Economía de Argentina

Economía de Argentina
Buenos Aires Puerto Madero 19.jpg
Vista del barrio porteño de Puerto Madero. En Buenos Aires tienen su sede central la mayoría de las empresas más grandes del país.
Moneda Peso (ARS) = 100 centavos
Año fiscal año calendario
Banco central Banco Central de la República Argentina
Organizaciones G-20, G-77, OEA, ONU, OMC, BID, BM, FMI, ALADI, UNASUR y Mercosur
Mercado de valores Bolsa de Comercio de Buenos Aires
Estadísticas
PIB (nominal) USD 583 169 millones (2015) ( BM)[3] ( puesto 21.º)
Variación del PIB +2.5 % (en 2015) ( Indec)[4]
PIB per cápita USD 20 634 ( Anexo:Países por PIB (PPA) per cápita; 2016)[5]
PIB por sectores agricultura (10.5 %) industria (29.1 %) servicios (60,4 %) (estimado 2015)[6]
Tasa de cambio 15.70 ARS = 1 dólar (noviembre de 2016)[7]
Inflación ( IPC) 39,1 % (septiembre de 2016)[8]
IDH 0.836 Muy alto (2015)[9]
Población bajo la línea de pobreza 32,2 % (segundo trimestre de 2016) ( INDEC)[10]
Coef. de Gini 0.364 (2015)[11]
Fuerza Laboral 12.5 millones de personas (2016)[12]
Desempleo 8.5 % (tercer trimestre 2016)[13]
Industrias principales alimenticia, automotor, bienes de uso, textil, química, petroquímica, editorial, metalurgia, siderurgia, minería, electrónica y aeroespacial.
Comercio
Exportaciones USD 56 752 millones (2015)[14]
Productos exportados

Manufacturas de origen agropecuario: 41 %
Manufacturas de origen industrial: 32 %
Productos primarios: 23 %

Combustibles y energía: 4 % (en 2015).[15]
Destino de exportaciones Flag of Mercosur.svg MERCOSUR: 24 %
Bandera de Indonesia ASEAN,
Bandera de Corea del Sur Corea del Sur,
Bandera de República Popular China China,
Bandera de Japón Japón e
Bandera de India India: 23 %
Flag of Europe.svg Unión Europea: 15 %
NAFTA: 10 %
Resto de ALADI: 4 %
Medio Oriente: 4 %
Magreb y Egipto: 5 %
Bandera de Chile Chile: 4 %
Resto: 11 % (2015)[16]
Importaciones USD 59 787 millones (2015)[17]
Origen de importaciones Flag of Mercosur.svg MERCOSUR: 23 %
Bandera de Indonesia ASEAN,
Bandera de Corea del Sur Corea del Sur,
Bandera de República Popular China China,
Bandera de Japón Japón e
Bandera de India India: 28 %
Flag of Europe.svg Unión Europea: 17 %
NAFTA: 17 %
Resto de ALADI: 4 %
Medio Oriente: 1 %
Bandera de Chile Chile: 1 %
Resto: 9 %. (2015)[18]
Finanzas Públicas
Deuda externa (pública y privada) USD 163 236 millones (23 de junio de 2016)[19]
Reservas internacionales USD 40 020 millones (28 de octubre de 2016)[20]
Salvo que se indique lo contrario, los valores están expresados en doláres estadounidenses
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La economía de Argentina es la tercera más grande de Latinoamérica detrás de las de Brasil y México, y la segunda más grande de Sudamérica[26] En el año 2015, el Banco Mundial calificó por primera vez a la Argentina como una economía de alto ingreso. En ese mismo año, el país tenía una renta per capita de más de 16 000 dólares estadounidenses en paridad de poder adquisitivo (PPA), la segunda más alta en América Latina (tras Chile).

Por su dimensión económica, forma parte del G-20 (grupo de los 20 países industrializados y emergentes). Entre 2003 y 2012 duplicó su clase media, destacándose como el país latinoamericano con el mayor aumento de ese segmento económico y el segundo por peso relativo.[28]

Según un informe anual de la ONU sobre el Desarrollo Humano para el año 2015, la Argentina es la segunda nación iberoamericana con más alto índice de desarrollo humano detrás de España, y por delante de Chile y Portugal.[29]

Historia económica

Época colonial (1580-1810)

Monumento al conquistador español Juan de Garay en Buenos Aires.

En la segunda mitad del siglo XV, el Alto Perú, Tucumán, y Paraguay, donde se había concentrado la colonización ya que los indígenas eran numerosos y sedentarios, exigían la creación de un puerto en el Atlántico Sur para establecer lazos comerciales más cercanos con España, disminuir el aislamiento y frenar la amenaza de incursiones extranjeras en el Río de la Plata. La Corona española autoriza la segunda fundación de Buenos Aires. En 1573, el gobernador Juan de Garay fundó una ciudad intermedia: Santa Fe y en 1580 fundó la ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre ―conocida actualmente como Ciudad de Buenos Aires― como parte del Virreinato del Perú.

