Editorial Bruguera

Bruguera fue una editorial española radicada en Barcelona, que se dedicó sobre todo a la producción de literatura popular e historietas. Creada en 1910 como El Gato Negro, fue reconvertida en 1940 y llegó a poseer, como indica Jesús Cuadrado:

Una planta industrial (en Parets del Vallès), una división publicitaria (Nueva Línea), una librería (Proa), una distribuidora (Libresa), sellos filiales (Ceres), varias sucursales en el territorio español y delegaciones en el exterior ( Argentina, Brasil, Colombia, Lisboa, México, Portugal, Venezuela), y un boletín de comunicación interna (Nosotros).[1]

A pesar de su disolución en 1986 y su breve relanzamiento como sello editorial dentro del Grupo Zeta en 2006, la única sede que ha mantenido su fondo de literatura -principalmente western- vigente y en circulación es Bruguera Mexicana S.A. de C.V., editando y produciendo títulos que se comercializan en México, América Latina y EE.UU.

Historia

El Gato Negro

Juan Bruguera Teixidó fundó en 1910 la editorial El Gato Negro, que se especializó en folletines, libros de chistes y sobre todo revistas de historietas.[2]

En 1933 murió Juan Bruguera, siendo sus propios hijos, Pantaleón y Francisco Bruguera Grane, quienes lo sucedieron.[2]

En 1936, un comité obrero intervino la empresa, aunque ello no detuvo la producción.[2]

La etapa clásica

En 1939, Pantaleón y Francisco Bruguera (hijos de Juan Bruguera) decidieron cambiar el nombre a la empresa y darle el apellido familiar.

Desde 1947, una vez superadas las dificultades de la posguerra, el semanario Pulgarcito se publicó regularmente y la editorial aumentó sus beneficios editando otros tebeos como El Campeón (1948), Super Pulgarcito (1949), Magos de la Risa (1949) y El DDT (1951); colecciones de novelas de consumo popular (en las que editó a autores paradigmáticos de la novela rosa como Corín Tellado o de la novela del oeste como Marcial Lafuente Estefanía); Bolsilibros dónde destacaron Silver Kane, Curtis Garland, A. Thorkent y otros, y cuadernillos de historietas de aventuras como El Cachorro o El Capitán Trueno.

Superó también la secesión de Tío Vivo (1957), lanzando en 1958 Can Can y en 1959, " Ven y Ven", " Suplemento de Historietas de El DDT" y " El Campeón. La revista del optimismo", además de renovar la ya existente " Selecciones de Humor de El DDT".[4] al que seguirían " Blanca" (1960) y " Mundo Juvenil" (1963).

Se apunta también a la moda de la denominada novela gráfica (seriales verticales y de mayor extensión que el cuadernillo) con Sissi. Novelas gráficas (1959), As de Corazones (1961), Celia (1963), Capricho (1963), Sospecha (1965), Línea de fuego (1965) y Calibre 44 (1966).[5]

Para entonces, Bruguera era una de las editoriales de tebeos más importantes de España, junto a Cliper, Hispano Americana y Toray.[6] Con el tiempo, la empresa familiar se transformó además en una auténtica multinacional de la edición, implantándose en varios países de Hispanoamérica.

Nuevos rumbos

Desde mediados de los años 60, lanzó nuevas revistas como Din Dan (1965), Bravo (1968) y Gran Pulgarcito (1969), en las que ya es patente la influencia de la televisión e incorpora series francobelgas como Astérix el Galo o Blueberry. Triunfó siempre sobre la competencia, representada por revistas de breve vida como Gaceta Junior (1968), Strong (1969) o Trinca (1970).

Ya en los 70, multiplicó enormemente su producción de tebeos, aprovechando en muchas ocasiones el tirón de sus personajes estrella y entremezclando las historietas actuales con las antiguas:[3]

Desde mediados de los 70, Bruguera intentó implantar los cómics de acción de estética realista, también británicos y estadounidenses en revistas como Hora T (1975), Súper Aventuras Bruguera (1978), Súper Ases Bruguera (1978) y ¡Zas! (1979), los comic books de Colección Comics Bruguera (1977) y los álbumes de Colección Álbumes Bruguera (1978).[7]

En el terreno de la literatura, y perdidos sus litigios contra Corín Tellado y Marcial Lafuente Estefanía en 1974,[3]

El final

A principios de los ochenta, libros como Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez y Los gozos y las sombras de Gonzalo Torrente Ballester fueron grandes best-sellers,[9] alcanzando la editorial una facturación aproximada de 10.000 millones de pesetas en 1981. A pesar de ello, Bruguera, junto a su distribuidora Libresa, presentó la suspensión de pagos en un juzgado de Barcelona la tarde del 7 de junio de 1982, justificada por los siguientes motivos, según su director Jorge Gubern y otras fuentes:

Después de que OITEBSA (Organización Interior de Trabajadores de Editorial Bruguera) hubiera ganado las elecciones sindicales de la empresa el 12 de junio de 1982,[1] Tras este proceso, la única filial que se mantuvo fue Editorial Bruguera Mexicana S.A. de C.V. que hasta la fecha circula su fondo en el mercado latinoamericano y estadounidense.

Breve relanzamiento (2006-2010)

Veinte años después, en 2006, volvió a relanzarse como un pequeño sello editorial dentro de Ediciones B, bajo la dirección de Ana María Moix. Durante esta nueva etapa, se recuperó el logotipo del Gato Negro, ahora más estilizado; se puso en marcha un catálogo compuesto de obras literarias descatalogadas de la segunda mitad del siglo XX y nuevas y se creó el Premio de Novela Editorial Bruguera. A pesar de todo ello, en abril de 2010 se despidió a su directora y poco después se anunció el cierre de Bruguera.[13]

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