Eduardo Westerdahl

Eduardo Westerdahl
Información personal
Nacimiento 2 de mayo de 1902 Ver y modificar los datos en Wikidata
Santa Cruz de Tenerife, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 29 de enero de 1983 Ver y modificar los datos en Wikidata (80 años)
Santa Cruz de Tenerife, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española y sueca Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Pintor, fotógrafo, poeta y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
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Eduardo Westerdahl y Oramas ( Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, 2 de mayo de 1902- 29 de enero de 1983) fue un pintor, crítico de arte y escritor español, perteneciente al surrealismo.

Biografía

Orígenes y formación

Hijo del matrimonio formado por Juan Bernardo Westerdahl, de origen sueco, natural de Kvillinge, y de Ignacia María de la Encarnación Oramas Medina, natural del Puerto de Arrecife en Lanzarote, Eduardo Westerdahl Oramas nace el 2 de mayo del año 1902 siendo su familia residente en la calle Canales nº 37 de Santa Cruz de Tenerife. Johan B. Westerdahl, intérprete de idiomas y posterior comerciante de vinos y artesanía local fallece tempranamente cuando su familia se encuentra establecida en la calle Imeldo Serís nº 34 en el año 1908. Eduardo cursa entonces sus primeros estudios en la casa del maestro Luis Toledo y García Panasco de la calle de la Consolación, donde coincide con Domingo Pérez Hernández, conocido luego por Minik. Esta instrucción inicial, limitada por su pronta orfandad, se habría visto compensada por una precoz inclinación a la formación autodidacta.[1] En 1915 Eduardo Westerdahl se traslada con su madre a la calle Igualdad nº 21, donde tendrá por vecinos a los futuros colaboradores Victoria López-Carvajal, Amor Lozano, Pedro García Cabrera y al citado Pérez Minik. El mismo año ingresa en la Escuela Superior Profesional de Comercio de Canarias, que abandona en 1918 tras haber completado los dos primeros cursos. Poco después Westerdahl es empleado por la compañía de comercio marítimo Orive Hermanos y, a partir de enero de 1921, para el empresario y cónsul general de Alemania Jacob Ahlers en la banca, donde coincide con otro de sus futuros colaboradores en el ámbito artístico, Ernesto Guimerá.

Trayectoria inicial

Motivos y Crónicas: la incursión en prensa

Entre los meses de julio y octubre de 1923 aparecen con periodicidad semanal la colección de textos de Eduardo Westerdahl Motivos para el periódico republicano El Progreso de Santa Cruz de Tenerife; de cierta intención literaria, los artículos despliegan un amplio espectro de temas vinculados a los diversos trances de la contemporaneidad local. En 1925, mientras los Motivos continúan dándose en la línea editorial de El Progreso, surge en el localista La Prensa la serie Crónicas, cuyos contenidos perseguirán polemizar con las instituciones locales sobre el planteamiento de proyectos específicos en materia de infraestructuras y desarrollo en base a dos cuestiones establecidas como fundamentos para su tratamiento: la necesidad de un modelo de acción destinado a garantizar el acceso a la cultura para las clases más desfavorecidas y el examen de las fórmulas de actuación sobre el territorio y su consecuente impacto sobre los rasgos de identidad insular durante el proceso de respuesta a la demanda de adaptación del medio al uso turístico. Así, la primera crónica aparecida bajo el título La desilusión del turista[3] A su vez, los comentarios de la bipartida El sexo de las uñas y la paz eterna, continuados en el Diálogo con Salaverría, ofrecen una temprana manifestación del autor en sus convicciones pacifistas con oposición a las declaraciones más probélicas del escritor José Mª Salaverría, incidiendo en lo sucesivo en el requerimiento de un ejercicio de arbitrio moral por parte de los intelectuales y los agentes de la cultura.

