Eduardo VIII del Reino Unido

Eduardo VIII del Reino Unido
Rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y emperador de la India
The Duke of Windsor (1945).jpg
Información personal
Nombre secular Edward Albert Christian George Andrew Patrick David
Otros títulos Duque de Windsor
( 1937- 1972)
Reinado 20 de enero de 1936 -
11 de diciembre de 1936
(325 días)
Nacimiento 23 de junio de 1894
Londres, Inglaterra,
Bandera de Reino Unido  Reino Unido
Fallecimiento 28 de mayo de 1972
(77 años)
París, Flag of France.svg  Francia
Entierro Cementerio Real de Frogmore,
Berkshire, Bandera de Reino Unido  Reino Unido
Himno real God Save the King
Predecesor Jorge V
Sucesor Jorge VI
Familia
Casa real Casa de Windsor
Padre Jorge V
Madre María de Teck
Cónyuge Wallis Simpson
( 1937 - 1972)
Post-abdicación

Firma Firma de Eduardo VIII del Reino Unido

Coat of Arms of the United Kingdom (1837-1952).svg
Escudo de Eduardo VIII del Reino Unido

[ editar datos en Wikidata]

Eduardo VIII del Reino Unido (Edward Albert Christian George Andrew Patrick David), después conocido como duque de Windsor ( 23 de junio de 189428 de mayo de 1972), fue rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India, desde la muerte de su padre el 20 de enero de 1936 hasta su abdicación el 11 de diciembre del mismo año.

Antes de su ascenso al trono, Eduardo ostentó sucesivamente los títulos de príncipe Eduardo de York, príncipe Eduardo de Cornualles y York, duque de Cornualles y Rothesay, y príncipe de Gales. En su juventud sirvió en la Primera Guerra Mundial, realizó varias giras por el extranjero en representación de su padre, Jorge V, y fue asociado con una sucesión de mujeres casadas de mayor edad que la suya.

A sólo unos meses de iniciar su reinado, Eduardo causó una crisis constitucional cuando le propuso matrimonio a la celebridad estadounidense y dos veces divorciada Wallis Simpson. Los primeros ministros del Reino Unido y los dominios se opusieron al matrimonio, argumentando que el pueblo nunca la aceptaría como reina. Eduardo sabía que el gobierno encabezado por el primer ministro británico Stanley Baldwin renunciaría si los planes de matrimonio seguían adelante, lo que obligaría a convocar nuevas elecciones generales y podría arruinar irremediablemente su condición de monarca constitucional, políticamente neutral. En lugar de renunciar a su amor por la señora Simpson, Eduardo decidió abdicar. Fue sucedido por su hermano menor, Alberto, que eligió usar el nombre de Jorge VI. Con un reinado de sólo 325 días, Eduardo fue uno de los monarcas de más corta duración en el trono en la historia del Reino Unido y nunca llegó a ser coronado.

Después de su abdicación fue nombrado duque de Windsor y, en 1937, recorrió la Alemania nazi. Durante la Segunda Guerra Mundial fue destinado en un primer momento con la Misión militar británica a Francia, pero, después de acusaciones privadas de que mantenía simpatías pronazis, fue enviado a las Bahamas como gobernador. Después de la guerra, nunca se le dio otro cargo oficial y pasó el resto de su vida en el retiro.

Biografía

Primeros años

Eduardo VIII nació el 23 de junio de 1894 en White Lodge, en el distrito de Richmond en Surrey, Inglaterra.[1] Fue el hijo mayor de los duques de York (más tarde los reyes Jorge V del Reino Unido y María). Su padre era el segundo hijo del príncipe de Gales (más tarde rey Eduardo VII) y de Alejandra, princesa de Gales. Su madre era la hija mayor del duque Francisco de Teck y su esposa, la duquesa de Teck (antes princesa María Adelaida de Cambridge). Como bisnieto de la reina Victoria, en la línea masculina, Eduardo recibió desde su nacimiento el tratamiento de Su Alteza y el título de príncipe Eduardo de York.