Durante el último tercio del siglo XVI, gracias a la introducción de la técnica de la amalgama con mercurio, la producción de plata se había duplicado, como así también la mortalidad de los indígenas.[30] En este contexto, Buenos Aires se convirtió en la entrada y salida natural de los productos altoperuanos y del Paraguay. Por un lado entraban insumos y miles de esclavos negros para reemplazar a la menguante población indígena y por otro lado salía la plata extraída del cerro Potosí.

Debido a la salida no autorizada de metales preciosos por el Puerto de Buenos Aires, en 1594 el rey prohibió el comercio con este puerto y estableció que toda la producción de plata producida en el Alto Perú debía salir a España a través del puerto de Lima, con algunas excepciones para evitar el desabastecimiento de la población: la autorización de fletar dos embarcaciones anuales con productos de la zona (cueros, principalmente). Esta situación llevó como única solución al contrabando, que pasó a ser la actividad económica más rentable de la Buenos Aires colonial.

Durante la era colonial, la economía de Tucumán y Cuyo estaba dedicada a la producción de insumos y bienes de consumo para los mercados del Alto y Bajo Perú, Buenos Aires y Paraguay. Se producían, vinos y aguardiente de Cuyo, mulas de Córdoba, tejidos en Salta y Tucumán, carretas de Córdoba y Tucumán, etc. Desde el punto de vista económico Córdoba estaba ligada comercialmente al Alto Perú; mientras que la región de Cuyo estaba vinculada a Santiago de Chile.

En la región pampeana, la principal actividad económica era la ganadería. El origen de la explotación ganadera en las pampas, se remonta a 1536 ―cuando Pedro de Mendoza introdujo los primeros equinos― y a 1580 ―cuando Juan de Garay introdujo entre 300 y 500 vacunos-.[31]

Para el año 1608, existía en Buenos Aires un numeroso plantel de ganado cimarrón que se fue multiplicando en libertad en los campos cercanos. En 1609, el Cabildo de Buenos Aires acordó la matriculación de las personas interesadas en participar en la caza y matanza del ganado vacuno cimarrón, denominadas «vaquerías». Tenían por objeto la explotación del ganado vacuno para obtener su cuero, desechándose la carne. Esta etapa duró aproximadamente hasta mediados del siglo XVIII.[31]

La «Ley de Tierras» de 1754, tuvo un papel fundamental en el nacimiento de la estancia, en la medida que la acción de vaquear, sirvió como antecedente para aspirar a la propiedad, contribuyendo a la distribución latifundista de la tierra.[31] Cuando el ganado cimarrón comenzó a disminuir su número, fue necesario internarse cada vez más en territorio bonaerense. Comienza así el momento de las estancias, del ganado marcado y de una mayor utilización del animal: nacieron las fábricas de cebo y los saladeros.

La fundación de la Colonia del Sacramento por los portugueses enfrente de Buenos Aires en 1680, vino a reafirmar el crecimiento del contrabando. La pelea entre España y Portugal por el Río de la Plata continuó en 1724, cuando el gobernador español Bruno Mauricio de Zavala funda la ciudad de Montevideo para evitar la toma de esa bahía por un contingente proveniente de Brasil.

En el año 1776 España crea el Virreinato del Río de la Plata, para echar a los portugueses del Río de la Plata, abarcaba lo que hoy es Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y partes del sur de Brasil, del norte de Chile, del sureste de Perú, y las islas Malvinas.

Con la sanción del Reglamento de Comercio Libre (de 1778, bajo la dinastía de los Borbones) se buscó proteger los intereses comerciales de los productores peninsulares en los mercados cautivos coloniales. El comercio libre tuvo consecuencias desastrosas para el interior del virreinato, [ cita requerida] solo algunos sectores, como el aguardiente, las carretas, artículos de montura y transporte, y los tejidos de lana, pudieron sobrevivir.

En Buenos Aires, la sanción del Auto de libre internación (de 1778) y del Reglamento de Comercio Libre (de 1788) provocaron un verdadero «boom» exportador, pasándose de 150 000 cueros al año (en 1778) a 800 000 (en 1801).[31] Desde el punto de vista político, la instalación de la aduana en 1779, del Consulado de Comercio en 1794 y el establecimiento del Sistema de Intendencias en 1782, consolidaron el papel hegemónico de Buenos Aires y el debilitamiento del poder de Lima.

Establecimiento del Estado nacional (1810-1852)

La Revolución de Mayo de 1810 desató una ola de cambios, al separarse el Alto Perú del Virreinato, se privó al Río de la Plata de su principal mercado consumidor[ cita requerida] y de la región productora de metales preciosos. Las economías del interior quedaron aisladas y dejaron de cumplir el rol vinculante entre Buenos Aires y el Alto Perú, iniciándose un proceso de migración interna y despoblamiento del noroeste. La revolución abolió la servidumbre indígena y estableció la libertad de los hijos de esclavos ( libertad de vientres).