Tempranamente se sitúa ya Westerdahl en los enclaves del debate regionalista de su época a través de la actividad periodística, alcanzando mayor explicitud con sus posteriores Notas para un ensayo. Regionalismo,[5] La actividad periodística de Westerdahl se encauzaría principalmente en los años siguientes a través de La Prensa y en las páginas de La Tarde.

La revista Hespérides y el Círculo de Bellas Artes

Desde finales de 1926 inicia su actividad el equipo de la revista semanal Hespérides, dirigida por Rafael Peña León, dedicada a la actualidad de las artes, las ciencias, la literatura y el deporte. Eduardo Westerdahl participa en el grupo como redactor-jefe, manteniendo como compañeros de líneas a escritores veteranos como Benito Pérez Armas, Domingo Cabrera Cruz, Elfidio Alonso Rodríguez, Manuel Verdugo Bartlett, Isaac Viera y Viera o Luis Rodríguez Figueroa, junto a figuras destacadas de entre autores emergentes tales como Pedro García Cabrera o Domingo Pérez Minik, Emeterio Gutiérrez Albelo o Domingo López Torres, hasta el cese del semanario en 1929.[16] contribuirá a engrosar en mayo de 1927 el segundo número de la revista de vanguardia La Rosa de los Vientos, una labor de Juan Manuel Trujillo y del literato Agustín Espinosa.

La institución del Círculo de Bellas Artes de Tenerife se consolida mientras tanto con su fundación el 7 de septiembre de 1925 de la mano de Francisco Bonnín Guerín. Eduardo Westerdahl participa en el proyecto desde la constitución de su primera Junta Directiva en enero de 1926. Con la renovación de la Junta directiva del Círculo para el curso 1928/1929 Westerdahl asume la presidencia de la Sección de Literatura. La realidad del Círculo de Bellas Artes favorecerá en adelante el desarrollo de las actividades del colectivo de artes heterogéno, precursor clave del estallido de las vanguardias insulares durante los años 30, Pajaritas de Papel.

Pajaritas de Papel

Si bien el poeta Jose María de la Rosa sitúa los inicios del grupo Pajaritas de Papel en el año 1925,[17] y existe aún documentación correspondiente a su actividad fechada en 1926, no será hasta diciembre de 1929 que Eduardo Westerdahl testimoniará públicamente la existencia de este colectivo con un registro a página completa por medio de La Tarde. El espacio cedido por el diario ofrece la oportunidad de precisar lo particular de sus funciones y su naturaleza:

«Pajaritas de Papel es una sociedad limitada, sin constitución legal, ni formal reglamentación. Es un círculo absurdo donde se vulneran los principios escolásticos, las fórmulas académicas, los profesionalismos artísticos [...] En su editorial escriben todas las pajaritas. Anita Loos fué precursora del género en Norteamérica. En los salones de Pintura y Fotografía de Pajaritas de Papel, ocurre lo mismo. Exactamente lo mismo en su Confección de Marionetas. En su concurso de "ballet". En sus Talleres de Arte decorativo, Etc. [...] Está integrada por aficionados y profesionales de la música, canto, pintura, teatros, decoradores, escritores, fotógrafos, deportistas. [...] Tiene himno y música propias»[18]

La manifestación en prensa del quehacer de Pajaritas habría de producirse al año siguiente de su andadura oficial, considerado por sus miembros como el de 1928; sin embargo, sus reuniones informales de La Tertulia, a través de la cual surge el cuadernillo de Werterdahl Semblanza confeccionado bajo el seudónimo de Dandín, se remontarían al menos hasta el año anterior. De manera similar la edición caligráfica de un semanario o periódico interior —con su correspondiente ex-libris, de nuevo por Westerdahl— datado en 1926. Desde el estío de 1928 procedería la edición de libros propios, «hechos a mano, en escritura, en encuadernación e ilustraciones. Los originales pacientes filigranas de entusiasmo. Los lectores: el grupo»,[18] atribuidos a la particularizada casa editorial de Chez-nous. La cronología de Pajaritas de Papel se computa además conforme a la independencia de su Calendario, ilustrado fotográficamente. Los integrantes y colaboradores más asiduos del colectivo presentan, a modo de distintivo, una minúscula pajarita de plata de tipo alfiler con la que acuden a sus reuniones; una pajarita de oro o engarce es obsequiada en ocasiones señaladas para conmemoraciones o en reconocimientos.

