Don Juan Manuel

Don Juan Manuel
Príncipe de Villena
Don Juan Manuel.jpg
Retrato que se supone representa a Don Juan Manuel. Retablo Virgen de la leche de la catedral de Murcia.
Información personal
Otros títulos Señor de Escalona, Elche y Peñafiel
Nacimiento 5 de mayo de 1282
Bandera de España Escalona, provincia de Toledo, Castilla-La Mancha, España
Fallecimiento 13 de junio de 1348 (66 años)
Bandera de España Córdoba, Andalucía, España
Entierro Convento de San Pablo de Peñafiel
Familia
Casa real Casa de Borgoña
Padre Manuel de Castilla
Madre Beatriz de Saboya
Cónyuge Véase Descendencia
Descendencia Véase Descendencia

Arms of Infante Juan Manuel of Castile, Lord of Villena.svg
Escudo de Don Juan Manuel

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Don Juan Manuel ( Escalona, 5 de mayo de 1282Córdoba, 13 de junio de 1348),[2] conjunto de cuentos moralizantes ( exempla) que se entremezclan con varias modalidades de literatura sapiencial.

Ostentó los títulos simultáneos de duque y príncipe de Villena y señor de Escalona, Peñafiel, Cuéllar, Elche, Cartagena, Lorca, Alcocer, Salmerón, Valdeolivas y Almenara. Fue además mayordomo mayor de los reyes Fernando IV y Alfonso XI, adelantado mayor de Andalucía y adelantado mayor de Murcia.

Durante la última etapa de la minoría de edad de su sobrino, Alfonso XI de Castilla, fue tutor del rey junto con el infante Felipe de Castilla y Juan el Tuerto.

Biografía

Don Juan Manuel nació en el Castillo de Escalona, situado en la provincia de Toledo. Su última carta, fechada en Castillo de Garcimuñoz el 14 de octubre de 1348, demuestra que hubo de fallecer con posterioridad al 5 de mayo que en la mayoría de los libros viene como la fecha oficial de su defunción.[3]

El padre de don Juan Manuel, Manuel de Castilla, era hermano del rey Alfonso X el Sabio e hijo de Fernando III el Santo.[4] Don Juan Manuel heredó de su padre el gran señorío de Villena, y el de Escalona; Peñafiel fue una donación de Sancho IV con motivo de su nacimiento. Posteriormente, en 1330, recibió el título vitalicio de príncipe de Villena merced de Alfonso IV de Aragón.

Fue educado como un noble, en artes tales como la equitación, la caza o la esgrima, pero sus ayos se preocuparon de que aprendiese además latín, historia, derecho y teología; de esta completísima educación hay recuerdos en el capítulo LXVII de su Libro de los estados. Aunque en algunas ocasiones se proclamaba lego en sus obras, tal declaración era convencional y obedecía al topos humilitatis o tópico de la humildad, para compartir la ignorancia de su público por cortesía pedagógica; en realidad era un sabio de conocimientos enciclopédicos, que dominaba el latín y el italiano, aunque no el griego.

Su religiosidad era tomista, vinculada a la orden de Santo Domingo.[5] Literariamente, su formación incluyó la lectura de diversos poemas del mester de clerecía ( Libro de Alexandre, Libro de Apolonio...), los tratados de Raimundo Lulio, la obra de Alfonso X (especialmente, la Estoria de España), varios libros doctrinales como la Disciplina clericalis de Pedro Alfonso, y colecciones de sentencias, proverbios y dichos de sabios traducidos de lenguas orientales o del latín al castellano ( Calila e Dimna, Sendebar...), etc.

Era un gran aficionado a la caza, disciplina a la que dedica enteramente el Libro de la Caça. En él se describe la fauna de gran parte de sus señoríos, pues la conocía por sus experiencias cinegéticas en especial la caza con halcones. En dicho libro también realiza descripciones geográficas de los términos municipales que menciona.

A los ocho años perdió a sus padres y pudo disponer del amplio patrimonio de su familia; a los doce años participó en la guerra para repeler el ataque de los moros de Granada a Murcia. En la lucha dinástica suscitada en Castilla a raíz de la muerte de Fernando de la Cerda, primogénito de Alfonso X el Sabio, don Juan Manuel se puso siempre del lado de Sancho IV, como también lo había estado su padre, y el rey correspondió a esta lealtad otorgándole su protección.

