Dogmas de la Iglesia católica

En la Iglesia católica, un dogma es una verdad absoluta, definitiva, inmutable, infalible, irrevocable, incuestionable y absolutamente segura sobre la cual no puede flotar ninguna duda.[3] El acceso a un Dogma es un acto volitivo, en consecuencia la relación con el dogma es un acto plenamente libre.

Los dogmas tienen estas características porque los católicos confían en que un dogma es una verdad que contiene, implícita o explícitamente, la inmutable Revelación divina o en que tiene con ella una "conexión necesaria".[4] ) y de la posterior enseñanza de éstas por parte del Magisterio ordinario de la Iglesia. Para que tal proclamación o clarificación solemne acontezca, son necesarias dos condiciones:

  • el sentido debe estar suficientemente expresado como una auténtica verdad revelada por Dios;[5]
  • la verdad o doctrina en causa debe ser propuesta y definida solemnemente por la Iglesia siendo una verdad revelada y una parte integrante de la fe católica.[5]

Mas, "la definición de los dogmas a lo largo de la historia de la Iglesia no quiere decir que tales verdades solamente habían sido reveladas, sino que se tornaron más cla­ras y útiles para la Iglesia en su progre­sión en la fe".[6] Por eso, la definición gradual de los dogmas no es contradictoria con la creencia católica de que la Revelación divina es inalterable, definitiva e inmutable desde la ascensión de Jesús.

Los dogmas más importantes, que tratan de asuntos como la Santísima Trinidad y Jesucristo, "fueron definidos en los primeros concilios ecuménicos; el Concilio Vaticano I fue el último en definir verdades dogmáticas ( primacía e infalibilidad del Papa)". Entre las definiciones de dogmas "más recientes están la Inmaculada Concepción [...] ( 1854) y la Asunción de Nuestra Señora [...] ( 1950)".[6]

El credo

Todos y cada uno de los artículos del Credo de los Apóstoles son artículos de fe, y dogmas, para los católicos. Esto es:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de María la Virgen. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos. Subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
  • Creencia en que Dios tiene un solo hijo propio y en que Jesús, al ser Hijo de Dios, es Dios como su Padre.
que concebido por obra y gracia del Espíritu Santo nació de María Virgen
  • Creencia en la unión de la divinidad y la humanidad en Jesucristo, basada en el evangelio de San Juan. Según esta doctrina, Jesucristo es Dios y hombre a la vez y, al ser Dios, vivió su vida terrenal libre del pecado.
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado
descendió a los infiernos
al tercer día resucitó de entre los muertos
  • La resurrección de Cristo
subió a los cielos
  • La Ascensión a los cielos en cuerpo y alma
y está a la diestra de Dios Padre
desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
  • El Juicio Final
Creo en el Espíritu Santo
en la Santa Iglesia Católica,
la Comunión de los Santos,
el perdón de los pecados,
  • Perdón de los pecados: por medio del Bautismo o, como gracia derivada de la del Bautismo, cuando hay arrepentimiento sincero, gracia posterior a la confesión, si ésta es posible, o antes de la confesión si ésta no es posible pero el penitente se compromete a confesarse directamente ante Dios en cuanto lo sea. El sacerdote, como testigo presencial del pueblo de Dios, y en nombre de Dios, absuelve de todos los pecados en el sacramento de la Reconciliación. Esta absolución es válida mientras haya auténtica contrición en el penitente.
  • Es indispensable comprender que la Iglesia Católica contempla la gracia del Bautismo, o sea el perdón de los pecados, más como un bien surgido de la realeza de Jesucristo, Rey de Reyes, que como un proceso jurídico o ritual.
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
  • la vida eterna después y por medio de la muerte
    • Cielo Estado en que el alma de los justos gozan eternamente de la visión beatífica (presencia de Dios)
    • Purgatorio, proceso de purificación por el que pasan ciertas almas que han recibido la salvación pero no están listas para participar de la vida eterna.
    • o Infierno. Estado en que los pecadores sufren de la ausencia eterna de Dios
Amén
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