Dioses del viento griegos

Rosa de los vientos tal como era conocida para los griegos. El esquema es un resumen de las fuentes griegas recopilado por Adamantios Korais hacia 1796
Céfiro, el dios griego del viento del oeste, y la diosa Flora, en un cuadro de William-Adolphe Bouguereau (1875).

En la mitología griega, los Anemoi (en griego antiguo Άνεμοι, ‘vientos’) eran dioses del viento, que se correspondían con los puntos cardinales desde los que venían sus respectivos vientos y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. A veces eran representados como simples ráfagas de viento y otras se les personificaba como hombres alados, e incluso en ocasiones tomaban la forma de caballos encerrados en los establos de su señor y gobernante, Eolo, que reside en isla de Eolia,[3]

Homero ya menciona a los cuatro vientos principales. Bóreas, el viento del norte que traía el frío aire invernal (su equivalente latino es Aquilo o Septentrio); Noto, el viento del sur que traía las tormentas de finales del verano y del otoño (su equivalente latino es Auster); Céfiro, el viento del oeste que traía las suaves brisas de la primavera y principios del verano (en latín, Favonio); y Euro, el viento del Este (para los romanos, Subsolanus), que no estaba asociado con ninguna de las tres estaciones griegas y es el único de estos cuatro que no se menciona en la Teogonía de Hesíodo ni en los himnos órficos. Bóreas y Céfiro suelen ser mencionados juntos en Homero, al igual que Euro y Noto.

Posteriormente los escritores, especialmente los filosóficos, se esforzaron en definir los vientos con mayor precisión, según sus lugares en la brújula. Así Aristóteles,[4] además de los cuatro vientos principales (Bóreas o Aparctias, Euro, Noto y Céfiro), menciona tres —Meses, Cecias y Apeliotes— entre Bóreas y Euro, sitúa entre Euro y Noto a Fenicias, entre Noto y Céfiro sólo incluye a Libis, y entre Céfiro y Bóreas sitúa a Argestes (Olimpias o Escirón) y Trascias. Debe también ser observado que según Aristóteles, el Euro no corresponde al este sino al sureste.

Las deidades equivalentes a los Anemoi en la mitología romana eran los Venti (en latín ‘vientos’). Estos dioses tenían nombres diferentes, pero por lo demás eran muy similares a sus equivalentes griegos, tomando prestados sus atributos y siendo frecuentemente mezclados con ellos.

Mitos

En la Odisea, Eolo proveyó a Odiseo de un odre en el que se encontraban metidos los Anemoi.[5]

Cuando la pira funeraria de Patroclo no pudo ser prendida, Aquiles prometió hacer sacrificios a los vientos y así Iris se apresuró a buscarlos, hallándolos dándose un festín en el palacio de Céfiro en Tracia. Bóreas y Céfiro, a instancias de Iris, cruzaron inmediatamente el mar tracio hasta Asia, haciendo que el fuego ardiera.[6]

Other Languages
বাংলা: আনেমোই
brezhoneg: Anemoi
čeština: Anemoi
Deutsch: Anemoi
English: Anemoi
Esperanto: Anemoj
فارسی: بورئاس
suomi: Anemokset
Gaelg: Anemoi
Bahasa Indonesia: Anemoi
日本語: アネモイ
Basa Jawa: Anemoi
한국어: 아네모이
Latina: Venti
Plattdüütsch: Windgödder
Nederlands: Anemoi
norsk bokmål: Anemoi
polski: Anemoi
português: Ventos (mitologia)
română: Anemoi
Simple English: Anemoi
svenska: Anemoi
中文: 阿涅摩伊