Diego López II de Haro

Diego López II de Haro
Señor de Vizcaya
Diego López II de Haro.jpg
Información personal
Reinado 1170 - 1214
Nacimiento c.1152
Nájera
Fallecimiento 16 de septiembre de 1214
Burgos
Entierro Monasterio de Santa María la Real de Nájera
Predecesor Lope Díaz I de Haro
Sucesor Lope Díaz II de Haro
Familia
Dinastía Casa de Haro
Padre Lope Díaz I de Haro
Madre Aldonza
Consorte María Manrique de Lara
Toda Pérez de Azagra
Descendencia Véase Descendencia

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Escudo de Diego López II de Haro

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Diego López II de Haro llamado el Bueno o también el Malo ( c. 1152- 16 de septiembre de 1214). Hijo de Lope Díaz I de Haro, conde de Nájera (c. 1126-1170) y de la condesa Aldonza. Fue un magnate de primera importancia en el Reino de Castilla durante el reinado de Alfonso VIII. Desempeñó un papel decisivo en el ascenso del linaje Haro así como en la construcción de la identidad nobiliaria de este grupo, que iba a desempeñar un papel de máxima relevancia en la sociedad política castellana, y después castellano-leonesa, durante todo el siglo XIII. Una lucha de propaganda alrededor de este personaje clave entre sus sucesores y la monarquía en un momento de graves disturbios políticos condujo, a finales del siglo XIII, a la elaboración de una imagen negra y de una leyenda dorada, que acabaron en la elaboración de sus apodos opuestos.[1]

Papel en la corte de Alfonso VIII de Castilla y estrategia del exilio

No siguió la corte real con asiduidad antes de 1178, quizás por la influencia que allí ejercía los ricoshombres de la familia Lara. Entre 1179 y 1183, se exilió por primera vez en Navarra. Volvió a la corte castellana en posición de fuerza, obteniendo el oficio de alférez, uno de los dos más prestigiosos con el de mayordomo mayor. El ascenso de sus parientes en el reino vecino de León le abrió nuevas oportunidades en 1187, cuando su hermana Urraca López de Haro casó con el rey Fernando II de León. Dejó entonces el reino de Castilla, pero la suerte de su familia en León acabó al año siguiente, con la muerte del rey. Pero había adquirido un crédito suficiente en Castilla para poder negociar su vuelta en condiciones favorables: el oficio de alférez y todos sus gobiernos le fueron devuelto.

Al mando de la retaguardia, participó en la Batalla de Alarcos contra los Almohades en 1195, y a la defensa del territorio después de la derrota castellana. Le apartó el soberano a partir de 1199, cuando le quitó el oficio de alférez para provecho del conde Álvaro Núñez de Lara. Diego López se exilió una tercera vez entre 1201 y 1206, pasando al servicio de Navarra, y después de León. Según la "Crónica de los veinte reyes", Diego López de Haro fue movido a desnaturarse porque el rey Alfonso VIII prestó ayuda al monarca leonés en el asedio de los castillos de Aguilar y Monteagudo, que eran de su hermana Urraca, exreina de León.[2]

Ante esta situación Alfonso VIII invadió Navarra y puso bajo asedio a Estella, que era donde se encontraba Diego, pero tras un largo asedio no consiguió rendir la plaza. Se había vuelto sin embargo imprescindible para el soberano castellano. Este, en su primer testamento de 1204, reconoció que le había perjudicado e intentó enmendar estos actos por su desmesurada reacción ante don Diego. Cuando Diego López decidió volver en Castilla, en 1206, Alfonso VIII puso de nuevo su confianza en él como alférez, antes de pasar de nuevo el cargo a Álvaro Núñez en 1208. Aquel mismo año, el rey nombró a Diego López uno de sus cinco albaceas. En 1212, le puso al mando de uno de los tres ejércitos cristianos en la Batalla de Las Navas de Tolosa que permitió derrumbar la potencia almohade en Al-Andalus. El cronista Juan de Osma pretendió que el soberano veía en él un futuro regente del rey niño Enrique. Pero Diego López II murió algunas semanas antes de Alfonso VIII.

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