El Cid (Corneille)

Cartel de la representación en París en 1637.

El Cid (título original: Le Cid) es una tragicomedia de Pierre Corneille estrenada en 1636, aunque en la segunda versión corregida por el propio Corneille se convertirá en una tragedia. Es una de las obras más conocidas dentro del mundo de la cultura francesa y responsable en gran parte de la leyenda caballeresca española en Francia. Gérard Philipe ha sido el actor que durante más tiempo ha interpretado al personaje en la Comédie Française.[2]

El argumento está basado en la obra de Guillén de Castro Las mocedades del Cid y también en los romances del Cid: Corneille conoció bien esta literatura.

El estreno de la obra causó una intensa polémica en la Academia Francesa, por no atenerse a las reglas que se consideraban vinculantes. Además, trata tema medieval -lo cual es muy insólito para la época- y gira en torno a un personaje español, lo que en el momento también tenía implicaciones políticas.[3]

Historia

La acción tiene lugar en Sevilla en el siglo XI (nótese el anacronismo, ya que Sevilla estuvo siempre en poder de los musulmanes en tiempos del Cid). Don Diego y Don Gómez, conde de Gormaz, han decidido unir en matrimonio a sus hijos Rodrigo y Jimena. Pero cuando el rey elige como preceptor del príncipe a Don Diego, el conde se pone celoso y ofende a este último abofeteándolo. Don Diego, demasiado viejo para luchar, deja la venganza en manos de su hijo. Rodrigo, dividido entre su amor por Jimena y su deber por vengar el honor de su padre, opta finalmente por dar mayor peso a la necesidad de restaurar el honor familiar que a sus sentimientos por Jimena. Aun sin negar su amor, Jimena pide al rey la cabeza de Rodrigo.

Pero un ataque de los moros da a Rodrigo la oportunidad de probar su valor y de obtener el perdón del rey. Sus victorias en el campo de batalla le otorgan el reconocimiento del pueblo, el título de "el Cid" y la gratitud del rey.

A pesar de estar más enamorada que nunca de Rodrigo, convertido en un héroe nacional, Jimena mantiene su postura y pide al rey que uno de sus caballeros luche por ella con el fin de que le entregue la cabeza de Rodrigo. El elegido es Don Sancho, que también ama a Jimena, y aunque ella no le corresponde, promete desposarse con quien quiera que resulte vencedor del duelo a muerte. El rey accede, aunque a disgusto, pues no le agrada la idea de arriesgarse a perder a Rodrigo.

Antes del duelo Rodrigo habla en privado con Jimena y le dice que no se defenderá contra lo que simbólicamente es "la mano de ella". Jimena finalmente lo persuade para que lo haga lo mejor posible, porque si vence se casarán.

Tras el duelo, el campeón de Jimena, portando una espada ensangrentada, se acerca a donde ella está esperando. Al verlo, Jimena se teme lo peor, sin darle oportunidad de hablar. Acude ante el rey y finalmente se siente libre para confesar su amor por Rodrigo al creerlo muerto. Don Sancho explica entonces que Rodrigo lo venció, aunque le perdonó la vida. Rodrigo por su parte, al acabar el duelo había acudido directamente junto al rey, dándole su propia espada a Don Sancho para que se la entregara a Jimena.

Aunque se aman mutuamente, Jimena y Rodrigo son reticentes a casarse a causa de lo sucedido, pero el rey dice que aunque a primera vista parecería imposible, las circunstancias han demostrado que están hechos el uno para el otro. No obstante, se da cuenta de que necesitan un tiempo para adaptarse. Jimena fija la boda para un año más tarde. Entre tanto, Rodrigo conducirá una guerra contra los moros en su propio territorio.

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