Fue bautizado en la Sala Verde de Dibujo de White Lodge el 16 de julio de 1894, por Edward White Benson, arzobispo de Canterbury.[2] Los nombres fueron elegidos en honor a su difunto tío, que era conocido por su familia como Eddy o Eduardo, y su bisabuelo el rey Cristián IX de Dinamarca. El nombre de Alberto fue incluido a petición de la reina Victoria, y sus últimos cuatro nombres: Jorge, Andrés, Patricio y David, provinieron de los santos patronos de Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales. Su familia y amigos cercanos lo llamaron siempre por su último nombre, David.

El pequeño David, fotografiado por su abuela la reina Alejandra.

Los padres de Eduardo, el duque y la duquesa de York, a menudo estuvieron apartados de la crianza de sus hijos, al igual que otros padres ingleses de clase alta de la época. Eduardo y sus hermanos menores fueron criados por niñeras. Una de sus primeras niñeras abusaba de Eduardo con pellizcos antes de que fuera presentado a sus padres. Su llanto y sus gemidos llevaban al duque y la duquesa a pedir a la nana que se lo llevara.[3] Cuando los padres se enteraron despidieron a la niñera.

El padre de Eduardo, aunque ejercía una dura disciplina,[7]

Educación

Los primeros estudios de Eduardo fueron realizados en casa y tutelados por Helen Bricka. Cuando sus padres recorrieron el Imperio británico durante casi nueve meses, después de la muerte de la reina Victoria en 1901, el joven Eduardo y sus hermanos se quedaron en Gran Bretaña con sus abuelos, la reina Alejandra y el rey Eduardo VII, que acostumbraban a colmar de afecto a sus nietos. Al regreso de sus padres, Eduardo fue puesto bajo el cuidado de dos hombres, Frederick Finch y Hansell Henry, que prácticamente criaron a Eduardo y sus hermanos el resto de su infancia.[8]

Eduardo estuvo bajo la estricta tutela de Hansell hasta cerca de los 13 años; Hansell quería que Eduardo entrara en la escuela desde una edad más temprana, pero su padre no estuvo de acuerdo. Eduardo presentó el examen para entrar al Osborne Naval College, y comenzó sus estudios allí en 1907.[10]

Príncipe de Gales

Eduardo durante la Primera Guerra Mundial.

Eduardo fue investido oficialmente como príncipe de Gales en una ceremonia especial en el castillo de Caernarfon el 13 de julio de 1911.[12] Lloyd George ideó una ceremonia bastante extravagante al estilo de las festividades galesas y preparó a Eduardo para que hablara unas pocas palabras en galés.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Eduardo había alcanzado la edad mínima para el servicio activo y estaba dispuesto a participar.[16]

A lo largo de la década de 1920, Eduardo, como príncipe de Gales, representó a su padre, el rey Jorge V, en el país y en el extranjero en muchas ocasiones, realizando unos 16 viajes a diversas partes del Imperio entre 1919 y 1935 (en el proceso adquirió la finca Bedingfield, cerca de Pekisko, Canadá).[21]

Sus actitudes hacia muchos de los súbditos del imperio y varios pueblos extranjeros, tanto durante su etapa como príncipe de Gales y más tarde como duque de Windsor, fueron poco comentadas en su momento, pero posteriormente deterioraron su reputación.[23]

Romances

Eduardo en 1932.

El hecho de que Eduardo fuera un mujeriego compulsivo y otras conductas imprudentes durante los años 1920 y 1930, preocupaban al primer ministro Baldwin, al rey Jorge V y a las personas cercanas al príncipe. Alan Lascelles, secretario privado de Eduardo por ocho años, durante este período, creía que, «por alguna razón hereditaria o fisiológica su desarrollo mental normal se detuvo en seco al llegar a la adolescencia».[25]

En 1929, la revista Time informó que Eduardo embromaba a su nueva cuñada, Isabel, la esposa de su hermano Alberto, llamándola «reina Isabel». La revista preguntaba si «ella no se cuestionaría cuánto de verdad habría en la historia de que [Eduardo] una vez dijo que renunciaría a sus derechos tras la muerte de Jorge V —lo que haría que su apodo se convirtiera en realidad—».[27]

En 1930, el rey le dio a Eduardo una casa, Fort Belvedere, cerca de Sunningdale, Inglaterra.[31] Sin embargo, Eduardo se había enamorado de Wallis y la pareja se hizo cada vez más cercana.

