Doramas

Doramas
Gaire en la Guerra
Monumento a Doramas Arucas.jpg
Volcán de Doramas, escultura y fuente en la rotonda del barrio de Santidad, Arucas, isla de Gran Canaria.
Información personal
Nacimiento 1440- 1450 (?)
Guanartemato de Telde, Gran Canaria
Fallecimiento 30 de noviembre de 1481 (?)
Tenoya - Arucas (?), Guanartemato de Gáldar, Gran Canaria
Entierro Tenoya - Arucas (?), Guanartemato de Gáldar, Gran Canaria
Residencia Montaña / Selva de Doramas
Familia
Padre Doramas
Madre desconocida
Cónyuge desconocida
Descendencia Juan Doramas (?)
Carrera militar
Lealtad Independiente
Guanartemato de Telde
Guanartemato de Gáldar
Conflictos Batalla del Guiniguada
Batalla de Arucas
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Doramas es el nombre castellanizado de un guerrero, caudillo, noble y cuatrero canario que vivió a mediados del siglo XV y que fue uno de los principales líderes de la resistencia indígena en la isla de Gran Canaria frente a la llamada conquista realenga de las islas Canarias, emprendida por los Reyes Católicos para la Corona de Castilla. De origen trasquilado --plebeyo, en la jerarquía social indígena--, su fama como guerrero le hizo escalar socialmente hasta convertirse en guaire --capitán y miembro de la nobleza isleña--. Reputado por todas las crónicas de la conquista como un caudillo valeroso, esforzado y rebelde, su muerte en combate contra las fuerzas invasoras supuso una pérdida importante para la moral de la resistencia de la Isla, por lo que fue llamado, según el historiador José de Viera y Clavijo, el último de los canarios[1] --en el sentido de aborigen de Gran Canaria--.

Biografía

Orígenes y etimología

[...] la espada de palo que él jugaba con una mano como si fuera una caña no podía un español a dos manos bien menearla: la fuerza que tenía dio admiración a todos; no era muy alto de cuerpo, mas era grueso, ancho de espaldas, gran cabeza, el rostro redondo, las narices pequeñas, y muy anchas las ventanas; la edad mediana, bien repartido de miembros.[2]

Se desconoce la fecha y el lugar de nacimiento exactos de Doramas aunque se le supone natural del Guanartemato de Telde --habiéndose sugerido las actuales poblaciones de San Mateo o Utiaca como posibles sitios de origen--, y que su padre también se llamaba Doramas.[4] tal y como los aborígenes canarios denominaban a los miembros de dicha clase social, pues éstos debían llevar el cabello corto a diferencia de los nobles, que lo llevaban largo.

Los cronistas e historiadores que hacen referencia al significado del nombre de Doramas coinciden en interpretarlo como narices anchas --por ejemplo, Abreu Galindo[9]

Rebelión en Telde

[…]y viéndose Doramas assí, y tan fatigado, no entendiendo vbiesse otro que le igualasse le dixo «¿quién eres tú que me tienes como el gabilán, a el pequeño pajarillo?» Respondió Ventaguade, «conósete quién eres tú, y después sabrás quién soy». A esto dixo Doramas «lo conosco que soi tresquilado, y me llamo Doramas, y soy hijo de Doramas».[4]

No se han encontrado registros históricos sobre la infancia y adolescencia de Doramas, refiriéndose los primeros hechos conocidos a su edad adulta, según los cuáles ejerce de ladrón de ganados en el área de Maspalomas- Arguineguín, en el sur de la isla.[10]

Cerca de 1474 tiene lugar la destrucción de la Torre de Gando, base de operaciones en Gran Canaria de los señores de las islas de Canaria, Diego de Herrera e Inés Peraza, gracias a una estratagema ideada por Maninidra Semidán, gaire de Telde, y en represalia por los robos de ganados y el rapto de mujeres aborígenes perpetrados por sus ocupantes, aunque los propios canarios ayudaron a su construcción en virtud de un pacto acordado entre los dos reyes o guanartemes de la isla, Egonaiga Semidán y su primo hermano[13]

