Economía de España

Economía de España
Madrid Cuatro Torres Business Area.jpg
Cuatro Torres Business Area en Madrid.
Moneda Euro (€)
Año fiscal Año calendario
Banco central Banco de España
Organizaciones OMC y Unión económica y monetaria
Mercado de valores Bolsa de Madrid
Estadísticas
PIB (nominal) 1 072   212 millones equivalentes a
$ 1 340 266 millones( 2012)[1] ( 13.º)
PIB ( PPA) $ 1 405 437 millones ( 2012)[2] ( 13.º)
Variación del PIB +3,2 % (Año 2015)[3]
PIB per cápita 23 161,62 (Nominal 2012)
$ 30.124( PPA 2012) (29º)
PIB por sectores agricultura, ganadería, pesca y minería (2,5 %), energía (2,8 %), construcción (9,2 %), industria (11,5 %) servicios (65,6 %) ( 2009)
Tasa de cambio 1 euro=1,38 dólares ( 18/5/ 2014)
Inflación ( IPC) Interanual 2,4 % (marzo 2013)[4]
Mensual 0,4 % (marzo de 2013)[4]
IDH 0,885 (muy alto) ( 2013)[5]
Población bajo la línea de pobreza 21,1% en riesgo de pobreza (Primer semestre de 2012)[8]
Coef. de Gini 0,34 ( 2011)[9]
Fuerza Laboral

22 761 300 personas (4º trim. 2014)[10]

Salario medio anual =
€ 22 790,20 ($ 31 480,10)[11] ( 2012)
Salario mínimo: €764 (1054$) ( 2013)[13]
Desempleo 18,9 %
(4 320 800 parados)[10]
Industrias principales maquinaria, automóviles, industria naval, electrónica, metales y metal manufacturado, farmaceútica, productos químicos, textil y confección (incluido calzado), alimentos y bebidas.
Comercio
Exportaciones 222 643 millones de ( 2012)[16]
Productos exportados maquinaria, vehículos de motor, dispositivos electrónicos, productos químicos, productos farmaceúticos, barcos, alimentos, otros bienes de consumo.
Destino de exportaciones Bandera de Unión Europea Unión Europea 73 %
Flag of France.svg  Francia 16,20 %
Flag of Germany.svg  Alemania 10,46 %
Flag of Italy.svg  Italia 7,40 %
Flag of Portugal.svg Portugal 6,85 %
Bandera de Reino Unido  Reino Unido 6,23 %
Bandera de Mercosur Mercosur 7 %
Flag of the United States.svg  Estados Unidos 4,05 %
Bandera de Japón  Japón 0,82 %.
Importaciones 253 401 millones de ( 2012)[16]
Productos importados combustibles, productos químicos, bienes semiterminados, maquinaria y equipamiento, alimentos y otros bienes de consumo.
Origen de importaciones Bandera de Unión Europea Unión Europea 67 %
Flag of Germany.svg  Alemania 10,70 %
Flag of France.svg  Francia 10,50 %
Bandera de República Popular China  China 6,96 %
Flag of Italy.svg  Italia 6,14 %
Flag of the Netherlands.svg Países Bajos 4,35 %
Bandera de Reino Unido  Reino Unido 3,96 %
Flag of the United States.svg  Estados Unidos 3,85 %
Bandera de OPEP OPEP 5%
Bandera de Mercosur Mercosur 4,8 %
Bandera de Japón  Japón 1,16 %.
Finanzas Públicas
Deuda externa (pública y privada) 1 750 268 millones de € (Sep. 2012)[17]
163 % del PIB
Salvo que se indique lo contrario, los valores están expresados en doláres estadounidenses
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La economía de España es la quinta por tamaño en la Unión Europea y la decimotercera a nivel mundial en términos nominales.[19] Como en la economía de todos los países europeos, el sector terciario o sector servicios es el que tiene un mayor peso. La moneda de España es, desde 2002, el euro.

