Efecto llamada

La expresión «efecto llamada» fue utilizada por miembros del Partido Popular de España para describir una de las posibles consecuencias del proceso de regulación de inmigrantes decretada por el gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, entre los meses de febrero y mayo de 2005.

El efecto llamada consistiría, según los detractores de este decreto, en la posible llegada masiva de nuevos inmigrantes ilegales al país, dadas las posibilidades de legalización ofrecidas por el proceso regulador. Por el contrario, la postura del gobierno y el partido que lo sustenta, el PSOE, es que la regularización de los inmigrantes ilegales ha tenido un efecto muy beneficioso sobre la economía española por lo que supone en cuanto a disminución del número de trabajadores en la economía sumergida así como por el aumento en las cotizaciones a la Seguridad Social.

Algunos de los políticos que acuñaron esta expresión consideraron las oleadas de subsaharianos a través de las vallas que bordean Melilla en septiembre de 2005 como una consecuencia del «efecto llamada», con sus situaciones de caos y la muerte de algunos de ellos debido a disparos de los gendarmes marroquíes. A pesar de ello, la presión diplomática española sobre el gobierno marroquí, además del incremento de la seguridad en la valla fronteriza de Melilla ha conseguido reducir drásticamente los asaltos.

Por parte del gobierno y multitud de ONG que ejercen su labor social en África se opina que el verdadero efecto llamada está provocado por la situación de extrema pobreza y falta de perspectivas de futuro en que vive una gran parte de la población africana.[2]

A pesar de que el impacto mediático de este tipo de inmigración ilegal ha sido frecuentemente utilizado por el Partido Popular para criticar la política del gobierno del PSOE, es un hecho demostrado que la mayor cantidad de inmigrantes ilegales entra en España por los aeropuertos, siendo el de Barajas el que mayor tráfico de inmigración ilegal soporta.[5]

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