Ejército del Norte (Provincias Unidas del Río de la Plata)

El Alto Perú, objetivo del Ejército del Norte enviado desde Buenos Aires.

El Ejército del Norte, denominado en los documentos de su época Ejército Auxiliar del Perú o Ejército del Perú ya que aún cuando era argentino su objetivo era liberar al Alto Perú y al Perú, fue el primer cuerpo militar desplegado por las Provincias Unidas del Río de la Plata en la guerra de la Independencia Argentina. Este ejército fue el encargado de actuar, bajo el mando, entre otros de Manuel Belgrano, en la región noroeste de la actual República Argentina y el Alto Perú (actual Bolivia), en donde se desarrolló uno de los principales frentes de batalla contra los realistas fieles a la corona de España.

Su acción en el frente independentista comenzó en 1810 y concluyó en 1817, con la derrota de las fuerzas comandadas por Gregorio Aráoz de Lamadrid en la batalla de Sopachuy, en un último intento de avanzar sobre el Alto Perú. A partir de allí las acciones ofensivas finalizaron, manteniéndose sólo en situación defensiva. La ofensiva ya había sido trasladada al Ejército de los Andes, comandado por José de San Martín, que concibió la idea de llegar por mar hasta Lima, el principal bastión realista, tras liberar Chile. El Ejército del Norte, nuevamente al mando de Belgrano, fue llamado para intervenir en las luchas internas suscitadas por el conflicto entre el gobierno central con sede en Buenos Aires y los caudillos federales del Litoral. El Motín de Arequito ( 1820), causado por la renuencia de los veteranos del frente independentista a comprometerse en luchas intestinas, puso fin a su existencia.

La Expedición de Belgrano al Paraguay llevó antes el nombre de Ejército del Norte, pasando con el tiempo a ser conocido así el que actuaba en el Alto Perú.

Durante la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, un nuevo cuerpo militar recibió el nombre de Ejército del Norte 1837 al mando de Alejandro Heredia, desapareciendo de nuevo tras su asesinato en 1838 al estallar la rebelión conocida como Coalición del Norte, finalizando la guerra en 1839 con la victoria chilena en Yungay y el retiro de los peruano-bolivianos del territorio argentino.

Primera campaña auxiliadora al Alto Perú

Mapa de la primera campaña al Alto Perú (1810-1811). Los triángulos señalan las batallas; rojos para las victorias realistas ( Cotagaita, Huaqui y Amiraya) y azules para las victorias independentistas ( Suipacha).

La carencia de militares entrenados fue una de las más graves dificultades a las que tuvo que hacer frente el gobierno revolucionario, además del Batallón de Patricios y otros cuerpos formados durante las Invasiones Inglesas, las únicas tropas más o menos experimentadas con que contaban los criollos eran los cuerpos de Blandengues, lanceros milicianos reclutados para vigilar las fronteras de los territorios aún dominados por los indígenas ( mapuches y ranqueles).[1] No sería hasta 1812, con la llegada de los veteranos de las Guerras Napoleónicas, en que se incorporarían oficiales conocedores de la ciencia militar a las tropas nacionales. Muchos de los primeros comandantes fueron civiles u oficiales de graduación inferior, puestos al frente de las tropas más por su convicción política y su carisma de mando que por sus capacidades militares.

La formación del ejército

Lo que sería luego el Ejército del Norte tuvo su origen en las tropas reunidas por el vocal Juan José Castelli por orden dada por la Primera Junta el 14 de junio de 1810, para combatir al antiguo virrey Santiago de Liniers, que encabezaba un movimiento contrarrevolucionario en la Intendencia de Córdoba. La orden de la Junta respondía al cumplimiento del acta de formación de la misma el 25 de mayo, que la obligaba a enviar una expedición a las provincias.