Desde el final de la crisis de principios de los años 1990, la economía española tuvo más de una década expansiva de crecimiento macroeconómico, por encima de la media del resto de la Unión Europea. Sin embargo, entre 2008 y 2013 sufrió una fuerte recesión, aunque actualmente (2015) sea uno de los países con más expectativas de crecimiento de la Unión Europea.[24] .

El primer trimestre del 2015 el PIB español subió un 0,9 %, dos décimas más que en el trimestre del 2014; situando la tasa de crecimiento interanual en un 2,6 %.[25]

El déficit público en 2014 fue del 5,7 % del PIB, una décima por debajo del objetivo comprometido con la Comisión Europea.[21]

El IBEX 35 es el índice bursátil más importante de España. Otro indicador usado frecuentemente por los periodistas económicos es la prima de riesgo, que es la diferencia entre los tipos de interés de España y los de Alemania. Los efectos adversos de la crisis han generado un importante cambio de tendencia en lo que a distribución de la renta se refiere. España, en el periodo entre 2008 y 2011, no había seguido la tendencia al aumento de las desigualdades observada en muchos países desarrollados, pero esta excepción ha quedado truncada por la intensidad de la crisis que ha convertido a España en uno de los países donde las desigualdades han crecido más en los años 2008-2013 (OCDE 2013, 2014).[21]

Historia

1939–1959: La posguerra y la Autarquía

Posguerra y autarquía

El 1 de abril de 1939 acabó la Guerra Civil Española con la victoria del bando sublevado, liderado por el general Franco, que sería jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su muerte, el 20 de noviembre de 1975. Tras tres años de guerra, el panorama del país era desolador:

  • La población laboral había disminuido mucho por los muertos en la guerra y exiliados.
  • Las infraestructuras y las ciudades habían sufrido estragos a causa del conflicto.
  • Existía una gran escasez de víveres que provocó que una buena parte de la población sufriera hambre, también faltaban materias primas y bienes de equipo.
  • No había reservas de oro ni de divisas.
  • La capacidad productiva del país había disminuido mucho.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939 determinó que aún fueran mayores las dificultades para procurarse los suministros indispensables y las posibilidades de transporte marítimo quedaron seriamente limitadas, con lo que toda labor de reconstrucción económica quedó aplazada. El gobierno implantó una política de autarquía, ya que la comunidad internacional había aislado a España económicamente (salvo la Argentina de Perón, que proveyó de carne bovina). Esto consiste en la búsqueda de la autosuficiencia económica con la intervención del Estado en la misma. El gobierno impuso un extenso sistema de controles estrictos e intervino en muchos aspectos de la vida económica del país. Entre los elementos sujetos a regulación figuraban los precios, el comercio exterior, las inversiones y la distribución de materias primas.

Los resultados obtenidos no fueron los esperados, sufriendo España en estos años un hundimiento de la producción agrícola e industrial, con una gran importancia del contrabando o estraperlo y la corrupción.[27]

El final de la guerra mundial en 1945 no supuso una mejora de la situación de los problemas económicos de España. Los demás países europeos estaban tratando de resolver sus propios problemas y la escasez de alimentos y materias primas estaba extendida por toda Europa. España fue excluida por los Estados Unidos del plan Marshall para la recuperación de Europa y esto acentuó la crisis y el aislamiento de la economía española.

El crecimiento económico en la década de los cuarenta fue muy lento y estuvo acompañado de una inflación alta. En 1950 la economía todavía no había recuperado el nivel de producción de 1935.

