Domiciano

Domiciano
Emperador del Imperio romano
Domiziano da collezione albani, fine del I sec. dc. 02.JPG
Busto de Domiciano
Información personal
Nombre secular Tito Flavio Domiciano
Reinado 14 de septiembre de 81- 18 de septiembre de 96
Nacimiento 24 de octubre de 51
Roma
Fallecimiento 18 de septiembre de 96 (44 años)
Roma
Predecesor Tito
Sucesor Nerva
Familia
Dinastía Dinastía Flavia
Padre Vespasiano
Madre Domitila la Mayor
Cónyuge Domicia Longina (70-96)
Descendencia Un hijo, muerto de joven
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Tito Flavio Domiciano ( Roma, 24 de octubre de 51 - ibídem, 18 de septiembre de 96), comúnmente conocido como Domiciano, fue emperador del Imperio romano desde el 14 de octubre de 81 hasta su muerte el 18 de septiembre de 96. Fue el último emperador de la dinastía Flavia, la cual reinó sobre el Imperio romano desde el año 69 hasta el año 96 y abarcó los reinados de su padre, Tito Flavio Vespasiano ( 69- 79), de su hermano mayor Tito ( 79- 81) y finalmente el suyo propio ( 81- 96).

Los triunfos de su hermano Tito marcaron la juventud y los inicios de su carrera, ya que aquel alcanzó considerable renombre militar durante las campañas en Germania y Judea de los años 60. Dicha situación se mantuvo durante el reinado de su padre Vespasiano, coronado emperador el 21 de diciembre de 69, tras un largo año de guerras civiles conocido como el Año de los Cuatro Emperadores. Al tiempo que su hermano gozó de poderes semejantes a los de su padre, él fue recompensado con honores nominales que no implicaban responsabilidad alguna. A la muerte de su padre el 23 de junio de 79, Tito le sucedió pacíficamente, pero su corto reinado finalizó abrupta e inesperadamente a su muerte por enfermedad, acaecida el 13 de septiembre de 81. Al día siguiente Domiciano fue proclamado emperador por la Guardia Pretoriana; su reinado, que duraría quince años, sería el más largo desde el de Tiberio.

Las fuentes clásicas le describen como un tirano cruel y paranoico, ubicándole entre los emperadores más odiados al comparar su vileza con las de Calígula o Nerón. No obstante, la mayor parte de las afirmaciones acerca de él tienen su origen en escritores que le fueron abiertamente hostiles: Tácito, Plinio el Joven y Suetonio. Dichos hombres exageraron la crueldad del monarca al efectuar adversas comparaciones con los Cinco Buenos Emperadores que le sucedieron. A consecuencia de todo ello, la historiografía moderna rechaza la mayor parte de la información que contienen las obras de estos escritores al considerarles poco objetivos.[1] Se le describe como un autócrata despiadado pero eficiente, cuyos programas pacíficos, culturales y económicos fueron precursores del próspero siglo II, en comparación con el turbulento crepúsculo del siglo I. Su muerte marcó el final de la dinastía Flavia, a la cual seguiría la dinastía Ulpio-Aelia, que comenzaría con el nombramiento de Nerva.

Biografía

Juventud

Familia

Bustos de Vespasiano (izda.) y Tito (dcha.). Museos Capitolinos, Roma.

Nacido en Roma el 24 de octubre del año 51, era el tercer hijo de Tito Flavio Vespasiano y Domitila la Mayor.[2] Sus hermanos eran Domitila la Menor (nacida en 39) y Tito Flavio Sabino Vespasiano (nacido el mismo año que su hermana y conocido popularmente como Tito).

Las décadas de guerra civil que azotaron al Imperio a lo largo del siglo I a. C. habían contribuido enormemente a la decadencia de la vieja aristocracia romana, que fue gradualmente sustituida en el poder por una nueva nobleza provincial durante la primera parte del siglo I.[2]

Sin embargo, Petro logró mejorar su situación casándose con Tértula, una mujer sumamente rica, cuya fortuna garantizó el ascenso del hijo de ambos, Tito Flavio Sabino, el abuelo de Domiciano.[4]

Estatua de Domiciano.