El romance de Eduardo con la divorciada estadounidense causó una preocupación tan grave, que la pareja fue seguida por los miembros de la Sección Especial de la Policía Metropolitana, que examinó en secreto la naturaleza de su relación. Un informe sin fecha detalla la visita de la pareja a una tienda de antigüedades, donde el propietario señalaría: «Que la dama parecía tener al PDG [Príncipe de Gales] completamente bajo su mano».[32] La posibilidad de que una divorciada estadounidense con un pasado cuestionable tuviera tal influencia sobre el heredero condujo a la ansiedad entre las figuras del gobierno y el establishment.

Reinado

Monograma Real de Eduardo VIII.

El rey Jorge V murió el 20 de enero de 1936 y Eduardo subió al trono como el rey Eduardo VIII. Al día siguiente, rompió el protocolo real al ver la proclamación de su ascenso al trono desde una ventana del palacio de St. James, en compañía de Wallis, que a la sazón permanecía casada.[34]

Eduardo causó malestar en los círculos de gobierno con acciones que fueron interpretadas como una interferencia en asuntos políticos. Cuando visitó los pueblos afectados por las minas de carbón en el sur de Gales, su observación «hay que hacer algo»[35]

En las relaciones exteriores también comenzó a intervenir, manteniendo conversaciones con el embajador alemán en Londres, Leopold von Hoesch, consideradas indebidas constitucionalmente. Hasta le llegó a confesar a von Hoesch que amenazó al primer ministro Baldwin con la abdicación si Inglaterra entraba en guerra con Alemania. Esto convenció a Hitler de que los británicos no intervendrían ante la ocupación de Renania.[36]

El enfoque poco ortodoxo de Eduardo sobre su función se extendió también a la moneda que llevaba su imagen. Rompió con la tradición de que en las sucesivas monedas de cada monarca la imagen miraba en la dirección opuesta a la de su predecesor. Eduardo insistió en que la cara mirara hacia la izquierda (como había hecho su padre),[39]

Moneda con la imagen de Eduardo VIII mirando a la izquierda.

El 16 de julio de 1936 se produjo un intento de asesinar a Eduardo. Un irlandés descontento, Jerome Brannigan (también conocido como George Andrew McMahon), sacó un revólver cargado cuando el rey montaba a caballo por Constitution Hill, cerca del palacio de Buckingham. La policía vio el arma, se abalanzó sobre él y lo detuvo rápidamente. En el juicio, Brannigan alegó que «una potencia extranjera» se le había acercado para que matara a Eduardo y que había informado al MI5 del plan, y que él no estaba en el sitio más que meramente como un observador y para ayudar al MI5 en la captura de los verdaderos culpables. El tribunal rechazó los alegatos y lo envió a la cárcel por un año. Ahora se piensa que Brannigan había estado en contacto con el MI5, pero la veracidad del resto de sus afirmaciones permanece en duda.[40]

En agosto y septiembre, Eduardo y la señora Simpson recorrieron el Mediterráneo oriental en el yate de vapor Nahlin. En octubre quedó claro que el nuevo rey planeaba casarse con la señora Simpson, sobre todo cuando el proceso de divorcio entre el señor y la señora Simpson fue llevado a la Corte de la Corona en Ipswich.[42]

Abdicación

El 16 de noviembre de 1936, Eduardo invitó al primer ministro Stanley Baldwin al palacio de Buckingham y le expresó su deseo de casarse con Wallis Simpson, cuando esta estuviera en condiciones de volver a casarse. Baldwin informó al rey de que sus súbditos consideraban el posible matrimonio como moralmente inaceptable, en gran parte debido a que volverse a casar después del divorcio era opuesto a los principios de la iglesia de Inglaterra, y el pueblo no toleraría a Wallis como reina.[43] Como rey, Eduardo ocupaba el puesto de Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra, y el clero esperaba que apoyara las enseñanzas de la Iglesia.

Eduardo con Mustafa Kemal en Turquía, 4 de septiembre de 1936.

