Dialecto murciano

Extensión del dialecto murciano.

El dialecto murciano o variedad murciana se refiere a los dialectos o variedades lingüísticas del castellano habladas históricamente en la región de Murcia, o más exactamente la región natural y cultural que es comprendida a grandes rasgos por la región natural del río Segura y el antiguo Reino de Murcia, ubicada en el sureste de la península Ibérica. Según algunos [ cita requerida] esta región llegaría a comprender la totalidad territorial de la actual Región de Murcia, la comarca alicantina de la Vega Baja del Segura, la comarca del Alto Vinalopó, en la provincia de Albacete el sureste de la misma, la zona oriental extrema de Jaén, de la Provincia de Granada y el oriente de la provincia de Almería (Comarca de los Vélez y Almanzora).

Actualmente el murciano se considera uno de los dialectos del castellano englobado en la subcategoría castellano meridional. Las modalidades lingüísticas con las que el murciano presenta mayor similitud, juzgando desde su caudal lingüístico, son el andaluz oriental y el extremeño por una parte, y el idioma aragonés e, incluso, la sub-variante del catalán denominada valenciano alicantino, lo que la haría derivada de dos idiomas diferentes: castellano y catalán. El murciano posee una tradición literaria que se remonta como mínimo al siglo XIX y que se mantiene vigente en la actualidad.[ cita requerida] Históricamente fue un habla de transición entre el castellano meridional y las hablas aragonesas.

No debe confundirse el dialecto murciano con el dialecto panocho, hablado este último principalmente en la Huerta de Murcia.

Aspectos históricos, sociales y culturales

Historia

Históricamente las subvariedades lingüísticas consideradas dentro del murciano, se asientan en una región geográfica que coincide básicamente con el territorio del Reino de Tudmir y más tarde el Reino de Murcia y menormente con el Señorío de Villena. Esa región también coincide en alto grado con la cuenca hidrográfica del río Segura. En esta región, la ciudad de Cartagena ha venido actuando a lo largo del tiempo como el principal centro demográfico, económico, comercial y frecuentemente también administrativo.

Extensión y subvariedades

Mapa de la localización del río Segura

Como sucede con otras modalidades lingüísticas romances el murciano sería un conjunto de hablas de carácter local o comarcal que comparten entre sí una gran cantidad de afinidades lingüísticas e históricas.

La clasificación subdialectal del dialecto murciano suele distribuirse por lo común en cinco o siete grupos de carácter supracomarcal. Los límites de las diferentes hablas murcianas entre sí no está del todo claro, salvo casos conocidos y evidentes como el del habla de la zona de Orihuela, cuya diferencia con con el resto de hablas murcianas queda patente en elementos como la aparición de seseo.

No hay unanimidad sobre la distribución espacial concreta de los rasgos dialectales murcianos dados los límites difuminados que presenta con el dialecto andaluz y el dialecto manchego, no obstane estudios con una perspectiva expansionista de este habla [ cita requerida] incluyen en que la extensión del territorio por los cuales se extendía el dialecto murciano comprende el territorio que actualmente abarcan la totalidad de la región de Murcia, parte de la zonas sur y este de la provincia de Albacete (perteneciente a Castilla-La Mancha), las comarcas de Orihuela y el Alto Vinalopó y las localidades de Monforte del Cid y Aspe en la provincia de Alicante (perteneciente a la Comunidad Valenciana), y las zona oriental extrema de las provincias de Almería, Granada y Jaén (en la comunidad autónoma de Andalucía).

