Edith Stein

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, O.C.D.
Edith Stein (ca. 1938-1939).jpg
Edith Stein en el Carmelo de Colonia,
antes de viajar a Echt, Países Bajos,
ca. diciembre de 1938 o 1939
Religiosa y Mártir
Nombre Edith Stein[n 1]
Nacimiento 12 de octubre de 1891
Flag of the German Empire.svg Breslavia, Imperio Alemán
Fallecimiento 9 de agosto de 1942
Flag of the German Reich (1935–1945).svg Auschwitz, Alemania
Venerada en Iglesia católica
Beatificación 1 de mayo de 1987, por el papa Juan Pablo II
Canonización 11 de octubre de 1998 por el papa Juan Pablo II
Festividad 9 de agosto
Patronazgo Copatrona de Europa
Judeoconversos
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Edith Stein, de nombre religioso santa Teresa Benedicta de la Cruz O.C.D. (en latín, Teresia Benedicta a Cruce, en alemán, Teresia Benedicta vom Kreuz, Breslavia, Imperio Alemán, 12 de octubre de 1891- Auschwitz, 9 de agosto de 1942), fue una filósofa, mística, religiosa carmelita, mártir y santa alemana de origen judío.

Nació en el seno de una familia judía y pasó por una etapa de ateísmo. Estudiante de filosofía, fue la primera mujer que presentó una tesis en esta disciplina en Alemania. Continuó su carrera a la vez que trabajaba como colaboradora del filósofo alemán Edmund Husserl, fundador de la fenomenología. Una larga evolución intelectual y espiritual la condujo al catolicismo, al que se convirtió en 1921. Enseñó y dio conferencias en Alemania, desarrolló una teología de la mujer y un análisis de la filosofía de santo Tomás de Aquino y de la fenomenología.

El régimen nacional-socialista le prohibió la enseñanza. Edith Stein decidió entrar en el Carmelo, donde se convirtió en monja bajo el nombre de hermana Teresa Benedicta de la Cruz. Detenida por la Gestapo, fue deportada el 2 de agosto de 1942 e internada en el campo de exterminio nazi de Auschwitz, en el territorio polaco ocupado, donde sería asesinada siete días después.

Fue beatificada en 1987 y canonizada el 11 de octubre de 1998 por el papa Juan Pablo II.[2]​ sumándose así a los ya declarados copatronos Benito de Nursia, Cirilo y Metodio. Su fiesta litúrgica se celebra el 9 de agosto.

Biografía

Edith Stein (ca. 1913-1914) durante su período como estudiante en Breslavia
Casa de la familia de Edith Stein, ubicada en la calle Nowowiejska 38 (anteriormente, Michaelisstraße), Breslavia, Polonia

Infancia y primeros estudios

Su padre, Siegfried Stein (1844-1893), era comerciante de maderas y tenía un aserradero. Se casó el 2 de agosto de 1871 con Augusta Stein (1849-1936) y se instaló en Gliwice, en la Alta Silesia, donde nacieron sus seis primeros hermanos: Paul (1872-1943, muerto en el campo de concentración de Theresienstadt), Selma (1873-1874), Else (1876-1954), Hedwig (1877-1880), Arno (1879-1948) y Ernst (1880-1882).[3]

En 1882 la familia se instaló en Lublinitz, donde Siegfried fundó su primera empresa con la ayuda de su gran familia. Fue un periodo difícil durante el cual la ayuda familiar le permitió no sumirse en la miseria. Fue en esos momentos cuando vinieron al mundo los últimos hijos del matrimonio Stein: Elfriede (1881-1942, muerta en un campo de concentración), Rosa (1883-1942, muerta con Edith en Auschwitz), Richard (1884, nacido muerto) y Erna (1890-1978). A la muerte del padre, su viuda se ocupó del negocio.[3]

Edith Stein nació en la ciudad alemana de Breslavia (hoy Wrocław, Polonia e históricamente, en alemán, Breslau) en el seno de una familia judía, el 12 de octubre de 1891, día del Yom Kipur, lo que hizo que fuera especialmente querida por su madre, judía practicante.[5]

Edith Stein comenzó sus estudios en la escuela Victoria en 1896, año en que por primera vez se permitía en Prusia estudiar el bachillerato a las niñas. Ella se acomodó de forma rápida a la clase superior. Una compañera de clase dijo de ella: «su precocidad no tenía nada de sorprendente, fue agobiada por sus mayores, pero debido al orgullo irresistible que desarrolló y cuando la tensión podría llevar a las lágrimas y a la cólera, si no conseguía lo que quería o no era la primera, la mejor, no era tan positiva ... fue una excelente alumna».[7]

