Efectos especiales

Los efectos especiales son un conjunto de técnicas y elementos que se utilizan en televisión o cine para crear ambientes, personajes o realidades que, no pueden suceder en la vida real, o bien no se pueden filmar.[1]​ También se emplean en el mundo del espectáculo: farándula, ilusionismo, teatro, ópera, conciertos. Por ejemplo, un viaje al espacio o la transformación de un hombre en hombre lobo. Los efectos especiales pueden ser usados para la representación de objetos o seres inexistentes, como por ejemplo un dragón, pero la mayor parte de veces se recurre a ellos cuando la obtención del efecto por medios normales es demasiado cara o peligrosa. Por ejemplo, puede resultar más seguro y económico rodar la explosión de una maqueta a escala reducida que rodar una explosión real a escala humana, con riesgo de muerte o de heridas para los actores y el equipo de rodaje. Asimismo, en el cine, también se hace uso de efectos especiales para mejorar elementos reales previamente filmados con medios convencionales. Esto puede hacerse por medio de la inclusión o extracción de elementos en un plano o también mediante la mejora de objetos que ya estaban presentes en el momento del rodaje. A menudo se utilizan diferentes técnicas en un mismo plano o escena para alcanzar el efecto deseado y con frecuencia los efectos especiales son «invisibles», es decir que el espectador no se da cuenta de que la imagen o secuencia que está viendo es en realidad un efecto especial. Un ejemplo de esto son los decorados de películas históricas donde la arquitectura y alrededores son recreados por medio de efectos especiales.

Con el tiempo, el anglicismo «efecto especial» (del inglés special effect) ha ido reemplazando al galicismo «trucaje» (del francés trucage), que hasta tiempos relativamente recientes era el más utilizado en lengua española.

Historia

Los efectos especiales son tan antiguos como el cine mismo. Los trucos visuales para conseguir efectos de todo tipo avanzaban como una técnica cinematográfica más desde los primeros días del arte de hacer películas[2]​.

Efectos prácticos

Georges Meliès

Imagen del "padre de los efectos especiales", Georges Meliès.

Se suele decir que el "padre de los efectos especiales" sin duda es Georges Meliès, uno de los primeros cineastas. Fue el pionero en un sinfín de técnicas cinematográficas que dieron el puntapié inicial para lo que son hoy los efectos especiales en el cine. En una de sus películas más celebres, Viaje a la Luna de 1902, presenta una gran cantidad de efectos especiales que, en la época, se llegaban a considerar magia.

Una de sus mayores creaciones fue el empalme, un célebre descubrimiento que hizo cuando, al filmar una escena en la calle, su cámara se atascó generando la sensación de que un objeto se trasformaba en otro. Así fue que Meliès comenzó a utilizar esta técnica en películas en las que, por ejemplo, se representaban espectáculos de magia, pero el verdadero efecto de ilusionismo lo lograba con la edición.[3]​ Otra técnica descubierta por el director fue la disolvencia narrativa, un recurso que utilizaba para expresar cambios de tiempo y podía utilizarse para ir de atrás hacia adelante en la historia sin necesidad de seguir el lapso de tiempo real.

En El mago de Oz

Encontramos más innovaciones en el mundo de los efectos especiales a partir del año 1907, cuando los cineastas empiezan a utilizar la técnica de la "pintura en mate", que consistía en pintar un escenario inexistente en la realidad e introducirlo perfectamente en el montaje de la película. Este recurso, sin embargo, no alcanza su época dorada hasta la llegada del technicolor. El Mago de Oz es un gran ejemplo del uso este efecto especial.

Esta técnica perdura todavía hoy, ya que, aun de manera digital, se muestra prácticamente en todas las películas sin importar su género.[4]

Además, cabe decir que en este film, se empieza a hacer uso de goma-espuma o látex para caracterizar a los personajes, agregándoles narices, orejas y otras partes del cuerpo.[5]

Eugen Schufftan

Otra figura importante en los inicios de los efectos especiales fue Eugen Schufftan, quien realizó los efectos especiales del largometraje Metropolis (1927). En la película, no solo la ciudad en miniatura, sino que creó el Proceso Schufftan, que permitió a los actores interactuar con este nuevo medio.

