Economía distributiva

La economía distributiva es el reconocimiento de que cada ser humano es co-heredero de los frutos del trabajo de las generaciones precedentes. Es la economía de la abundancia en oposición a la economía actual basada en leyes heredadas de una economía de escasez.[2]

La mutación tecnológica de la información (Robin, 1997)[3]

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, la automatización de las máquinas energéticas se había extendido con tanta amplitud que Jacques Duboin podría prever el gran relevo del trabajo de personas por las máquinas. Pero lo que él no podía imaginar a mediados del siglo XX, era que los humanos llegarían a comprender, en los casos de la materia en el espacio y en el tiempo, una característica inédita: al lado de la masa y de la energía se obtenía una nueva grandeza física medible y abstracta. Establecida en [bit]]s y denominada información. Funciona con señales, códigos, memorias y con lenguajes. De este nuevo conocimiento surgen las siguientes ciencias: la informática, robótica, las telecomunicaciones, las biotecnologías y la cibernética.

Así pues, la era de la energía es sustituida progresivamente por la era de la información y la automatización de herramientas y de máquinas sucede a una informatización generalizada en redes artificiales creadas por el hombre. Al lado de otras cuantas transformaciones que no abordaremos aquí, la lógica de los sistemas económicos establecidos y el mismo trabajo asalariado ven como se resquebrajan progresivamente sus mecanismos:

  • el terreno económico se extiende de manera fulminante en el espacio y el tiempo: es la mundialización
  • las reglas del intercambio económico tradicional son destruidas : el pedido informatizado (y/o clonado) permite la duplicación bajo coste y la entrada en el mundo inédito de la reproductividad semi-gratuita tanto de bienes como de servicios
  • el crecimiento del PIB y de investigación ya no favorecen el aumento de empleo para gran estupefacción de los economistas ortodoxos
  • sobre todo el trabajo humano asalariado (que deja de ser material para convertirse en software) es cada vez menos solicitado para producir siempre mas riquezas (bienes y servicios).

La economía capitalista de mercado en la que se esconde la mutación de la información no hace buenas migas con ella y manifiesta así su incapacidad natural para regular la abundancia posible en la creación de riquezas cuantitativas y para reabsorber los desequilibrios producidos; así como el no-empleo, la precariedad y la pobreza se desarrollan a gran velocidad en los países desarrollados y en particular, allí donde se preserve la seguridad social y el arte de vivir adquirido desde hace un siglo. Y no es más que el principio ya que la mutación tecnológica continua en todo el mundo y depara un futuro sombrío: la precariedad de la vida para un número exorbitante de ciudadanos en contrapartida del escandaloso enriquecimiento de unos cuantos. El aumento de toda clase de violencias que acompañan esta situación hace temer y con razón, una implosión general catastrófica.

Cuanto más tarde en aceptar el significado de la mutación tecnológica de la información y en explicarlo a la opinión pública, el futuro tan rico que podría ofrecer para todos, será truncado y todo eso, en nombre de la defensa de una economía de mercado incapaz, por naturaleza, de controlar toda situación de abundancia y de repartir las riquezas que no dejan de aumentar con cada vez menos trabajo humano.

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