Ebitda

El ebitda[2]

El uso del ebitda puede ser apropiado dependiendo de qué es lo que se examina, pero los expertos no encuentran una única medida para responder a todas los interrogantes, por lo que resulta arriesgado depositar excesiva confianza en cualquier indicador individual.[3]

Difusión

El término se empezó a utilizar a finales de los años noventa del pasado siglo XX, con motivo de la denominada burbuja tecnológica, en la que se produjeron una gran cantidad de adquisiciones de empresas, mediante fuertes apalancamientos, a precios en muchos casos exorbitados, en la que las entidades consideraban objetivo prioritario el crecimiento, mediante el incremento de cuota de mercado.[4]

Los partidarios de la utilización del ebitda, opinaban que este ofrecía unas cifras presentables y comparables, sin que en la cuenta de explotación se viera el efecto siempre negativo del exceso de gastos financieros, y del aumento de las amortizaciones que las adquisiciones generaban, ya que esto sería compensado en el futuro con el aumento de tamaño y las economías de escala generadas, mejorando el resultado.[4]

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