Dinastía XXX de Egipto

Obelisco de Nectanebo II. ( British Museum).

La dinastía XXX de Egipto transcurre de 378 a 341 a. C.

Los gobernantes de esta dinastía, originaria de Sebennitos, comenzaron expulsando a los persas de Egipto y conquistando Judea, aprovechando la decadencia del Imperio persa; durante unos años hubo una relativa prosperidad en Egipto que permitió un comercio estable, pero no pudieron evitar que un poderoso ejército liderado por Artajerjes III Oco reconquistase Egipto para el Imperio persa en el año 343 a. C., volviendo a convertirlo en un satrapía.

Junto con las dinastías XXVI, XXVII, XXVIII, XXIX, y XXXI constituye el periodo tardío de Egipto.

Historia

Nectanebo I consiguió el control sobre Egipto en noviembre de 380 a. C., pero pasó la mayor parte de su reinado defendiéndose de los intentos persas de reconquista, con la ocasional ayuda de Esparta o Atenas. En el año 365 Nectanebo convirtió en corregente a su hijo y heredero Teos, que tras la muerte de su padre invadió los territorios del Levante mediterráneo (actuales Siria e Israel) con cierto éxito, hasta que fue depuesto por su hijo Tjahepimu,[2]

El reinado de Nectanebo II estuvo dominado por los esfuerzos de los gobernantes persas en reconquistar Egipto. Durante los primeros diez años Nectanebo consiguió evitar la reconquista porque Artajerjes III se vio obligado a luchar por consolidar su control sobre su reino: tras un infructuoso intento de invasión de Egipto en el invierno de 351/350 a. C., las noticias de la derrota de Artajerjes impulsaron rebeliones en Chipre, Fenicia y Cilicia.[4]

Aunque un rebelde, Jababash, se proclamó faraón (338 - 336 a. C.), Nectanebo está considerado como el último faraón autóctono de Egipto, y su marcha marcó el fin de Egipto como entidad independiente.[5]

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