Directiva marco del agua

La Directiva marco del agua (DMA)[2] Nace con la vocación de garantizar la protección de las aguas y promover un uso sostenible que garantice la disponibilidad del recurso natural a largo plazo.

Con la DMA (Directiva 2000/60/CE del 23 de octubre de 2000.[3] ) el agua pasa de ser considerada en la Unión Europea (UE) de un simple recurso a contemplarse como el factor clave para la conservación de los sistemas vivos asociados al mismo.

Objetivos

El objeto de dicha Directiva es establecer un marco para la protección de las aguas continentales, las aguas de transición, las aguas costeras y las aguas subterráneas con los objetivos siguientes:

  • La prevención del deterioro adicional y la protección y mejora de los ecosistemas acuáticos, así como de los ecosistemas terrestres dependientes.
  • La promoción de los usos sostenibles del agua.
  • La protección y mejora del medio acuático.
  • La reducción de la contaminación de las aguas subterráneas.
  • La paliación de los efectos de inundaciones y sequías.
  • Garantiza el suministro suficiente de agua superficial o subterránea en buen estado

En este sentido la propia Directiva establece un propósito ambiental claro: para el año 2015 debe de haberse alcanzado el buen estado de los ecosistemas acuáticos de todos los países de la Unión, para lo cual será preciso desarrollar y aplicar planes de gestión que garanticen este objetivo.

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