Las miniaturas permitieron a los directores recrear escenarios a escala en sus películas, construyendo objetos y lugares que habrían sido demasiado caros de haberlos hecho a tamaño real, y ponerlos lo suficientemente cerca de la cámara o con fotogramas a gran velocidad para que parecieran reales. Esto permitió también a los directores expandir su imaginación y crear verdaderas ciudades futuristas. Para darles vida a estas ciudades crearon efectos prácticos con espejos. El proceso pasaba por inclinar un espejo a 45º delante de la cámara para reflejar la miniatura. Después, se quitaba una de las secciones de la superficie del reflejo para que los actores, que están en el estudio detrás del espejo, pudieran ser vistos a través del cristal “limpio”. Con un más que cuidado juego de luces, las miniaturas reflejadas debían coincidir con el escenario en miniatura para que la cámara pudiera capturar ambas perfectamente.[6]

En King Kong

Fotograma de la película King Kong del año 1933

Más adelante, los efectos especiales siguen evolucionando. En el año 1933, la película King Kong mostraba a un monstruo de 16 metros creado con stop-motion, una técnica que ya surgió con el nacimiento del siglo XIX y con el cine mismo, pero tan perfeccionada que sus responsables fueron considerados pioneros en ella. También hicieron uso de la animatrónica (el empleo de mecanismos robóticos o electrónicos). Willis H. OBrian, especializado en este sistema con anteriores películas de dinosaurios, fue el encargado de manipular las maquetas y los muñecos.[7]

Stanley Kubrik

En el año 1968, Stanley Kubrik estrena una de las películas más importantes a nivel visual de toda la historia del cine: 2001: odisea en el espacio. Esta recibió un oscar, entre otros, a mejores efectos especiales. El director había logrado, por ejemplo, crear la sensación de "no gravedad" del espacio con una técnica menos complicada de lo que parece: la cámara giraba junto con el pasillo que estaba construido sobre una especie de armazón circular que se desplazaba a una velocidad estable. De ese modo, si se conseguía mantener perfectamente estable, lo que parece girar es «el sentido de la gravedad», que no el propio pasillo. De ese modo los astronautas no tienen nada más que permanecer de pie y bajar hacia «abajo» aunque el efecto final parecerá que está dando vueltas.[8]

Steven Spielberg

En el año 1975, Spielberg rueda la película Tiburon. Para ello, necesita construir un tiburon animatrónico capacitado para funcionar en el agua. Con la ayuda de Bob Mattey y gracias a la ingenieria, crearon el animal falso. A pesar de haberlo construido, en deterioramiento que sufrió por el contacto con el agua y la dificultad de manejarlo, obligaron al director a, en vez de mostrarlo completamente, insinuarlo con la ayuda de otros recursos como la edición la intensificación de la música.[9]

No intimidado por las dificultades para rodar Tiburón, Spielberg volvió a utilizar animales animatrónicos en su película del 1993 Jurassic Park. Junto a la animatrónica, los marionetistas y los hombres disfrazados, fue posible dar vida a los dinosaurios del parque jurásico. Aunque, cabe decir que el director también se ayudo de trabajo digital en la postproducción para ello.

Rick Baker

Los 80s fueron una década de auge de los efectos prácticos. En especial, hubo un auge en el arte del maquillaje de caracterización, sobretodo en el cine de terror. Una de las películas más representativas de esto es Un hombre lobo americano (John Landis, 1981). En este film, Rick Baker se encargó de la caracterización del hombre que se transforma en lobo, llegando así a ganar un Oscar al mejor maquillaje. Baker, con aquella transformación, se puede decir que creó escuela y fue pionero de grandes caracterizaciones posteriores como la diseñada por Rick Bottin en The howling.[10]

Efectos digitales

Entrados los 90s, los efectos prácticos empiezan a hundirse (como hemos comprobado con Jurassic Park, se empiezan a combinar con los digitales).[4]

Así, gracias a las nuevas tecnologías y a las mejoras en computación, los efectos digitales empiezan a tener gran protagonismo (aunque los prácticos no llegan a desaparecer totalmente).

