Ecología política

Inflorescencia del Girasol. Símbolo internacional del Ecologismo.

La ecología política es una corriente ideológica del ecologismo que se estructura principalmente en torno al Productivismo frente a la dialéctica antiproductivista de izquierda y derecha, siendo este su eje principal y estructurante.

En este sentido, rechaza los sistemas productivistas tanto del Capitalismo como de viejos modelos del Marxismo más ortodoxo, como los estalinistas. Esto hace que sea difícil identificar a la Ecología Política con los conceptos clásicos de izquierda o derecha de la política convencional, aunque en la práctica parece tener muchos puntos en común con el ecosocialismo. En este sentido, pensadores de la Ecología Política como Andrew Dobson, consideran que tanto la ecología política como el ecosocialismo se inspiran en filosofías comunes como el Socialismo descentralizador, no burocrático, no autoritario y no productivista, el socialismo utópico y las corrientes anarquistas y libertarias.[1]

Se trata de un movimiento político y cultural influenciado por muchas otras corrientes: movimientos feministas, pacifistas, libertarios y de defensa de los derechos humanos entre otros, que incide en una democracia participativa en lugar de representativa. Internacionalmente esta ideología está representada en la Global Verde, a nivel continental está el Partido Verde Europeo y la Federación de Partidos Verdes de las Américas.

Historia y concepto

Al igual que en otros movimientos de inspiración ecológica, la Ecología Política tiene como punto de partida el Club de Roma (1972) presentan su informe " Los límites del crecimiento" que llegan a la conclusión de que existe un límite al crecimiento económico, y que de mantenerse los ritmos actuales "se alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la tierra durante los próximos cien años". Estos discursos tuvieron un impacto profundo en Europa, potenciado por la crisis energética e industrial de la década de los 70.

La economía clásica diferencia las riquezas producidas, artificiales, sociales, de las riquezas naturales que son captadas gratuitamente (por considerarse éstas infinitas): el aire, el agua, la luz o incluso la fuerza del vapor. Sin embargo, actualmente con la conciencia de los límites, los promotores de la economía ecológica sostienen tesis muy diferentes.

Tenemos entonces dos aspectos importantes. La economía política se interesa por el homo economicus, el ser humano abstracto dividido en funciones económicas, y por las relaciones de intercambios sociales. La economía política empieza donde terminan la cooperación y la reciprocidad. La ecología política sin embargo se interesa por el homo ecologicus, el ser humano concreto inmerso en su medio ecológico, y por las pequeñas comunidades. Hasta ese punto es donde se deshechan la actividad y el cálculo económico.

Las luchas ecológicas acotencían en un contexto de desindustrialización y globalización en que se enmarcan los años 90. Se destaca el Protocolo de Kyoto, en 1997, y la Declaración de Río (1992) donde se planteaba regular mercado y medio ambiente. Así, han proliferado gran cantidad de ONG ( Greenpeace, WWF/Adena, SEO/Birdlife, etc.), partidos verdes con gran apoyo principalmente en Europa ( Die Grünen en Alemania, Europe Écologie en Francia, el Partido Verde Europeo, etc), políticas de Estado, etc.

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