Diego Hurtado de Mendoza (poeta y diplomático)

Diego Hurtado de Mendoza
Retrato de Diego Hurtado de Mendoza recortado.jpg
Retrato de Diego Hurtado de Mendoza. (Museo del Prado, Madrid)
Información personal
Nacimiento 1503 Ver y modificar los datos en Wikidata
Granada, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 14 de agosto de 1575 jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padre Íñigo López de Mendoza y Quiñones Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Poeta, diplomático, escritor y aristócrata Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
Género Poesía Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
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Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco ( Granada, 1503 o 1504 - Madrid, 14 de agosto de 1575)[1]​ fue un poeta y diplomático español, embajador de España en Italia. Desde el siglo XVII hay teorías que apuntan a que fue el autor del Lazarillo de Tormes.

Biografía

Hijo del conde de Tendilla, estudió en Granada y en la Universidad de Salamanca. Diego tuvo una privilegiada infancia muy influida por la figura paterna. Su padre, Íñigo López de Mendoza y Quiñones, más conocido por el Gran Tendilla, era Capitán General del reino de Granada al tiempo del nacimiento de Diego y tenía su residencia fijada en La Alhambra. Su madre era Francisca Pacheco, hija de Juan Pacheco, marqués de Villena.

Su padre, siguiendo la tradición familiar de los Mendoza de unir las armas con las letras, quiso dar a sus hijos una educación esmerada, contando con los mejores preceptores de la época y se trajo desde Italia a Granada a Pedro Mártir de Anglería. Así el entorno morisco, por un lado, y el espíritu cultivado y renacentista, por otro, marcaron de por vida al joven.

Marchó como embajador a la corte de Enrique VIII, rey de Inglaterra en 1537, que acababa de quedar viudo y donde se le encomendó negociar unas bodas reales que se frustraron. Tras ello fue nombrado embajador en Venecia (1539 - 1547) para representar además a Carlos I en el Concilio de Trento.

Embajador en Roma ( 1547), fue luego gobernador de Siena, donde sofocó una sublevación. Se le acusó de irregularidades financieras, y el proceso que solicitó para demostrar su inocencia se falló treinta años después con su absolución (1578). De regreso a España, fue proveedor de la Armada de Laredo y en 1556 recibió el hábito de la Orden de Alcántara. Tres años después está en Bruselas; durante la agonía del príncipe Don Carlos ( 1568), tuvo una disputa violenta con un caballero que desembocó en su destierro a Medina del Campo por orden de Felipe II, destierro que meses después se le desplazó a Granada, donde su sobrino el marqués de Mondéjar le puso al frente del ejército que tuvo que combatir la sublevación de los moriscos. En Granada estuvo hasta 1574, año en que se le permitió el acceso a la Corte, si bien no a Palacio.

Murió en 1575 tras serle amputada una pierna que se le había gangrenado.[2]

Fue amigo de Santa Teresa de Jesús, con la que mantenía conversaciones piadosas.