Educación en la Antigua Roma

Relieve que representa un maestro con tres discípulos (ca. 180-185 d. C.)

La educación en la Antigua Roma, desde los últimos siglos de la República romana, era un mecanismo vinculado a la élite social, que proporcionaba a sus hijos una educación al modo griego.[1] El paedagogus (palabra griega de la que deriva la actual " pedagogo") era el esclavo que conducía al niño a la schola (" escuela").

En la primera enseñanza, el nutritor o Ptropheus era el responsable de enseñar al niño a leer y de su educación hasta la pubertad. Debía dirigirse a su padre llamándole domine (señor).

La schola ("escuela") estaba regida por el calendario religioso; las clases se daban por las mañanas y era mixta hasta los doce años. Un grammaticus era el responsable de enseñar a los niños los autores clásicos y la mitología; mientras que a las niñas, consideradas adultas a los catorce años (domina en latín, kyria en griego), podían tener un preceptor que le enseñara los clásicos.

La siguiente etapa de la educación tenía lugar en el gymnasium o palaestra. En Oriente, las principales materias eran la lengua griega, las obras de Homero, retórica, filosofía, música y deporte. En cambio, en Occidente, se enseñaba además latín, en detrimento de la música y el deporte. A los dieciséis o diecisiete años, había una bifurcación en el camino de los jóvenes, que tenían que decidirse por el ejército o los estudios.

Escritura

Mientras que la epigrafía pública se tallaba en piedra o fijaba a los monumentos con letras de bronce, o se trazaba mediante incisiones en placas de plomo; la escritura de todo tipo de documentos se realizaba generalmente con tinta sobre papiro (posteriormente sobre pergamino) en la redacción definitiva que se deseaba conservar (en algunos casos, con incisiones sobre marfil). Las anotaciones y comunicaciones cotidianas y el aprendizaje se realizaba con incisiones sobre fragmentos de cerámica (lo que los griegos llamaban ostrakon) o tablillas de cera utilizando un stilus (punzón).

La escritura cursiva romana podría entenderse como las mayúsculas y minúsculas de nuestro lenguaje diario, aunque cambian un poco de el antiguo lenguaje hasta su(s) actual(es) estado(s).

Los rollos eran la forma habitual de recopilar los textos y conservarlos en las bibliotecas; el formato " libro", con páginas, no se impuso hasta el comienzo de la Edad Media.

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