El Dorado

El Dorado
Guaiana ofte de Provincien tusschen Rio de las Amazonas ende Rio de Yuiapari ofte Orinoque.jpg
Lago Parima y la ciudad de El Dorado en un mapa de 1625.
Tipo Reino
Otros nombres Manoa
Detalles
Localización Flag of Cross of Burgundy.svg Virreinato de Nueva Granada
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El Dorado es un legendario reino o ciudad, supuestamente ubicado en el territorio del antiguo Virreinato de Nueva Granada, en una zona donde se creía que existían abundantes minas de oro.[10]

Origen de la Leyenda

Primeras Noticias del Perú

Vista de Panamá. Aquí los españoles recibieron las primeras noticias sobre las riquezas del Perú.

La historia sobre las grandes riquezas de Sudamérica se inicia en Panamá, cuando el conquistador Vasco Núñez de Balboa emprende las primeras expediciones hacia el interior del istmo. En su camino, los españoles se cruzan con la tribu del indio Comagre, del cual reciben esclavos y algo de oro, entre otras cosas. Según las crónicas, cuando Núñez de Balboa realiza el reparto del oro entre los soldados, se produce una riña entre algunos españoles inconformes con la partición. En ese momento, Panquiaco, hijo mayor de Comagre, golpea la balanza, y dice:

"Si yo supiera, cristianos, que sobre mi oro habíades de reñir, no vos lo diera, ca soy amigo de toda paz y concordia. Maravíllome de vuestra ceguera y locura, que deshacéis las joyas bien labradas por hacer de ellas palillos, y que siendo tan amigos riñáis por cosa vil y poca. Más os valiera estar en vuestra tierra, que tan lejos de aquí está, si hay tan sabia y pulida gente como afirmáis, que no venir a reñir en la ajena, donde vivimos contentos los groseros y bárbaros hombres que llamáis. Mas empero, si tanta gana de oro tenéis, que desasoguéis y aun matéis los que lo tienen, yo os mostraré una tierra donde os hartéis de ello".[11]

Maravillados los españoles le preguntaron a cuanta distancia estaba de allí, a lo que Panquiaco respondió que se llamaba "Tumanamá" y que estaba a seis jornadas de distancia, aunque en su camino debían atravesar unas sierras antes de llegar a la otra mar. Por intermedio de este relato es que en 1513 Vasco Nuñez de Balboa va a descubrir el Océano Pacífico, al cual va a bautizar con el nombre de " Mar del Sur".[12]

En 1519 se funda la ciudad de Panamá[14]

En 1524, los españoles Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque se asocian para descubrir aquella tierra desconocida.[20]

La Conquista de Colombia

Edificio colonial en Santa Marta, Colombia.

El primer asentamiento estable de los españoles en Sudamérica fue la ciudad de Santa Marta ( Colombia), fundada en 1525 por Rodrigo de Bastidas. Allí se inició la conquista de las tribus vecinas que en su mayoría eran ricas en oro, lo cual acrecentó aún más la ambición de los europeos. Las tribus americanas prontamente descubrieron la debilidad de los españoles por los metales preciosos y utilizaron esto a su favor creando numerosas fábulas sobre lugares maravillosos en los confines de la región.[21]

El término "El Dorado", en general, se aplicó a casi todas las creaciones fantásticas, inventadas por los nativos americanos o imaginadas por los propios españoles. El primer "Dorado" del que se tiene registro fue el mítico cerro de oro que supuestamente estaba ubicado en el valle de los Tayronas, unos aborígenes guerreros que dominaban a las demás tribus de la región de Santa Marta.[23]

El impulso definitivo para la conquista del continente se produjo en 1528 cuando Francisco Pizarro envió a España los tesoros descubiertos por él en Tumbez ( Perú). El desconocimiento general de la geografía sudamericana hizo creer a los españoles que yendo hacia el sur desde la costa colombiana o venezolana podrían encontrar el océano Pacífico, ya que suponían que la costa seguía la misma orientación que en Panamá, es decir en dirección Este-Oeste.[24]

Cuando la noticia de las riquezas descubiertas en Tumbez llegó a Santa Marta, se organizó desde allí una expedición con el objetivo de encontrar una ruta al Mar del Sur y así adelantarse a Pizarro en la conquista del Perú. La primera expedición encabezada por el gobernador interino Pedro Badillo logró bordear la sierra Nevada y llegar a Valledupar. El siguiente gobernador, García de Lerma, encabezó las primeras exploraciones del río Magdalena, convencido de que éste atravesaba toda Sudamérica hasta donde estaba el Imperio Inca.[25]