La Junta comenzó una colecta en Buenos Aires para pertrechar a la expedición y se reunió un ejército de 1.150 hombres. Las tropas salieron del Retiro el 7 de julio de 1810 para ser revistada en el cuartel-campamento de Monte de Castro el día 9 (entonces a tres leguas de la aún pequeña ciudad de Buenos Aires). El mismo 9 de julio las tropas comenzaron la marcha por la ruta de Córdoba al mando del coronel de Arribeños; Francisco Ortiz de Ocampo (como comandante general), secundado por el teniente coronel Antonio González Balcarce (como mayor general), al que se dio una formación apresurada en dos meses.

A semejanza de los ejércitos de la Revolución francesa, ambos jefes iban acompañados por el representante de la Junta (mando político), Hipólito Vieytes como comisionado y por el auditor de guerra Feliciano Chiclana, quien alcanzó al ejército el 28 de julio en Fraile Muerto y continuó hacia Salta, pasando por la de San Miguel de Tucumán, con una escolta, en la ciudad de Salta fue nombrado gobernador intendente de Salta del Tucumán. Juan Gil era el comisario de guerra. El mando militar estaba sujeto al político y éste a la Junta a través de la Secretaría de Guerra que ocupaba Mariano Moreno. Vieytes llevaba instrucciones de dejar que en cada provincia el pueblo eligiera diputados para incorporarse a la Junta.

Ortiz de Ocampo, González Balcarce, Vieytes y el secretario Vicente López formaban una junta en comisión, que por mayoría debía tomar las resoluciones.

Acción sobre Córdoba

El 14 de julio la fuerza llegó a Luján, continuando luego por Salto, Pergamino, Guardia de la Esquina de Buenos Aires, que era el límite con Córdoba, y Fraile Muerto, entre el 20 y el 30 de julio. En la Guardia de la Esquina la expedición recibió noticias de que Liniers había partido con sus fuerzas rumbo al norte, por lo que González Balcarce se adelantó con 300 hombres en su búsqueda.

En Córdoba, Liniers y Juan Gutiérrez de la Concha alistaron milicias urbanas y varios cientos de milicianos reclutados en la campaña por el coronel Santiago Allende, armados con boleadoras y lanzas. El 8 de julio Liniers escribió a Paula Sanz que contaba con 600 hombres armados, la mitad con fusiles y el resto con lanzas, además de artillería. Cuando la expedición se acercó a la ciudad, parte de los milicianos desertaron y los jefes con 300 o 400 hombres y 9 piezas de artillería, huyeron el 31 de julio en dirección al Alto Perú. El día 5 ingresó en Córdoba un destacamento de 300 hombres en busca de Liniers y los demás jefes, 225 soldados permanecieron en la ciudad y los otros 75 iniciaron la persecución, alcanzando a Liniers al día siguiente en el paraje Piedritas, luego de que estos se habían dispersado y escondido, abandonando los cañones y todo lo transportado. El día 7 fueron capturados Gutiérrez de la Concha, el obispo de Córdoba Rodrigo de Orellana, Allende, el asesor Rodríguez y el secretario Moreno.

Ocupada Córdoba el 8 de agosto por el resto del ejército, fue reemplazado su cabildo y Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado gobernador intendente, asumiendo a mediados de ese mes, luego la marcha siguió en dirección al Alto Perú, donde el general español José de Córdoba y Rojas estaba al mando de las tropas realistas.

Por orden de la Junta, González Balcarce comandó la vanguardia de las tropas que continuaron hacia el norte, mientras que Ortiz de Ocampo organizaba los contingentes de retaguardia y milicias provinciales. Juan José Viamonte fue nombrado tercer jefe y en sustitución de Vieytes, Juan José Castelli ocupó el cargo de delegado y Bernardo de Monteagudo el de auditor. French y Nicolás Rodríguez Peña integraban también el nuevo comité político. Ortiz de Ocampo permaneció al mando nominal de la expedición quedando en Santiago del Estero y luego en Tucumán para reunir milicias y remitirlas a González Balcarce.