Después de este suceso, sin el consentimiento del guanarteme de Telde, Bentagoia, ni del Sábor --consejo de nobles--, y viéndose apoyado por un grupo de partidarios, Doramas se autoproclama gaire,[17]

El rechazo de la nobleza teldense hacia Doramas se refleja en dos incidentes: el primero es la negativa de Maninidra a que el guerrero cortejase a una pariente suya, negativa que acaba en el confinamiento de ésta, por orden del teldense, en el Roque de Gando,[18] situado frente a la costa este de Gran Canaria, con la intención de apartarla de Doramas, pero éste, despreciando el peligro que supone el brazo de mar que separa el peñón de la costa, lo cruza a nado por las noches.

El segundo incidente es el enfrentamiento personal entre el gaire de Arguineguín, Bentagaire, y Doramas. El primero, apostado en una senda de ganados por la que solía marchar el segundo, desafía a éste al reconocer su divisa personal --una tarja de drago cuarteada de blanco y colorado, o ajedrezada de blanco, colorado y negro--, y, luchando cuerpo a cuerpo, acaba inmovilizándolo en tierra. Sorprendido por su propia derrota, Doramas pregunta por la identidad del atacante y Bentagaire le exige que se identifique él primero, a lo que Doramas responde con su nombre y su pertenencia a los trasquilados. Bentagaire libera entonces a Doramas haciéndole prometer que no seguirá pretendiendo equipararse con los nobles y que mantendrá en secreto este encuentro y su resultado.[14]

Vacío de poder

Doramas, que era de los más valientes de la isla, juntó algunos amigos suyos y rebelose contra el Guanarteme de Gáldar que era su Vicario, y hallándose poderoso de gente [...] metiose en Telde diciéndoles que aquella tierra venía de derecho a quien por su valentía la ganaba. Y pues él la merecía le obedeciesen, que él los trataría muy bien como lo verían. Los de Telde, con la fama que de él tenían, y por el temor que le habían cobrado, le obedecieron.[19]

Poco después de la demolición de la Torre de Gando, hito que supone el fracaso de la llamada conquista señorial en Gran Canaria, muere Bentagoia de enfermedad, dejando como herederos del Guanartemato de Telde a dos hijos menores de edad: el futuro Bentejuí y una niña de nombre desconocido. Doramas aprovecha entonces el vacío temporal de poder y, con el apoyo de un grupo de sesenta partidarios,[19]

Sin embargo, poco después, un nuevo acontecimiento viene a trastornar la situación política de las islas: los vecinos de Lanzarote, perteneciente al señorío de las Islas de Canaria acusan a Diego de Herrera y a Inés Peraza ante los Reyes Católicos de abusar de su poder como señores, quienes acaban obligando al matrimonio, como vasallos suyos, a venderles los derechos de señorío sobre las tres islas por conquistar: Tenerife, La Palma y Gran Canaria.[22]

Capitán en la Guerra

[...] convocáronse todos los naturales con los doce Gayres del gobierno de la guerra, y el Guanarteme de Gáldar, y [...] con la disensión que traían entre sí, acordaron hablar con Doramas que se decía Guanarteme de Telde, para que se reconciliase con el de Gáldar su señor, el cuál viendo su daño lo aceptó con tal que fuese el Doramas el capitán en la guerra.[23]

Ante esta situación, Tenesor Semidán, el nuevo guanarteme regente de Gáldar y Telde tras el fallecimiento de Egonaiga, por minoría de edad de la hija de éste, Masequera, interviene diplomáticamente para tratar de zanjar temporalmente el conflicto entre los nobles de Telde y los rebeldes afines a Doramas, y con dicho propósito convoca el Sábor en Gáldar con la participación de los doce gaires de la isla --seis por cada guanartemato--, el propio Tenesor y Doramas.

