El Capitán Trueno

El Capitán Trueno
Trueno personajes.jpg
Lateral de la carpa I Salón del cómic, Ávila (2006)
Publicación
Formato Cuaderno de aventuras,
Revista de historietas
Primera edición 1956- 68
Editorial Bruguera
Contenido
Tradición Tebeo clásico español
Género Histórico
Dirección artística
Creador(es) Víctor Mora/ Ambrós
Dibujante(s) Ambrós, Ángel Pardo, Antonio Bernal
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El Capitán Trueno es una serie de historieta de aventuras, creada en 1956 por el guionista Víctor Mora Pujadas y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza ( Ambrós), que es la más exitosa de la historia del cómic español.

El protagonista es el Capitán Trueno, un caballero español de la Edad Media en tiempos de la Tercera Cruzada (postrimerías del siglo XII). Acompañado por sus amigos Goliath y Crispín, y en ocasiones también por Sigrid, novia de Trueno y reina de la isla de Thule, se dedica a recorrer el mundo en busca de aventuras que le permitan plasmar su condición de defensor de la justicia y liberador de los oprimidos.

Creación y trayectoria editorial

Tanto el género medieval como el de los navegantes de los siglos XVI y XVII habían sido explorados con anterioridad por dibujantes y guionistas españoles. Manuel Gago García (Gago) había creado El Guerrero del Antifaz, ambientado en la época de los Reinos de Taifas, mientras que Iranzo había ideado las aventuras del personaje El Cachorro, intrépido marinero de las flotas de Felipe III. A diferencia de estas obras, el Capitán Trueno defenderá valores mucho más universales y alejados de la simplista pugna contra «el moro» o de la lucha contra los salvajes caníbales americanos.

El Capitán Trueno nace en una década, los años cincuenta, en que tanto en Estados Unidos como en España se estrenan películas de aventuras medievales como El príncipe valiente, Ivanhoe y El talismán. En ellas aparecen elementos que luego serán reproducidos de un modo similar en las historias del Capitán Trueno. En Ivanhoe, por ejemplo, hay una escena en que el protagonista se presenta en un torneo enfundado en una armadura negra y con el rostro oculto, tal y como ocurre en el primer número de la colección oficial (A sangre y fuego), en el que el Capitán Trueno se presenta de la misma manera en un torneo celebrado por Ricardo Corazón de León.

Primera época (1956-68)

En su primera época, desde 1956 a 1968, llegó a ser la historieta más popular y difundida de España, manteniendo una tirada máxima semanal de unos 350.000 ejemplares.[1] Se publicó en dicha época utilizando la variedad de formatos más difundidos para el cómic, como eran los de serie de cuadernos apaisados desde 1956 y, por otra parte, mediante el formato de revista juvenil (" El Capitán Trueno EXTRA", también semanal, con una aventura completa cada dos o tres números, a inspiración de la historieta franco-belga).

Asimismo, favorecido por el gran éxito del personaje, se insertaron sus aventuras en las páginas centrales de la publicación infantil Pulgarcito, editada también por Bruguera. En fechas señaladas de vacaciones estivales y de Navidad de cada año también se publicaron los llamados « Almanaques», que recogían aventuras completas autoconclusivas, independientes de los cuadernillos y del EXTRA. La impresión se realizó (salvo todas las portadas, que ya lo fueron en color) en blanco y negro, o bitono, durante esta primera época.

Dado el volumen de trabajo generado por el éxito de la publicación y la expansión de las ediciones, sus creadores tuvieron que buscar colaboradores:

Como declaró el mismo Víctor Mora en un programa de Informe Semanal de TVE, el Capitán Trueno sería actualmente lo que podríamos denominar un defensor de los derechos humanos. Esta concepción o caracterización del personaje le acarreó ciertos problemas con la censura de la época y el régimen franquista, siempre ensalzando la victoria sobre los agnósticos y ateos (proyectada en la lucha contra el musulmán infiel) y propugnando los valores del catolicismo más ortodoxo. De este modo, la intervención paulatinamente más acentuada de los censores impulsó en algunos casos (o limitó en otros) determinadas situaciones, entre las que se denotan dos aspectos, uno de tipo sociológico-religioso y otro con implicaciones de carácter político:

  • Con la finalidad de no favorecer la idea de llevar una vida de pareja (o en común) fuera del matrimonio, la reina Sigrid no acompaña en todo momento al Capitán Trueno, sino sólo en contadas ocasiones.
  • El Reino de Thule no es mostrado como una monarquía parlamentaria, sino como un reino con tintes de tipo paternalista y semiautoritario. Los miembros del Parlamento son designados por un Consejo de Ancianos, tradicionales depositarios de una sabiduría ancestral.