La clasificación tradicional hecha por Justo García Soriano en Vocabulario del dialecto murciano agrupa las diferentes hablas locales de estas zonas en los siguientes grupos:

  1. zona Noreste: Municipios de Jumilla, Yecla, Villena, Almansa, Casas-Ibáñez, Jarafuel, Sax, Salinas, Chinchilla de Monte-Aragón, Caudete, Montealegre del Castillo, Hoya-Gonzalo, Pétrola, Bonete, Casas de Ves, Alcalá del Júcar, Higueruela, Alpera, Fuentealbilla, Peñas de San Pedro, Pozohondo, Mahora, Carcelén... entre otros municipios. En esta zona la castellanización es mayor que en el resto de hablas murcianas y en la periferia suponen una transición al habla manchega o aragonesa.
  2. zona Noroeste: Municipios de Caravaca y Hellín (englobándose aquí Moratalla, Bullas, Segura de la Sierra, Barranda, Tobarra, La Paca, Zarzadilla de Totana, Nerpio, La Tercia, Cehegín, Liétor, La Copa, Cañada de Canara, Fuente Álamo, Agua Salada, Agramón, Socovos, Férez, Letur). En esta zona el habla presenta un notable número de aragonesismos y formas arcaicas, e incluso también de arabismos. Destaca la forma -ismo -a para el superlativo -ísimo -a.
  3. zona central: Municipios de Murcia, Cieza y Mula (englobándose aquí a Alcantarilla, Santomera, Fuente Librilla, Fortuna, Calasparra, Abarán, Molina de Segura, Archena, Beniel, Sangonera la Verde, Torres de Cotillas, Alguazas, Villanueva del Segura, Abanilla, Ricote, Blanca, La Algaida, Ceutí, Monteagudo, El Palmar, Ojós, San José Artesano, Las Torres de Cotillas, Los Baños de Mula, El Esparragal, Cobatillas, Ribera de Arriba, Torreagüera, Beniaján, Santiago el Mayor, Campos del Río, Guadalupe, Beniel, Ascoy, Alquerías, Virgen del Oro, Churra, La Alcayna, El Llano, Algezares, Barinas, Sangonera La Seca, Javalí Nuevo, Los Dolores de Beniaján, La Huerta, Javalí Viejo, Aledo, El Puntal, Pliego, El Raiguero, La Ñora, El Rellano, Puebla de Soto, Bayna, Los Ramos, Espinardo, Venta de la Aurora, Alguazas, Caprés, Zeneta, Zarandona, Puente Tocinos, Patiño, Llano de Brujas, Cagitán, El Raal, Aljucer, Cabezo de Torres, Ulea, La Garapacha, La Alberca, Macisvenda, La Hoya del Campo, Los Torraos, Albudeite y Lorquí). El término "panocho" se aplica, en propiedad, al habla utilizada en esta zona. Los rasgos más distintivos son la existencia de un buen notable número de vocablos de origen árabe y aragonés, de la presencia de rasgos arcaicos, del diminutivo -ICO -ICA convertido en -IQUIO -IQUIA y la existencia de una consonante palatal procedente del encuentro de /k/ en las sílabas /quia/, /quie/ y /quio/.
  4. zona Sur: Municipios del Campo de Cartagena (englobándose aquí a Cartagena, Mazarrón, Fuente Álamo, Torre-Pacheco, La Unión, Los Alcázares, San Javier, San Pedro del Pinatar y Pilar de la Horadada. El rasgo más diferenciador es el seseo, de tipo especial y con un carácter autóctono, documentado ya en el siglo XVI.
  5. zona Sureste: Municipios de Orihuela, Dolores, Elda, Monforte del Cid, Aspe, Albatera, Algorfa, Almoradí, Benejúzar, Benijófar, Benferri, Bigastro, Catral, Cox, Callosa de Segura, Daya Nueva, Daya Vieja, Formentera del Segura, Jacarilla, Los Montesinos, La Murada, Rafal, Redován, Rojales, San Isidro, San Fulgencio San Miguel de Salinas y Torrevieja. El rasgo más peculiar es una mayor cantidad de elementos lingüísticos procedentes del valenciano, especialmente el seseo, debido a ser esta la lengua que históricamente se habló en la zona.
  6. zona Suroeste: Municipios de Lorca, Totana, Vélez-Rubio y Huércal-Overa (englobándose aquí a Alhama de Murcia, Águilas, Vélez-Blanco, Aledo, Puerto Lumbreras, Librilla, Los Canales, Inchola, Los Ventorrillos, La Molata, Casas del Algibe, Los Arejos, Almendricos, Barranco de los Asensios, Gañuelas, Matalentisco). Presenta mayor tendencia a la aspiración.

