Eduardo Nicol

Eduardo José Gregorio Nicol i Franciscá
Información personal
Nacimiento 1907 Ver y modificar los datos en Wikidata
Barcelona, Cataluña
Fallecimiento 6 de mayo de 1990 Ver y modificar los datos en Wikidata
México Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Mexicano
Información profesional
Ocupación Filósofo
Género Fenomenología dialéctica
Metafísica
Distinciones Premio Universidad Nacional en Humanidades ( 1986)
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Eduardo José Gregorio Nicol i Franciscá ( Barcelona, 13 de diciembre de 1907 - México, 6 de mayo de 1990), fue un filósofo mexicano de origen español ( catalán). Escribió la mayor parte de su obra en castellano.

Nacido en Barcelona. Cursó los estudios de filosofía en la Universidad de Barcelona. Imparte clases en dicha universidad, para posteriormente, llegar a México en 1938 (este suceso se dio, tras el desenlace de la guerra civil Española). Al año siguiente de su arribo a México ya formaría parte de la Facultad de filosofía y letras, lugar que sería su hogar por más de 50 años. Ya en la UNAM, revalida estudios, y obtiene el doctorado en filosofía, ingresa a la cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1940 obtiene la nacionalidad mexicana. Funda en 1955 el anuario de Filosofía « Diánoia» y recibe el título de profesor emérito de la citada Universidad. Es fundador (junto con Eduardo García Máynez) del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (antes llamado Centro de Estudios Filosóficos).[2] ) la biblioteca personal de este pensador del siglo XX.

Pensamiento

Nicol entra en la filosofía por el lado psicológico. Vivir es estar en situaciones innumerables, cambiantes. Hay situaciones fundamentales -en que estamos en cuanto hombres-, situaciones límites -en que se vive, inevitablemente, la finitud humana-, situaciones permanentes -sexo, disponibilidades constitucionales-, situaciones no permanentes -la económica, la social- que guardan relación con el destino, el azar y el carácter. Su pensamiento, estaba basado en la expresión. La teoría del conocimiento propuesta por él, suponía una teoría del reconocimiento en la que dos sujetos identifican los sucesos y objetos como una realidad común, lo que consigue superar las distinciones entre la subjetividad y la objetividad)

También se ha señalado que la filosofía de Eduardo Nicol es, antes que cualquier otra cosa, un sistema de metafísica, entendida ésta como el entramado de la ontología y la gnoseología en el nivel de los fundamentos. La propuesta nicoliana se conoce como fenomenológico-dialéctica, en la cuál la Metafísica es entendida como la ciencia del ser y del conocer. El que conoce es el ser de la expresión. Nicol asume la expresión como la unidad óntico-ontológica en la que se manifiesta la forma común de ser humana (todo ser humano es expresivo) y el modo individual de existencia (todo ser humano expresa su modo de ser).[8]

Ser e historicidad.

El pensamiento histórico de Nicol en torno al ser es una respuesta en contra del pragmatismo que invade el siglo XX. Según Nicol la vida ha sido dominada por una razón pragmática y universal que tiende a deshumanizar al hombre y negar su capacidad dialógica y creativa. La idea fundamental de hombre para Nicol, la cuál se ha gestado históricamente, es la de un ser libre por necesidad y cuyo destino es formarse. Así, la historicidad de la verdad no es sino una continua manifestación y explicación de dos órdenes complementarios: el de la estructura temporal del ser y el de la necesidad que tiene el hombre de hacerse a sí mismo.[10] La historicidad depende del hombre, mientras el problema siga vivo y el hombre se perciba como el creador de sí mismo, la razón instrumental no podrá subordinar la búsqueda por la verdad.

Ser y lenguaje.

La Metafísica de Nicol se fundamenta en la idea de que todo hablar refiere a la realidad o al ser, por lo que es una Metafísica que se sustenta en la comunicación que permite el lenguaje. El lenguaje es el medio por el cual el hombre le da sentido a la realidad y a lo otro. La expresión es el dato fenomenológico fundamental de la complementariedad dialéctica de los atributos del ser humano y de su integración vital con el mundo. La expresión es, pues, eminentemente comunicativa, tanto de lo humano en general, del individuo en particular, como de lo otro.[12] Es entonces el lenguaje donde se da también la distinción ontológica de lo existente. El lenguaje es el lugar común de la diferencia.

Lugar en la filosofía contemporánea

Cualquiera que sea el juicio que merezca el pensamiento filosófico de Nicol, no puede dejarse de admirar su intento de renovar la Metafísica, de establecer el fundamento unitario de la ciencia en general, de revelar la compatibilidad entre verdad y expresión, entre verdad e historia; sin olvidar su filosofía de la historia y su ontología de lo humano.

Deja como herencia para el trabajo filosófico del siglo XXI su tríptico final: El porvenir de la filosofía, La reforma de la filosofía y la Revolución de la filosofía (Crítica de la razón simbólica), donde aborda, primero, en la situación del hombre en un mundo invadido por la necesidad, poniendo en peligro la libertad humana; luego, la necesidad de recuperar el principio vocacional de la ciencia y la filosofía, y finalmente, el tema de la revolución del pensamiento filosófico que consiste en reconocer el ser como fenómeno, como “lo que está a la vista”.

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