La carrera política de Vespasiano comprendió los cargos de cuestor, edil, pretor, culminando con un consulado en 51, año de nacimiento de Domiciano. Vespasiano alcanzó la gloria militar merced a su destacada participación en la Invasión de Britania.[8] Al parecer, el favor imperial hacia los Flavios fue considerable a lo largo del periodo comprendido entre 40 y 60. Mientras Tito recibía una extraordinaria educación en la corte imperial junto a Británico, Vespasiano ejerció importantes magistraturas civiles y militares.

Tras haber estado retirado de la vida pública durante la década de 50, Nerón nombró procónsul de África a Vespasiano ( 63). El futuro emperador acompañará al emperador en un viaje a Grecia en 66.[11]

Adolescencia y carácter

Busto de Vespasiano, Museo Pushkin ( Moscú). Domiciano tenía quince años cuando el emperador Nerón encargó a su padre la tarea de someter a los rebeldes judíos.

Ya en el año 66, hacía tiempo que habían muerto tanto la madre como la hermana de Domiciano, mientras que su padre y su hermano lideraban los ejércitos de Germania y Judea; todo ello motivó que pasase la mayor parte de su adolescencia en ausencia de sus parientes más cercanos. Durante la Guerra Judeo-Romana, Domiciano pasó al cuidado de su tío Tito Flavio Sabino, que era praefectus urbi de Roma. Es probable que Marco Coceyo Nerva, quien sería su sucesor en el trono, lo tomara bajo su protección.[15]

Suetonio, además, consagra una parte importante de su biografía a hablar de la personalidad de Domiciano y proporciona una detallada descripción de su carácter y apariencia física.

Domiciano era de elevada estatura, semblante modesto, tez sonrosada y ojos grandes, aunque débiles; era hermoso y apuesto, sobre todo en la juventud, aunque tenía los dedos de los pies muy cortos. Más adelante a este defecto se unieron otros: cabeza calva, vientre enorme y piernas extraordinariamente delgadas, y más debilitadas aún por larga enfermedad.[16]

Al parecer, su calvicie le avergonzaba tanto que en etapas posteriores trató de disimularla con el empleo de pelucas.[10] Es más, cuando tenía dieciocho años la mayor parte de sus familiares cercanos habían muerto en combate o de enfermedad. Por otro lado, y a consecuencia de haber pasado casi toda su juventud bajo el reinado de Nerón, sus años de educación estuvieron fuertemente influenciados por la agitación política de la época, que culminó con la guerra civil de 69 que llevaría a su familia al poder.

Ascenso de la dinastía Flavia

Año de los Cuatro Emperadores

Mapa del Imperio romano durante el Año de los Cuatro Emperadores, las provincias azules indican las regiones leales a Vespasiano.

El 9 de junio del año 68, entre la creciente oposición del Senado y el ejército, Nerón se suicidó, terminando así con la dinastía Julio-Claudia y desatando una devastadora guerra civil conocida como el Año de los cuatro emperadores. En dicha guerra, los cuatro generales más influyentes del Imperio romanoGalba, Otón, Vitelio y Vespasiano— se fueron disputando sucesivamente el control del mismo. Informado de la muerte del último Julio-Claudio, así como del nombramiento como emperador de Servio Sulpicio Galba, entonces gobernador de Hispania Tarraconense, el futuro emperador, Vespasiano, decidió pausar su campaña y enviar a su hijo Tito a presentar sus respetos al nuevo emperador.[21]

Antes de alcanzar Italia, Tito fue informado de que Galba había sido asesinado y de que Otón había sido nombrado su sucesor. Nada más iniciar su reinado, el ex- gobernador de Lusitania tuvo que hacer frente a la rebelión de Vitelio y sus legiones de Germania. El rebelde fue coronado emperador por sus tropas e inició una marcha sobre Roma. No queriendo arriesgarse a ser capturado por ninguno de los dos bandos, Tito suspendió el viaje y volvió a Judea junto a su padre.[22]