Vitalidad del murciano

El murciano es actualmente una modalidad lingüística en serio peligro de extinción, debido a la diglosia con el castellano estándar y a la falta de identificación de lo que es propiamente esta modalidad, al incluir en la misma realidades básicamente diferentes. Hoy en día el habla murciana se halla muy diluida con el castellano moderno, de modo que el habla de la mayor parte de la población habla un murciano afectado de un grado considerable de castellanización lingüística. La mayoría de rasgos dialectales respecto a la norma del castellano estándar están especialmente patentes hoy día sólo entre ciertos segmentos de población, especialmente en aquellos que han permanecido más al margen de la presión de la castellanización lingüística y de la alfabetización en castellano, mientras que en la población general el habla se halla muy castellanizada y tan solo unos pocos rasgos murcianos son todavía generales (el acento tonal y el tonillo local, abundante léxico local, fenómenos fonéticos como la asimilación reduplicación consonántica, vocalismo de tipo murciano-granadino, la aspiración, el mantenimiento relativo de la ausencia de /d/ intervocálica (muy extendido en el habla popular en toda España), vacilación entre diptongos /ue/ y /oe/ y otros). En algunos segmentos de población, como las capas socioculturales más altas, no hay casi ningún rastro dialectal y en la mayor parte del territorio las nuevas generaciones desconocen prácticamente el léxico local.

No obstante a lo anterior, todavía existen individuos que usan cotidianamente un murciano relativamente bien conservado, pero con el uso de numerosos elementos castellanos mezclados y la ausencia irregular y discontinua de otros elementos murcianos. En menor medida, existen individuos capaces de hablar murciano con muy pocos elementos castellanos y empleando consistentemente elementos dialectales murcianos. Incluso existe cierto cultivo literario, de la variedad plenamente murciana. De estos perfiles lingüísticos procede la escasa e irregular producción en murciano fluyente en la actualidad, como pequeñas obras literarias, obras poéticas, bandos, algunas traducciones, artículos lingüísticos o jurídicos, letras musicales, viñetas de cómic y otros. [ cita requerida]

Murcianismos en el diccionario de la RAE

Con un significado diferente, aparecen en el diccionario de la Real Academia Española con marca de Murcia más de 400 palabras.[ cita requerida]

El murciano y su relación con las lenguas románicas

El murciano moderno linda con cuatro modalidades lingüísticas, con el andaluz oriental, con el manchego, con el castellano churro y con la modalidad valenciana del idioma catalán, formando un continuum lingüístico con las tres primeras y de modo parcial con la última.

Comparte los típicos rasgos propios del castellano meridional junto con el andaluz, el extremeño, el manchego y el canario numerosos rasgos fonéticos (desaparición casi general de <d> inicial e intervocálica, caída de consonantes finales, el yeísmo predominante, la aspiración de <f> en [h], la neutralización o confusión entre <-l> y <-r> ante cualquier consonante y otros muchos.

Por otra parte comparte numerosos elementos lingüísticos propios del sector oriental de la península Ibérica y la zona sur de Francia, que son elementos usuales en aragonés, navarro, ribagorzano, catalán, valenciano y gascón. La mayor parte de estos elementos son léxicos.

Origen del dialecto murciano

El Reino de Murcia en el contexto de los territorios de la Corona de Castilla.
El Reino de Murcia en el contexto de los territorios de la Corona de Castilla en 1590.
División territorial de 1833 donde aparece la región biprovincial de Murcia.

Es dudosa la presencia de hablantes de mozárabe en el siglo XIII en la región de Murcia, ya que por esa época el uso de variedades romances había disminuido mucho en toda el área controlada por los reinos musulmanes. Por esa razón parece que el murciano sería casi enteramente una evolución de hablas llevadas por aragoneses, catalanes y castellanos presentes en la región desde el siglo XIII. Esas variedades romances habrían sufrido la influencia del árabe andalusí de la población mudéjar que en los siglos XIII y XIV era mayoritaria en la región.