Dentro del campo de la acción artística, prima en Pajaritas las intervenciones o performances de carácter colectivo; se trata en este caso de la programación de ejercicios fundamentados en la práctica de la imaginación y la creatividad a partir de premisas acordadas conjuntamente. Las acciones de Pajaritas de Papel engloban las Fiestas y Reuniones en su formato más convencional de Año Nuevo, Reyes, onomásticas, cumpleaños, tés, aún sujetas a la arbitrariedad de su particular Calendario, junto con las dedicadas monográficamente a diferentes temas: "Recepciones internacionales", "La época de Larra", "Un naufragio", "La corrida de toros", "La visita a un castillo medieval" o "La novela policiaca". A esta actividad programática se suman las intervenciones de disciplinas específicas; Baile de lo cursi, Voladura de la cometa —«Pajaritas de Papel necesitaba un vuelo, un anuncio aéreo a manera del Zeppelin y del R 101»[18] La labor fotográfica de Westerdahl proporcionará el principal registro gráfico de las representaciones del grupo durante el intervalo de su vigencia.

El 30 de agosto de 1930 los integrantes del colectivo Domingo López Torres, José Antonio Rojas y Julio Antonio de la Rosa sufren un accidente durante una travesía en barca que se salda con el fallecimiento de los dos últimos. El incidente supondrá el cese definitivo de Pajaritas de Papel. En homenaje a los compañeros fallecidos se impulsará la única edición impresa atribuida al proyecto, Tratado de las tardes nuevas,[19] con selección de poemas de Julio Antonio de la Rosa, aparecida en 1931.

Preludios de la Gaceta

Rebeldía y Disciplina

El término abrupto de la experiencia Pajaritas, junto con las contigencias señaladas por el escenario sociopolítico presente y la demanda cultural del momento parecen propiciar un giro sustancial en el lenguaje y propósitos de las vanguardias artísticas en el archipiélago hacia 1930. Eduardo Westerdahl y Pedro García Cabrera demuestran haber asumido el discurso requerido por esta coyuntura con su concluyente llamada a la Exposición del Libro Contemporáneo de 1931 en el Círculo de Bellas Artes. Dos anuncios acompañan entonces a la inauguración y cierre de la exposición bajo los títulos respectivos de Exposición del Libro Contemporáneo[22] La iniciativa se promueve a través de la formación denominada Rebeldía y Disciplina, que incluye de hecho solamente a García Cabrera (Rebeldía) y a Eduardo Westerdahl (Disciplina); la proximidad de una nueva revista, sin titulación prefijada, acompaña al anuncio de la exposición.

Los integrantes de Rebeldía y Disciplina comprenden la asimilación constante de información suministrada por libros y revistas europeos actualizados como parte necesaria del proceso de la cultura contemporánea, «en el doble sentido de la necesaria comunicación de iniciativas y experiencias, y como producción cultural».[24]

Viaje a través de Europa

En el verano y otoño de 1931 Eduardo Westerdahl emprende un viaje a través de Europa que habría de suplir un conocimiento de las disciplinas artísticas hasta entonces eminentemente teórico a partir del contacto material con los principales centros de su expansión contemporánea. La obra de Mies van der Rohe, con su resonancia en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, junto a los viajes a Madrid y Barcelona de Walter Gropius y Theo van Doesburg promovidos por las Asociaciones de Estudiantes de Arquitectura de ambas escuelas, fomentan la difusión de los principios de la nueva arquitectura entre los núcleos en crecimiento en el ámbito nacional. La divulgación de las conferencias de Van Doesburg en Canarias se realiza a través de la significativa Arquitectura nueva[26]

