Economía de subsistencia

Se entiende como economía de subsistencia aquella que se basa en la ganadería con explotaciones, generalmente familiares, que sólo alcanza para la alimentación y el vestido de la propia familia o grupo social y en la que no se producen excedentes que permitan el comercio o, en caso de que se produzcan, estos son escasos y se destinan de forma inmediata al trueque con otras familias o grupos sociales.

Las economías campesinas de subsistencia son un complejo variable de cultura a cultura, de año a año y aún de una estación a otra. Estas economías combinan actividades productivas -agricultura y críanza de animales con actividades extractivas -aserrío, leñateo, caza, pesca, recolección de frutos, semillas, fibras silvestres, hierbas y otros productos no cultivados, minería de aluviones auríferos, etc.- con trabajo remunerado ya sea en dinero (jornaleo) o como canje por vivienda, por acceso a tierra de cultivo o por producción agrícola o pecuaria.[1] En todas las economías campesinas se dan además actividades artesanales de manufactura: tejidos, cerámica, talla de madera, etc. para producir enseres, utensilios y herramientas para el auto-consumo, el trueque y el comercio. Igualmente, en todas las economías de subsistencia se busca una comercialización de los excedentes de las diversas actividades.

El vector de composición de las actividades de una economía campesina puede cambiar en el corto plazo y en general está sujeto a ciclos, mediados por los pulsos intra-anuales del clima (temperatura, lluvias, vientos…) que definen la fenología (germinación, floración, fructificación, defoliación, etc.) de las plantas silvestres y de cultivo y en menor grado la de la producción animal (nacimiento, crecimiento y reproducción).

El análisis de las economías campesinas de subsistencia combina la contabilidad del esfuerzo laboral, medido en días·hombre o jornales, dedicados a una actividad durante un año o estación con la rentabilidad, en términos de valor agregado, de la producción derivada de dicha actividad, medida a precios locales de mercado.

Otra acepción
La economía de subsistencia es una variante ambientalista la cual establece que la autonomía de los pueblos y las personas depende de tener   asegurada la alimentación y  la salud, además de que la producción de los mismos debe ser completamente autónoma y evitando la globalización y monopolización.   En caso extremo propone ciertos paraísos utópicos en  el que se pretende retomar la agricultura para garantizar la autonomía, libertad y dignidad de cada individuo; así como destruir la organización de las ciudades actualmente y proponer gobiernos anarquistas y socialistas. (Lomelí)

Historia

Las crisis de subsistencia eran los periodos de escasez de alimentos producidos por las malas cosechas, que al no poder recurrir a eficaces sistemas y medios de transporte ni disponer de acceso a mercados integrados de dimensión, como mínimo, nacional, producían hambrunas. Estas hambrunas producían a su vez sus propias consecuencias: por un lado desnutrición, enfermedades, mortalidad catastrófica por encima de la ordinaria, ya muy elevada; y por otro lado descontento y estallidos sociales y conflictos que se extendían al ámbito político, militar e incluso ideológico.

Son propias de la época preindustrial, con modos de producción precapitalistas (esclavismo, feudalismo, modo de producción asiático) y predominio absoluto de la agricultura y ganadería en la producción. Los ciclos económicos, en esas circunstancias, se reducían a los ciclos naturales (fundamentalmente ciclos climáticos) y a la mejor o peor adecuación de los sistemas productivos a ellos (mediante el aprovechamiento intensivo o extensivo de las tierras de cultivo, rudimentarias mejoras técnicas, etc.). La disminución de los rendimientos (ley de los rendimientos decrecientes) producida por el aumento de la presión de una población creciente sobre un medio ambiente limitado puede explicar la mayor parte de esas crisis de subsistencia, siguiendo el esquema que propuso Malthus (trampa malthusiana).

Las crisis cíclicas propias del capitalismo tras la revolución industrial tienen explicaciones totalmente diferentes.

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