A partir de 1904 el Liceo empezó a admitir a chicas. Sin embargo, con la llegada a la adolescencia, Edith Stein se negó a ir a la escuela secundaria y pidió dejar sus estudios en 1906, a la edad de 15 años. Marchó a Hamburgo durante diez meses para ayudar a su hermana Elsa, que iba a tener un hijo. Esta fue la época en la que dejó de rezar:[9]

En septiembre de 1907 regresó a Breslau. Volvió a tener un gran deseo por el conocimiento y puso mucho brío en conseguirlo. Recuperó rápidamente su retraso y terminó la escuela secundaria en 1908. Durante este periodo Edith leyó y estudió mucho. Ella misma dijo más tarde que «estas lecturas literarias de la época me sirvieron para mi vida entera». Fue en esta época cuando comenzó a descubrir la filosofía, especialmente con la lectura de Friedrich Schiller, discípulo de Immanuel Kant.[10]

Edith Stein se comprometió políticamente, pues se convirtió en un miembro de la sección local de la Asociación prusiana por el voto de las mujeres.[11]​ Apoyó, con su hermana Erna y sus amigas, el ala más radical del movimiento feminista en torno a Anita Augspurg, Helene Stöcker y Linda Gustava Heymann, el ala más radical en el sentido de que exigía la igualdad total entre hombres y mujeres.

Edith Stein obtuvo su título de bachillerato con éxito en 1911 y decidió seguir los estudios universitarios de filosofía.[11]

La filósofa

Placa conmemorativa de Edith Stein en Praga

Universidad de Breslau

Edith Stein estaba persuadida de que «estamos en la tierra para estar al servicio de la humanidad (...) Para hacerlo de la mejor manera posible debemos hacer aquello por lo que nos inclinamos».[18]

En esta ciudad participó en dos asociaciones: la primera era la Asociación Humboldt de educación popular, que impartía cursos gratuitos de tutoría a trabajadores y empleados. También daba cursos de ortografía. La segunda era una asociación de mujeres cuyo nexo de unión era la igualdad de sexos y donde organizaba pequeños debates. Edith conoció en Breslau a Kaethe Scholz, una profesora que impartía cursos de filosofía a las mujeres. Su ejemplo inspiró a Edith Stein cuando fundó su Academia en 1920.[19]

Estudios en Gotinga

En 1913 ingresó en la Universidad de Gotinga, donde estudió Germanistik und Geschichte (Germanística e Historia). Atraída por la fenomenología, se convirtió en discípula del célebre filósofo Edmund Husserl. En Friburgo, en 1917, aprobaron con la calificación summa cum laude su tesis doctoral Sobre el problema de la empatía, tema que le sugirió Max Scheler, con el que inició sus obras filosóficas. Posterior a su tesis vinieron los escritos Causalidad sintiente e Individuo y comunidad, en donde buscaba justificar filosóficamente la nueva psicología. La última obra correspondiente a su primer período fue Una investigación sobre el estado, culmen de su proyecto para elaborar una antropología fenomenológica que fuera del hombre singular a la persona como comunidad.[20]

En la universidad siguió los cursos de filosofía de Leonard Nelson y del historiador Max Lehmann, alumno del historiador Leopold von Ranke, del que Edith se llamaba «la pequeña hija espiritual».[21]

Dentro de esta primera etapa en su pensamiento filosófico sobresalió su obra Introducción a la filosofía. Si bien no pertenecía propiamente al ciclo de obras anteriores y es de difícil catalogación, es una obra sumamente original. En ella se descubren los principales problemas de la filosofía de la naturaleza: el movimiento, las nociones de tiempo y espacio o qué es un objeto material y físico. En sus diálogos con Immanuel Kant y con Husserl, en los que demostró profundos conocimientos de las ciencias difíciles de su época (física, biología, filosofía de la ciencia), Edith Stein estableció una diferencia fundamental entre los problemas de la naturaleza y los problemas de la subjetividad. A partir de la segunda etapa —encargada de estudiar la subjetividad—, formuló una antropología propiamente dicha y resaltó las características del hombre como la libertad, la conciencia y la capacidad reflexiva. En esta obra habló de las estructuras de la personalidad y empleó el escrito como preámbulo de una obra de su etapa posterior: La estructura de la persona humana, que es un curso que ella impartió en el Instituto de Pedagogía Científica en Münster, Westfalia (1932-1933).[22]

