Dinero falsificado

Dinero falsificado es el dinero que se produce sin la conformidad legal del Estado o gobierno y que se parece o se asemeja a la moneda real, lo suficiente como para hacerse pasar por la original. La producción o el uso de dinero falsificado es una forma de fraude.

Las monedas romanas se acuñaban, estas monedas están hechas en molde de forja por lo que son falsificadas.

La falsificación de dinero es probablemente tan antigua como el propio dinero. Antes de la introducción del papel moneda, el método más extendido era la mezcla de metales base para el cambio como son el oro y la plata con otros de menor valor. En la actualidad es más habitual la impresión de billetes falsos, o la impresión de documentos por impresores legítimos pero con instrucciones falsas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis falsificaron libras británicas y dólares norteamericanos. Actualmente algunos de los mejores billetes falsificados son denominados Superdólares a causa de su elevada calidad, y semejanza a los billetes originales.

Cada año el Banco Central Europeo retira cientos de miles de billetes de euros falsificados registrándose en la zona euro 387 000 billetes falsos en el primer semestre de 2010.[3]

  • Una reducción del valor "real" del dinero, al incrementarse los precios debido a la inflación debido a que hay más dinero en circulación en la economía.
  • Un descenso en la aceptabilidad del papel moneda
  • Pérdidas en las compañías que no reembolsan el dinero falsificado.

Tradicionalmente las técnicas anti falsificación comprenden la inclusión de detalles y dispositivos en los billetes para dificultar la falsificación y hacer más fácil el detectar billetes falsos. Entre las características que se aplican son el uso de dibujos con filigranas muy finas, coloraciones especiales, uso de marcas de agua y elementos holográficos, entre otros.

Historia

La falsificación es tan antigua como el dinero mismo. Por ejemplo, los antiguos mayas empleaban almendras de cacao como moneda de pago en sus transacciones comerciales y se ha descubierto que en algunos lugares circularon almendras "falsas" rellenas con arena o lodo.[4]

Moneda con rebabas susceptibles de ser recortadas (moneda de un dinero del rey aragonés Pedro II de Aragón).

El acuñado de moneda comenzó en la ciudad griega de Lidia hacia el 600 a. C. Antes de que se inventara el papel moneda, el método más común de falsificación consistía en mezclar metales baratos con oro o plata. Otra práctica común era disminuir el peso de la moneda "afeitando" los cantos, es decir, recortar las rebabas que quedaban tras la acuñación con el fin de conseguir metales preciosos con esos recortes. A estas monedas se les conoce como monedas cercenadas, puesto que la moneda resultante tenía menos cantidad de metal precioso y menos valor que la legal. Para evitar esta técnica de cercenado, se empezó a acuñar monedas con "cordoncillo", consistente en un cordón acuñado en el canto con el fin de evitar su recorte, aunque posteriormente en el cordón del canto ha sido sustituido por otros motivos.

Otro técnica de falsificación es el "bañado", en la cual el interior de la moneda ha sido sustituido por un metal base de inferior valor, el cual es recubierto con una fina capa de metal precioso, con el objetivo de simular una moneda fabricada completamente en ese metal precioso.

En muchos casos los gobernantes castigaban con penas muy severas a los que realizaban estas actividades. En 1162, el Emperador Gaozong de Song promulgó un decreto para castigar la falsificación de Huizi con la muerte y recompensar al informante.[5] La pareja inglesa Thomas y Anne Rogers fueron condenados el 15 de octubre de 1690 por "recortar 40 monedas de plata." Thomas Rogers fue ahorcado y descuartizado mientras que Anne Rogers fue quemada viva. El testimonio de un informante condujo al arresto del denominado último de los falsificadores de monedas inglés "Rey" David Hartley, quien fue ahorcado en 1770. Los castigos muy severos eran reservados para actos de traición contra el Estado soberano o la Corona, no para un simple delito.

Tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, la falsificación era castigada con la muerte. El papel moneda impreso por Benjamin Franklin a menudo tenía impresa la frase "falsificar es la muerte."[6] La teoría que sustentaba este castigo tan severo era que alguien que tenía la habilidad de falsificar dinero era considerado una amenaza contra la seguridad del Estado, y debía ser eliminado -otra explicación es que el emitir dinero en el que la gente pudiera confiar era tanto un imperativo económico, como una prerrogativa real (en aquellos sitios donde fuera aplicable)- por lo que la falsificación era un crimen contra el propio Estado o el gobernante, y no contra la persona que recibía el dinero falsificado. Mucho más afortunado fue un falsificador de la antigüedad, de la época del emperador Justiniano. Cuando "Alejandro el barbero" fue apresado, en lugar de ejecutarlo, el emperador decidió emplearlo para utilizar sus habilidades.

Las falsificaciones modernas comienzan al aparecer el papel moneda. Las naciones han utilizado la falsificación a modo de arma. La idea es inundar la economía del enemigo con papel moneda falsificado, de forma tal que el valor real del dinero se desplome. Gran Bretaña utilizó esta técnica durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos para reducir el valor del dólar Continental. Aunque esta táctica fue empleada a su vez por los Estados Unidos durante la Guerra Civil Americana, los billetes falsificados de dinero Confederado que produjo eran de mejor calidad que los reales.

Billete de dos pesos. Venezuela 1811. En el escudo puede verse la advertencia: "Pena de muerte al falsificador"
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