Una vez declarada la Independencia en 1816, el país comenzó a depender de su principal comprador y vendedor: el Reino Unido. La clase terrateniente bonaerense presionó para expandir la frontera, para ello en 1820 se realizó una expedición que llevó las fronteras a las Sierras Pampeanas y en 1833 la Campaña al Desierto liderada por Juan Manuel de Rosas expandió la superficie hasta el río Salado. Así, el latifundio se consolidó como la unidad económica principal de la provincia de Buenos Aires, gracias a la producción ganadera que garantizaba una excelente rentabilidad sin realizar demasiadas inversiones, ni contar con abundante mano de obra.[31]

Durante las décadas de 1830 y 1840 se acentuó la expansión económica de la Confederación Argentina, alentada por el comercio exterior. Las exportaciones de origen pecuario (cueros, carne salada, sebo y lana) y el número de embarcaciones extranjeras que llegaban anualmente al Río de la Plata con sus productos lograron duplicarse entre 1837 y 1852. La expansión del comercio estimuló la producción ganadera y saladeril y el enriquecimiento de los sectores vinculados a ella.[32]

A partir de 1850 comenzó el auge del lanar: ese año la exportación total de lanas alcanzó la cifra de 7681 toneladas; en 1855 llegó a 12 454 toneladas, y un año más tarde, a 14 972 toneladas. Al promediar la década de 1860, las estancias dedicadas al ganado lanar en la provincia de Buenos Aires comprendían una superficie de 16 millones de hectáreas; estando una cuarta parte de ellas en manos de inmigrantes irlandeses y escoceses, y una gran proporción bajo control de inmigrantes vascos. El total de ovinos en la provincia llegó a la cifra de 40 millones.[33]

Gracias a ello, Buenos Aires vivía una notable expansión económica sustentada por el ciclo lanar y las rentas de la aduana. En tanto la red ferroviaria, la primera de Latinoamérica, pasó de 573 kilómetros en 1868, a 1331 km en 1874.[34]

Durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento se construyeron grandes puertos, como los de Zárate y San Pedro. Se proyectó un puerto moderno en la Ciudad de Buenos Aires,[36] En 1891 se creó el Banco de la Nación Argentina.

En 1876 se realizó el primer embarque de carne congelada hacia Europa, y al año siguiente las primeras exportaciones de cereales.[39]

Modelo agroexportador (1860-1930)

Aparición en la economía mundial

La actividad económica argentina estaba orientada principalmente en el sector exterior, a las exportaciones, que generaban los principales ingresos del país. Sus dotaciones biológicas y geográficas (la extensa llanura de la pampa, con su clima templado y sus praderas naturales) eran el sitio ideal para el desarrollo y comercialización de productos primarios como cereales y derivados de la ganadería.

En el primer cuarto del siglo XIX el principal producto exportado era el tasajo, mientras que a mediados de siglo era la lana de oveja. Sin embargo, ya a finales del siglo las exportaciones de cereales ( maíz y trigo), que anteriormente eran inferiores a las importaciones, aumentaron fuertemente y se convirtieron en el principal producto del sector primario-exportador argentino. En 1876 se realizó el primer embarque de carne congelada hacia Europa, y al año siguiente las primeras exportaciones de cereales.[40]

Hacia mediados del siglo XIX la economía Argentina comenzó a experimentar un crecimiento rápido por la exportación de sus materias primas provenientes de la ganadería. Esto marcó el principio de un período significativo de expansión macroeconómica. A finales del siglo XIX y comienzos del XX se desarrollaron barcos frigoríficos que hicieron posible el transporte de carne refrigerada. Con los cambios en la producción y exportación, el país logró un fuerte crecimiento de su economía hasta situarse dentro de las mayores potencias mundiales.

Entre 1870 y 1914, la economía argentina sostuvo una tasa media de crecimiento superior al 5 % por año.[41] Un censo de 1887 de la ciudad de Buenos Aires afirma que existían unos 4200 establecimientos industriales.

Desde 1890 hasta 1930, mediante la llamada Conquista del Desierto, la agricultura pampeana pasó de cultivar unos 2 millones de hectáreas a más de 25 millones, una evolución similar ocurrió con la producción de carne, favorecida por el surgimiento del frigorífico. Las exportaciones argentinas pasaron de 70 millones de pesos oro en el quinquenio 1880-1884, a 380 millones en la década de 1910. Para la década de 1920, las mismas oscilaron en torno de los 800 a 1000 millones de la misma moneda.[42]

Como la inmigración europea, la inversión extranjera jugó un papel central en el desarrollo económico de la Argentina. Antes de la Primera Guerra Mundial, la inversión de capital era principalmente inversión de capitales extranjeros. Argentina era un caso atípico para la inversión extranjera, diferenciándose del resto de los países latinoamericanos, ya que en el periodo 1873-1923 el país concentró el 71 % de las inversiones extranjeras de la región.[43]

Reino Unido, Francia y Alemania invirtieron considerables sumas de dinero en el desarrollo del país. Los fondos extranjeros fueron colocados en los sectores orientados hacia las exportaciones; los ferrocarriles en particular fueron construidos con el capital extranjero, solo entre 1887 y 1914, la extensión de la red ferroviaria había aumentado 5 veces aproximadamente: de 6700 km a 35 500 km.[44]

La explotación de la tierra: la estancia contra la chacra

Desde su creación como Virreinato del Río de la Plata hasta la actualidad, Argentina, es uno de los países con mayor superficie apta para el desarrollo de la agricultura en el mundo, hecho que le ha dado ventajas comparativas. Durante siglo XIX la economía rural estuvo casi completamente dedicada a la ganadería y la agricultura. La oferta agropecuaria, constituyó la base del desarrollo económico de la Argentina en el período 1880-1930. La producción de carne y cereales, para el mercado mundial conocido como modelo agroexportador sobre el que se fueron forjando, desde los transportes hasta la organización política de la Nación.

