El Último Hogar

El Último Hogar (en inglés original, Inn of the Last Home) es el nombre de una posada del mundo ficticio de Dragonlance, uno de los dos albergues, junto a El Abrevadero, situados en la ciudad de Solace, en el continente de Ansalon. Es uno de los edificios más importantes de la pequeña ciudad, y punto de encuentro de la mayoría de sus habitantes y de los múltiples viajeros que transitan por esta parte de Krynn en busca de alojamiento y de sus afamadas patatas picantes.

Estructura del edificio

Diseño Original

La posada El Último Hogar fue construida varios años después del Cataclismo por Krale el Fuerte, con el objetivo de ser un lugar seguro para los habitantes de Solace, a causa de la delicada situación vivida durante los años que siguieron al Cataclismo. Se encuentra ubicada sobre un gigantesco árbol vallenwood, a 15 metros sobre el suelo como casi todas las construcciones de la ciudad. Construida a partir de un zócalo sólido de piedra, es el edificio más resistente de toda la ciudad, exceptuando la herrería, la cual se encuentra situada a nivel del suelo para prevenir cualquier amenaza de incendio.

La posada fue en principio diseñada en el suelo para ser izada posteriormente hasta su posición sobre el árbol. La normativa de la ciudad de Solace prohíbe cortar ninguna parte de los vallenwood sobre los que se asientan las edificaciones, por lo cual la posada tiene una forma de letra U, adaptándose a los diferentes recovecos del vallenwood. Con el paso de los años el árbol ha ido creciendo, y ganando unos pocos milímetros cada año, de forma que durante los episodios narrados en Leyendas de la Dragonlance el edificio se ve como una construcción sólida, totalmente integrada en la madera del vallenwood. Desde la distáncia es casi imposible distinguir la posada entre el follaje del vallenwood salvo por el humo de la chimenea y por las numerosas ventanas acristaladas, las cuales poseen cristaleras de colores que desprenden destellos de los rayos del sol.

Modificaciones sobre el diseño original

Tras los acontecimientos narrados en las Crónicas de la Dragonlance la posada fue reabilitada por Otik, propietario de la taberna en aquel momento, a causa de los diferentes desperfectos sufridos durante la Guerra de la Lanza. Poco tiempo después la posada pasó a propiedad de Tika Waylan y Caramon Majere los cuales realizaron diferentes modificaciones a la estructura de la posada, especialmente en la parte correspondiente a las habitaciones para los huéspedes.

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