Ejército Realista en Nueva España

Ejército Realista
Viceroyalty of the New Spain 1819 (without Philippines).png
Territorio del Virreinato, en el que actuó el Ejército Real.
Activa1810-1829
PaísEspaña.
Tamaño40.000 (1808)[1]
85.000 (1820)[2]
3.500 (1829)[3]
Insignias
Símbolo de
identificación
Armada y Fortalezas
Flag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg
Unidades del Ejército
Coronela.png
Cultura e historia
Honores de batalla
Guerras y batallas

Pacificación o Reconquista de Nueva España:

  • 1810-1821 campañas contra la Insurgencia.
  • 1821-1829 campañas contra el Imperio y República de México.

El término Ejército Realista en Nueva España alude a las fuerzas armadas realistas utilizadas para tratar de sostener la monarquía española en la Nueva España y restaurarla cuando México se declaró independiente.

Las campañas contra la insurgencia mexicana desde 1810 fueron apoyadas por los americanos del ejército realista novohispano hasta la revolución de Iturbide que aseguró la independencia de México en 1821. España rechazó el tratado de Córdoba, no concluyó ninguna paz. Las campañas contra el Imperio y República de México se sostuvieron casi únicamente por la fuerza expediciónaria y España mantuvo desde Cuba su armada y ejército, que resiste en la fortaleza de San Juan de Ulúa de Veracruz hasta 1825 y que dispuso la expedición de Isidro Barrada en 1829.

Todo el esfuerzo militar realista entre los años 1810-1829 tiene el propósito de sostener la monarquía española durante la revolución hispanoamericana .[5]​ Todos los planes de reconquista cesan y se pone punto final en España a toda operación militar con el fallecimiento del monarca Fernando VII en 1833. Finalmente las cortes españolas renuncian en 1836 a la soberanía del territorio continental americano y autorizan al gobierno a concluir tratados de paz y reconocimiento, siendo México el primer país reconocido por España.

Campañas contra la insurgencia en México

Cuando se inició la revolución estadounidense en los años 1775-76 inmediatamente el Reino Unido desplegó una flota que incluía 39 Navíos de guerra y un ejército expediciónario de 25 000 hombres. Al estallar la Revolución hispanoamerican solo Nueva España entonces ya poseía una población y una extensión mucho mayor que toda la América colonial británica, sin embargo, en contraste, España, que estaba inmersa en su guerra de independencia contra el emperador francés Napoleón Bonaparte no pudo enviar ninguna expedición de refuerzo para ningún lugar de América al estallar la insurgencia americana, tampoco a México hasta el año 1812, cuando ya habían pasado dos años después de iniciado el conflicto militar. A partir de entonces, como en otros lugares del conflicto hispanoamericano, el ejército se constituiría de una proporción de expediciónarios dentro de una mayoritaria tropa novohispana.

El apoyo novohispano

El ejército de Nueva España, aunque numéricamente el más importante de la América colonial española, según McFarlane nunca antes de la revolución hispanoamericana llegó a superar la fuerza permanente de 6000 hombres.[9]​ considera que la suma total de estas fuerzas era de 24 462 efectivos, pero no diferencia la fuerza permanente.

En plena explosión revolucionaria, la activación y movilización de las milicias borbónicas y la incorporación de la población civil a la guerra contra los insurgentes fue posible por la extraordinaria actividad de Calleja,[10]​ que había llegado a Nueva España en 1789, a la edad de 36 años, y conocía y convivía con los mexicanos y había creado varias de aquellas milicias en años anteriores. La organización y funcionamiento de las milicias novohispanas pasó según Ortiz por cuatro etapas:

  • Entre octubre de 1810 y mayo de 1811: las activadas con el estallido de la insurrección.
  • Entre junio de 1811 y febrero de 1813: las organizadas por Félix María Calleja.
  • Entre marzo de 1812 y febrero de 1821: la reestructuración político-económico-militar.
  • Entre marzo y septiembre de 1821: tras la subversión del plan de Iguala.

En los años que se sucedieron, la creencia de los gobiernos españoles, de cualquier signo, de la presencia de un apoyo de la opinión pública novohispana hacia la monarquía, incluso más allá de la consolidación de la independencia mexicana, justificó el envío de expedicionarios europeos para sostener la causa realista hasta el final de la contienda. Sin embargo, este apoyo al régimen español se agotó, entre otras razones, debido a la devastación del país producto de una guerra que se hacía perpetua, lo que conlleva a la desarticulación de la jerarquía virreinal, atomizada por caudillos realistas regionales con cada vez más poder, a los que se sumaron los acontecimientos políticos peninsulares que afectaron al monarca español y a sus representantes más directos en el gobierno virreinal.

