Eduardo Parra Pizarro

Eduardo Parra Pizarro ( Los Andes, 24 de agosto de 1943) es un poeta y músico chileno. Se ha desempeñado como tecladista y letrista del grupo Los Jaivas.[1]

Eduardo Parra junto a Los Jaivas.

Biografía

Desde pequeño tuvo una sensibilidad distinta a la de sus hermanos Claudio y Gabriel, también músicos, quienes tenían un carácter más contemplativo y racionalista. Esto lo llevó a simpatizar con la bohemia porteña de Valparaíso, y a huir de su casa a la edad de 15 años, con la idea de recorrer el continente. Las variadas circunstancias de la vida lo obligaron a llegar solo hasta Tocopilla.[1]

Con la creación del grupo, Eduardo asume la tarea de ser pianista, aunque después comienza a ejecutar el órgano. De hecho, es su órgano eléctrico el que Los Jaivas deben vender para reunir el dinero para poder pagar su primera grabación profesional: El Volantín, de 1971.

Eduardo es el poeta y escritor del grupo Los Jaivas. Su actividad creativa como literato lo ha llevado a publicar algunos libros, como los poemarios: La Puerta Giratoria ( 1968),"Pequeño contratiempo justo a final de siglo" en 1980, Cuentos de Paciencia-Ficción (l981), Mamalluca ( 1999), Ruego por ti, Valparaíso ( 2004), "La isla de la dulzura" (2007) y "Santiago" (2013). [1]

Aunque el crédito Los Jaivas aparece bajo casi todas ellas, Eduardo es el integrante del grupo que ha aportado la mayor cantidad de letras a la banda. Su verso, cercano a la naturaleza y a la Madre Tierra tanto como a los sentimientos más puros del ser humano, se adapta perfectamente a la creación musical del resto del grupo.

En lo musical, Eduardo es el encargado de entregar, con sus sintetizadores, la atmósfera y los adornos musicales a los temas, a través de característicos e intrincados solos de inusitada belleza y fuerza, como los que aparecen en " Sube A Nacer Conmigo Hermano" de Alturas de Machu Picchu ( 1981); "Guajira Cósmica" de El Indio ( 1975); " ", del disco homónimo de 1977, casi todo el disco Obras de Violeta Parra; la "Milonga Carcelaria" de Arrebol ( 2001) y muchas otras. Asimismo, es el único Jaiva además de Gato en cantar la voz solista de una canción completa: se trata de "El Residente Nacional", de Arrebol, que aprovecha su característica voz baja para desarrollar un tema irónico y chispeante, a la vez que suave y sereno.

Después de 2003, con la muerte de su compañero de banda y amigo Gato Alquinta, su primera reacción fue de no querer volver a los escenarios; sin embargo, rectifican y junto a los hijos de Gato, logran resucitar al grupo y lo mantienen en actividad constante hasta la actualidad.[3]

Durante 2009, anuncia su retiro de los escenarios, producto de las consecuencias de la poliomielitis, que lo afecta desde niño, y que lo ha acompañado durante años. El músico continúa su residencia en París, junto con su familia, y prepara nuevos libros de poesía, ya alejado del ajetreo de las giras con Los Jaivas.[4]

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