A los dibujantes, en cambio, se los obligaba a imitar el estilo gráfico de Ambrós o de Ángel Pardo (el único, junto con Fuentes Man, que conservó su propio grafismo), debiendo, en la mayoría de los casos, recortar las cabezas (con frecuencia, cuerpos enteros) pintadas por Ambrós o Pardo para pegarlas a continuación sobre dibujos suyos. Así, en ciertas épocas, es muy común que una misma cara aparezca repetida varias veces en una misma historia, o que se mezclen personajes dibujados por Ambrós con los de Pardo, formando una especie de collage y causando problemas de integración de la composición. Asimismo, aparecen en los tebeos, por estas condiciones de edición, la repetición de viñetas enteras, simplemente retocadas. A excepción de Ángel Pardo y de Fuentes Man, se les prohibía firmar sus trabajos, llegando a tener que imitar la rúbrica de Ambrós en algunos casos.

Se le permitió una mayor libertad creativa a Antonio Bernal, quien, además de las portadas para el Trueno Color, publicó en el EXTRA de los años sesenta un curso de dibujo en el que también se vio obligado a utilizar caras recortadas. La mayor parte del texto manual de la serie de cuadernos y EXTRAS está realizada por Ángel Duque, uno de los mejores rotulistas españoles.

Fase posterior (1968-presente)

La imagen del Capitán Trueno es utilizada con frecuencia para la promoción de un salón del cómic.

Tras la primera recopilación de las aventuras de los cuadernillos en el formato de Álbum Gigante en los años sesenta (blanco y negro), dio comienzo a partir de 1969 la reedición a todo color ( TRUENO COLOR) del material original de los cuadernos, EXTRAS, páginas de Pulgarcito, y Almanaques. Esta publicación tuvo varias épocas y diversa fortuna durante la década de los setenta.

Durante las siguientes décadas se intentó impulsar de nuevo el personaje con nuevas aventuras inéditas, pero no alcanzaron el éxito de la primera época.

En los años ochenta y noventa del pasado siglo fueron dibujantes del Capitán Trueno Amador García, Jesús Blasco, Luis Bermejo, Jesús Redondo, John M. Burns, Rafa Fonteriz y Paco Nájera. Se permitió a estos nuevos autores expresar su estilo con absoluta libertad, excepto a Amador García, cuya única aportación fue el entintado y coloración de los lápices de Ambrós en la historieta El adivino de los ojos muertos (1983) publicada en la Historia de los Comics de Toutain Editor.[2] Hubo además dos dibujantes que no llegaron a publicar su obra: Jaime Marzal y Jaime Brocal Remohi.

Con motivo del 50 aniversario de su creación, que se celebró el 14 de mayo de 2006, El Capitán Trueno fue objeto de un nuevo auge sentimental-nostálgico. Este impulso se reflejó en las magníficas ventas del volumen (asimismo de gran formato) El Gran Libro del Capitán Trueno, en el cual su autora, Armonía Rodríguez, esposa de Víctor Mora, relataba desde una visión interna la historia de la serie. También se publicó una nueva aventura llamada Silencios, la jventud del Capitán Trueno que, dibujada por Alfonso López y con guiones de Pepe Gálvez, exploraba la primera juventud del héroe, en los años previos al comienzo de sus aventuras en Palestina (Tercera Cruzada), así como sus posibles antecedentes familiares.

En 2010 se publicó un nuevo álbum titulado El último combate del guionista Ricard Ferrándiz y el dibujante Joan Boix que narra la muerte de los dos protagonistas.

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