En Salta también recibió tropas, encabezadas por Martín Miguel de Güemes. En Santiago del Estero se formó el Batallón de Patricios de Santiago del Estero comandado por el coronel Juan Francisco Borges, de 3 compañías con un total de 317 hombres, que el 25 de septiembre de 1810 se incorporó al Ejército del Norte y luego fueron fusionados con otras unidades para formar el Regimiento n.º 6 de Infantería.[2]

El 6 de septiembre la Junta dispuso que Castelli asumiera el mando de la expedición, nombrándolo representante de la Junta:

(...) por tanto ha venido la Junta en nombrar á su Vocal el doctor don Juan José Castelli confiriéndolo el carácter de representante de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Rio de la Plata con todas las facultades, honores, tratamientos y distinción que á ella le competen. En cuya virtud la Junta de Comisión de la Expedición reconocerá á dicho señor Castelli por Representante de la Junta, obedecerá ciegamente sus órdenes, y no ejecutará plan, medida, ni providencia alguna, sino con su aprobación mirando en su persona á la misma Junta Provisional, y tributándole el mismo respeto y obediencia, que tributaria á esta, si estuviese presente. Y los pueblos interiores recibirán al doctor don Juan José Castelli como un órgano legítimo de la voluntad y sentimientos de esta Junta, ocurriendo á él para todas las mejoras de pronta ejecución que puedan proporcionarse, y dirigiendo por su conducto aquellas manifestaciones, que conduzcan á fomentar la felicidad de estas Provincias bajos los principios de una inalterable unión y fraternidad de todos los pueblos.

El 27 de septiembre de 1810 González Balcarce llegó con la vanguardia del ejército a San Salvador de Jujuy, 18 días después de su salida de Córdoba. El 4 de octubre llegó a Yavi, en el límite con el Alto Perú, en donde se detuvo a la espera de refuerzos.

Primeras acciones en el Alto Perú

El 25 de agosto de 1810 una junta consultiva en Lima decidió enviar un ejército de 2000 hombres a Potosí o Chuquisaca, para que las fuerzas altoperuanas hicieran frente a la expedición auxiliar de Buenos Aires.

González Balcarce inició la marcha desde Yavi con 400 hombres, desde Tarija recibió 600 hombres, de los cuales admitió a 300 debido a la falta de armamentos. La primera acción armada del Ejército del Norte en el Alto Perú fue el combate de Cotagaita, unos 400 km al norte de San Salvador de Jujuy, que tuvo lugar el 27 de octubre. La batalla fue desfavorable para Balcarce y su resultado indeciso, en parte por la superioridad numérica de los españoles, obligando a las tropas expedicionarias a regresar al sur sin ser perseguidas por los realistas. Balcarce rehizo su ejército dos días después en Tupiza.

El 3 de noviembre la Junta creó el Regimiento n.º 6 de Infantería en el norte argentino (cumplido por Castelli en Potosí el 1 de enero de 1811),[4]

El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, por lo que al día siguiente Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado al día siguiente por 1.200 realistas, y se situó en Nazareno, en donde recibió un refuerzo de 200 hombres provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería. El 7 de noviembre volvieron a enfrentarse contra las mismas tropas con que se habían enfrentado antes comandadas por el general Córdoba en Suipacha, donde el ejército argentino obtuvo su primera victoria. La batalla resultó favorable para Balcarce a pesar de tener, nuevamente, la inferioridad numérica (800 realistas con 4 cañones contra 600 patriotas con 2 cañones, en Cotagaita 2000 realistas contra 1.100 patriotas). A Balcarce le valió los galones de brigadier, y la confianza para avanzar hacia el río Desaguadero, límite del virreinato en la época colonial. El general Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado presidente de la Audiencia de Charcas.