Otón y Vitelio eran conscientes de la amenaza que representaba Vespasiano. Con cuatro legiones a su disposición, lideraba una fuerza compuesta por unos 80.000 soldados. Además, su sólida posición en Judea le confería la ventaja de estar próximo a la provincia de Egipto, territorio vital que controlaba el suministro de grano de la capital. Paralelamente, su hermano, Tito Flavio Sabino, era praefectus urbi, por lo que controlaba el destacamento militar estacionado en la ciudad.[28]

Réplica del siglo XVI de un busto del emperador Vitelio. Museo del Louvre ( París).

En Roma, Vitelio puso a Domiciano bajo arresto domiciliario a fin de poder emplearlo como rehén ante el inminente ataque de Muciano a la capital.[31]

La mañana del 18 de diciembre el emperador se encaminó al Templo de la Concordia a fin de depositar la insignia imperial; sin embargo, en el último momento volvió sobre sus pasos y regresó al Palacio Imperial. Creyendo a Vitelio fuera de juego, los estadistas más influyentes de la capital se reunieron en la casa del Flavio Sabino[36] Había finalizado el año de los cuatro emperadores; se iniciaba el reinado de Vespasiano.

Consecuencias del conflicto

La conspiración de Cayo Julio Civilis de Rembrandt (1661). Durante la rebelión de los batavios, Domiciano disfrutó momentáneamente de una oportunidad de alcanzar la gloria militar; sin embargo, los oficiales superiores le denegaron el mando de una legión.

Aunque la guerra civil hubiera finalizado oficialmente, un estado de anarquía se apoderó de la capital durante los primeros días que transcurrieron tras el fallecimiento de Vitelio; sin embargo, Muciano restauró el orden de manera satisfactoria a principios de 70. Por su parte, Vespasiano no acudiría a Roma hasta septiembre de aquel año.[37]

Al igual que había hecho con sus ambiciones políticas, Muciano hundió las aspiraciones militares del joven. El Año de los cuatro emperadores había causado una gran inestabilidad en las provincias, conduciendo a una serie de rebeliones lideradas por regímenes locales; en la Galia, comandados por Cayo Julio Civilis, los batavios, efectivos auxiliares de las legiones del Rin, desertaron y se unieron a los tréveres de Julio Clásico. Desde la capital se enviaron siete legiones comandadas por el cuñado del emperador, Quinto Petilio Cerial, que sometió rápidamente a los sediciosos. A pesar de ello, Muciano se vio forzado a marchar con sus propias tropas a la zona afectada a consecuencia de los exagerados informes que había recibido. El César trató entonces de alcanzar una reputación como militar, para lo que se unió a los oficiales con la esperanza de que se le concediera el mando de una legión. Tácito escribe que Muciano no confiaba en Domiciano, si bien prefería que permaneciera cerca de él, en donde pudiera controlarle, en lugar de en Roma.[41]

Matrimonio

Busto de Domicia Longina, esposa de Domiciano. Nótese el peculiar peinado, muy popular durante el gobierno de la dinastía Flavia.

Fracasada su carrera política y militar, el futuro emperador centró su atención en los asuntos que afectaban a su vida doméstica. Vespasiano intentó concertar un matrimonio entre su hijo menor y la hija de Tito, Julia Flavia.[43]

Al parecer el matrimonio fue feliz,[48]

Heredero de carácter formal. Ascenso al trono

Triunfo de Tito, por Sir Lawrence Alma-Tadema (1885). La pintura describe la procesión triunfal de la Familia Flavia durante el triunfo de Tito. Vespasiano aparece a la cabeza de la familia ataviado de Pontifex Maximus, seguido por Domiciano y Domicia Longina y finalmente por Tito, que porta una regalía religiosa.

