Documentación

Antecedentes

El término Documentación se refiere a una disciplina académica que ha sido objeto de análisis lingüísticos para clarificar su pertinencia e importancia en el campo científico. En latín los términos documentatio y documentum, en singular y plural, tienen el significado de instrumento de prueba en el terreno jurídico o en el gramático, y sobre todo, las de precepto, enseñanza o doctrina moral.[1]

La palabra documento se usó por primera vez a finales del siglo XIV, con el significado de enseñamiento o consejo moral. Este significado mantiene su contenido semántico durante los siglos XVI y XVII y es el único que rescata el Diccionario de Autoridades a comienzos del XVIII. Una centuria más tarde se agrega una segunda acepción en el Diccionario de la Real Academia que establece que es “[...]la escritura o instrumento en que se prueba o confirma alguna cosa”.[2]

En sentido restringido, la documentación como ciencia documental se podría definir como la ciencia del procesamiento de información, que proporciona un compendio de datos con un fin determinado, de ámbito multidisciplinar o interdisciplinar.[3]

Siguiendo a Fuentes y Pujol se puede señalar a la Documentación como una ciencia auxiliar e instrumental. También es una ciencia en si misma y una de las finalidades primordiales de la Documentación es informar.[4]​ , en sentido general, las ciencias de la documentación y la documentación como sinónimos, si el contexto no perturba la intención del emisor, es decir, si no se distorsiona el mensaje del interlocutor porque no se dé ambigüedad semántica.

Objeto de estudio de la Documentación

De acuerdo al "Tratado de Documentación" de Paul Otlet[5]​ la documentación tiene cuatro objetivos principales:

  • El registro del pensamiento humano y de la realidad exterior en elementos de la naturaleza material llamados documentos.
  • La conservación, circulación, utilización, catalogación, descripción y análisis de estos documentos.
  • La elaboración, de documentos más complejos a partir de documentos simples, así como la integración de conjuntos de documentos con la ayuda de documentos particulares.
  • El registro de los datos de un modo cada vez más rápido, directo y exacto, al mismo tiempo analítico y sintético, de acuerdo con un plan cada vez más amplio, enciclopédico y universal.[2]

De acuerdo a Sánchez Espinoza[2]​ "el objeto de estudio de la documentación se basa en el concepto de información documental y en el concepto del proceso documental, este último como un proceso informativo de naturaleza peculiar por cuanto se da en él una actividad de recuperación de mensajes informativos emitidos en procesos anteriores, además de que mediante su conservación y tratamiento técnico se difunden los mensajes transformados con la finalidad de que sirvan de fuente de información para nuevo conocimiento o para una acertada toma de decisiones en las organizaciones, empresas e instituciones."

La Documentación en España

La investigación en este campo {B y C} en España ha experimentado en la última década cambios importantes, debido especialmente a la ampliación del número de investigadores como consecuencia de la aparición de los centros universitarios de ByD.

Frente a la procedencia mayoritaria del mundo profesional (con la excepción de los investigadores del CSIC), en la década de los setenta y principios de los ochenta, los autores empiezan a proceder más del mundo universitario desde mediados de los ochenta (Jiménez-Contreras, 1997; Álvarez-Ossorio, 1998). Este cambio trajo consigo otros que afectaron a los temas y las metodologías de investigación. Los primeros se diversificaron y las últimas pasaron de ser básicamente descriptivas o históricas a ser en ocasiones empíricas e incluso esporádicamente experimentales sin abandonar las anteriores tendencias.

En resumen, se produjo desde mediados de los ochenta un progresivo aumento de la investigación en ByD a expensas básicamente de la universidad, que introdujo a la vez algunos nuevos hábitos, lo que ocasionó así mismo una diversificación temática y metodológica que puede apreciarse en las publicaciones de la especialidad (Moya, 1998).

Desde el punto de vista epistemológico sólo la corriente española le ha otorgado un carácter de ciencia, mientras que la en corriente norteamericana existen aún serias divergencias en el plano lingüístico.[2]

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