Como resultado de este consejo, y con el fin de hacer frente común contra el nuevo enemigo, el Sábor decide unir ambos guanartematos en uno solo bajo el mando del guanarteme de Gáldar y, reconociendo la competencia de Doramas en lo militar, nombrar a éste capitán en la guerra, lo que convierte al guerrero en una especie de gaire supernumerario, en palabras del filólogo Juan Álvarez Delgado.[24]

Por esta época, Doramas fija su residencia en el territorio posteriormente conocido como Montaña y Selva de Doramas, dentro del Guanartemato de Gáldar, probablemente por concesión del propio Egonaiga y con una doble intención por parte de éste: por un lado, alejar al nuevo líder militar de sus conflictos personales en Telde y, por otro, vigilar el límite occidental del recién creado Real de Las Palmas.[25]

Batalla del Guiniguada

Ese puñado de extranjeros que veis ahí encerrados es aquella misma casta de hombres crueles que inquietan y perturban porfiadamente nuestra patria, cien años hace y a quienes en más de doce batallas hemos vencido. Son aquéllos que tuvimos presos en el cerco de Gáldar, como las sardinas en las mallas de nuestras redes de junco, y cuyas fortificaciones demolimos en Gando. Son aquéllos que siempre nos han hablado de un guanarteme poderoso, que los envía a robar nuestra tierra, y de una religión santa que no los hace mejores que nosotros. Ya es tiempo de que acaben de salir bien escarmentados de su locura y de poner para siempre nuestra libertad, nuestras mujeres y nuestros hijos al abrigo de la insolencia. Acordémonos de que somos canarios, y de que Alcorac nos dio este país. Acordémonos del Gran Artemi que murió peleando contra el valeroso Bethencourt.

Arenga ficticia atribuida a Doramas por José de Viera y Clavijo antes de la Batalla del Guiniguada.[26]

Cuatro días después de la fundación del Real de Las Palmas, un contingente inicial de más de quinientos[28]

Al amanecer, los canarios inician el ataque al Real equipados con piedras, armas de madera y material tomado como botín de guerra en anteriores enfrentamientos, pero Rejón, que había previsto la respuesta, les presenta batalla sin que surta efecto el factor sorpresa pretendido por los locales. Al ver Rejón que el número de enemigos iba en aumento hasta superar los dos mil guerreros gracias, entre otros, a los refrescos aportados en retaguardia probablemente por el gaire Maninidra, el aragonés decide salir del Real para cargar contra los sitiadores con el apoyo decisivo de la caballería bajo el mando del deán Bermúdez y la infantería mandada por Alonso Fernández de Lugo y Rodrigo Solorzano.[28]

El combate dura más de tres horas sin ceder ninguno de los dos bandos en su determinación de luchar, hasta que Rejón, consciente de los daños que está causando Adargoma en las filas castellanas, decide cargar personalmente contra el gaire de Gáldar hiriéndole en un muslo de una lanzada y tomándolo prisionero tras ser sacado del campo de batalla por el estandarte Alonso Jáimez de Sotomayor. Este suceso desmoraliza al ejército canario que, tras una breve resistencia, levanta el asedio y se bate en retirada tras perder más de trescientos guerreros y una cantidad superior de heridos, frente a seis muertos y veintiséis heridos en el bando invasor.[29]

Guerra de guerrillas

Fortuna está gozando el fuerte bárbaro
Que por sus propios méritos
Alcanzó la corona y regia púrpura
Y en la terrestre máquina
Es celebrado en ejercicio bélico
Doramas es el ínclito
Nombre de este capitán indómito


Extracto de la Comedia del Recibimiento ( 1581), de Bartolomé Cairasco, citada por fray Juan de Abreu Galindo.[30]

La derrota en la desembocadura del Guiniguada y el uso de la caballería por parte de los invasores obliga a los canarios a reconsiderar su forma de enfrentarse al enemigo, evitando la confrontación directa en lo posible y recurriendo a tácticas de guerrilla.[32]