Gracias a su amigo Georg Moskiewicz, Edith Stein fue aceptada en la Sociedad de Filosofía de Gotinga, que reunía a los principales miembros de la fenomenología naciente: Edmund Husserl, Adolf Reinach y Max Scheler, principalmente. Edith tuvo, a raíz de estos encuentros, una correspondencia personal y profunda con Roman Ingarden, Hans Lipps y Alexandre Koyré, entre los más importantes. Esto mismo hizo que más tarde conociese a Dietrich von Hildebrandt y, sobre todo, a Hedwig Conrad-Martius y Theodor Conrad, que se convirtieron en amigos muy cercanos.[23]

Edith decidió en esa época prepararse para el «examen de estado», paso previo antes de la tesis. Siguió las conferencias de Max Scheler, que organizaba sus discursos a partir de su nuevo ensayo titulado El formalismo en la ética y la ética material de los valores, entre 1913 y 1916, en cuya lectura encontró Edith numerosas inspiraciones para sus trabajos sobre la empatía. A pesar de las grandes dificultades que tuvo, Edith siguió sus estudios con la ayuda de Reinach. Su examen estaba previsto para 1914.[23]

Primera Guerra Mundial

Durante la Primera Guerra Mundial Edith decidió regresar a Breslau. De inmediato se puso a servir y ayudar de la mejor manera que pudiera. Hizo frecuentes cursos de auxiliar de enfermería y trabajó en un hospital austríaco. Para ella fueron tiempos muy difíciles. El hospital donde servía fue cerrado en 1916 y Edith reanudó sus estudios filosóficos con Husserl y obtuvo el doctorado en la Universidad de Friburgo.[24]

Edith escribió: «cuando la guerra se acabe, si aún vivo, podré pensar de nuevo en mis ocupaciones personales». Volvió a Gotinga para hacer su «examen de estado»; aprobó el examen a principios de enero y obtuvo el diploma con la calificación de «muy bien».[24]

Tras su examen se enroló de nuevo en la Cruz Roja y la enviaron al hospital militar de Mährish-Weisskirchen, en Austria. Se ocupó de los enfermos con enfermedades infecciosas, trabajó en la sala de operaciones, vio a los hombres que morían muy jóvenes, de todas partes de Europa del Este. Esta experiencia la marcó profundamente. Es un tipo de experiencia práctica de la empatía: ¿cómo comunicarse con los hombres cuyo lenguaje le era poco conocido?. Obtuvo la Medalla al Valor por su dedicación. Agotada, le aconsejaron que se fuera a su casa y no la llamaron más.[25]

Tesis de filosofía

Edith Stein en 1920

A continuación, Edith decidió dedicarse seriamente a su tesis. En aquellos momentos formaba parte del círculo íntimo de sus maestros. Su amigo Reinach se convirtió al protestantismo durante la guerra, se bautizó el 9 de abril de 1916 y Edith Stein se acercó cada vez más a personas cristianas en el círculo de los filósofos.[26]

Edith continuó con su tesis mientras era profesora sustituta en Breslau. Decidió seguir a Edmund Husserl hasta Friburgo, donde fue una de las primeras mujeres que obtuvieron la calificación de summa cum laude en su tesis en 1917 con el apoyo de Husserl.[29]

Colaboración con Husserl

Edith se convirtió enseguida en la asistente de Husserl y le ofreció sus servicios después de aprobar su tesis en 1917. Aprendió estenografía para poder leer las notas de Husserl.[30]

Su investigación filosófica se centró en la persona humana, las relaciones interpersonales, las comunidades de pertenencia, como Estado, pueblo, grupo étnico, religioso, etc. Hizo hincapié en el sentido de los valores, la libertad, el rechazo del totalitarismo. A lo largo de estos años de investigación, Edith intentó sintetizar con sus propios apuntes el conjunto del pensamiento de Husserl. Revisó este libro durante toda su vida. Se publicó en 1991 bajo el título Introducción a la filosofía.[31]

Edmund Husserl escribió sobre Edith Stein: «el gran estilo que preside la elaboración de estas aportaciones, el carácter científico riguroso y la finura que ha mostrado en ellos merece el máximo reconocimiento».[33]

Edith Stein estaba muy afectada por la muerte en el frente de su amigo Reinach. «Heredó» sus notas filosóficas, donde Reinach trataba de comprender su propia evolución religiosa. Ella misma puso orden en sus notas y las dio a conocer.[34]

La propia Edith redactó a partir de estas notas de Husserl la obra Lecciones de fenomenologia de la conciencia interna del tiempo, obra que editó Martin Heidegger en 1928. Este último no mencionó correctamente la contribución de Edith Stein.[35]