El dialecto murciano se muestra como una variedad iberorromance en el que se hallan unos pocos elementos lingüísticos atribuibles a un sustrato mozárabe así como diferentes elementos lingüísticos procedentes del árabe tanto en su modalidad culta y dialectal. También existen elementos claramente atribuibles al aragonés y al valenciano medieval.

En el murciano preponderan las más conocidas soluciones fonéticas del castellano moderno (enmudecimiento de F y G latinas, conversión de los grupos OL- y CL- en la palatal elle, etc) de ahí que haya que considerarlo como un dialecto del castellano.

Fuentes y Ponte comentaba en el capítulo "Lo que olvidóseme" de su obra "Murcia que se fue" que tras la reconquista el Reino de Murcia se impuso el provençal (una de las denominaciones que recibió el catalanesc o catalán medieval, que no debe confundirse con el dialecto provenzal del occitano) como lengua oficial y en otra parte de la obra comenta que los vencedores cristianos de la Corona de Aragón impusieron en el Reino de Murcia un aragonés muy influenciado por el catalán, que posteriormente fue relexicalizado por el castellano. Justo García Soriano también comentó que tras la conquista por los cristianos del Reino de Murcia se impuso el "provenzal" (es decir, el catalán) como lengua oficial.

Por otro lado Justo García Soriano al estudiar las aportaciones lingüísticas de los pueblos que habitaron o dominaron el antiguo Reino de Murcia procede a considerar primero al elemento mozárabe del Reino de Murcia, del que dice que representa el sustrato lingüístico indígena preexistente a la conquista cristiana, para a continuación ir considerando la influencia y herencia aportada por las sucesivas aportaciones lingüísticas del árabe, castellano, aragonés y catalán- valenciano, de los cuales afirma que contribuyeron en mayor o menos media a la conformación del dialecto murciano.

Recientemente está cobrando valor e interés la hipótesis del murciano como una variante románica castellanizada, fundamentado por el hecho del predominio de aquellas soluciones fonéticas consideradas propias y típicas del castellano moderno (enmudecimiento de /f/ y /g/ latinas, reducción /ei/ > /e/, palatalización de los grupos latinos PL, CL, CT, reversión de apócopes, etc) pero con el mantenimiento de una morfología, fonética y léxicos esencialmente ibero-románica con caracteres propios.

Fomento y difusión

Hoy día, a pesar de que el murciano es un dialecto en desuso, existen personas, asociaciones y colectivos que pretenden que esta variante dialectal no desaparezca, dentro del renovado interés por el localismo que se ha generalizado en las dos última décadas del siglo XX y primeros años XXI. Diversas iniciativas, mantienen páginas web como llengua maere donde se fomenta el estudio y difusión del dialecto murciano y que pretende servir para que que interesados y conocedores del dialecto puedan intercambiar ideas u opiniones así como intercambiar material o entablar amistad.

También existen asociaciones culturales como "L’Ajuntaera pa la plática, l'esturrie y l'escarculle la llengua murciana" (Asociación para la habla, la difusión y la investigación de la lengua murciana), que se define como:

L’Ajuntaera pa la plática, l'esturrie y l'escarculle la llengua murciana, tal qualo su mesmo mote menta, es una ansociación que tié como enza esturriar por quarsiquier lugar la llengua murciana, escarcullar los fontanares antannones, y la plática, pa poer surtir a quarsiquier presona que quiá trejinar en nuestra llengua.[1]

También existen diversos grupos musicales, que alguna vez han utilizado el dialecto murciano como vehículo expresivo, como Er Tabardillo o la Cuadrilla 12 julio esclavejio. Además, hoy día continúa apareciendo literatura en murciano, desde estudios y vocabularios hasta certámenes literarios hasta bandos huertanos[ cita requerida].

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