En junio de 71, Tito regresó a la capital tras derrotar a los sediciosos que se habían rebelado en Judea. El conflicto se había saldado con la captura o fallecimiento de cerca de un millón de personas, de las cuales casi todas eran judías.[50] A fin de conmemorar la victoria de Tito se ordenó la construcción del Arco de Tito, situado en la entrada sureste del Foro.

El regreso de su hermano puso de manifiesto la insignificancia de Domiciano, tanto militar como políticamente. En su condición de primogénito y merced a su experiencia, Tito fue nombrado cónsul en siete ocasiones, censor en una, y, además, se le concedió la tribunicia potestas y el mando sobre el cuerpo de seguridad imperial, la Guardia Pretoriana; todo ello durante el reinado de su padre.[57]

La eficacia de Tito como coemperador de su padre garantizó que tras la muerte de este último ( 23 de junio de 79)[61]

Por todo ello, Tito pasó gran parte de su reinado tratando de restaurar las propiedades de las víctimas. El 13 de septiembre de 81, tras dos años en el trono, el hermano de Domiciano falleció a causa de unas fiebres que contrajo durante un viaje que realizó al territorio de los sabinos.[62]

Las fuentes clásicas implican a Domiciano en esta muerte, acusándolo directamente de asesinato,[59] Independientemente de la naturaleza de esta relación, Domiciano nunca mostró mucha preocupación por su hermano moribundo.

Un día después del fallecimiento de Tito, el Senado proclamó emperador a Domiciano y le concedió la tribunicia potestas, el cargo de pontifex maximus, y los títulos de augusto y pater patriae.

Emperador

Administración

Busto de Domiciano como emperador con la corona cívica. Museo del Louvre ( París).

Como emperador, Domiciano puso pronto fin a la falsa fachada de democracia republicana establecida por su padre y estimulada durante el reinado de su hermano.[67] señaló el camino hacia una nueva época de prosperidad imperial dirigida por el gobierno de los Cinco Buenos Emperadores.

A pesar de sus revolucionarios proyectos, estaba determinado a gobernar el Imperio concienzuda y escrupulosamente; de este modo se implicó personalmente en todas las ramas de la administración imperial.[69] Entre los ejemplos de celo por el control gubernamental en las provincias se encuentra el proceso contra el procónsul Baebius Massa, gobernador de la provincia Bética, quien según Plinio el Joven, fue acusado de concusión durante el reinado de Domiciano.

Aunque no atacara al Senado de manera expresa, los integrantes de la cámara consideraban indigna la posición a la que habían sido relegados por la política del emperador. En cuanto a los cargos públicos, no hubo casi ningún tipo de favoritismo por motivos familiares, sino que se distribuyeron entre sus hombres de confianza; de ese modo rompía con la política nepotista practicada por Tito y Vespasiano.[71]

Su autocracia se acentuó con el hecho de que permaneció largos períodos fuera de la capital, comparables a los de Tiberio en Capri o Rodas.[73]

Economía

Tras su ascenso al trono, Domiciano revaluó la moneda al aumentar en un 12 % el contenido de plata de cada denarius. Esta moneda conmemora la deificación de su hijo, fallecido en c. 81.

La tendencia del emperador a supervisar los detalles administrativos se hizo evidente en su política financiera. Aunque la cuestión de si Domiciano dejó la economía imperial con deuda o superávit ha sido intensamente debatida, la mayoría de las pruebas apuntan a una economía relativamente equilibrada durante la mayor parte de su reinado.[75]

Jones establece que durante esta época los ingresos anuales de la administración imperial alcanzaban los mil doscientos millones de sestertii, más de un tercio de los cuales se destinaban a costear el mantenimiento del ejército.[78]

Para proteger la agricultura de la península itálica frente a las de las provincias, intentó limitar el cultivo de viñedos en estas, tratando, al mismo tiempo, de sustituir las vides por el cultivo de cereales y aumentar la disponibilidad de estos para la annona imperialis y la annona militaris.

A fin de contentar a la plebe, la administración imperial invirtió cerca de 135 millones de sestertii en donativos o congiariae.[81] En las competiciones de carros se añadieron dos nuevos equipos, la de los oros y la de los púrpuras.