Conversión y compromisos

Compromiso político y feminismo

Edith Stein se interesó mucho por las cuestiones concernientes a las mujeres. Trabajó por el derecho al voto de la mujer, que se obtuvo en 1919 en Alemania. Militó en la organización «Asociación prusiana por el derecho de las mujeres al voto». En 1919 se afilió al DDP (Partido Demócrata Alemán), un partido de centro-izquierda que acogía a las feministas así como a las personalidades judías. Aunque en su juventud decía ser sensible al ideal prusiano se volvió cada vez más crítica con el militarismo de Prusia y el antisemitismo que había en el ambiente. Edith escribió en 1919: «de todos modos, nosotros (los judíos) no podemos esperar ninguna simpatía de la derecha». Comentó a su amigo polaco Roman Ingarden «el terrible antisemitismo que reina aquí». La gran idealista se decantó progresivamente por la realidad de la política.[37]

Siguió sintiéndose europea, negó el triunfalismo prusiano sobre el Sedán y escribió acerca de la carnicería de la Primera Guerra Mundial: «solo dos cosas me mantienen despierta la curiosidad: la curiosidad para ver lo que va a salir de Europa, y la esperanza de aportar mi contribución en la filosofía».[39]

Edith Stein fue la primera mujer que llegó a ser doctora en Filosofía en Alemania y la primera que pidió oficialmente que las mujeres pudieran obtener la categoría de «profesorado». Durante los años 1918 y 1919 publicó El individuo y la comunidad bajo el título de Contribuciones a un fundamento filosófico de la psicología y de las ciencias humanas, se alejó de las ideas de Husserl y recordó la religión. Frente a las discriminaciones sufridas acerca de su habilitación escribió al Ministro de Cultura alemán, que le dio la razón, pues afirmaba la posibilidad de que una mujer pudiera ser profesor de universidad. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, tuvo que refugiarse en Kiel, Hamburgo y Gotinga.[41]

Edith observó al final de su vida los progresos realizados en relación con los derechos de la mujer, así como los cambios de mentalidad, y escribió un nuevo libro, Formación de la mujer y profesión de la mujer, donde explicaba que «las jóvenes aprueban ahora el bachillerato y se inscriben en la universidad pero ignoran lo que se tardó en reuniones, resoluciones, peticiones escritas al Reichstag o Staatsregierungen para que se abriesen a las mujeres en 1901 las puertas de la universidad alemana».[42]

Rencuentro con Cristo

Catedral de Fráncfort en 1866
Memorial en Bad Bergzabern, donde Edith Stein se bautizó

La conversión de Edith Stein estuvo precedida de una larga búsqueda intelectual y espiritual que se extendió desde 1916 a 1921. A lo largo de ese periodo leyó y estudió los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola, la Escuela del cristianismo de Kierkegaard y las Confesiones de san Agustín.[39]

En esta época Edith quedó profundamente impresionada por la muerte en el frente de su amigo Adolf Reinach, pero fue la actitud de su viuda Pauline la que constituyó, según afirmaría, el elemento más importante y crucial. Pauline Reinach, que fue después monja benedictina, creía en la vida eterna y encontró un consuelo y un ánimo fortalecido en su fe en Jesús. A través de esta experiencia descubrió la existencia de un amor sobrenatural.[45]

En el cículo de los fenomenólogos fueron muchas las conversiones al cristianismo, como sus amigos Anne y Pauline Reinach, F. Hamburger y H. Conrad, principalmente[51]

A partir de ese momento quiso ser carmelita. Anunciar su conversión a su madre le resultaba muy difícil y ella misma dijo: «en cuanto a mi madre, mi conversión fue la pena más pesada que tuve que soportar».[52]

Conferencias

Después de su bautismo Edith quería entrar en la Orden del Carmelo pero su director espiritual, el vicario general de Espira, se lo desaconsejó y le pidió que enseñara alemán e historia en el instituto y en la escuela normal femenina del convento de las Dominicas de la Magdalena de Espira, lo cual hizo desde 1922 hasta 1933.[55]

Edith siguió su trabajo de traducción animada por su director espiritual, Erich Przywara, con el de traducir por primera vez los escritos de santo Tomás del latín al alemán, incluidas las Quaestiones disputatae de veritate. La Iglesia católica tenía incluida desde 1879 en la encíclica Aeterni Patris, publicada por el papa León XIII el 4 de agosto de 1879, la filosofía de santo Tomás de Aquino como doctrina oficial de su teología y Edith Stein intuyó la idea de «discusión entre la filosofía tradicional católica y la filosofía moderna».[57]