Eduardo propuso la solución alternativa de un matrimonio morganático, según el cual podría mantenerse como rey, pero Wallis no se convertiría en reina. A Wallis se le otorgaría un título menor en su lugar y los hijos que tuvieran no heredarían el trono. Esto también fue rechazado por el gabinete británico,[49]

El rey informó a Baldwin que iba a renunciar si no podía casarse con la señora Simpson. Baldwin le presentó después a Eduardo tres opciones: renunciar a la idea del matrimonio, casarse en contra de los deseos de sus ministros o abdicar.[52]

El 10 de diciembre de 1936, Eduardo firmó debidamente los instrumentos de abdicación en Fort Belvedere,[54] aunque el Estado Libre Irlandés no aprobó el Acta de Relaciones Exteriores, que incluía la abdicación en su lista, hasta el 12 de diciembre.

La noche del 11 de diciembre de 1936, Eduardo, que ahora tenía nuevamente el título de príncipe, dio un discurso a la nación y al Imperio, para explicar su decisión de abdicar. Fue entonces cuando dijo la famosa frase: «[...] me ha resultado imposible soportar la pesada carga de responsabilidad y desempeñar mis funciones como rey, en la forma en que desearía hacerlo, sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo».[56] Su hermano, el príncipe Alberto, duque de York, accedió al trono como Jorge VI. La hija mayor de Jorge, la princesa Isabel, ocupó el primer lugar en la línea de sucesión, convirtiéndose en la heredera al trono.

Duque de Windsor

El 12 de diciembre de 1936, en la reunión de adhesión del Consejo Privado del Reino Unido, Jorge VI anunció que iba a convertir a su hermano en «Su Alteza Real el duque de Windsor».[58]

Sin embargo, la patente de letras del día 27 de mayo de 1937, que reconfiere al duque de Windsor, «el título, estilo, o atributo de Alteza Real», declaraba expresamente que «su esposa y sus descendientes, si los hubiere, no podrían recibir dicho título o atributo». Algunos ministros británicos afirmaban que Eduardo no tenía necesidad de que se le otorgara el tratamiento, porque no lo había perdido, y, además, que la señora Simpson automáticamente obtenía el rango de esposa de un príncipe con el tratamiento de Su Alteza Real; mientras que otros sostenían que había perdido todo rango real y ya no debería llevar ningún título o tratamiento real, como rey que abdicó. El 14 de abril de 1937, el procurador general Sir Donald Somervell presentó al ministro del Interior, Sir John Simon, un memorando que resumía las opiniones del Lord Abogado T. M. Cooper, el asesor parlamentario Sir Granville Ram y él mismo:

  1. Nos inclinamos a opinar que debido a su abdicación, el duque de Windsor no podía haber reivindicado el derecho a ser descrito como Alteza Real. En otras palabras, ninguna objeción razonable podría haberse esgrimido si el rey hubiera decidido que su exclusión de la línea de sucesión, lo excluía del derecho a este título que le confiere la patente vigente.
  2. El asunto, sin embargo, tiene que considerarse sobre la base del hecho que, por razones que son fácilmente comprensibles, con la aprobación expresa de Su Majestad disfruta de este título y se le menciona como Alteza Real en una ocasión formal y en los documentos oficiales. A la luz de los precedentes, parece claro que la esposa de un Alteza Real cuenta con el mismo título a menos que se lleve a cabo algún paso expreso para privarla de ello.
  3. Hemos llegado a la conclusión de que la esposa no podía reclamar este derecho sobre ninguna base legal. El derecho a usar este tratamiento o título, bajo nuestro punto de vista, reside en la prerrogativa de Su Majestad y él tiene el poder de regularlo en Patentes, de forma general o en circunstancias particulares.[59]
Château de Candé, el lugar de celebración de su casamiento.