Castillo de la Atalaya en Villena (Alicante)

Se casó tres veces, eligiendo a sus esposas por conveniencia política y económica y, cuando tuvo hijos, se esforzó por emparejarlos con personas pertenecientes a la realeza. La primera de sus esposas fue Isabel, hija de Jaime II de Mallorca, con la que se casó en 1299; sin embargo, falleció dos años más tarde. Al morir Sancho IV, incumplió su promesa de proteger a la reina regente María de Molina en la minoría de edad del futuro Fernando IV: los agobió con todo tipo de exigencias y se mostró poco fiel, buscando la alianza de Jaime II de Aragón, para lo cual le pidió en 1303 la mano de su hija Constanza, que aún tenía seis años, por lo que quedaría recluida en el castillo de Villena durante otros seis años, hasta casarse con ella en 1311, cuando cumplió doce años. Durante la minoría de edad de Alfonso XI fue corregente del reino hasta que el propio monarca le obligó a dejar el cargo.

En octubre de 1325 fue nombrado por Alfonso XI Adelantado mayor de Andalucía,[7]

Durante el reinado de Alfonso XI dio muestras de su carácter inquieto y levantisco, por ejemplo cuando se enojó porque el rey no quiso casarse con su hija Constanza y le declaró la guerra con la ayuda del rey de Granada; hechas las paces, recobró el cargo de Adelantado mayor de Murcia que había perdido con esa situación y,[4] ya viudo, se volvió a casar, en terceras nupcias, con Blanca Núñez de Lara; entonces tuvo otro enfrentamiento con el rey Alfonso XI, a quien no quiso aportar sus mesnadas para cercar Gibraltar; tras una nueva reconciliación, volvió a encontrar un motivo de queja laboriosamente inventado y acusó al rey de no permitir que su hija Constanza se casara con el infante Pedro, futuro rey con el nombre de Pedro I; recobró la gracia real a tiempo para participar en la importante batalla del Salado contra los benimerines y en la ulterior conquista de Algeciras.

Extensión del Señorío de Villena en tiempos de don Juan Manuel, alrededor de 1340.

Don Juan Manuel se convirtió en uno de los hombres más ricos y poderosos de su época: además de mantener él solo un ejército de mil caballeros, llegó a acuñar su propia moneda durante un tiempo, tal y como hacían los reyes, para lo que dispuso una ceca o fábrica de acuñación en su aldea de El Cañavate ( Cuenca). Esta actividad molestó tanto a Alfonso XI como a los reyes de Aragón. Las monedas que se conservan ponen en el anverso la leyenda "SANTA ORSA" y en el reverso "A DEPICTA VIA CON", que hace referencia a su hija Constanza.

El autor de El conde Lucanor compaginó durante toda su vida sus actividades como escritor y como noble caballero, pero en su entorno se deslizaron críticas sobre su vocación literaria, pues se pensaba que un noble de tan alto rango y prestigio no debía dedicarse a tales actividades. Pero el placer que encontraba en la escritura y la utilidad que veía para los demás en ella le llevaron a seguir con su actividad literaria.

En su época el trono de Castilla estuvo ocupado por dos monarcas que incluso llegaron a trazar planes para matarlo: Fernando IV y Alfonso XI; sin embargo, este último le pidió la mano de su hija Constanza solo como mera maniobra política para conservar su fidelidad, pues luego dio largas al matrimonio y lo repudió cuando ya estaba concertado, confinando a la joven en el Castillo de Toro;[4] resulta así que el Rey no solo repudió a su hija, sino que no se la devolvía ni le concedía permiso para que viajara a Portugal y se casara con el infante Pedro de Portugal, futuro rey con el nombre de Pedro I. Estas discordias entre rey y vasallo duraron lo menos una década y al menos en dos ocasiones don Juan Manuel corrió el albur de ser apresado por el monarca; no obstante, la necesidad del rey de asegurar la paz interior para poder enfrentarse al rey de Marruecos y la mediación de Juana Núñez, suegra de don Juan por su tercer matrimonio, consiguieron que el rey devolviese a don Juan Manuel sus bienes embargados y los demás honores en 1337, poniendo fin a esta enemistad, que se consolidó por fin con la autorización para la boda de Constanza, y hacia 1340 ambos se aliaron contra los musulmanes en la batalla del Salado y les arrebataron la ciudad de Algeciras tras un prolongado asedio.

Participó en las cortes de Alcalá, donde intervino en el incidente protocolario que dio origen a la famosa frase, atribuida a Alfonso XI, Por Castilla hablaré yo.

Tras estos acontecimientos, el infante don Juan Manuel dejó la vida política y se retiró al Castillo de Garcimuñoz, donde pasó sus últimos años entregado a la literatura. Orgulloso de sus obras, decidió reunirlas todas en un solo volumen, que dejó en el convento de San Pablo en Peñafiel para que no sufrieran las alteraciones de los copistas.

Don Juan Manuel falleció en la ciudad de Córdoba en el 13 de junio de 1348.

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