Dinastía arsácida de Partia

Imperio parto en su máxima expansión, a finales del siglo I a. C.

La dinastía arsácida de Partia fue la serie de reyes partos que reinaron en el antiguo Irán, en el que establecieron el Imperio parto. La fundó en 247 a. C. Arsaces I, jefe de la tribu nómada de los parnos. La dinastía arsácida conservó el trono hasta el 224, año en el que fue reemplazada por la de los sasánidas. El último arsácida que reinó sobre los partos fue Artabano IV, que fue vencido por Ardacher I, hijo de Papak.

Sus reyes estaban emparentados con la dinastía arsácida de Armenia y con los reyes arsácidas de Atropatene.

Situación histórica

Después de la conquista del Imperio persa por Alejandro Magno, rey de Macedonia, Persia se debatió constantemente entre las viejas tradiciones persas y el nuevo modo de vida del periodo helenístico, disyuntiva que los dirigentes helenos al final no fueron capaces de resolver. Finalmente, los griegos y su cultura «ciudadana» no desempeñaron más que un papel secundario frente a los modos anteriores a la conquista, que resurgieron con fuerza, tales como el empleo persistente del arameo en la administración y el comercio.

Moneda de Andrágoras, sátrapa de Partia que se había independizado de su soberano seléucida y fue luego vencido por el fundador de la dinastía arsácida, Arsaces I.

Tras la muerte de Alejandro Magno y la consecuente guerra entre sus sucesores (guerra de los diádocos), Seleuco impuso su autoridad sobre buena parte del mundo helenístico. El Imperio seléucida era un vasto territorio que abarcaba desde Asia Menor hasta el río Indo, y desde Celesiria hasta el río Oxus. Sin embargo los monarcas seléucidas primaron los asuntos de Anatolia y Siria (guerras contra el Egipto ptolemaico y la rebelión de las satrapías de Asia Menor) en detrimento de sus posesiones iranias. Los partos, tribu nómada irania, sacó provecho de esta situación, que se agudizó con la desintegración del Imperio seléucida.

Los parnos derrotaron a Andrágoras, sátrapa de Partia que se había independizado en el 247 a. C. Pese a los intentos seléucidas de reconquista como la expedición punitiva de Seleuco II (228 a. C.) o la anabásis de Antíoco III (209 a. C.) los partos pudieron resistir y, a partir de Mitrídates I, empezaron una campaña expansiva aprovechando la crisis del imperio seléucida desatada a la muerte de Antíoco IV Epífanes en 164 a. C.

Los otros reinos helenísticos en tierras irania e india, el Reino grecobactriano y el Reino Indogriego, también tuvieron un desarrollo paralelo al parto hasta ser barridos por las migraciones de los indoescitas y el ascenso del Imperio kushán.

Mitrídates I anexionó las provincias de Media, Susiana, Persis, Caracene, Babilonia, Asiria, al oeste, y las de Gedrosia y Sistán, al este. Se apoderó también de Seleucia del Tigris, que era la segunda ciudad más grande del Asia occidental. Los partos respetaron la autonomía y las instituciones griegas de Seleucia, y fundaron, enfrente, en la orilla izquierda del Tigris, la ciudad de Ctesifonte, la nueva capital del nuevo imperio.

Durante el reinado de Demetrio II Nicátor, los seléucidas intentaron reconquistar los territorios perdidos, pero en 139 a. C., el rey perdió frente a la caballería parta y fue hecho prisionero por Mitrídates I, quien lo trató bien, e incluso le dio a su hija en matrimonio; no obstante, lo mantuvo en cautividad en Hircania hasta su muerte. El reinado de Mitrídates supuso la consolidación del imperio parto y de su dinastía.

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