Años cincuenta

Comparación del PIB per cápita nominal de España, Portugal y México, durante el siglo XX.[29]

Hacia los años 50, la situación económica española empezó a mejorar debido al cambio de postura de Estados Unidos y de nuevas políticas económicas, un ejemplo del cambio fue la liberalización parcial de los precios y del comercio.[27]

Desde 1951, Estados Unidos de América en gran parte por intereses estratégicos y geopolíticos, apoyaron financieramente a España mediante créditos bancarios, debido a la Guerra Fría, pues el régimen de Franco, que anteriormente había sido visto como aliado del fascismo, era ahora visto como un aliado contra el creciente comunismo. Sin embargo, esta ayuda no era gratuita, Estados Unidos recibía a cambio privilegios militares en territorio español. Recordemos que mientras que el Plan Marshall con ingentes recursos financieros ayudó a levantar la industria de las naciones occidentales tras la Segunda Guerra Mundial tales como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Japón, en el caso de España se limitó solo al ocasional y muy limitado envío de leche en polvo y queso enlatado. Al incrementarse la adquisición de suministros se produjo una expansión más rápida, al principio sin inflación, pero más adelante los precios comenzaron a subir y las reservas de divisas a disminuir. Esta situación llevó a Franco a crear un gobierno de tecnócratas a partir de 1957,[27]

Francisco Franco junto al Presidente norteamericano Eisenhower, en 1959

1959–1973: Expansión y crecimiento

En 1959, un nuevo gobierno nombrado por Franco, elaboró el Plan de Estabilización,[30] en contra el crecimiento se frenó desde 1958 hasta 1960, mientras se operaba el reajuste.

Con estos antecedentes el Gobierno español decidió elaborar un programa de desarrollo. Todas estas medidas provocaron una larga etapa de expansión económica conocida internacionalmente como el Milagro Español, que duró hasta la crisis del petróleo de 1973.

En estos años, la industria ganó importancia en España, así como el sector terciario (un ejemplo es el turismo), provocado por este desarrollo industrial, los ciudadanos de las zonas rurales emigraron a las ciudades (principalmente hacia Madrid, Barcelona y Bilbao), creando suburbios donde las condiciones de vida eran muy precarias. Esto causó una gran diferencia entre las regiones españolas,[30] pues las más industrializadas, caso de País Vasco, Madrid y Cataluña, estaban mucho más desarrolladas que otras donde este proceso había sido prácticamente irrelevante y continuaban con una estructura económica basada en el sector primario, como fue el caso de Extremadura.

1973–1986: Crisis y cambios estructurales

En 1973, el mundo occidental entró en una gran crisis económica denominada Crisis del Petróleo provocada por la negativa de los países productores a vender petróleo a los aliados de Israel en la guerra del Yom Kippur, ( Estados Unidos y sus aliados europeos).

A la crisis económica internacional, hay que añadir la crisis política española tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, y la proclamación de Juan Carlos I como Rey de España, Adolfo Suárez como presidente del Gobierno y la elaboración de una nueva constitución ( Constitución de 1978), que introducía un sistema de monarquía parlamentaria.

A principios de 1977 los datos de la economía española mostraban sin lugar a dudas que se encontraba en una situación de depresión, caracterizada por un estancamiento de la actividad productiva, crecimiento del PIB en 1976 1,5 %, aumento del paro (más de 800 000 parados) y fuertes niveles de inflación (20 %).

En esta coyuntura se firmaron los Pactos de la Moncloa, acuerdos sin precedentes en España, suscritos por el gobierno, partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales, que supusieron un control de las disponibilidades líquidas, una devaluación de la peseta y el control de los salarios. Los resultados no fueron del todo satisfactorios, aunque significaron la unidad de los agentes económicos frente la crisis. Desde 1982 con la entrada del gobierno socialista se llevó a cabo una política económica marcada por el control de la inflación y la moderación salarial.

La consolidación del proceso democrático facilitó un proceso de acercamiento a Europa que culminaría en 1986 con el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea bajo la presidencia de Felipe González.

1986–2007: Dentro de las instituciones europeas

Torre Agbar, Barcelona.