Las hermanas Wachowski

Las creadoras de la trilogía Matrix combinaron efectos especiales propios de la películas de artes marciales, efectos fotográficos creados por ordenador, etc. Entre estos, con la ayuda de la empresa Manex Visual Effects, crearon un técnica capaz de registrar 12.000 fotogramas por segundo llamada tiempo muerto o "bullet time". Ésta congelaba una imagen en mitad de la acción para luego rotar la cámara hasta otro ángulo diferente y seguir con el movimiento del objeto filmado.

Esta película está creada a partir de efectos mayoritariamente digitales. De hecho, en cada imagen se grababa al actor con 5 cámaras digitales de alta resolución diferentes, para así captar el cuerpo del actor de 3D y poderlo recrear en cualquier situación. De hecho, muchas de las escenas están completamente realizadas a través de ordenador, exceptuando el acting.[11]

Peter Jackson

Otro de los emblemas en efectos especiales es Peter Jackson, el creador de los efectos en El señor de los anillos (inicios de los 2000). En esta, de nuevo, se combinan efectos especiales digitales (para crear personajes como Gollum) y prácticos (en los maquillajes, miniaturas, prótesis, etc).[4]​ La cantidad de efectos utilizados para realizar esta trilogía fue de 2730 entre prácticos y digitales (540 en la primera, 799 en la segunda y 1488 en la tercera). En el terreno del digital, se uso la técnica del modelaje tridimensional para crear algunos de los personajes: unos escaners muy precisos se encargaron de registrar la maqueta previa que posteriormente, al digitalizarse, permiten animar las figuras tridimensionalmente.

En cuanto a los prácticos, para crear la sensación de que los Hobbits eran más pequeños que los demás individuos, se uso la llamada "perspectiva forzada". Esta consiste en alejar de la cámara al personaje que nos interesa minimizar. Debido a que la cámara no detecta el espacio que hay entre personajes, se crea una ilusión óptica.[12]

En El curioso caso de Benjamin Button (2008)

En esta película, el personaje protagonista es una animación de Brad Pitt durante los primeros 52 minutos de largometraje. A través de la animación de gráficos por ordenador, el actor envejece 70 años sin ayuda de maquillaje. Más avanzado el film, su caracterización es realizada con ayuda del maquillaje. Para este proyecto, se llegó a crear un programa informático de captura de emociones del rostro, el cual llego a registrar gran cantidad de los movimientos musculares del actor.[14]

En Avatar (2009)

Para realizar los efectos especiales de esta película se llegaron a tardar hasta 4 años. En su creación, se diseñó un software especializado en la animación de explosiones, y el director (James Cameron) ideó una técnica que le permitía ver a tiempo real a los actores caracterizados digitalmente mediante un monitor. esto aportó una gran naturalidad en los gestos. La compañía encargada de realizar estos efectos fue Weta Digital.[15]

Imagen de Alfonso Cuaron, director de Gravity.

En Gravity (2013)

En esta película de Alfonso Cuarón, los efectos visuales fueron creados por la compañía Londres Framestore. En la mayoría de las tomas de este film, solo se grabó el rostro de los actores. Todos los demás elementos fueron creados en postproducción de manera digital (gracias a un años de preproducción). De hecho, los únicos escenarios físicamente reales son los interiores de las cápsulas y una parte de la estación espacial, e incluso en estos casos también se usaron efectos digitales.[16]

Para simular los efectos de microgravedad de la película, el equipo utilizó una combinación de cámaras de movimiento controlado y torres de luz.[17]

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