Aspectos militares

Reconstrucción de una de las atalayas del Limes Germanicus. Lo más significativo de la política militar de Domiciano fue la expansión y mejora de las defensas fronterizas.

Las campañas militares que tuvieron lugar durante su reinado fueron de naturaleza defensiva, pues el emperador rechazaba la idea de la guerra expansionista.[84]

Administró el ejército como había hecho con el resto de ramas gubernamentales, con una incómoda y constante intervención. Sin embargo, su falta de competencia como estratega militar se convirtió en blanco de las críticas de sus contemporáneos.[88]

Campaña contra los catos

Cuando ascendió al trono, el emperador trató de labrarse la reputación como militar que no había podido conseguir hasta entonces. A principios de 82/ 3 se desplazó a la Galia con la pretensión de renovar el censo; sin embargo, a su llegada ordenó al ejército iniciar una campaña contra los catos.[84] Aunque ha sobrevivido poca información acerca del conflicto, la rápida vuelta del emperador a la capital apunta a que los romanos alcanzaron una pronta victoria.

En Roma, se organizó un elaborado triunfo en su honor y él mismo se otorgó el título de Germánico.[83] Pese a todo esto las evidencias arqueológicas nos muestran que la campaña significó un avance militar romano en la parte superior del río Rin y el establecimiento de una zona de fortificación en piedra en la parte del Taunus y el río Main, además fueron construidas múltiples torres de vigilancia en el área.

Conquista de Britania
Estatua de Cneo Julio Agrícola en Bath.

Tácito, a través de la biografía de Agrícola, su suegro, confeccionó el informe militar más detallado del Periodo Flavio. El historiador dedica gran parte de la obra a la campaña que lideró éste en Britania ( 77- 84).[83] A su llegada a la isla ( 77/ 8), Agrícola lideró una campaña en Caledonia, en la moderna Escocia.

En 82, el comandante romano alcanzó territorios y combatió a tribus hasta entonces desconocidos para su nación.[93]

En 85 Domiciano decidió llamar a Roma a Agrícola, quien había servido más de seis años como gobernador de la isla, más que cualquier legatus consularis ordinario de la Época Flavia.[83]

Guerras Dacias
La provincia romana de Dacia (el área señalada en rojo), tras la conquista de Trajano de 106. A la derecha de la imagen se encuentra el Mar Negro.

La amenaza más peligrosa a la que el Imperio tuvo que hacer frente durante el reinado de Domiciano tenía su origen en el norte de Iliria, donde suevos, sármatas y dacios realizaban continuas incursiones sobre los asentamientos romanos ubicados a orillas del Danubio. De estos pueblos, los más poderosos eran los sármatas y los dacios. Liderados por su rey, estos últimos cruzaron el Danubio y se internaron en la provincia de Mesia, sembrando el caos a su paso ( 84/ 5) y asesinando brutalmente al gobernador, Sabino.[100]

El emperador regresó a Mesia en agosto del año 86. Una vez ahí dividió la provincia en Baja y Alta Mesia y trasladó tres nuevas legiones a la frontera del Danubio. Liderados por Tetio Juliano, los romanos volvieron a invadir Dacia en 87, y consiguieron derrotar a Decébalo en el mismo lugar donde Fusco había sido derrotado ( 88).[103]

Política religiosa

Áureo romano acuñado durante el reinado de Domiciano. El reverso contiene el grabado de la diosa Minerva, deidad favorita del emperador que apareció en numerosas clases de monedas emitidas por su administración. Esta moneda representa a la diosa avanzando con jabalina y escudo en mano.

Domiciano creía firmemente en la religión romana tradicional; dirigió una intensa política con el objeto de resucitar las antiguas costumbres y restablecer la moral romana. A fin de justificar la divina posición de la dinastía Flavia, enfatizó las ficticias conexiones con la deidad romana más importante, Júpiter.[78] A fin de estimular la memoria de los triunfos de los flavios, se construyeron el Templum Divorum y el Templum Fortuna Redux y se finalizó el Arco de Tito.