Incorporación a la Unión Europea

La entrada de España en la Comunidad Económica Europea (CEE) el 1 de enero de 1986 aceleró y fortaleció el impulso económico iniciado. La entrada requirió que el país abriera su economía, con un fuerte incremento de la inversión extranjera y un impulso modernizador de la empresa española ante la competencia exterior. También se produjo un incremento de las inversiones públicas en infraestructuras entre las que se encontraban las relativas a los fastos del 92, Olimpiadas de Barcelona y Exposición Universal de Sevilla. Se produjo un tirón del consumo motivado también por un efecto enriquecimiento provocado por la subida de la Bolsa y del valor de los inmuebles. Con esto, España aceleró el crecimiento de su PIB, redujo la deuda pública, redujo la tasa de desempleo del 24,4 % al 15 % en 3 años y redujo la inflación por debajo del 3 %.

Puesto Países PIB 1992 mill. $[33] PIB per cápita 1992 en $[34] % Tasa de paro
1 Flag of the United States.svg Estados Unidos 6 286 800 25 466 7,5 %
2 Flag of Japan.svg Japón 3 767 081 30 973 2,1 %
3 Flag of Germany.svg Alemania 2 062 141 25 671 6,6 %
4 Flag of France.svg Francia 1 372 751 24 091 9,3 %
5 Flag of Italy.svg Italia 1 265 800 22 512 8,8 %
6 Flag of the United Kingdom.svg Reino Unido 1 074 015 19 326 9,8 %
7 Flag of Spain.svg España 612 584 15 681 18,3 %
8 Flag of Canada.svg Canadá 579 532 20 877 11,2 %
9 Flag of Russia.svg Rusia 460 205 576 4,8 %
10 Flag of the People's Republic of China.svg China 418 181 417 2,3 %

Tratado de Maastricht y crisis de los 90

Después del gran crecimiento experimentado a finales de los años 1980, la economía española entró en recesión a mediados de 1992. Durante varios años el desempleo estuvo por encima del 20 %, alcanzando su máximo en 1994.

Desde 1992 la política económica estuvo marcada por el Tratado de la Unión Europea (TUE), conocido también como Tratado de Maastricht, dirigido a la instauración del euro como moneda común de la Unión Europea. Las principales medidas suponían el control de la inflación y del déficit público establecidas en el Pacto de estabilidad y crecimiento.

La fase expansiva (1995-2007): La entrada del euro

Los índices económicos comenzaron a subir a partir de 1995, trayendo una fase expansiva que duró hasta principios de 2008, con un incremento medio anual del PIB del 3,5 %, lo que ha constituido el periodo de crecimiento más alto desde 1975. Las razones que se han enunciado mayoritariamente como impulsoras de este prolongado periodo de auge económico fueron básicamente dos:

  • En primer lugar, la incorporación de España a la Unión Monetaria. La entrada en vigor de la segunda fase de la Unión Económica y Monetaria de la Unión Europea en 1994 propició una caída de los tipos de interés, que se acentuó a partir de la instauración del euro como moneda oficial en sustitución de la peseta, que dejó de circular en 2002. La bajada de los tipos y la ausencia de riesgo de tipo de cambio dentro de la zona euro llegó a provocar la existencia de tipos de interés reales negativos y alentó un aumento de la confianza de los inversores y un fuerte aumento del crédito, que conllevó el aumento de la demanda de viviendas y de bienes de consumo duradero y posteriormente el aumento de la inversión y el empleo de las empresas favorecidos por esa mayor demanda. Esta bajada de los tipos de interés trajo también el nacimiento de la denominada burbuja inmobiliaria, que infló el precio de las viviendas con subidas durante este periodo de más de un 30 % en términos reales.[35]
  • La segunda causa de la expansión vivida por España fue una llegada masiva de inmigrantes, fundamentalmente a partir del año 2002, atraídos por una creciente demanda de empleo en el sector de la construcción y de algunos servicios básicos de bajo nivel añadido como la hostelería y el servicio doméstico. Esta llegada provocó un nuevo impulso al consumo y a la inversión española y a la vez impidió el estrangulamiento por falta de mano de obra en determinados sectores.[35]