Los políticos más influyentes de aquel momento, como Sarmiento, Juan B. Justo o Juan Alsina, sostuvieron la necesidad de estructurar el nuevo sistema económico sobre la base de la chacra y no de la estancia. La chacra se diferenciaba radicalmente de la estancia: en primer lugar era una institución nueva, impulsada por un sector social nuevo, como lo eran los inmigrantes provenientes mayoritariamente de Europa, a través de las leyes de colonización, era relativamente pequeña y su dueño vivía y trabajaba en el campo. El chacarero era así concebido como un trabajador autónomo rural propietario de sus tierras, con un gran parentesco al «farmer» estadounidense. Finalmente la chacra, al crear sólidas bases locales y una extendida clase media rural, abría inmediatamente paso al desarrollo de la agroindustria primero y de la industria metalúrgica después.

La estancia en cambio, se apoyaba en el latifundio y en ganancias rentísticas, su propietario vivía en las grandes ciudades y continuaba con las relaciones semiserviles. Al concentrar la riqueza en pocas manos, dificultaba la creación de mercados internos, adoptando una posición abiertamente anti industrial.

El modelo de desarrollo basado en la chacra tuvo relevancia sobre todo en la provincia de Santa Fe, de la mano de Aarón Castellanos, pero para fines de siglo, las presiones políticas y económicas de los estancieros y los ferrocarriles británicos, impusieron el modelo de la estancia como dominante del sistema económico argentino, cerrando el acceso a la propiedad de la tierra a los inmigrantes, que se volcaron hacia las ciudades.

Mercado de trabajo

A partir de la década de 1850 comienza a desarrollarse un mercado de trabajo (contratación de trabajadores asalariados), principalmente en la provincia de Buenos Aires.[45]

La escasez de mano de obra permitió altos salarios y, por lo tanto, un abismo entre los índices de salario de la Argentina y de una Europa empobrecida, particularmente Italia y España. Esto facilitó la inmigración masiva que fue sostenida cada año hasta la Primera Guerra Mundial. La mitad de los inmigrantes europeos eligió permanecer en la ciudad de Buenos Aires, su adición al mercado de trabajo ayudó a aliviar la escasez de trabajo en el campo. Las migraciones subsecuentes de nativos y extranjeros ayudaron a asegurar un mercado de trabajo para la economía de la región litoral.

El proceso coincidió y fue potenciado por la gran ola de inmigración que comenzó en ese momento y que se extendería hasta 1930. La población en 1869 alcanzaba a poco más de 1.8 millones de personas.[42] La aparición y desarrollo de un mercado de trabajo, permitió la subsecuente aparición y desarrollo de una considerable organización sindical del trabajo, que impulsó el alza de salarios y la mejora en las condiciones de vida de los trabajadores.

La solución a la falta de mano de obra facilitó el desarrollo económico. Los inmigrantes, como factor importante de la producción, ayudaron a diversificar los mercados comerciales de la Argentina. Anteriormente, el sector ganadero había dominado la producción. Pero con la gran mano de obra disponible, el sector arable permitió el desarrollo. Por consiguiente, el comercio del país dejó de especializarse en cualquier producto. Esto ayudó a fortificar al país contra los vaivenes de la economía mundial (estabilidad social y política), contribuyendo al desarrollo argentino experimentado entre 1870 y 1920.

El desarrollo del mercado de capitales

El Reino Unido contribuyó con la mayor parte de fondos, como lo hizo con muchos otros estados latinoamericanos, que recayeron en los ferrocarriles y en las industrias que exportaban carne. Entre 1887 y 1914, la extensión de la red ferroviaria había aumentado 5 veces aproximadamente: de 6700 km a 35 500 km.[48]

La prosperidad después de la Primera Guerra Mundial

Una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, los capitales estadounidenses y Wall Street comenzaron a figurar preeminentemente sobre la esfera internacional y la Argentina gozó del más largo período de prosperidad y paz social hasta entonces. El crecimiento económico argentino antes de 1914 fue alcanzado por las exportaciones a Europa. Primero la carne vacuna y luego los cereales fueron enviados a Europa, con una población en auge. El viejo continente se encontró cada vez más en la necesidad de importar productos alimenticios de Argentina.

Entre 1919 y 1929, el PIB de la Argentina creció al 3.61 % anual, superando considerablemente a Canadá (2.65 %), Estados Unidos (2.16 %) y Australia (1.64 %). También el aumento del PIB per cápita argentino fue el más alto de los cuatro países, promediando el 1.75 % anual. Era la edad de oro de la economía argentina, alcanzando nada menos que el sexto puesto del PIB mundial en 1928.[50]

La crisis mundial que desencadenó el derrumbe de la Bolsa en 1929 marcó el fin del modelo de crecimiento orientado a la exportación de los productos ganaderos y cerealeros de la región pampeana.

