Ella-Laraña. Aun así, logró liberarse y atacar a Gollum. Gollum aseguró ser inocente, que el Anillo lo obligaba a hacer lo que hizo, y Frodo le dijo entonces finalmente para qué iba a Mordor: para destruirlo. Gollum volvió a atacar, pero cayó por un barranco. Ella-Laraña atrapó a Frodo luego de eso, pero fue ahuyentada por Sam. Sam creyó que Frodo estaba muerto por el veneno que le inyectaron y le quitó el anillo para continuar la misión, pero entonces llegaron unos orcos. Sam se escondió, y los orcos encontraron y se llevaron el cuerpo de Frodo, que comentaron que no estaba muerto sino sólo inconsciente por varias horas. Sam se infiltró en su fortaleza y lo liberó, y continuaron su viaje disfrazados de orcos.

Denethor envió a su hijo Faramir en una misión destinada al fracaso por que le odiaba profundamente y le culpaba por la muerte de su hermano, para que recupere un bastión de Minas Tirith Osgiliath, conquistado previamente por los orcos. Faramir aceptó esa misión suicida sólo por su afán de demostrarle a su padre que él también era un guerrero leal y competente, y dolido por la preferencia abierta que su padre siempre tuvo por Boromir. Sólo Faramir logra regresar, pero mal herido y Denethor al ver a su hijo herido por varias flechas enloqueció, creyéndolo muerto. Mientras el grueso de las fuerzas de Mordor avanzaban sobre la ciudad, Denethor (olvidando defender Minas Tirith) fue junto a su hijo a quemarse vivo en una pira. Gandalf logró retirar de la hoguera a Faramir, que aún estaba vivo, pero Denethor se incineró, cayendo al vacío desde la cuidadela.

Por otro lado, las huestes de Mordor inician el asedio a la ciudad blanca. Gandalf organiza a las tropas de Gondor para la defensa a la espera de que llegue Theoden y sus jinetes, a pesar de que sea tarde. Durante todo un día los hombres de Gondor mantienen sus posiciones frente a la sombra gracias a su coraje y valor demostrado contra Mordor durante muchos enfrentamientos anteriores, lo que ocasiona bajas importantes en el ejército de Sauron. Sin embargo, debido a su gran número las fuerzas de Mordor apenas si podían ser contenidas, y con el gran ariete Grond tiraron abajo las puertas de la ciudad, entrando en Minas Tirith y obligando a los soldados de Gondor a retorceder al segundo nivel. Con estos sucesos y a pesar de la gran resistencia ofrecida por Gondor en cada calle, cada casa, luchando cada hombre hasta el último aliento, creyendo perdida la esperanza de sobrevivir y cuando ya la victoria de Sauron parecía cercana; en la versión extendida Gandalf y el Rey de Los Nasgûl se enfrentan y justo cuando parece que Galdalf morira aparecen en el horizonte los jinetes de Rohan, que volvieron a emparejar la situación gracias a su poderosa carga de caballería y hace retroceder a los orcos. Ante esto Mordor trajo poderosos refuerzos: un ejército de sureños ( Haradrim) con elefantes de guerra, ante esto el Rey de Rohan ordena que su ejército se forme para volver a cargar contra los sureños y con mucho esfuerzo los hombres de Rohan se libraron de algunos de ellos y mostraron gran resistencia a pesar de las bajas sufridas.

La batalla parecía empezarce a perder, pero Theoden es herido mortalmente por el Señor de los Nazgûl, quien le ordenó a su criatura voladora que se diera un festín con la carne del rey caído. Éowyn apareció para defenderlo y fue derrotada también por el espectro, el cual le recordó que ningún hombre era capaz de matarlo. En ese momento Merry apareció por detrás y le clavó su puñal en la pantorrilla; Éowyn se quitó el casco y reveló que no era un hombre sino una mujer, y acto seguido le atravesó la cara con su espada. El Rey Brujo finalmente desapareció, vencido no por un hombre sino por una mujer y un hobbit.

Entonces aparecieron también varios barcos piratas que Mordor esperaba, para atracar en los muelles de Osgilliath, pero para sorpresa de los orcos, de esos barcos bajaron Aragorn, Legolas y Gimli, que los habían tomado al abordaje. Con ellos venía el ejército de los muertos, que limpió los campos de Pelennor por completo: todas las clases de criaturas que Mordor había llevado a la guerra eran pulverizadas en segundos.

Al terminar la batalla, el rey de los muertos reclamó a Aragorn cumplir su promesa de liberarlos. Gimli aconsejó no hacerlo, Mordor aún era un peligro y ellos eran muy útiles, pero Aragorn cumplió su promesa y consideró pagada su deuda. Los espectros desaparecieron.

Gandalf aseguró que Sauron pronto recuperaría el Anillo y que resistir los ataques era inútil, ya que Mordor era mucho más poderoso y finalmente prevalecería. Su única esperanza era que Frodo tuviera éxito en destruir el Anillo entonces Aragorn aconseja que reúnan a los hombres y marchen a la Puerta Negra pero Éomer dice que no venceran a Sauron. Sin embargo se preparan para que el ejército mantenga la atención de Sauron enfocada sobre ellos, y distraído de la presencia de Frodo y el Anillo en su propio territorio. Todos los supervivientes marcharon a la Puerta Negra, donde Aragorn exigió a Sauron que se rindiera, pero en lugar de eso las puertas se abrieron y por ella apareció el ejército del señor oscuro, y un mar de enemigos los rodeó.

Desafiando a Sauron por última vez, los hombres del Oeste cargaron liderados por Aragorn contra los ejércitos del Señor Oscuro. Durante un buen tiempo mantuvieron su posición, pero el número de enemigos no parecía agotarse y las fuerzas de los hombres empezaban a decaer.

Frodo y Sam llegaron finalmente al Monte del Destino, donde Gollum reaparece para recuperar el anillo. Pero, una vez junto al borde por donde Frodo podría tirar el anillo al fuego y destruirlo, finalmente sucumbe ante su poder y lo reclama para sí mismo. Gollum entró entonces y, aunque Frodo era invisible, se lo tiró encima y le arranca el dedo para quitarle el anillo. Entre ambos se lo disputaron al borde del abismo, y cayeron por él. Frodo se pudo agarrar del borde, pero Gollum y el Anillo cayeron a las llamas y fueron destruidos. Justo en ese mismo momento, cuando el fin de los hombres parecía inevitable, la torre de Sauron se vino abajo, el gran ojo explotó, Mordor se hundió en el suelo y todos los orcos huyeron o murieron.

Gandalf rescató a Frodo y Sam de Orodruin (Monte del Destino) montando en el lomo de Gwaihir, el señor de los Vientos, y los hobbits recibieron honores en Gondor durante la coronación de Aragorn como rey por parte de todos sus habitantes y también de Rohan, pues gracias a ellos su mundo se salvó y tenían una oportunidad de empezar a vivir al fin en paz. Luego volvieron a la Comarca, donde Sam se casó con Rosita. Frodo escribió sus memorias, dejándole a Sam el final del libro; finalmente se embarcó a las Tierras Imperecederas junto a Bilbo, Gandalf, Elrond, Galadriel y los elfos restantes. La película acaba con la vuelta de Sam a su casa, donde lo esperan su hija, Rosita y su pequeño bebé, tras despedir a sus amigos en los Puertos Grises. Sam dice: "Bueno. Estoy de vuelta", (palabras con las que también terminaba la novela), entran juntos en casa, y cierra la puerta.

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