Estado de Fuerza el 20 de septiembre de 1816[11]

Departamentos Nombres de los comandantes Número de hombres
División de México El virrey 2660
División de Apan Cor. Manuel de la Concha 1310
Secc. Huejutla Tte. Cor. Alejandro Álvarez de Güitián 151
Ejército del Sur Brig. Ciriaco del Llano 6699
División de Veracruz Mariscal José García Dávila1 6482
Tropas destinadas a convoyes Cor. Francisco Hevia 968
Tropas Isla del Carmen Cor. Cosme de Urquiola 339
División Acapulco Cor. José Gabriel de Armijo 2651
Sección Toluca Cor. Nicolás Gutiérrez 282
División Ixtlahuaca Cor. Matías Martín y Aguirre 787
División de Tula Cor. Cristóbal Ordónez 888
División de Querétaro Brig. Ignacio García Rebollo 991
Ejército del Norte Cor. José Castro 3803
Ejército de reserva Mariscal José de la Cruz 3363
División de San Luis Potosí Brig. Manuel María de Torres 614
Div. Provincias Internas de Oriente Brig. Joaquín Arredondo 3987
Div. Provincias Internas de Occidente Mariscal Bonavia 279
Antigua California Cap. Argüello 109
Nueva California Tte. Cor. Pablo Sola 3665
Total 39 436

Las milicias de pueblos y pequeñas localidades

Se trata de cuerpos armados locales, de cada pueblo, no permanentes, no regulares, de carácter voluntario, y composición popular. Estas compañías de voluntarios llamados «patriotas distinguidos defensores de Fernando VII» y «fieles realistas defensores de Fernando VII» se fusionaron y formaron las compañías de milicias «patrióticas». Estas milicias se crearon para defender cada pueblo de la insurgencia, delegando la responsabilidad de la protección de cada pueblo en las élites locales y sus pobladores. Puso a prueba la capacidad de cada pueblo de organizarse y armarse en defensa de sus intereses locales frente a la insurgencia y al ejército regular que iba en busca de los insurgentes, y que imponían contribuciones, víveres y caballos y recluta de gente.

El sistema de milicias fue eficaz en la lucha contra la insurgencia, pero estableció la base de una estructura que puso los cimientos del triunfo de los pueblos y élites locales contra la centralización del poder y la monarquía. Zarate dice que es posible que el número de combatientes españoles se elevase hasta 80 000 «hombres sobre las armas», con base en una carta secreta de 1814 del obispo Manuel Abad y Queipo en la que se queja contra el virrey Calleja, sumando estos «realistas de los pueblos».[13]

Las expediciones de reconquista

La primera expedición de reconquista por fin llegó en el año 1812, y estas unidades no pretendían constituir una fuerza decisiva, ya que por sí mismas no eran una fuerza numéricamente significativa, pero buscaron servir de argumento político y materialmente de auxilio, ya que, engarzadas en el ejército novohispano, cumplían la misión de cohesionar el ejército. La misión consistía en dar asistencia al ejército del país.

Se debían alejar rápidamente de la costa, debido al vómito negro (fiebre amarilla). Pero los regimientos prácticamente desaparecían por la extensión del virreinato y los batallones se desintegraron divididos en secciones que servían en guarniciones, convoyes y en la lucha contrainsurgente. De esta forma, los escasos destacamentos expedicionarios prolongaron indefinidamente la guerra contrainsurgente, pero en 1820 no recibían paga ni asistencia por parte del gobierno liberal, y el giro político mexicano determinó que en 1821 algunos de sus hombres se unieran a Iturbide: Melchor Álvarez, Rafael Bracho y Domingo Luaces. Y que para diciembre de 1821 se dirigiesen al reembarque: 492 oficiales y 3699 sargentos cabos y soldados. Desde La Habana fueron repatriados a España y arribaron a Cádiz entre el 27 de abril y 3 de octubre de 1822, y quedaron acantonados en Mahón, Murcia, Alicante, Valencia y Madrid.

Periodo Año Número Unidades y comandantes (entreparentesis los cambios de nombre de unidades en el año 1820)
Expediciones españolas
1812 - 1817
Bandera Realista
año 1812
  • en total 3857 hombres
Unidad Composición Oficiales
Batallón Asturias (Mallorca) 270 soldados -
Batallón Lobera (Infante Don Carlos) 847 soldados Francisco Bucelli, teniente coronel
Regimiento América (Murcia) 817 soldados,
un batallón
Juan José Olazábal
Batallón Castilla (Voluntarios de Castilla) 649 soldados Francisco Hevia
Batallón Zamora 910 soldados Rafael Bracho
Batallón Fernando VII -expediciónario- 364 soldados Ángel Díaz del Castro, teniente coronel
año 1813
  • en total 1895 hombres
Unidad Composición Oficiales
Batallón Extremadura 995 soldados coronel Benito Armiñan
Batallón Saboya (Reina) 900 soldados coronel Melchor Álvarez
año 1815
  • en total 1749 hombres
Unidad Composición Oficiales
Regimiento Órdenes Militares 1126 soldados,
2 batallones
Coronel Francisco LLamas
Batallón Voluntarios de Navarra (Barcelona) 623 soldados Coronel José Ruiz
año 1817
  • en total 1547 hombres
Unidad Composición Oficiales
Regimiento de Zaragoza 2 batallones brigadier Domingo Luaces

Expedicionarios del año 1812

Parten de puertos españoles un total de 3857 hombres, que llegan al puerto de Veracruz organizados en entidades de batallón. Procedente de La Coruña, arriba el batallón tercero de Asturias el 14 de enero de 1812, formado por 270 soldados, en el barco Miño. El batallón Lobera lo hace dos días más tarde, el 16 de enero de 1812, también procedente de La Coruña, en el barco Algeciras, con 847 soldados.