Modelo industrial (1930-1975)

Modelo mixto

Exportaciones industriales como porcentaje del PIB 1939-1943.

Después de la Crisis de 1929, un nuevo modelo de crecimiento económico surgió, aunque diferente al de otros países de la región. Por un lado sectores exportadores de productos ganaderos y cerealeros representados por grandes latifundistas, empresas frigoríficas y ferroviarias británicas, intentaron retornar al modelo agroexportador. El Pacto Roca-Runciman de 1933 entre Argentina y Reino Unido daba cuenta de dicho objetivo. Durante el período (1930-1975) el sector agroexportador permaneció sin cambios de fondo (no se realizó ninguna reforma agraria para redistribuir la propiedad concentrada de la tierra) y se superpuso a un nuevo modelo de industrialización orientado al mercado doméstico. El sector agroexportador estaba orientado al comercio internacional, sobre las pautas de la economía liberal clásica, con una presencia preponderante del latifundio y un bajo empleo de tecnología y mano de obra, sujeta a relaciones laborales paternalistas.

Industrialización por sustitución de importaciones (1930-1945)

Durante el período 1930-1943 comenzó a acelerarse el proceso de industrialización por sustitución de importaciones, con eje en empresas estatales con fuerte influencia militar, como por ejemplo, YPF, Fabricaciones Militares, filiales de grandes empresas estadounidenses y sobre todo una gran cantidad de fábricas pequeñas y medianas de capital nacional, especialmente en el sector textil.

Para 1935 en Argentina existían 40 606 establecimientos industriales, los cuales albergan a 590 000 trabajadores. Ese año, por primera vez en la historia del país, la producción industrial fue mayor a la agrícola-ganadera.[51]

El sector industrial se desarrolló orientado al mercado interno, con una presencia preponderante del Estado, sobre las pautas de economía keynesiana que irrumpía en Estados Unidos con el New Deal, y una gran demanda de mano de obra asalariada sujeta a relaciones laborales colectivas entre el trabajo y el capital.[52]

La prosperidad después de la Segunda Guerra Mundial y nacionalización (1945-1955)

Comparación de países por PIB per cápita en 1965.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, y ya con Juan Domingo Perón en el poder, la Argentina se encontraba en una sólida posición económica. En 1952 el Gobierno peronista decidió saldar completamente la deuda externa. De esta manera, el país deudor de m$n 12 500 millones se convertía en acreedor por más de m$n 5000 millones. Con las divisas acumuladas durante la guerra se decide llevar a cabo la nacionalización de varios sectores considerados clave para el desarrollo del país: el Banco Central, los ferrocarriles, los puertos, etc. En un esfuerzo por limitar la dependencia del país del mercado internacional, medidas inducidas por el Gobierno como la nacionalización de la industria doméstica fue apuntada para alentar un desarrollo interno autónomo, a la vez que se ampliaba el mercado interno a través de políticas clásicas del Estado de Bienestar.[53]

Entre 1946 y 1948 se dio un fuerte impulso a la construcción de nuevos ramales y a la ampliación de la red ferroviaria, que llegó a contar en 1954 con más de 120 000 kilómetros.[54] la fundación de grandes empresas estatales como los Altos Hornos Zapla). Durante esta etapa se avanzó en el sector metalúrgico, como Siam Di Tella, que producía heladeras, sino además ventiladores, planchas, lavarropas y hasta máquinas de amasar y surtidores para YPF.

Durante el periodo peronista se dio un boom en el consumo: las ventas de cocinas aumentaron 106 %, la venta de heladeras 218 %, el calzado 133 %, los discos fonográficos 200 % y la venta de radios 600 %, alentados por los programas redistributivos del Gobierno y el crédito barato. Los préstamos al sector privado se triplicaron y las tasas de interés no superaban el 5 % anual, los préstamos a la agricultura se duplicaron y los préstamos a la industria se sextuplicaron.[55]

El aumento de inversiones públicas y extranjeras revitalizaron la economía, que creció en más de un cuarto en el período 1946-1948. Estos programas, entre otras cosas, ayudaron a erradicar las enfermedades tropicales en el norte y el problema recurrente con las langostas. Entre 1945 y 1948 la economía creció a un récord del 8.5 % anual, mientras que el salario real se acrecentó un 46 %.[56]

Durante este período la Argentina creció a tasas mayores del 5 % anual. A través del Primer Plan Quinquenal se llevaron a cabo un conjunto de importantes obras públicas, destinadas a modernizar la infraestructura del país, necesaria para el proceso de industrialización acelerado. Se construyeron centrales hidroeléctricas como el Dique Escaba (en la provincia de Tucumán), el Nihuil (en la provincia de Mendoza), Los Quiroga (en la provincia de Santiago del Estero) y seis diques con usinas en Córdoba, seis en Catamarca, cuatro en Río Negro y tres en Mendoza, la potencia instalada en centrales pasó de producir 45 000 kilovatios en 1943, a producir 350 000 kilovatios en 1952. También se construyó entre 1947 y 1949 una importante red de gasoductos que unió la ciudad patagónica de Comodoro Rivadavia con Buenos Aires. Con este gasoducto la distribución de gas aumentó de 0.3 millones de metros cúbicos diarios a 15 millones de metros cúbicos diarios, abaratando los costos en un tercio.[57]

Durante el Gobierno de Perón se crearon fábricas de equipamientos militares, y radicaron varias industrias pesadas como las automotrices y siderurgia.