Estos factores mencionados fueron capaces de vencer un periodo internacional caracterizado por la alza de los precios de la energía y de otras materias primas así como por el desarrollo de una competencia internacional creciente. A finales de 2007 se ponía de manifiesto en la economía de España, problemas típicos de un exceso de la demanda global con una inflación arrastrada superior en un punto a la de la zona euro, una burbuja inmobiliaria muy hinchada y un amplio déficit de la balanza por cuenta corriente, que llegó a ser el segundo más elevado del mundo, tras el de Estados Unidos, provocado por el aumento muy fuerte de la inversión en España que se tradujo en un elevado endeudamiento exterior, también se llegó a este año con una economía muy desequilibrada hacia el sector de la construcción y poco eficiente con una productividad muy deteriorada que en su conjunto hacían insostenible el mantenimiento de las tasas de crecimiento llevadas hasta ese año.

Los desequilibrios mencionados se vieron también favorecidos por una política monetaria fijada de forma centralizada por el Banco Central Europeo que mantuvo unos tipos de interés, marcados en buena medida por la situación de Alemania y que eran demasiado bajos para la situación de la economía de España. La política fiscal fue estabilizadora contraria al ciclo con presupuestos equilibrados y algún superávit público que disminuyeron la deuda pública hasta colocarla en un 37 % del PIB. Sin embargo no se corrigió la política del suelo, los incentivos fiscales a la vivienda ni las políticas de aumento de la productividad.[35]

Puesto Países PIB 2007 mill. $[38] PIB per cápita 2007 en $[39] % Tasa de paro 2007[40]
1 Flag of the United States.svg Estados Unidos 14 477 625 47 954 4,6 %
2 Flag of Japan.svg Japón 4 377 944 34 038 3,8 %
3 Flag of the People's Republic of China.svg China 3 505 530 2652 4,0 %
4 Flag of Germany.svg Alemania 3 440 446 41 845 8,6 %
5 Flag of the United Kingdom.svg Reino Unido 1 074 015 48 607 5,3 %
6 Flag of France.svg Francia 2 666 805 43 155 8,0 %
7 Flag of Italy.svg Italia 2 207 143 37 908 6,1 %
8 Flag of Spain.svg España 1 481 393 32 748 8,2 %
9 Flag of Canada.svg Canadá 1 457 873 44 382 6,0 %
10 Flag of Brazil.svg Brasil 1 395 968 7368 9,3 %

2008–2014: Los efectos de la crisis económica global

Crecimento medio anual del PIB en España durante la última década, los datos han sido tomados de las publicaciones del INE.
Evolución acumulada del PIB en España (2000-2010), el nivel 100 representa el nivel de PIB en 2008.

A partir del año 2008 al igual que la zona Euro, la economía española ha sufrido una caída de sus índices macroeconómicos, dando paso a un período de recesión y crisis.

El origen de esta caída es una combinación de problemas estructurales propios de la economía española y la fuerte influencia externa de la crisis financiera mundial. En la parte doméstica destacan principalmente el exagerado peso del sector de la construcción en el PIB y la burbuja inmobiliaria que al igual que en otros países industrializados como Estados Unidos y Reino Unido, explotó entre el año 2007 y 2008, el fuerte endeudamiento acumulado por familias y empresas y la mediana productividad y competitividad española debido en gran medida al limitado I+D+i y al relativo bajo uso de tecnología punta en comparación con otros países avanzados.

Esta etapa estuvo marcada por la fuerte contención de crédito bancario provocada por la crisis subprime en EEUU, las subidas del tipo de interés y el alza en los precios del petróleo y materias primas, que en España acaban por convertir una ralentización del sector de la construcción en una grave crisis por la rapidez con la se producen estos cambios.

Por otra parte esta crisis desencadenaría la crisis financiera de 2008 que según muchos autores sería la primera crisis económica global y que se califica de manera prácticamente unánime como la crisis económica más grave desde la segunda guerra mundial.

