Ejército Popular de la República

Ejército Popular de la República
Gottwaldova dělostřelecká baterie.jpg
Pieza de artillería republicana perteneciente a la agrupación antiaérea del Ejército del Ebro.
Activa 16 de octubre de 1936
País España
Fidelidad Bandera de España República Española
Tipo Ejército de tierra
Función Seguridad exterior y defensa militar del país.
Tamaño
  • &&&&&&&&&0750000.&&&&&0750 000 hombres[1]
  • 1500 piezas de artillería[1]
  • 800 tanques y carros de combate[2]
Parte de Escudo de la Segunda República Española.svg Fuerzas Armadas de la República Española
Disuelta 29 de marzo de 1939
Comandantes
Comandantes
notables
Insignias
Estandarte
Flag of Spain (1931 - 1939).svg
Insignia identificativa
Red star.svg
Cultura e historia
Marcha Himno de Riego
Guerras y batallas
Guerra Civil Española: Defensa de MadridBatalla de la Carretera de la CoruñaBatalla del JaramaBatalla de GuadalajaraBatalla de BruneteOfensiva de ZaragozaBatalla de BelchiteBatalla de TeruelCampaña del LevanteBatalla del EbroCampaña de Cataluña
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El Ejército Popular de la República (EPR), también denominado como Ejército Republicano o Ejército Popular, fue la denominación adoptada por el ejército de tierra de la Segunda República Española tras la reorganización emprendida por sus autoridades y la disolución de las milicias de voluntarios surgidas en los primeros meses de la guerra civil española.

Orígenes

En octubre de 1936, el gobierno republicano procedió a reorganizar sus fuerzas armadas sobre la base de las unidades y cuadros militares que habían permanecido leales, al tiempo que refundía las milicias en unidades regulares del nuevo ejército. El pronunciamiento militar del 17 y 18 de julio de 1936 descompuso la estructura organizativa del Ejército español, que resultó fragmentado en función de las lealtades establecidas en cada unidad en favor de la sublevación o de la fidelidad a la legalidad vigente. El fracaso del plan de sublevación, el colapso de la autoridad y la falta de acuerdo de las breves negociaciones fueron algunos factores que favorecieron la deriva del conflicto hacia una guerra abierta. El gobierno presidido por José Giral intentó entonces crear un Ejército de voluntarios sobre la base de las unidades leales y con mandos profesionales, pero la realidad de su atomización y la urgencia de las operaciones, así como la formación de milicias populares armadas por partidos y organizaciones sindicales dificultó el proyecto. En el Ministerio de la Guerra se formó la Inspección General de Milicias que intentó impulsar el proyecto y, en todo caso, dar cuerpo a las unidades de milicias que se creaban continuamente, coordinarlas y avituallarlas correctamente. Esta tarea fue encomendada al coronel de artillería Juan Hernández Saravia y a un equipo de oficiales profesionales, como Luis Barceló, Antonio Cordón y José Martín-Blázquez entre otros. Al producirse el cese del General Castelló, el coronel Hernández Sarabia pasó a ser el nuevo Ministro de la Guerra. En agosto de 1936, el apoyo militar del Tercer Reich alemán y de la Italia mussoliniana al bando sublevado permitió romper el bloqueo del Estrecho de Gibraltar que mantenían las fuerzas navales fieles al Gobierno republicano.

La Armada Republicana estuvo obligada a operar con base en Málaga y Cartagena sin poder repostar en Gibraltar o Tánger ni impedir el puente aéreo que permitió el desplazamiento de las unidades sublevadas del Ejército de África a la península. Estas unidades, formadas en parte por soldados profesionales y agrupadas en unidades de combate curtidas, como la Legión Española y las Fuerzas de Regulares indígenas, bajo el mando de oficiales sublevados, derrotaron a los grupos de soldados, milicianos y paisanos que encontraron a su paso y avanzaron hacia Madrid. La toma de Talavera a finales de agosto de 1936 abrió el camino de la capital e hizo ver al Gobierno republicano que el peligro de una derrota militar era real y que el sistema de milicias no era operativo para oponerse a las unidades militares sublevadas. Las derrotas militares sufridas en agosto ante el Ejército de África crearon una crisis de gobierno. Se formó un gobierno de unidad sobre la base de todas las fuerzas democráticas representadas en las Cortes y con presencia de las organizaciones sindicales ( CNT y UGT), que estaban constituyendo la base misma del nuevo ejército popular. Francisco Largo Caballero, nuevo presidente del gobierno, asumió la tarea de defender a la República Española y derrotar a los rebeldes, y llamó a su gabinete de amplia base parlamentaria y ciudadana Gobierno de la Victoria.

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