Diplomacia hispano-americanista de la Gran Colombia

La diplomacia hispanoamericanista de Colombia existente entre 1819 y 1831, se caracterizó principalmente por la búsqueda del establecimiento de una serie de alianzas, a través de la suscripción de Tratados de Unión, Liga y Confederación Perpetua, con las nuevas repúblicas de habla hispana con el fin de configurar así un sistema continental de alianzas, defensivas y ofensivas, que de una u otra manera buscaban el mantenimiento efectivo de la independencia de las nacientes repúblicas y la defensa de estas frente a España o cualquier otra potencia que intentara re-colonizar la América hispana. Asimismo los tratados suscritos buscaban regular e incrementar las relaciones comerciales entre las naciones en pro de su desarrollo económico, así como crear y profundizar líneas de cooperación, no sólo económicas sino además jurídicas y militares.

Misión de Joaquín Mosquera a Perú, Chile y Buenos Aires (1822-1823)

Características

En octubre de 1821 Joaquín Mosquera y Arboleda es designado como representante de la República de Colombia ante Perú, Chile y Buenos Aires por el secretario de relaciones exteriores Pedro Gual, y dentro de las instrucciones recibidas para regular su actividad en esos países del Sur se plasma claramente el plan de Alianzas Continentales que buscaba crear Colombia.

Doctor Joaquín Mosquera.

El punto cardinal de su labor diplomática se concentró alrededor de la formación de una confederación integrada por países americanos, que se opondrían a cualquier intento de reconquista que pudiera emprender España, bien sea por iniciativa propia o como parte de una acción conjunta de la Santa Alianza. Igualmente se planteaba la creación de un ente regulador de las relaciones entre estos Estados: una Asamblea de Estados Americanos.

Igualmente es importante destacar que dentro de las negociaciones Colombia no buscaba una defensa de la democracia como principio de gobierno, por cuanto se planteaba la necesidad de negociar con aquellos Estados hispanoamericanos de contigüidad inmediata sin importar la forma de gobierno adoptada definitivamente por estos, por tanto el elemento primordial perseguido por Colombia era la defensa de la libertad e independencia de América y no la propagación y consagración de su sistema republicano.

Para sellar las alianzas exitosamente Colombia propone comprometerse a contribuir con cuatro mil hombres y con sus fuerzas marítimas para conformar el ejército aliado, consintiendo además la libertad de operaciones a lo largo del territorio aliado; esta última medida se debía principalmente a la fuerte presencia realista en el Perú que necesitaba ser expulsada para lograr la independencia plena de América.

Igualmente se plantea el principio del uti possidetis iuris como base de la negociación del reconocimiento de territorios de los estados americanos para 1810 en caso de que a alguno de ellos obtuviese dicho reconocimiento por parte de España. Colombia propugnaba además un reconocimiento incondicional por parte de España, sin indemnizar a la metrópoli por su pérdida de territorios.

Asimismo Joaquín Mosquera y Arboleda llevaba instrucciones de resolver tres asuntos específicos con esos Estados del Sur:

  • Demarcación de los límites de Colombia con Perú, esto con el fin de disolver las aspiraciones anexionistas del Perú respecto de Quito y Guayaquil, por tanto la soberanía de estos residía en Colombia al derivarse su posesión de estos territorios del uti possidetis iuris.
  • Acordar la igualdad de tratamiento de las producciones y buques de todas als partes, así como de los derechos de importación y exportación entre los Estados involucrados ( Colombia, Perú, Chile y Buenos Aires).
  • Se buscaba hacer extensiva la jurisdicción de los juzgados marítimos de cada una de las partes a los buques armados y sus presas. Esta medida buscaba la regularización de la actividad del corso, que afectaba los intercambios marítimos de las nuevas repúblicas con los Estados neutrales europeos y los Estados Unidos de América.

Análisis

Joaquín Mosquera y Arboleda se dirigió en primer momento al Perú para arreglar los negocios que le correspondían en dicho Estado: la posesión de Guayaquil y la alianza ofensiva y defensiva principalmente. En contraposición al principio del uti possidetis iuris Perú plantea la teoría de la libre determinación de los pueblos como el medio a través del cual Guayaquil declara su independencia y por consiguiente puede escoger libremente el sistema político que encontrara más conveniente a sus intereses.

La Rotonda de Bolívar y San Martín.

Finalmente Joaquín Mosquera y Arboleda logra que el gobierno peruano declarara no tener intenciones territoriales sobre Guayaquil, que posteriormente fue ocupada militarmente por Bolívar. Perú no firma una delimitación territorial con Colombia, al cobijarse en que un arreglo de este tipo no podía ser suscrito sin la autorización de su legislativo, por lo que se firma un tratado el 6 de julio de 1822 que establece que los límites se fijarán después de que un Congreso Constituyente faculte al ejecutivo para decidir sobre tales asuntos.

