Dios en el cristianismo

La creación de Adán de Miguel Ángel es una de las más famosas representaciones del Dios cristiano.

En el cristianismo, Dios es el ser eterno que creó y que mantiene el Universo. Dios es trascendente (independiente de y distinto al universo material) e interviene activamente en el mundo.[2]

La mayoría de los cristianos creen en el dogma de la Santísima Trinidad. Según esta doctrina, Dios se ha manifestado y se manifiesta en tres personas diferentes, pero que comparten la misma sustancia de Dios: Como Padre, como Hijo y como Espíritu. Al Dios Trino se cree en diferentes atributos entre ellos el amor, el más importante de todos (1 Jo 4,8 y manifestado así por Pablo en 1Co 13), la omnipotencia, la omnisciencia, la omnipresencia, la santidad, la Verdad (Jo 14:16), la justicia y la fidelidad.

Los cristianos creen que Dios es espíritu,[5]​ De acuerdo con esta doctrina, Dios no está dividido, en el sentido de que cada persona tiene un tercio de todo, pero antes, cada persona es considerada como siendo plenamente Dios (cf. Perichoresis). La distinción reside en sus relaciones.

Ente Supremo

El término Ente Supremo (en inglés: Godhead)[7]

El término Godhead es utilizado solo por algunas traducciones de la Biblia para el inglés (por ejemplo, las Biblia del rey Jacobo), y en apenas tres pasajes.[Nota 2]

La naturaleza del ente supremo varía entre las varias denominaciones cristianas. En la mayor parte de las ramas del cristianismo, incluyendo el catolicismo, la ortodoxia, el anglicanismo y el protestantismo, la visión trinitarista prevalece: el ente superior es asociado a la Santísima Trinidad y la palabra es frecuentemente utilizada como sinónimo para Trinidad.

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