Diccionario ideológico de la lengua española

El Diccionario ideológico de la lengua española es la obra magna del lexicógrafo Julio Casares, publicada por vez primera en 1942 y en la que el académico español compiló durante cinco lustros de minucioso trabajo un inventario sistemático del léxico español. Se trata de una obra sin parangón en la lengua española, todavía no superada, que sólo[ ¿quién?] cuenta con el precedente en otras lenguas del Thesaurus de Peter Mark Roget en inglés (1852) y de Boissière en francés (1862). A la inversa de los diccionarios convencionales, el diccionario ideológico permite obtener la palabra a partir de su definición.

Estructura

Presentación

  1. "Advertencia preliminar" donde se informa al lector de la ampliación de los vocablos recogidos en el diccionario con respecto a los recogidos en la edición anterior y en donde Casares agradece su trabajo a la editorial Don Gustavo Gili.
  2. "Prólogo" en el que Casares justifica sus intenciones lexicográficas remitiendo a su obra Nuevo concepto del diccionario de la lengua y otros problemas de lexicografía y gramática (1941), una obra que deriva de su discurso de ingreso a la RAE, donde se engendra ya la base teórica del diccionario ideológico como nuevo género lexicográfico.
  3. "Plan de la obra e instrucciones para su manejo" donde se describe la finalidad de la obra, se detallan los criterios metodológicos seguidos para su elaboración y se pormenoriza en las tres partes del diccionario en cuestión: la sinóptica, la analógica y la alfabética.
  4. "Abreviaturas empleadas", que se presentan en listado de forma alfabética.

Parte sinóptica

Por un lado, esta parte incluye un esquema de la clasificación ideológica del diccionario, es decir, esquematiza los grupos y las categorías y subcategorías bajo las cuales se ha organizado el vocabulario. Por otro lado, desarrolla 38 cuadros sinópticos, que se corresponden con las 38 grandes categorías de la clasificación, acumulando en cada uno de ellos palabras conceptualmente afines entre ellas por supeditarse a una misma noción rectora.

Parte analógica

Esta parte traslada las voces reunidas en los cuadros sinópticos anteriores a enunciados que se desarrollan en muchas más palabras y expresiones. Este desarrollo se hace siguiendo siempre el mismo orden en aparición de categorías gramaticales: primero los sustantivos, luego los verbos, los adjetivos, los adverbios, las preposiciones y las interjecciones. A su vez, los sustantivos se inician con los sinonímicos y siguen con los aumentativos, los diminutivos, los posesivos, los colectivos, los partitivos y, finalmente, los que denotan acción o efecto verbal. Por su lado, los verbos se organizan en transitivos, intransitivos, reflexivos, verbos que exigen sujeto humano o animal..., y los adjetivos se agrupan separadamente según se refieran al sujeto o al objeto verbal. En esta parte tiene gran relevancia el procedimiento de llamadas de grupos, que consiste en el señalado en negrita de aquellas voces que forman parte del desarrollo de un grupo analógico concreto pero que son, a su vez, rectoras de otro grupo. De esta manera se invita al lector a saltar de un grupo conceptual a otro, como si éstos fueran universos laterales.

Parte alfabética

En esta parte, más parecida a un diccionario de la lengua convencional, se explican las acepciones de cada palabra, que, mediante un asterisco, remite siempre a uno o más grupos de la parte analógica donde esta palabra se encontrará en medio de otras conceptualmente parecidas. También en la parte alfabética se explican las acepciones de cada palabra y se explican locuciones, modismos, frases y proverbios. Para Casares una locución es "una combinación estable de dos o más términos, que funciona como elemento oracional y cuyo sentido unitario consabido no se justifica, sin más, como una suma del significado normal de los componentes", como por ejemplo noche toledana. Existen dos tipos: locuciones significantes, dotadas de significación y que pueden subdividirse en sustantivas, equivalentes a un nombre [entre las que podemos distinguir las denominativas, que sirven para nombrar una persona, animal o cosa( tren correo; niño gótico); singulares, equivalentes a un nombre propio (el perro del hortelano); infinitivas (coser y cantar)]; adjetivas, equivalentes a un adjetivo (una mujer de rompe y rasga); verbales, compuestas de un verbo que, asimilando su complemento directo o preposicional, forma un predicado complejo (poner de vuelta y media, 'insultar'); participiales, introducidas generalmente con hecho (hecho un brazo de mar); adverbiales (llamadas tradicionalmente modos adverbiales) equivalentes a un adverbio (a deshora; ni por esas; en efecto); pronominales (cada quisque); exclamativas (¡ancha es Castilla!); el segundo tipo es el de las locuciones conexivas, que sirven como nexo gramatical, y pueden ser conjuntivas o tradicionalmente modos conjuntivos (con tal que) y prepositivas (en pos de). Frase proverbial es "Una entidad léxica autónoma que no se sometería sin violencia a servir de elemento sintáctico en el esquema de la oración... Es siempre algo que se dijo o se escribió, y su uso en la lengua tiene el carácter de una cita, de una recordación, de algo que se trae a cuento ante una situación que en algún modo se asemeja a la que dio origen al dicho. Su valor expresivo no está en las imágenes que puede contener, cosa que es esencial en las locuciones significantes, sino en el paralelismo que se establece entre el momento actual y otro pretérito, evocado con determinadas palabras" (contigo pan y cebolla). El refrán es por el contrario "una frase completa e independiente, que en sentido directo o alegórico y por lo general en forma sentenciosa y elíptica, expresa un pensamiento -hecho de experiencia, enseñanza, admonición, etc.- a manera de juicio, en el que se relacionan por lo menos dos ideas". En la mayoría de los casos las dos ideas están expresas (a quien madruga Dios le ayuda). Por último, un modismo es para él la frase hecha que necesita un resorte, algo para aparecer: "Se trata de un término surgido ocasionalmente, como tantos ismos contemporáneos suyos, no creado con designio concreto y que, al ser confrontado e integrado con criterio científico, resulta irresponsable e inservible." (como no digan dueñas o como pez en el agua).

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