El 14 de julio embarca en un vapor rumbo a Alemania, Checoslovaquia y otras naciones del centro y norte de Europa. El extremo último del circuito alcanzaría Leningrado, que resulta finalmente excluido. Tras una escala inicial en el puerto de Southampton, Westerdahl desembarca en la ciudad de Rotterdam, alto al que le suceden los enclaves de Amsterdam, Lübeck y Travemünde, en el mar Báltico. En agosto se establece en Hamburgo y luego en Berlín. Presencia la Bauhaus de Dessau poco antes del traslado de su sede a la capital y posterior clausura con el advenimiento del Tercer Reich. En septiembre recorre Brno, Bratislava y Praga, retorna hasta Munich y culmina por último sus crónicas en París. En estos meses estudia de primera mano las obras de los creadores plásticos más destacados, con sus visitas a la Galería Nacional de Berlín, la Galería Nacional de Praga, el Deutsches Museum, la Galerie Caspari, el Kunsthalle de Hamburgo o la Flechtheim de Berlín, entre otras; también con su asistencia a exposiciones temporales: Schloss Bellevue, Barlach, Old masters- Modern master: Graphik, o Franz Marc: Der Mandrill. Su documentación se amplía con la adquisición de impresos, tales como Die Baukunst der Neuesten Zeit, Prophyläen-Verlag, o el número monográfico dedicado a Moderní architektura v ceskoslovensku en MSA 2, de Karel Teige. A la redacción de un personal diario de viaje Eduardo Westerdahl añadirá a su vez una serie de reportes conformados y distribuidos por correspondencia a lo largo del trayecto publicados simultáneamente a su travesía; así, Crónicas de Holanda I. Algunos móviles y líneas de la construcción europea,[33] Piezas originales y reproducciones de obras adquiridas, fotografías, tarjetas postales y una carta manuscrita a Domingo Pérez Minik completan de igual manera la producción de este viaje.

Gaceta de Arte

Fue miembro fundador de las revistas Iletras y Pajaritas de Papel y director de la tinerfeña Gaceta de Arte, revista internacional de la cultura, que sacó treinta y ocho números entre febrero de 1932 y junio de 1936, su gran proyecto personal y una de las revistas fundamentales de las Vanguardias artísticas españolas y europeas. Su redacción estaba formada por Domingo Pérez Minik, Pedro García Cabrera, Domingo López Torres, Óscar Pestana Ramos, Emeterio Gutiérrez Albelo y Agustín Espinosa. Colaboraron Le Corbusier, Willi Baumeister, Gertrude Stein, Tristán Tzara, Jean Cassou, Herbert Read, André Breton, Paul Éluard, Benjamín Péret, etc.

Fue además colaborador y redactor-jefe de la revista Hespérides y de los diarios La Tarde y La Prensa. Organizó la primera exposición surrealista que se celebró en el mundo, en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife en 1935. También es destacable su papel en la Escuela de Altamira (1949-1951), iniciativa artística que celebró reuniones internacionales en Santillana del Mar. En 1953 fundó el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl, ubicado en la sede del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias del Puerto de la Cruz y que, a pesar de su corta existencia, fue uno de los centros pioneros de arte contemporáneo en España. Se casó en 1955 con Maud Bonneaud (Limoges, 1921-Madrid, 1991), coleccionista y autora de esmaltes y esculturas surrealistas. En la década de los setenta, Eduardo Westerdahl, como miembro de la Comisión de Cultura del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, intervino de forma decisiva en la organización de la Primera Exposición Internacional de Escultura en la Calle, gran parte de cuyas obras aún se pueden disfrutar en Santa Cruz de Tenerife. Colaboró en las revistas Ínsula, Cuadernos Hispanoamericanos y Destino.

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