Los proyectos de construcción constituyen la parte más ostensible de la política religiosa efectiva durante su reinado, aunque el emperador también se preocupó en hacer que se cumpliera la ley religiosa y la moral pública. En 85 se designó a sí mismo censor perpetuo, magistratura responsable de supervisar la moral y conducta romana.[n. 3]

Las religiones extranjeras se toleraban en la medida que no interfirieran en el orden público y que pudieran ser asimiladas a la tradicional religión romana. Durante el reinado de la dinastía Flavia creció el culto a las distintas deidades egipcias de un modo que no volvería a verse hasta el inicio del reinado de Cómodo. Entre las deidades veneradas destacaban Serapis e Isis, identificadas con Júpiter y Minerva respectivamente.[116] defienden la posición de que el Apocalipsis fue escrito durante el reinado de Domiciano como reacción a la intolerancia religiosa del emperador. Mientras que el emperador se hacía llamar "señor y dios Domiciano", el Apocalipsis responde «Εγω ειμαι το Α και το Ω, αρχη και τελος, λεγει ο Κυριος» (Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor Dios —Ap. 1, 8—), es decir, que hay un solo Señor. La tensión también se manifiesta en grafitos hallados de la época, como el conocido Grafito de Alexámenos descubierto en el Palatino, que muestra a modo de burla a un cristiano adorando a un crucificado con cabeza de asno.

El destierro de Juan el Apóstol desde Éfeso a la isla de Patmos (donde según la tradición de Ireneo de Lyon (Adv. haer. 5.30.3) fue escrito el Libro del Apocalipsis),[120]

Oposición

Revuelta de Saturnino
Estatua de Domiciano como emperador. Museos Vaticanos ( Roma).

El 1 de enero de 89, Lucio Antonio Saturnino, gobernador de Germania Superior, y las dos legiones estacionadas en Mogontiacum ( Maguncia), la XIV Gemina y la XXI Rapax, se rebelaron contra el Imperio con la ayuda de los chatii.[91] En 24 días los rebeldes fueron aplastados y sus líderes cruelmente castigados. Se enviaron a Iliria las legiones de Saturnino, mientras que las que las habían derrotado fueron generosamente recompensadas

Lapio Máximo recibió el gobierno de la provincia de Siria, un segundo consulado suffecto en mayo de 95, y un sacerdocio todavía ejercido en 102. Quizá Norbano fuera nombrado praefectus de Egipto, pero lo más probable es que alcanzara la prefectura pretoriana en 94, con Tito Petronio Segundo como colega.[124] Tras la supresión de la revuelta, el Imperio volvió a estar en orden.

Relaciones con el Senado

Desde la caída del orden republicano, la autoridad del Senado se había visto muy mermada bajo el régimen gubernamental establecido por Augusto, conocido comúnmente con el nombre de Principado. Esta forma de gobernar permitía la existencia de un régimen autocrático de facto al tiempo que mantenía los aspectos formales del sistema republicano. La mayor parte de los emperadores estimularon esta falsa fachada democrática al tiempo que se aseguraron su reconocimiento como monarcas («princeps») entre los senadores. Sin embargo, Domiciano y otros emperadores no se valieron de la diplomacia a fin de alcanzar este reconocimiento, sino que emplearon la fuerza. El propio Domiciano había dado muestras de su autocracia nada más ascender al trono; no gustaba de los aristócratas y no tenía miedo en mostrarlo. Su gobierno supone la total anulación del poder del Senado, pues sus decisiones se basan en los consejos de un pequeño grupo de asesores y caballeros a los que se otorgó el control de importantes magistraturas estatales.[126]

No obstante, trató de realizar alguna concesión al Senado. Considerando que durante los reinados de su padre y su hermano se concentró el poder consular en manos de la Familia Flavia, el emperador admitió un número sorprendentemente considerable de opositores provincianos al consulado; siempre y cuando él abriera cada año como cónsul ordinario.[125]