Entró luego la división de vanguardia del ejército auxiliar en Potosí, comandada por Martín Miguel de Güemes y posteriormente le siguió el resto del ejército. Las desavenencias internas llevaron a Castelli a despedir a Güemes y a su gente, fue confinado en Salta y la División de Salta, que estaba a su mando fue disuelta, incorporándose sus soldados a otras unidades.[5]

El 17 de noviembre de 1810 la Junta dispuso la disolución de la junta de comisión y el relevo de Ortiz de Ocampo, quien se hallaba en Jujuy, quedando González Balcarce como general de la expedición, recibiendo la noticia el 12 de diciembre. Sin embargo, ninguna disposición podía tomar sin el asentimiento de Castelli. El coronel Juan José Viamonte quedó como segundo jefe y como tercero el teniente coronel Eustoquio Díaz Vélez.[6]

El 21 de noviembre, un decreto de la Junta creó el Regimiento n.º 7 de Infantería (Regimiento de Cochabamba) con fuerzas milicianas de esa ciudad, formado por 12 compañías de 100 soldados cada una, siendo su jefe el gobernador intendente de Cochabamba, Francisco del Rivero.

La derrota de Huaqui y la retirada del Alto Perú

El ejército auxiliar continuó estacionado en Potosí, hasta que el 9 de enero de 1811 comenzó a marchar hacia Oruro al mando de Viamonte. Contaba entre 8.000[8] hombres. Luego se situó en La Laja, cerca de La Paz.

Las acciones de éste ejército estuvieron coordinadas con la rebelión de Tacna, el 20 de junio de 1811, realizada por Francisco Antonio de Zela contra las autoridades realistas.

Como consecuencia de la derrota en la Batalla de Huaqui del 20 de junio de 1811, los restos desorganizados del ejército retrocederían en precipitada retirada, refugiándose primero en Potosí — que fue abandonada por Pueyrredón, llevándose los caudales —, luego en Jujuy, y finalmente en territorio salteño, donde recibirían el auxilio de Güemes.

Al conocerse en Buenos Aires lo ocurrido en Huaqui, el presidente de la Junta, Cornelio Saavedra, culpó al extremismo de Castelli por la pérdida del Alto Perú y el 3 de agosto ordenó su destitución y reemplazo en la jefatura del ejército auxiliar por Francisco del Rivero, siendo destituido Balcarce poco después. El 13 de agosto Goyeneche lograba el triunfo en la Batalla de Amiraya (o Sipe Sipe) y entraba en Cochabamba, entrevistándose el 15 de agosto con Rivero. Éste, sin saber que había sido nombrado jefe del Ejército Auxiliar, solicitó a Goyeneche el cese de hostilidades.

Al enterarse de lo que consideró la defección de Rivero, el 1 de septiembre Saavedra revocó la orden dada para que Rivero asumiera la jefatura, y ordenó que Balcarce regresara a Buenos Aires y dejara a Viamonte en el mando. Pocos días después, la Junta solicitó a Saavedra que se dirigiera a tomar el mando del ejército auxiliar, por lo que viajó junto a un grupo de oficiales (entre ellos: Manuel Dorrego, Ignacio Warnes y Ramón de Echeverría), a hacerse cargo de la jefatura del ejército. A sólo 8 días de su llegada a Salta, Saavedra recibió la comunicación de que había sido separado de la Junta y que debía dejar el mando del ejército a Juan Martín de Pueyrredón, ya que el 23 de septiembre de 1811, la Junta fue reemplazada en su función ejecutiva por el Primer Triunvirato.[9]

A fines de 1811 se había alcanzado un efectivo de casi 1.800 hombres. El general Eustoquio Díaz Vélez, con 800 soldados, fue enviado por Pueyrredón para apoyar la insurrección de Cochabamba, en un nuevo intento de avanzar sobre el Alto Perú; pero fueron derrotados en Nazareno el 12 de enero de 1812.

En marzo de 1812 terminó oficialmente la primera campaña de la expedición. Ante la inminente invasión, Pueyrredón se replegó con el ejército hacia Tucumán, siendo reemplazado por el brigadier general Manuel Belgrano el día 26 en la Posta de Yatasto (Salta). La Junta había nombrado a Belgrano como jefe del Ejército del Perú el 27 de febrero de 1812.

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