Se dio un fuerte impulso a la construcción de nuevos ramales y a la ampliación de la red ferroviaria, que llegó a contar en 1954 con más de 120 000 kilómetros.[59]

La industria argentina se vio beneficiada por la imposibilidad de los países europeos de poder proveer sus productos al mercado mundial. Se exportaron manufacturas industriales en volúmenes considerables, principalmente a Latinoamérica y el Caribe. Algunas de las políticas que se tomaron en ese momento fueron los redescuentos, el Comité de Exportaciones y estímulo Industrial y Comercial, las Leyes de Promoción Industrial, la creación de la flota mercante del Estado, los créditos del Banco Industrial (1944) y la nacionalización del Banco Central (1946). Siguiendo teorías keynesianas, Perón quería instalar el Estado de bienestar, aumentando la seguridad social y mejorando la distribución del ingreso, aumentando el gasto y realizando inversiones simultáneas en diferentes sectores, como defensa, salud, educación y vivienda. La producción creció, el aumento en las exportaciones se volcó sobre la expansión del consumo.[60]

La metalúrgica y la de maquinarias eléctricas y no eléctricas, orientadas a ser industrias de base para el país. Las inversiones se orientaron hacia el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecía un amplio mercado interno. Argentina llegó a tener durante este período la industria más fuerte, moderna y competitiva de América Latina.[62] Las ramas industriales privilegiadas en esta segunda etapa del proceso de sustitución de importaciones fueron la automotriz, la petrolera y petroquímica, la química.Uno de los objetivos de las políticas de industrialización por sustitución de importaciones era reducir la dependencia de los mercados externos, típica del antiguo modelo agroexportador. Con el fin de promover la industrialización acelerada del país, se alentó el ingreso del capital industrial extranjero.

Período industrial desarrollista (1955-1976)

En 1955, cuando la dictadura de Aramburu ―autodenominada Revolución «libertadora»― derrocó a Perón, Argentina era un país acreedor y el Banco Central tenía 371 millones de dólares en reservas. En 1956, Aramburu tomó deuda externa por 700 millones de dólares, que no pudo pagar, dejando al país al borde del default.[65]

Durante los años sesenta y setenta se llevó a cabo una política industrial desarrollista durante las presidencias de Frondizi e Illía. Durante estos años se profundizó en la política petrolera impulsada por Perón desde 1952.

Comparación del PBI per cápita nominal de Argentina, Brasil, Chile y México, en el último siglo, basado en World Population, GDP and per cápita GDP (enero de 2010).

En 1958 se firmaron contratos con empresas petroleras estadounidenses, que operarían por cuenta de YPF, con el propósito de lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos. Por primera vez en la historia, el país logró el autoabastecimiento de petróleo, y pasó de ser importador a ser exportador de petróleo.[ cita requerida]

Durante los años sesenta la inversión extranjera se multiplicó por diez, como también se duplicó la inversión interna, lográndose así un gran reequipamiento industrial. Las divisas que antes se gastaban en la importación de combustibles y otras materias primas, ahora se destinaban a la compra de equipos industriales, modernizando la industria y la infraestructura.[ cita requerida] Hubo una inversión de 140 millones de dólares en industria petroquímica entre 1959 y 1961.[66]

La industria se modernizó en 1960 y 1961 por un valor de mil millones de dólares en máquinas y equipamientos importados. Entre 1959 y 1965 se establecieron numerosas industrias automotrices multinacionales: Citroën, Peugeot, Renault Muchas empresas como Fiat ampliaron sus plantas industriales.[ cita requerida] El golpe de Estado de 1962 concluyó con el gobierno de Frondizi.

El Gobierno de Arturo Illia elaboró un Plan Nacional de Desarrollo para el quinquenio 1965-1969. La desocupación pasó de 8.8 % en 1963 a 5.2 % en 1966. Sin embargo, el plan fue abortado tras un nuevo golpe de estado concretado el 28 de julio de 1966, que estableció una dictadura de carácter permanente. Fue conocida como « Revolución Argentina».

En el plano social se sancionaron las leyes de Salario Mínimo, Vital y Móvil, lo que redundó en una mejora en el ingreso de los trabajadores; y Ley de Medicamentos, que abarató el costo de los últimos e impulsó la industria farmacéutica nacional, logrando el autoabastecimiento y exportación de medicamentos.[67]

En los años setenta, la evolución del PIB per cápita fue creciente debido al modelo de sustitución de importaciones, que funcionó bien sobre todo durante los años cincuenta, sesenta y mediados de los setenta.