El duque de Windsor se casó con la señora Simpson, quien había cambiado su nombre por el de Wallis Warfield, en una ceremonia privada el 3 de junio de 1937, en el castillo de Candé, cerca de Tours, Francia. Cuando la Iglesia de Inglaterra se negó a autorizar la unión, un clérigo del condado de Durham, el reverendo Robert Anderson Jardine (vicario de San Pablo, Darlington), se ofreció a realizar la ceremonia y el duque aceptó. El nuevo rey, Jorge VI, prohibió a los miembros de la familia real que asistieran a la ceremonia.[61]

A la duquesa de Windsor se le negó el tratamiento de Su Alteza Real, lo que causó conflictos, al igual que los asuntos financieros el gobierno se negó a incluir al duque o la duquesa en la Lista Civil y el rey pagó personalmente el subsidio del duque. Pero el duque había deteriorado su relación con el rey al ocultarle el valor de sus finanzas, cuando se acordó de manera informal la cantidad que el rey tendría que pagar. Eduardo había acumulado una riqueza procedente de las rentas que el ducado de Cornualles le pagaba como príncipe de Gales que normalmente estaban a disposición del futuro rey. El nuevo rey y la reina también le pagaron por Sandringham House y por el castillo de Balmoral. Estas posesiones eran propiedad personal de Eduardo, heredadas de su padre el rey Jorge V, y por lo tanto no pasaban automáticamente a Jorge VI con su ascenso al trono.[64]

El duque había asumido que iba a instalarse en Gran Bretaña después de uno o dos años de exilio en Francia. Sin embargo, el rey Jorge VI (con el apoyo de su madre, la reina María y su esposa la reina Isabel) amenazó con cortar el apoyo económico en caso de que regresaran a Gran Bretaña sin invitación.[62]

Segunda Guerra Mundial

Eduardo revisando un escuadrón de la SS con Robert Ley, 1937.

En octubre de 1937, el duque y la duquesa visitaron la Alemania nazi en contra del consejo del gobierno británico y se reunieron con Adolf Hitler en su retiro en Obersalzberg. La visita fue muy publicitada por los medios de comunicación alemanes. Durante la visita, el duque efectuaba el saludo fascista.[68]

El duque y la duquesa se establecieron en Francia. Después del estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, Lord Mountbatten los llevó de vuelta a Gran Bretaña a bordo del , y el duque, a pesar de ser mariscal de campo honorario, fue nombrado mayor general adscrito a la misión militar británica en Francia.[72] En agosto, un buque de guerra británico transportó a la pareja a las Bahamas, desde donde, en opinión de Churchill, el duque podía hacer menos daño al esfuerzo de guerra británico.

El duque de Windsor fue instalado como gobernador de las Bahamas, posición que no le gustó, y se refería a las islas como «una colonia británica de tercera clase».[74]

En una entrevista en la revista Liberty dijo que «si Hitler fuese derrocado sería verdaderamente trágico para el mundo. Hitler es el líder adecuado y lógico para el pueblo alemán, es un gran hombre. Dígale al sr. Roosevelt que si propone una oferta de intervención por la paz, el duque de Windsor promulgará inmediatamente un alegato apoyándola, y con ello comenzará una Revolución en Inglaterra que obligará al gobierno a alcanzar la paz». El artículo fue severamente censurado en Gran Bretaña.[75]

Sin embargo, el duque fue elogiado por sus esfuerzos para combatir la pobreza en las islas, a pesar de despreciar a sus pobladores como le sucedía con la mayoría de los pueblos no blancos del Imperio. De Étienne Dupuch, el editor del diario Nassau Daily Tribune, dijo: «Hay que recordar que Dupuch es más de la mitad negro y, debido a la peculiar mentalidad de esta raza, [los negros] parecen incapaces de destacar sin perder su equilibrio».[34]

Muchos historiadores han sugerido que Hitler estaba dispuesto a reintegrar a Eduardo como rey con la esperanza de establecer un régimen fascista en Gran Bretaña.[80]

Algunos autores han afirmado que Anthony Blunt, un agente del MI5 que actuaba por orden de la familia real británica, hizo hacia el final de la guerra, un exitoso viaje secreto a Schloss Friedrichshof en Alemania, para recuperar cartas de la correspondencia entre el duque de Windsor y Adolfo Hitler y otros líderes nazis.[82]

Después de la guerra, el duque admitió en sus memorias que admiraba a los alemanes, pero negó ser pronazi. De Hitler escribió: «[El] Führer me pareció una figura un tanto ridícula, con sus posturas teatrales y sus pretensiones grandilocuentes».[84]

El duque de Windsor en 1970.