Y con frecuencia exclamaba: ¡Qué miserable condición la de los príncipes! No se les cree acerca de las conspiraciones de sus enemigos hasta que son asesinados.[20]

Tanto Tácito como Suetonio mencionan en sus obras una escalada de persecuciones hacia el final de su reinado. Ambos historiadores identifican el momento crítico de estas persecuciones en algún punto entre el año 89, año de la supresión de la revuelta de Saturnino, y el año 93.[n. 6] El hecho de que algunos de estos hombres fueran asesinados en 83/ 5 desacreditan la parte de la obra de Tácito en la que el historiador da testimonio de la existencia de un «reino del terror» a finales de su reinado. Según Suetonio, aquellos de los que sospechaba el emperador eran declarados culpables de corrupción o de traición.

Jones compara las ejecuciones que ordenó Domiciano con las que se llevaron a cabo durante el reinado del emperador Claudio ( 41- 55), haciendo hincapié en el hecho de que, aunque Claudio asesinara a 35 senadores y a 300 miembros del ordo equester, fue deificado por el Senado y aún se le recuerda como uno de los mejores emperadores de la historia del Imperio romano.[130]

Muerte

Asesinato

Según Suetonio, el emperador adoraba a Minerva como su protectora con supersticiosa veneración. Se dice que en un sueño le abandonó poco antes de su asesinato.

El emperador fue asesinado el 18 de septiembre de 96 a consecuencia de una conspiración palaciega urdida por un grupo de oficiales de la corte.[134]

Dión sugiere que el asesinato fue un acto improvisado.[137] Aliviado, el emperador se dirigió a su escritorio donde tenía planeado firmar algunos decretos; de repente, Esteban se le aproximó:

He aquí lo que se supo acerca de esta conjuración y de la manera cómo pereció Domiciano. No sabiendo los conjurados dónde ni cómo lo atacarían, si en la mesa o en el baño, Esteban, intendente de Domitila, acusado entonces de malversación, les ofreció sus consejos y su brazo. Para evitar sospechas, fingió tener una herida en el brazo izquierdo, y lo llevó durante muchos días rodeado de lana y vendajes. Llegado el momento, ocultó en él un puñal, e hizo pedir una audiencia al emperador para denunciarle una conspiración. Introducido en su cámara, mientras Domiciano leía con espanto el escrito que acababa de entregarle, lo hirió en el bajo vientre. Herido el emperador, trató de defenderse, cuando Clodiano, legionario distinguido, Máximo, liberto de Partenio, Saturio, decurión de los cubicularios, y algunos gladiadores, cayeron sobre él y le dieron siete puñaladas.[136]

Esteban y el emperador continuarían combatiendo en el suelo hasta que el resto de conspiradores consiguieron dominarle y asestarle varias puñaladas. Sólo un mes antes de que se produjera su 45 cumpleaños, Domiciano murió; sin ceremonia alguna se arrastró su cuerpo y se cremó el cadáver. Consumido el fuego se mezclaron sus cenizas con las de su sobrina Julia, depositadas en el Templo Flavio.[105]

Sabedores los complotados de la afición de Domiciano por los oráculos y predicciones, utilizaron ese carácter del emperador para el triunfo del complot que terminó con su vida. Puede considerarse éste un caso de "profecía autocumplidora", en el cual una creencia negativa sobre el futuro conduce a que suceda lo que tanto se teme.

Busto del emperador Nerva. Según ciertos historiadores tomó parte o tuvo conocimiento de la conspiración contra Domiciano. Inmediatamente después del asesinato fue proclamado emperador por el Senado.

Sucesión y consecuencias

Según el Fasti Ostienses,[143]

Tras el nombramiento de Nerva como emperador, el Senado emitió un damnatio memoriae (literalmente, «condena de la memoria») sobre Domiciano:[147]

Aunque la sucesión se efectuó de manera muy rápida, se mantuvo latente el apoyo de las fuerzas armadas al recién fallecido emperador. A su muerte los militares solicitaron su deificación,[153]

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