Así Perú comienza a aplicar una política dilatoria respecto de asuntos vitales, como la demarcación territorial, en sus relaciones con Colombia. Finalmente el 6 de julio de 1822 se firma el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, piedra fundacional del sistema de alianzas continentales de Colombia. Dentro del tratado se recogen todas las aspiraciones colombianas: alianza ofensiva y defensiva perpetua frente a España o cualquier otra potencia extranjera para asegurar la independencia de los Estados de América, establecía la igualdad entre los nacionales de ambos Estados y hacia extensiva la jurisdicción de sus tribunales marítimos respectivos (control del corso).

Dentro del Tratado se introduce igualmente una derogatoria de la doctrina de la no intervención en los negocios internos de otros Estados, por cuanto los Estados tenían la prerrogativa de defender la tranquilidad interna del otro en caso de que este fuese invadido sorpresivamente y no pudiese mantener su propio orden. Se buscaba así consagrar el principio de intervención a favor de los gobiernos representativos. Sin embargo este derecho de intervención es exceptuado por Colombia al momento de ratificar el tratado, por cuanto se presentaba el conflicto del ejercicio de la soberanía del Estado enmarcada en la extensión de su territorio, soberanía irrespetada por ese principio de intervención.

Se firma también en Lima en 1822 un tratado referente a la unión de una Asamblea de Estados Americanos, que buscaba ser ratificada al igual que el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, por cuanto constituiría una especie de organismo plenario donde participarían todos los Estados signatarios y se discutirían temas de interés común.

En octubre del mismo año Mosquera logra firmar un Tratado de Unión, Liga y Confederación con Chile. En el mismo se pacta una alianza ofensiva y defensiva, en lo relativo al corso, el comercio, la intervención y la Asamblea de Estados Americanos; sin embargo, el gobienro chileno no acepta el carácter “perpetuo” que Colombia buscaba darle a las alianzas.

En marzo de 1823 se firma con el gobierno de Buenos Aires un Tratado de Amistad y Alianza, pero Buenos Aires no acepta la alianza defensiva y ofensiva para conservar su independencia, sino con la garantía recíproca del dominio territorial contra toda dominación extranjera siempre y cuando los Estados se negaran a negociar con España a menos que esta otorgara un reconocimiento conjunto. La negociación de estos términos se dan durante la guerra de Argentina con Brasil por la Banda Oriental (que luego se convertiría en Uruguay), y debido a las intenciones de Buenos Aires de arrastrar a Colombia a la guerra con Brasil en su favor, los elementos contenidos en el tratado que se firma finalmente fueron una promesa de amistad y una alianza defensiva perpetua que velaría por mantener la independencia de ese Estado.

Finalmente no concluye ningún tratado respecto a la Asamblea de Estados Americanos. Es precisamente este tratado firmado con las autoridades argentinas el que concluye la unión de los nuevos Estados Americanos del Sur con Colombia en contra de España y a favor del mantenimiento de su independencia efectiva.

Conclusiones

La conclusión por parte de Colombia de esta serie de tratados con los Estados del Sur muestra claramente su intención de constituir un sistema de alianzas continentales sólidas que no sólo buscarían la defensa y el mantenimiento de la independencia efectiva de los nuevos Estados americanos, sino que buscarían además desarrollar económica, política y jurídicamente cada uno de ellos sin importar el sistema de gobierno que estos adoptaren finalmente, siempre y cuando se suscribiesen el principio del uti possidetis iuris como elemento de iure que determinaría las fronteras entre ellos y se constituiría en un elemento fundamental dentro de la negociación del reconocimiento de estos Estados con la metrópoli, por tanto se negociaría el reconocimiento de sus respectivos territorios según aquellos que les correspondían para 1810.

La labor de Joaquín Mosquera en el Sur constituyó una acción diplomática complementaria de otras misiones colombianas que buscaban igualmente fortalecer y constituir ese sistema de alianzas defensivas y ofensivas, comerciales y jurídicas de carácter perpetuo (o al menos esa era la intención: perpetuidad), ejemplo claro de ello es la Misión de Miguel Santamaría en México a partir de 1821; esta misión mexicana es de vital importancia para comprender la intención última de estas alianzas puesto que se planteaba la necesidad imperiosa de libertar México por cuanto este poseía una posición estratégica respecto del Mar Caribe y la parte Norte de Suramérica.

La imposibilidad de suscribir con Perú, Chile y Argentina tratados idénticos, que contuvieran todos aquellos elementos y prerrogativas inicialmente propuestos por Colombia nos demuestra como dentro de las nuevas Repúblicas Americanas privaron los intereses locales y la búsqueda de un mantenimiento de ese nuevo estatus quo, por cuanto se veía a Colombia como una amenaza a la conservación de la autonomía “local” de ciertas clases dominantes, en muchos casos fuertemente ligadas al capital extranjero, que no estaban dispuestas a ceder parte de esa autonomía para la concreción de un bloque americano que persiguiera intereses comunes, como el desarrollo económico y social de los mismos, y que representara una oposición seria a cualquier intento de re-colonización que cualquier potencia europea emprendiera; para Colombia todo esto sólo podía ser logrado a través de una alianza profunda y perpetua entre naciones hermanas.

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