El Regimiento América llega a Veracruz el 29 de enero de 1812, custodiado por el Navío Asia, en cinco transportes que incluyen tres fragatas: Vicenta, Coro y Magallanes. Vienen de Cádiz, bajo el mando de su jefe Juan José Olazábal y con 817 soldados. Sin embargo, el Batallón segundo de América, de 520 hombres, había quedado en La Habana para reforzar la dotación de la isla de Cuba. El batallón Castilla arriba en junio, al mando de su jefe Francisco Hevia, formado por 649 soldados. El batallón Zamora llega a Veracruz el 23 de agosto de 1812, procedente de Pontevedra y Vigo, al mando de su jefe Rafael Bracho, formado por 910 soldados. El Batallón Fernando VII -expediciónario- arriba el 28 de septiembre procedente de Cádiz, al mando de su jefe teniente coronel Ángel Díaz del Castro, incluía a 364 soldados.

Expedicionarios del año 1813

En el año 1813 zarpan un total de 1.895 hombres desde la península. Son el batallón Extremadura, bajo el mando del coronel Benito Armiñán, formado por 995 hombres, y el batallón Saboya, bajo el mando del coronel Melchor Álvarez, formado por 900 soldados.

Expedicionarios del año 1815

En el año 1815 salen de Cádiz un total de 1.749 hombres, que al mando del Brigadier Fernando Miyares y Mancedo, en la Fragata Sabina, arriban a Veracruz el 18 de junio de ese año. Se trata de dos batallones, formados por 1.126 hombres, del regimiento Órdenes Militares, y un batallón de Navarra, formado por 623 hombres.

Expedicionarios del año 1817

En el año 1817 parten de puertos españoles 1.547 hombres. Se trata de dos batallones del regimiento de Zaragoza, formados por 1547 hombres, que llegan en abril, al mando del brigadier Domingo Luaces y del mariscal de campo Pascual Liñán.

Resultados de la contrainsurgencia

El orden virreinal se sostuvo, sin embargo, y todas las sublevaciones populares se disolvieron. Sus líderes ajusticiados, prisioneros o capitulados habían sido derrotados por las armas españolas, y los escasos caudillos insurgentes supervivientes, convertidos en guerrilleros, terminaron refugiados en zonas inhóspitas. En 1821 eran perseguidos Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria en sus propios lugares de refugio, pero todo el país se encontraba devastado tras una década de lucha y violencia entre revolucionarios y realistas, y cerca de medio millón de habitantes habían muerto.[14]

Campañas contrainsurgentes (1810-1821)
Virreyes Batallas
Javier Venegas
Francisco Xavier Venegas.jpg
 • 1810 • Alhóndiga de Granaditas - Puerto de Carroza - Batalla del Monte de las Cruces - Valladolid - Zacoalco - Aculco - Guadalajara - Tres Palos - Guanajuato - Real del Rosario  • 1811 • Aguanueva - Urepetiro - Puente de Calderón - Puerto del Carnero - San Ignacio de Piaxtla - Puerto de Piñones - Zacatecas - El Veladero - Maguey - Llanos de Santa Juana  • 1812 • Toma de Zitácuaro - Tecualoya - Tenancingo - Sitio de Cuautla - Izúcar - Huajuapan - Tenango - Zitlala - Escamela - Orizaba - Oaxaca.
Félix Calleja
Virrey Félix María Calleja.jpg
 • 1813 • Sitio de Acapulco (1813) - La Chincúa - Lomas de Santa María  • 1814  • Puruarán  • 1815  • Temalaca  • 1816 • Cañada de Los Naranjos
Juan Ruiz de Apodaca
JuanRuizdeApodaca.jpg
 • 1817 • Combate del Valle de Maíz - Sitio de Soto la Marina - Peotillos - Los Arrastraderos - Fuerte del Sombrero - San Diego de la Unión  • 1818 • El Tamo - Cerro de Barrabás  • 1819 • Agua Zarca  • 1821 • Combate de Zapotepec

De manera que aunque la autoridad virreinal fue cuestionada y combatida por la insurgencia, sin embargo el acuerdo para la independencia no fue resultado de la lucha armada de sus caudillos, sino del tratado entre Juan O'Donojú, jefe político del gobierno español de una parte, y el jefe del pronunciamiento de una facción del ejército realista, el mexicano Agustín de Iturbide quién había adoptado la causa independentista.[4]​ El tratado fue rechazado por el gobierno de España y O'Donoju reemplazado de su cargo.

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