A resultas de esta guerra de guerrillas, los canarios logran hacer un total de ochenta prisioneros. Convocado un consejo entre Doramas, Guanariragua -- faicán o sumo sacerdote de Telde-- y los doce gaires, se acuerda ejecutar en la hoguera a los presos ante la dificultad de alimentarlos y por el impedimento que supone para los resistentes el desplazarse con ellos y vigilarlos, pero la intervención de una harimaguada --maestra de doncellas--, madre del gaire Aymediacoán, que profesaba el cristianismo en secreto, disuade a los jefes de la ejecución, liberando éstos a sus cautivos.[33]

El cambio de estrategia favorece temporalmente a los canarios quienes, ademaś, se benefician de las disensiones existentes entre los conquistadores: en mayo de 1480, Bermúdez es desterrado y el gobernador Algaba es arrestado y ejecutado por orden del capitán Juan Rejón en represalia por haberle denunciado ante los Reyes Católicos, habiendo tenido que comparecer en la Corte de Castilla para presentar descargos.[35]

Batalla de Arucas

Doramas se señaló mucho con su espada de madera tostada que era muy pesada y grande, que después hombres muy fuertes de los nuestros no podían jugarla con los dos brazos y él con una mano la jugaba muy liberalmente y hacía un gran campo alrededor, por lo que todos se guardaban de sus fuertes y furiosos golpes, ya que al caballo que alcanzaba lo desjarretaba o cortaba brazo o pierna que alcanzara como si fuera de hierro y aún peor, porque sus heridas no tenían cura; además las lanzas que él y los demás tiraban, desarmaban a cualquier hombre armado y lo propio con las piedras, como si fuesen tiradas por ballesta grande de las antiguas.[36]

[Doramas a Pedro de Vera] No eres tú quien me ha muerto, sino este traidor por detrás.[2]

Tras prender y deportar a Juan Rejón, organizar la colonia del Real de Las Palmas y pedir refuerzos a los Reyes Católicos, el gobernador Pedro de Vera organiza una incursión contra los canarios que aún se hallan en pie de guerra, poniéndose al frente de, al menos, cincuenta lanceros de a caballo y ciento cincuenta soldados de a pie,[39]

El encuentro entre las tropas de Vera y los guerreros de Doramas tiene lugar en un día despejado, cerca de las diez de la mañana,[37]

Pedro de Vera, al notar la presencia de guerreros canarios parapetados en las lomas cercanas, ordena a sus tropas formar en fila espaciada para aparentar un mayor número de efectivos y manda a éstas descender al Valle de Tenoya --topónimo actualmente desconocido-- y subir las lomas del margen opuesto en sentido hacia Arucas, donde entran en batalla con las fuerzas enemigas.[2]

Abreu Galindo da una versión distinta del enfrentamiento: antes de entrar en batalla, Doramas envía un mensajero a los castellanos desafiándoles a un combate singular entre él y un voluntario. Pedro de Vera acepta él mismo el desafío, pero sus hombres lo disuaden de ponerse en peligro y, en su lugar, se presenta voluntario un caballero llamado Juan de Hoces quien es muerto por Doramas. Vera, indignado por la derrota, carga contra Doramas y consigue herirle mortalmente de una lanzada, rindiéndose el canario antes de que el castellano trate de herirle nuevamente. El resto de guerreros, enfurecidos por ver caer a su líder, se enfrentan contra los castellanos pero acaban retirándose, salvo unos pocos que deciden quedarse al lado de Doramas mientras éste es hecho prisionero.[40]

Finalmente, Doramas pide agua, interpretando los castellanos que desea bautizarse, pero Marín de Cubas afirma que sólo fue para beber.[40]

Casi todas las crónicas coinciden en que Doramas muere a causa de sus heridas poco después de la batalla, bien en el lugar donde cayó herido, bien de camino, hecho prisionero, hacia el Real de Las Palmas. Tan sólo Antonio Sedeño afirma que fallece en el propio Real.[2]

Abreu Galindo afirma que el cadáver de Doramas fue enterrado encima de las montañas junto al lugar del fallecimiento, habiéndose rodeado la tumba con un cercado y puesto una cruz que, según el cronista, seguía allí en la época en que escribió su obra --finales del siglo XVI o principios del XVII--.[40]

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