La conquista de Venezuela

En 1531 el conquistador Diego de Ordás explora por primera vez el río Orinoco, en busca de los ricos pueblos del Perú. Tras muchas dificultades la expedición llegó a la altura del cruce con el río Meta y los indios del lugar le informan que hay mucho oro, pero río arriba, lo que le hizo suponer que en su origen se hallaban grandiosas minas de oro.[27]

Diego Ordás retornó a la costa pretendiendo realizar una segunda expedición por tierra, sin embargo falleció antes de poder realizarla.[28]

En la misma época, Antonio Sedeño, gobernador de la isla Trinidad, se decidió a intervenir en la costa venezolana en busca de el oro que provenía según él de la " Tierra Firme". Sedeño llegó a penetrar en el territorio, sin embargo, falleció envenenado en el valle de los Tiznados en 1537.[29]

En 1533, Jerónimo de Dortal, había sido nombrado Gobernador de Paria al este de Venezuela. Por aquel entonces, Francisco Pizarro seguía avanzando en la conquista del Perú y ese mismo año envía a España el tesoro obtenido en Cajamarca por el frustrado rescate de Atahualpa. Si bien Pizarro recolectaba numerosas piezas de oro, aún no había descubierto donde se hallaban las minas de donde se extraía dicho metal, lo que hacía suponer que estaban en el interior del territorio sudamericano. Dortal llegó a Paria en 1534 y allí se asoció con Alonso de Herrera, antiguo lugarteniente de Diego de Ordás. Herrera remontaría el Orinoco y Ortal realizaría el mismo trayecto pero por vía terrestre, reuniéndose ambos a la altura del cruce entre los ríos Orinoco y Meta. Herrera llegó primero al objetivo y en lugar de esperar a su socio decidió continuar río arriba por el Meta, hasta los llanos, donde murió en un enfrentamiento con los indios. Poco después, Dortal llegó hasta el mismo lugar donde había fallecido Herrera y allí decidió emprender el regreso, convencido de que allí no había oro.[30]

En 1528, los banqueros alemanes Welser de Augsburgo obtienen la gobernación de Venezuela. Un año después, Ambrosio Alfinger llegó a Coro, desde donde encabezó una expedición hacia el sur del lago Maracaibo donde pretendía encontrar un paso hacia el océano Pacífico. A su regreso a Coro, Alfinger dijo haber visto ovejas del Perú y hombres vestidos con mantas.[34]

En una carta de la Real Audiencia de Santo Do­mingo, fechada el 30 de enero de 1534, se informa a Su Majestad sobre las riquezas del Perú y su temor de que los colonos abandonen las islas del Caribe para irse a Sudamérica. Sin embargo, lo interesante del relato es que describe la existencia de una tierra aún más rica que el Perú, ubicada en el interior del continente:

"...según por información a habido de los que de allá han venido que tienen por cierto según las alturas y las graduaciones que en la costa de Tierra Firme el paraje de enfrente de esta isla y de la de San Juan entrando por ella a línea recta al sur y medio día llegados a la línea equinoccial y antes y después de pasados de ella se dará en lo mejor de todas las riquezas de aquella tierra, porque esta casi en el medio del Río de la Plata que está al oriente y de la otra tierra del Perú que esta al occidente y que entrando como están tomados los extremos entrando por éste medio descubrirán lo bueno del todo ello a lo cual ninguno de los descubridores de la Plata y del Perú podrán llegar en mucho tiempo."

Real Audiencia de Santo Domingo, 30 de enero de 1534.[35]
Mapa de 1897 con Bajo Orinoco, el Golfo de Paria y la Isla Trinidad.