A partir de 1926 le pidieron que impartiese conferencias. Esto fue el comienzo de una serie de ellas que la llevó a dar más de treinta en toda Alemania. El abad Raphael Walzer de la abadía de Beuron —su director espiritual a partir de 1928— y el padre Przywara la alentaron a responder de manera afirmativa a estas invitaciones. Comenzó a dar conferencias haciendo largos viajes por Alemania y otros países. Muchas de sus enseñanzas versaban sobre el lugar de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, en la formación de los jóvenes y la antropología. Definitivamente tomó una posición contra el nazismo e hizo una llamada acerca de la dignidad de cada ser humano.[58]

Durante estas conferencias decía que en la educación no se puede lograr todo por la fuerza sino que debe pasar por el respeto de cada individuo y por la gracia. Por lo tanto, advirtió contra la vigilancia a los alumnos y demostró el papel ejemplar del maestro en la educación, más que los medios coercitivos.[59]

Su director espiritual la animó a seguir con sus trabajos, precisamente por su estatuto de laica, hecho raro en aquella época.[60]

Edith Stein continuó paralelamente sus estudios de filosofía y fue alentada por Martin Heidegger y Raimund Honecker a seguir en la búsqueda del diálogo entre la filosofía tomista y la filosofía fenomenológica.[66]

Edith Stein fue desvinculándose progresivamente de Edmund Husserl, ya que estaba en desacuerdo con él en cuanto al rol de la teología y de la filosofía. Consideraba que la filosofía tenía por objetivo «profundizar en las necesidades y posibilidades del ser», debido a su función de conocimiento.[68]

Poco después de la toma del poder por los nazis, las leyes alemanas prohibieron que las mujeres enseñasen en las universidades, así como los judíos. Sin embargo, incluso cuando a ella misma le prohibieron la enseñanza en 1933, la Asociación de Maestros Católicos siguió pagándole una beca.[72]

Después de una conversación con un religioso, Edith decidió escribir un libro sobre la «humanidad judía» para ordenar sus pensamientos y lo escribió bajo el título La vida de una familia judía, que cuenta la historia de su familia en un intento de destruir el prejuicio antisemita. Este relato autobiográfico se detiene en 1916, poco antes de su conversión. En la fiesta de santa Teresa de Ávila, el 15 de octubre de 1933, finalmente vio cumplido su sueño: Edith entró en el monasterio.[73]

Vida religiosa

La elección del Carmelo

Estatua conmemorativa del paso de Edith Stein por Colonia

La elección del Carmelo puede tener varias explicaciones. La primera razón es la lectura de los místicos del Carmelo a raíz de los movimientos de los fenomenólogos de 1917. Es el testimonio de una conversación que tuvo lugar hacia 1918:[75]

Entrada en el Carmelo de Colonia

En 1933, privada como judía del derecho a hablar públicamente, pidió ingresar en el Carmelo, a pesar de sus 41 años. Fue admitida en el Carmelo de Colonia. Tomó los hábitos el día 15 de abril de 1934 y recibió el nombre de «Teresa Benedicta de la Cruz». Sus superioras la animaron a reanudar sus trabajos filosóficos. En la Pascua del 21 de abril de 1935, Edith Stein hizo sus votos temporales. Edith tenía permiso para continuar sus estudios sobre Potencia y acto, un proyecto de estudio filosófico que continuó hasta 1939.[77]

El 21 de abril de 1938 Edith prometió los votos definitivos como carmelita. Ante el peligro de las leyes nazis, sor Teresa Benedicta de la Cruz pidió autorización para partir al Carmelo de Echt en Holanda, el 31 de diciembre de 1938.[79]

Carmelo de Echt

El 31 de diciembre de 1938 fue enviada al Carmelo de Echt en Holanda. Las carmelitas de Colonia supusieron que, siendo Holanda neutral y país de refugiados políticos, Edith podría vivir allí segura. Edith Stein llegó al Carmelo de Echt, pero se había registrado en las oficinas de las autoridades de inmigración holandesas como judía. Estaba cada vez más preocupada por la suerte de sus amigos y su familia judía. Continuó con su trabajo, pero le pidió a su superiora «ofrecerse en sacrificio al Sagrado Corazón de Jesús por la verdadera paz». El 9 de junio de 1939 redactó su testamento, en el cual «imploraba al Señor que le quitara la vida» por la paz del mundo y la salvación de los judíos.[80]

Stein había preparado la redacción de esta gran obra con un breve ensayo sobre la teología simbólica del Pseudo Dionisio Areopagita, una de las fuentes del pensamiento de san Juan de la Cruz.[85]

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