En España el sector financiero resistió inicialmente bien a la situación del mercado gracias a la regulación del sector financiero español, (más regulado que en otros países) que llevó a una menor exposición a los activos tóxicos derivados de las hipotecas subprime. Debido a dos crisis bancarias desde los años 80, el Banco de España obligó a acumular colchones de capital durante el auge.[41]

En 2009, el PIB tuvo una variación -3,8 %, en 2010 del -0,2 %. En 2011 se vivió una ligera mejoría con una subida del 0,1 %, pero de nuevo en 2012 volvió a descender un 1,6 %.[42] Con especial dureza la crisis en España se ha manifestado, en un fuerte aumento del desempleo, con una tasa de paro del 20,05 % en el primer trimestre de 2010 según los datos del INE, alcanzando el 27 % en 2013. Esto contrasta con el conjunto de la UE-27, en el cual el desempleo también se incrementó hasta el 9,6 %, la mayor tasa desde el comienzo de la serie histórica en enero de 2000. Dañado el motor de la economía antes de la crisis, el sector de la construcción, y una fuerte acumulación de deuda, se hace patente la debilidad estructural del modelo económico español de los últimos años.

Excesivo endeudamiento del sector privado

Uno de los problemas a los que ha tenido que enfrentarse España para remontar la grave crisis que atraviesa desde 2008, es el fuerte endeudamiento privado que sufren tanto familias como empresas. La ratio entre el crédito al sector privado y el PIB casi se triplicó en poco más de diez años, habiendo pasado desde el 65 % que representaba en 1995 hasta alcanzar el 170 % en 2010.

Durante los últimos treinta años, el endeudamiento ha crecido notablemente en la mayoría de países de forma similar al caso español. Sin embargo a partir de 2005 se detectan diferencias que pueden ser significativas para este caso. Aunque la ratio de endeudamiento que una economía en equilibrio es capaz de sostener ha ido aumentando desde los años ochenta y los países desarrollados se han ido endeudando progresivamente como reflejo de esta mayor capacidad, los niveles alcanzados al comienzo de esta crisis parecen excesivos.

Este proceso de desapalancamiento tiene que ir realizándose, ya que los niveles alcanzados resultan insostenibles y puesto que hasta que no se produzca una bajada del nivel de endudamiento, será difícil volver a alcanzar un ritmo de crecimiento adecuado.[43]

Este proceso de desapalancamiento necesario puede ser lento y puede tardar entre unos seis a siete años en volver a alcanzar la tendencia existente, al ir unido a un periodo de recesión económica, crisis inmobiliaria y una crisis bancaria. El estudio histórico del proceso explica que tras la ruptura, el ajuste del PIB suele ser inmediato y el del crédito es también rápido y pronunciado. Además, mientras el PIB suele recuperarse relativamente rápido, el ajuste del crédito es más persistente, de manera que una gran parte del descenso de la ratio de apalancamiento se debe a la debilidad del crédito.

Los procesos de desapalancamiento suelen iniciarse con una recesión económica, general, durante la que el crecimiento del crédito se modera tras años de fuerte expansión (más de trece años en el caso español). Se observa que la caída del PIB dura aproximadamente un año (2009), tiempo durante el que el crecimiento del crédito empieza a reducirse rápidamente, ese año tanto el PIB como el crédito cayeron, de manera que la ratio de endeudamiento permaneció en niveles elevados. Durante aproximadamente los dos años siguientes, el crecimiento del PIB se recupera aunque se siguen observando tasas de crecimiento de crédito negativas, esta fase podría alcanzar previsiblemente hasta finales de 2012. Finalmente, durante los tres a cinco años siguientes (entre 2013 y 2017) se producirían tasas de crecimiento del crédito inferiores al crecimiento nominal de la economía, por lo que aunque el crédito iría aumentando (2,7 % anual), de forma compatible con el desapalancamiento de la economía.