Liberalismo económico cívico-militar (1975-1983)

Las políticas económicas neoliberales adoptadas desde el golpe de Estado cívico militar de 1976 por los gobiernos militares determinaron el declive de la actividad industrial,[ cita requerida] una concentración progresiva de la riqueza e hicieron que la población perdiera el nivel de vida que había alcanzado a mediados del siglo XX.[ cita requerida] La deuda externa nacional se elevó de 7875 millones de dólares a 45 087 millones de dólares desde finales de 1975 hasta 1983.[69]

En 1978, el plan del ministro neoliberal Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 % y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3.2 %.[72]

En el plano laboral Martínez de Hoz decretó el congelamiento de salarios provocando una caída del nivel de vida de la población sin precedentes, se prohibió el derecho a huelga, e intervino todos los sindicatos. El salario real, sobre una base 100 en 1970, había subido a 124 en 1975, pero 1976, en un solo año, cayó a 79, el nivel más bajo desde los años treinta (según datos de la OIT, de 1988). La participación del salario en el PBI entre 1975 y 1977, se redujo del 43 al 25 %.[73]

Los años ochenta se consideran la «década perdida» para América Latina,[74] En 1983, el país sostenía indicadores aceptables y según Orlando Ferreres, el desempleo rozaba el 4 %, menos del 10 % de la sociedad estaba bajo la línea de la pobreza y no existían indigentes.

Entre 1989 y 1990 se desató una hiperinflación que elevó la pobreza momentáneamente hasta un inédito nivel del 47.3 % de la población del aglomerado Gran Buenos Aires.[76]

Los años noventa: privatizaciones

Las reformas económicas de los años noventa se basaron en la privatización de los servicios públicos y en la apertura de la economía. En 1991, el ministro de economía Domingo Cavallo recurrió a la paridad del peso con el dólar estadounidense ( Ley de Convertibilidad) para hacer frente a la hiperinflación.[78]

El PIB alcanzó los 300 000 millones de dólares en 1998, un incremento del 86.8 % respecto a 1990, lo que supone un 8.1 % anual de media.[81]

Durante la vigencia de la Ley de Convertibilidad, debido al crecimiento exponencial de la deuda pública y privada,[83]

En 1995, el efecto tequila ―debido a la globalización― provocó una retracción del PIB del 0.9 %[86]

Este modelo económico produjo concentración económica en los sectores financiero, de servicios y agroexportador. La pobreza medida en el aglomerado Gran Buenos Aires osciló entre el 33.7 % en 1990, el 16.1 % en 1994 y el 26.7 % en 1999.[75]

Crisis de 2001

Artículo principal: Crisis de diciembre de 2001 en Argentina

El presidente Fernando de la Rúa declara el estado de sitio por cadena nacional la noche del 19 de diciembre de 2001 en medio de una grave crisis económica y social.

Los recurrentes problemas económicos llevaron en junio de 1998 al país a una recesión que se prolongó hasta el 2002. El punto más álgido estalló a finales de 2001 y provocó el fin de la Ley de Convertibilidad monetaria con importantes secuelas de crisis económica, política y social. Una corrida bancaria desestabilizó al sistema financiero y produjo la restricción a la extracción de dinero en efectivo, medida conocida como corralito. A fines de ese año el país declaró el default de la deuda externa y aplicó una devaluación del peso. La crisis llegó a un punto insostenible el 29 de noviembre de 2001, cuando los grandes inversionistas comenzaron a retirar sus depósitos monetarios de los bancos y, en consecuencia, el sistema bancario colapsó por la fuga de capitales y la decisión del Fondo Monetario Internacional de negarse a refinanciar la deuda y conceder un rescate. El riesgo país se elevo constantemente.

En noviembre de 2001 Domingo Cavallo junto a su equipo económico integrado por Patricia Bullrich, Ministra de Trabajo, anunciaron severos ajustes. Se aprobó el aumento generalizado del IVA, un recorte del 13 % en haberes previsionales que afectaron a 533 401 jubilados, recortes del 13 % sobre el salario de empleados estatales, y se emitió deuda por valor de 3000 millones.[88]

Estas medidas enfriaron el consumo y conllevaron a una mayor caída de los niveles de empleo. El déficit fiscal se disparó a 4000 millones de dólares.[91]

Durante este periodo recesivo el PIB sufrió una pérdida acumulada del 19.5 %, registrándose el mayor descenso en el 2002 con una caída del 10.9 %. Una de las principales secuelas fue el aumento de la inequidad en la distribución de la riqueza en comparación con los demás países de América Latina. A nivel nacional la pobreza alcanzó al 57.5 % de la población, la indigencia al 27.5 % y la desocupación al 21.5 %,[93]

Siglo XXI, año 2003 en adelante

Reestructuración de la deuda externa y el papel del FMI

Una parte significativa de la responsabilidad de la crisis que vivió la Argentina entre 1998 y 2002 ha sido puesta sobre el FMI. En un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner dijo:

Se hace necesario un urgente, fuerte y estructural rediseño del Fondo Monetario Internacional para que pueda prevenir crisis y ayudar a su solución, cambiando el rumbo que lo llevó de prestamista de fomento a acreedor con demanda de privilegios.

Néstor Kirchner
Evolución del PIB ―a valor nominal y a valor PPA (paridad de poder adquisitivo)― entre 1980 y 2015.

El 14 de enero de 2005 se lanzó oficialmente la operación de canje de la deuda en default. El proceso de reestructuración de la deuda externa fue largo y complejo para quienes decidieron ingresar en el canje. Argentina ofreció un descuento importante sobre sus obligaciones (aproximadamente el 70 %) y finalmente lo colocó en un 76 % (esta oferta no incluyó el FMI y otros organismos internacionales, con quienes el país ya ha cumplido sus deudas).