Así es que en Venezuela se conjeturan tres posibles ubicaciones para esta tierra mítica, dos de ellas vinculadas directamente a la influencia muisca. La primera referencia es la obtenida por Alfinger en el bajo del río Magdalena, sobre una rica provincia llamada "Xerira", o sea parte de la meseta muisca. La segunda variante la había aportado Diego de Ordás cuando los indios del Meta, probablemente los goahibo, le cuentan sobre las grandes riquezas que había río arriba, en los Andes orientales, cerca del lugar donde habitaban los muiscas. La tercera versión es la de la propia Real Audiencia de Santo Domingo, que ubicaba estas grandes riquezas al sur de Venezuela a la altura de la línea del Ecuador.[36]

Jorge de Espira o Spira, fue designado por los Welser como nuevo Gobernador de Venezuela, tras la muerte de Alfinger. Espira llegó a Coro en 1534 y organizó inmediatamente una expedición rumbo a las tierras al sur del lago de Maracaibo y más allá de las sierras de Carora, donde se suponía existía oro en abundancia. El nuevo Gobernador encargó a Nicolás de Federmann partir a Santo Domingo en busca de los recursos necesarios para semejante viaje y luego encontrarse ambos en las sierras de Carora.[41]

Mientras tanto, en 1536, Nicolás de Federmann parte finalmente desde Coro con la misión de socorrer a Espira de quien no se había tenido más noticia. El itinerario de esta exploración sería por los Llanos de Carora, hasta la cabecera del río Guaviare. Allí Federmann también descubre que la cordillera oriental no era un cordón montañoso aislado, por lo que resolvió emprender su cruce ya que los indios del lugar le afirmaron que el oro lo adquirían de “la otra banda de la Sierra que quedaba sobre mano derecha hacia el poniente”.[43]

Surgimiento de "El Dorado"

Vista de Quito a mediados del siglo XIX.

En 1534, mientras Cuzco caía en manos de Pizarro, hacia el norte Sebastián de Belalcázar emprendía la conquista de Quito ( Ecuador), que se suponía igualmente rica, aunque los españoles no encontraron tesoros allí.[47]

Así es que Belalcázar sale “en demanda de una tierra que se dice El Dorado y Pasquies”, según declara el teso­rero, Gonzalo de la Peña en julio de 1539.[51]

Gonzalo Jiménez de Quesada

Vista de Bogotá, en el siglo XIX.

En 1535 llega a Santa Marta el Teniente de Gobernador, Gonzalo Jiménez de Quesada, quién decidió organizar una excursión hacia el interior del territorio, siguiendo el curso del Río Grande ( río Magdalena), con el objetivo de alcanzar el Perú. En su camino, Quesada observó un hecho curioso: a lo largo del río los indios consumían granos de sal traídos desde la costa de Santa Marta, sin embargo, una vez recorridas setenta leguas de distancia, la sal era ya muy cara y escasa. Luego de esto, comenzaron a observar indios que consumían otra sal, ya no en granos sino en panes similares a los terrones de azúcar y a medida que avanzaban por el río la sal era cada vez más barata, lo que llamó la atención de los conquistadores. Según los indios, las tierras de donde provenía dicha sal pertenecían a un señor poderoso que poseía grandes riquezas.[52]

Los españoles decidieron explorar el origen de dicha sal, llegando así hasta las tierras de la confederación Muisca, un pueblo rico en oro y esmeraldas que habitaba en el altiplano cundiboyacense.[54]

Las costumbres religiosas de los muiscas incluían ofrendar oro y piedras preciosas a sus dioses, en adoratorios retirados, casi inaccesibles, que eran principalmente lagunas ubicadas en la cúspide de las montañas. El principal adoratorio lo constituía la laguna de Guatavita, que era a su vez, la plaza mejor fortificada de los muiscas.[57]

La razón por la cual esta ceremonia se realizaba en la laguna de Guatavita era porque los sacerdotes muiscas afirmaban que allí se había arrojado la Cacica con su hijo huyendo del Cacique que la había acusado por infidelidad. Según la historia, la Cacica y su hijo vivían en un magnífico palacio construido en el fondo de la laguna. Esta creencia también se difundió entre los españoles dando fama a aquel "Dorado".[58]

El derecho sobre estos territorios recién descubiertos permaneció unos años en disputa entre Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar y del alemán Nicolás de Federmán. El segundo, proveniente de Quito ( Ecuador), reclamaba el territorio a nombre de Francisco Pizarro, conquistador del Perú, y el tercero, que venía de Coro ( Venezuela), lo hacía por los banqueros alemanes Welser, arrendatarios de la Provincia de Venezuela.[59]

Estos últimos dos conquistadores llegaron a Bogotá a comienzos de 1539, siguiendo ambos la noticia de los indios de la región sobre una tierra muy rica. Su desazón fue grande cuando finalmente encontraron allí a Gonzalo Jiménez de Quesada, quien había llegado con su gente tres años antes. Los tres exploradores acordaron embarcarse rumbo a España para resolver sus diferencias.[60]

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