El desapalancamiento esperado se puede producir por varias vías. En el caso español, el margen para lograr un desapalancamiento basado en fuertes crecimientos del PIB es reducido a no ser que se hagan reformas estructurales profundas, con lo que, el proceso tendrá que venir necesariamente de la mano de un crecimiento del crédito muy moderado durante los próximos años.

Medidas contra la crisis económica: 2010-2011

Dada la envergadura histórica de esta crisis económica y su naturaleza global se han utilizado un amplio catálogo de medidas para combatirla. Durante los primeros momentos de la crisis el gobierno practicó una política fiscal de estímulo de la demanda: la aprobación del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo (PlanE) que englobaba todas las medidas económicas, financieras y fiscales que el Ejecutivo aplicaría para intentar recuperar la senda de crecimiento. El Plan se basaba en cuatro grandes ejes de actuación: medidas de apoyo a familias y empresas, medidas de fomento del empleo, medidas de apoyo al sistema financiero y medidas de modernización de la economía. El gobierno anunciaba recortes fiscales y nuevos gastos por valor de 21 000 millones de €, un 2 % del Producto Interior Bruto, en 2008 y 31 280 millones de €, un 3 % del PIB, en 2009.

No obstante, a los mercados de deuda pública les preocupaba el ritmo alarmante de deterioro de las cuentas públicas del país; en enero de 2009, la calificación de la deuda soberana de España fue rebajada por la agencia internacional Standard & Poor's. En el año 2008 la deuda del sector público rondaba el 36 % del PIB, cifra menor a la media de la eurozona, pero a lo largo del año 2009 el déficit público se incrementó en un 11,4 %.[44] Las principales causas son la pronunciada caída del PIB, la igualmente pronunciada subida del paro y la fuerte inversión en programas de ayudas como las contenidas en el PlanE.

A raíz de esta situación en enero de 2010 el Gobierno aprueba un paquete de medidas de recorte que tratan de frenar el crecimiento del déficit público plan de austeridad por 50 000 millones de € para volver al límite del 3 % de déficit público en el 2013.

A finales de enero de 2010 el Gobierno anunció además un aumento progresivo de la edad de jubilación hasta los 67 años. La medida generó un fuerte rechazo de los sindicatos, pero contó con el apoyo de la CEOE, Comisión Europea y el Banco de España. Junto con esta medida se anunció la posibilidad de aumentar la edad mínima de las prejubilaciones a los 58 años de edad.

Año 2012[45]

En 2012 se produjo una recaída de la economía española que ha producido una disminución aproximada del Producto interior bruto del 1,6 %. La causa de este deterioro fue el agravamiento de la crisis de la deuda pública, provocada por la desconfianza de los mercados financieros internacionales hacia las pérdidas ocultas de las entidades financieras españolas y sus posibles consecuencias en las arcas públicas. Esta desconfianza se tradujo en el cierre de los mercados financieros internacionales a la economía española y la huida de los inversores extranjeros de los activos españoles. Ha sido un año peligroso desde el punto de vista financiero, aunque parece que los mayores peligros que han acechado en este campo han empezado a superarse.[46]

La destrucción de empleo ha sido muy fuerte, alcanzando una media anual del 25 %. Este desempleo junto al aumento impositivo efectuado para intentar controlar el déficit, ha provocado una importante erosión de las rentas de las familias y consecuentemente del consumo y la inversión.

El único sector que tenido un comportamiento positivo durante el año ha sido el exterior que ha traído un ligero incremento de las exportaciones y una disminución de las importaciones produciendo un saldo positivo de la balanza de bienes y servicios por primera vez en 15 años.[47]

Desde finales de 2013, la economía ha entrado en un fase de recuperación, con crecimiento positivo aunque moderado, que se ha afianzado conforme ha transcurrido 2014, con el comienzo de creación de empleo.

Evolución de la tasa de desempleo en España


Fuente: Instituto Nacional de Estadística[49]

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