Dinastía XXIII de Egipto

Estatua "cubo"de Hor.

La Dinastía XXIII de Egipto transcurre de ca. 818 a 715 a. C., durante el Tercer periodo intermedio de Egipto. Sus gobernantes son coetáneos de los dignatarios de las dinastías XXII, XXIV y XXV.

Historia

La XXIII dinastía del Antiguo Egipto se caracterizó por la llegada al poder de los reyes mashauash. En 818 a. C., Leontópolis, en el delta, o Taremu («la tierra de los pescados») se convirtió en un reino independiente de los soberanos libios de Tanis, aunque es discutible la hipótesis de que la dinastía siempre fuese Leontopolitana.

En 747 a. C. se constituyeron tres nuevos reinos, con capital en: Heracleópolis Magna, Hermópolis Magna y Licópolis (Asiut).

El primer faraón de esta dinastía, Padibastet, se aprovechó del conflicto sucesorio y de la guerra civil para proclamarse faraón en el octavo año del reinado de Sheshonq III, coronándose en Leontópolis y logrando que Heracleópolis, Menfis y Tebas le reconocieran. Fue el principal adversario de Takelot II y más tarde de Osorkon IV, reyes libios del Alto Egipto de la dinastía XXII Tebana. Su llegada al poder provocó en Tebas una prolongada guerra civil contra las facciones rivales, que duró tres décadas. Cada bando poseyó un linaje de sumos sacerdotes de Amón.

Su sucesor Iuput I fue corregente con su padre, pero su reinado fue breve. De Sheshonq IV no sabemos mucho, incluso algunos eruditos consideran que no era de esta dinastía, lo mismo que con Osorkon III, al que algunos creen hijo de Takelot II: logró derrotar a las fuerzas rivales de Padibastet y Sheshonq IV, las cuales se habían resistido tenazmente a la autoridad de Takelot II. Osorkon gobernó los últimos cinco años de su reinado en corregencia con su hijo Takelot III.

Los hijos de Takelot III fueron los sumos sacerdotes Dyedptahiefanj y Osorkon, y el heredero al trono, Rudamon, su hijo más joven. Ejerció como sumo sacerdote de Amón en Tebas y después sirvió los primeros cinco años de su reinado como corregente, junto a su padre Takelot III. Durante su reinado tuvo que esforzarse en mantener el reino unido, que finalmente se fragmentaria en tres reinos bajo su sucesor Iuput II, aunque éste continuó gobernando en Leontópolis, donde participó en una poderosa coalición destinada a parar el avance kushita.

Las XXI, XXII, XXIII, XXIV y XXV dinastías configuraron tradicionalmente el tercer periodo intermedio de Egipto.

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