En diciembre de 2005, el presidente Néstor Kirchner decidió liquidar la deuda argentina con el FMI en un solo pago, sin nueva financiación, por un total de 9810 millones de dólares. Las reservas internacionales alcanzaron un valor de 28 000 millones de dólares en el año 2006.[94]

Esto se debe en parte a una de las políticas del Banco Central de la República Argentina de mantener un dólar alto en relación con el peso.

El 15 de abril de 2010, el Gobierno de Cristina Fernández ―a través de Amado Boudou (ministro de Economía)― lanzó un nuevo canje de deuda, con una quita del 66.3 %. Se logró que el país abonara 10 500 millones de dólares en lugar de los 20 000 millones que se adeudaban[97]

Según datos del FMI, Argentina experimentó en la última década una reducción del 73 % de su deuda externa respecto al PIB (producto bruto interno). Resultó ser el país con mayor nivel de desendeudamiento en todo el mundo, destacando también el ritmo del crecimiento del producto bruto interno.[100]

En junio de 2013 la deuda llegó al piso histórico del 17.9 % del PIB.[102]

Recuperación y expansión de la economía

Estructura del PIB (en 2005).

Con una «política de dólar alto», que permitió producir bienes y servicios a precios competitivos en el mercado internacional, muchas industrias de Argentina comenzaron a reflorecer después de la crisis.[103] Desde el principio del Gobierno de Néstor Kirchner, el papel del Estado en la economía se amplió en relación al que tenía durante el Gobierno de Carlos Menem. Esto se vio en la estatización de Aerolíneas Argentinas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), Correo Argentino, Astillero Río Santiago y la creación de ENARSA y de Agua y Saneamientos Argentinos.

A mediados del año 2002 se comienzan a vislumbrar signos de reactivación económica[105]

Desde 2003 a 2011, el país registró una fase de crecimiento económico con tasas que oscilaron en torno al 9 % (8.8 % en 2003, 9 % en 2004, 9.2 % en 2005, 8.5 % en 2006, 8.7 % en 2007, 6.8 % en 2008, 9.2 % en 2010, y 8.9 % en 2011),[107] en parte debido a una política económica de dólar alto destinada a favorecer la sustitución de importaciones, que ha incrementado la competitividad de la industria argentina.

En los últimos años, las exportaciones argentinas se multiplicaron por más de cuatro veces, solo entre 2002 y 2006 crecieron cerca del 80 %.[106]

A pesar de la crisis internacional, iniciada en Estados Unidos el comercio exterior argentino y en particular las exportaciones siguieron creciendo fuertemente, alcanzando en 2011 un récord de USD 84 295 millones, incrementándose un 24 % en términos interanuales.[112]

Entre 2003/2011 hubo un crecimiento del 260 % en las exportaciones de MOI (manufacturas de origen industrial), un crecimiento de exportaciones de productos primarios del 212 % y 182 % de las manufacturas de origen agropecuario.[113]

En la industria, el comercio y los servicios se crearon unas 200 000 nuevas empresas.[114]

Crecimiento económico en Latinoamérica y el Caribe, para el período 2003-2013.

La clase media se duplicó en la última década, destacándose como el país latinoamericano con el mayor aumento de su clase media como porcentaje de la población total, que aumentó en ese periodo de 9.3 millones a 18.6 millones de personas.[115]

La industria textil creció un 9 % en 2009 y un 16 % en el 2010.[118]

Según datos del FMI para 2011, si al PIB se lo considerara en términos de paridad de poder adquisitivo alcanzó los 710 690 millones de dólares, resultando la tercera economía más grande de América Latina, superada por Brasil y México.[120]

En el primer trimestre del 2012 el desempleo cayó al 7.1 %.[123]

Según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, institución de la ONU) en el segundo semestre de 2012, los índices de pobreza e indigencia fueron del 5.4 % y del 1.5 % respectivamente.[126]

Según datos del FMI, el país experimentó en la última década una reducción del 73 % de su deuda externa respecto al producto bruto interno ( PIB). Resultó ser el país con mayor nivel desendeudamiento del mundo. Se destaca también que de acuerdo al ritmo del crecimiento del producto bruto, en cinco años, la relación deuda/PIB será aún menor y bajará al 40 %.[127]

En los primeros seis meses del 2013 la producción de notebooks y netbooks aumentó 200 %, la producción de decodificadores 120 %, cámaras fotográficas 50 %, y equipos de aire acondicionado industriales 63 %.[132]

En tanto la deuda externa alcanzó un piso histórico del 17.9 % del PIB.[134]

En 2015 ―según un informe del banco JP Morgan― las empresas y los hogares argentinos poseían un 15.4 % de deuda sobre el PBI, uno de los niveles más bajos del mundo, acompañando el proceso de desendeudamiento del Estado llevado a cabo por el Gobierno de Cristina Kirchner.[136]

Actualidad

Evolución de los ingresos anuales por decil desde 2005 a 2016.

El 17 de diciembre de 2015, el peso experimentó una devaluación cercana al 40 %,[148]

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