Dioses de Reinos Olvidados

Las deidades de los Reinos Olvidados, uno de los escenarios de campaña del juego de rol Dungeons & Dragons, constituyen sin duda una influencia de primer orden sobre el mundo de Toril, tanto por su actuación directa como por medio de sus iglesias y/o seguidores.

Hay que tener en cuenta que, dado que es Falcongris, y no los Reinos, el escenario predeterminado para D&D (aunque no el más popular), el panteón que encontramos en los manuales básicos Manual del Jugador y Guía del Dungeon Master no se corresponde con este excepto en algunas pocas deidades que están presentes en ambos mundos, a veces con variaciones en su denominación; por ejemplo, Moradin (dios principal del panteón enano) o Lloth/Lolth.

Asimismo, la cosmología de ambos mundos, desde la 3ª edición, es completamente diferente y no interconectada.

Separado de todos los demás dioses, y más poderoso que cualquiera de ellos esta Ao, el Señor de los Dioses, que los expulsó de sus moradas (excepto a Helmo) provocando La Era de Los Trastornos, pero el supradios no interactúa con los mortales ni ejerce influencia directa sobre el mundo. Y aún más allá, parece que el propio Ao posee un señor superior del que nada se sabe.

En el siguiente listado se incluyen los ámbitos de poder de cada divinidad así como su alineamiento (para las abreviaturas consultar el artículo principal Reinos Olvidados)

Panteones

Las deidades individuales suelen organizarse en panteones, que suelen estar delimitados por líneas raciales y/o geográficas, y cuyos miembros están más o menos estrechamente relacionados. El gran panteón humano, que domina la mayor parte de Faerún, es el denominado panteón faerûnio, que es en realidad una enorme amalgama de dioses de muy diversos orígenes, tanto nativos como inmigrantes, con un sentimiento de unidad muy escaso y unas relaciones muy diversas entre sí, tanto en profundidad como en naturaleza. No todos los dioses del este grupo son adorados en todas partes, es común que en una región solo unas cuantas de estas fes sean predominantes, pero siempre es posible encontrar adoradores dispersos o no organizados de las demás.

El otro gran panteón humano es el mulhorandino, inspirado en la religión del Antiguo Egipto, formado principalmente por una familia de dioses no oriundos de Toril y que se enseñorea de los territorios de Mulhorand, Únzher, Sémfhar y Murghóm. Como es lógico, entre ambos, hay varios territorios de transición en los que las mezclas religiosas son la tónica dominante.

Separados por líneas de sangre, mucho más que por límites geográficos, están los panteones raciales de las principales razas humanoides; elfos, enanos, medianos, gnomos, orcos... cada uno con sus propios dioses muy diferentes unos de otros.

Ocurre en ocasiones, sobre todo en las ciudades grandes y cosmopolitas, que la distribución racial de la población se corresponde casi exactamente con la distribución de las diversas iglesias y creencias, cada una con sus propios clérigos y ministros atendiendo a su feligresía de una raza, cultura u origen determinado.

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