Vida posterior

Después de la guerra, los duques regresaron a Francia y pasaron el resto de su vida retirados, ya que Eduardo no volvió a desempeñar ninguna otra función oficial después de gobernar las Bahamas. La asignación del duque se complementó con favores del gobierno y el comercio ilegal de divisas.[85] Nueve años más tarde, escribió un libro relativamente desconocido, A Family Album, que trata principalmente acerca de la moda y las costumbres de la familia real durante el transcurso de toda su vida, desde la época de la reina Victoria y a través de los reinados de su abuelo y su padre, además de describir sus propios gustos.

El duque y la duquesa desempeñaban el papel de celebridades menores y eran considerados parte de la café society de los años 1950 y 1960. Organizaban fiestas e iban y venían entre París y Nueva York; muchos de los que se reunieron socialmente con los Windsor, incluyendo a Gore Vidal, dieron cuenta de la vacuidad de la conversación del duque.[90]

En junio de 1953, en lugar de asistir a la coronación de la reina Isabel II en Londres, el duque y la duquesa vieron la ceremonia por televisión en París. El duque dijo que iba contra de los precedentes que un soberano o exsoberano asistiera a la coronación de otro. Al duque se le pagó por escribir artículos sobre la ceremonia para el Sunday Express y para el Women's Home Companion, así como un libro corto, The Crown and the People, 1902–1953.[93]

La familia real nunca aceptó a la duquesa. La reina María se negó a recibirla formalmente. Sin embargo, el duque se reunió ocasionalmente con su madre y su hermano, el rey Jorge VI, y también asistió al funeral de Jorge. La reina María mantuvo su rabia contra Eduardo y su indignación por su matrimonio con Wallis; decía: «Renunciar a todo esto por qué».[96]

A partir de la década de 1960, la salud del duque comenzó a deteriorarse. En diciembre de 1964, el doctor Michael DeBakey lo operó en la ciudad de Houston, Texas, de un aneurisma de la aorta abdominal, y en febrero de 1965, Sir Stewart Duke-Elder le trató un desprendimiento de retina en el ojo izquierdo. El duque fumó desde una edad muy temprana y a finales de 1971 se le diagnosticó cáncer de garganta y fue sometido a una terapia de cobalto. La reina Isabel II visitó a los Windsor en 1972, durante una visita de Estado a Francia; sin embargo, sólo la duquesa se unió a la comitiva real para una sesión fotográfica. El duque murió en su casa de París el 28 de mayo de 1972, a la edad de 77 años. Su cuerpo fue enviado a Gran Bretaña, para ser velado en la capilla de St. George, en el castillo de Windsor. El servicio funeral se celebró en la capilla el 5 de junio en presencia de la reina, la familia real y la duquesa de Windsor. Fue sepultado en el cementerio real en Frogmore, detrás del Mausoleo Real de la reina Victoria y el príncipe Alberto. Durante la visita, la duquesa se quedó en el palacio de Buckingham.[99]

Other Languages
azərbaycanca: VIII Eduard
беларуская: Эдуард VIII
беларуская (тарашкевіца)‎: Эдўард VIII
български: Едуард VIII
brezhoneg: Edouarzh VIII
čeština: Eduard VIII.
Deutsch: Eduard VIII.
English: Edward VIII
français: Édouard VIII
Gàidhlig: Eideard VIII
客家語/Hak-kâ-ngî: Edward 8-sṳ
हिन्दी: एडवर्ड ८
hrvatski: Edvard VIII.
Հայերեն: Էդուարդ VIII
ქართული: ედუარდ VIII
қазақша: VIII Эдуард
kernowek: Edward VIII
lietuvių: Eduardas VIII
македонски: Едвард VIII
മലയാളം: എഡ്വേഡ് VIII
русский: Эдуард VIII
संस्कृतम्: एडवर्ड ८
srpskohrvatski / српскохрватски: Edward VIII od Ujedinjenog Kraljevstva
Simple English: Edward VIII
slovenščina: Edvard VIII. Britanski
српски / srpski: Едвард VIII
Türkçe: VIII. Edward
українська: Едуард VIII
Tiếng Việt: Edward VIII
Bân-lâm-gú: Edward 8-sè