Dialecto andaluz

Área de uso del andaluz y área de sibilantes especiales andaluzas
Mapa de distribución de seseo y ceceo en Andalucía.

El andaluz[3] de la lengua española, que dentro de España se habla en Andalucía, Ceuta, Melilla y por andaluces emigrados principalmente a grandes ciudades españolas. También se habla en Gibraltar, un territorio británico de ultramar y convive en Portugal al este del Algarve en poblaciones limítrofes a Huelva. Lingüísticamente comparte muchas características con las variedades usadas en zonas de Extremadura, Castilla-La Mancha y la Región de Murcia. Existen numerosos registros del dialecto andaluz en el Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía. A veces se lo ha denominado «modalidad lingüística andaluza».

Aspectos históricos, sociales y culturales

Noticias históricas

Existen noticias literarias históricas que apuntan desde antiguo la existencia en Andalucía de un modo particular de hablar el castellano, especialmente a nivel léxico y fonológico.[4] En este sentido Francisco Delicado en La lozana andaluza publicada en Venecia en 1528 dice:

...si quisieren reprehender que por qué no van muchas palabras en perfecta lengua castellana, digo que, siendo andaluz y no letrado y escribiendo para darme solacio y pasar mi fortuna que en este tiempo el Señor me había dado, conformaba mi hablar al sonido de mis orejas, que es la lengua materna y su común hablar entre mujeres.[5]

Juan de Valdés en su Diálogo de la lengua escrita hacia 1535 critica a Antonio de Lebrija diciendo:

¿Vos no veis que aunque Lebrixa era muy docto en la lengua latina (que esto nadie se lo puede quitar), al fin no se le puede negar que era andaluz y no castellano y que scrivió aquel su Vocabulario con tan poco cuidado que parece averlo escrito por burla? y añade [...] en la declaración que haze de los vocablos castellanos en los latinos se engaña tantas vezes que sois forçado a creer una de dos cosas: o que no entendía la verdadera significación del latín (y esta es la que yo menos creo) o que no alcançaba la del castellano, y ésta podrá ser, porque él era de Andaluzía, donde la lengua no stá muy pura."[6]

Asimismo Cervantes en el capítulo II de El Quijote, publicado en 1605, dice:

...no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacalao, y en otras partes curadillo, y en otras truchuela.[7]

En 1611 el andaluz ya se recoge como dialecto en el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias que dice:

Dialecto, lo que es particular en cada lengua, y propio suyo, por donde distinguimos el Castellano viejo, y nuevo, el Andaluz y los demás, que aunque hablan un mesmo lenguage Castellano, tiene alguna manera de pronunciación, y formación de vocablos, en que nos distinguimos unos de otros, como entre los Griegos, los Átticos, Iónicos, Dóricos y Aeólicos [...][8]

En El Buscón de Quevedo de 1626 se hacen unas observaciones acerca de la pronunciación de la /h/ en Sevilla:

Ea, quite la capa buzè, y parezca hombre, que verà esta noche todos los buenos hijos de Sevilla, y porque no le tengan por maricon, abaxe esse cuello, y agovie de espaldas [...] y haga buzè de la g, h, y de la h, g, diga conmigo: Gerida, mogino, gumo, paheria, mohar, habali, y harro de vino.[9]

Prosper Merimée en su novela Carmen (1845) da noticias de la característica pronunciación andaluza de la /s/:

Una vez encendido el cigarro, escogí el mejor de los que me quedaban y le pregunté si fumaba. —Sí, señor —respondió. Eran las primeras palabras que articulaba y me di cuenta de que no pronunciaba la s al modo andaluz, de donde saqué en conclusión que era un viajero como yo [...]. Añade el autor en una nota las siguientes palabras: Los andaluces aspiran la s y la confunden en la pronunciación con la c suave y con la z, que los españoles pronuncian como la th inglesa. Con la sola palabra Señor se puede reconocer a un andaluz.[10]

Consideración lingüística y contexto lingüístico

Desde el punto de vista lingüístico, dados sus rasgos fonéticos, léxicos y morfológicos que lo diferencian del resto de hablas peninsulares,[11] las hablas de Andalucía presentan tendencias comunes como el yeísmo y la aspiración de /-s/ (rasgos existentes también en el sur de Castilla La Mancha, Madrid, Murcia y Extremadura).

El andaluz como dialecto dentro del español

Dialectos del español en España (y otras lenguas peninsulares).

Desde un punto de vista diacrónico, el andaluz presenta rasgos claramente distintivos respecto al castellano septentrional. En el primer caso, se defiende que el andaluz es un dialecto que proviene del castellano histórico, entendido como la variedad lingüística primigenia con más peso específico en la formación del idioma español. En el segundo caso, se define al andaluz como una variedad lingüística proveniente de la lengua española propiamente dicha, entendida ésta como el sistema lingüístico normativo y culto que, basado en el castellano primigenio, fue conformándose intelectualmente a lo largo de la historia mediante la síntesis de elementos provenientes de las variedades dialectales de la Península Ibérica, el aporte de elementos de otras lenguas españolas y el influjo de diversas lenguas extranjeras.

Desde el punto de vista sincrónico, el andaluz se diferencia significativamente de la lengua española académica o normativa. Desde esta misma perspectiva, existen diferencias entre el andaluz y los otros dialectos del español que existen en España, que son más o menos significativas dependiendo de los casos.

La proyección del andaluz en Canarias y América

Áreas del dominio del español que presentan aspiración de /-s/ postvocálica.

La relación del dialecto andaluz con los dialectos del español existentes fuera de la Península Ibérica, es mucho mayor que la que éstos tienen con las variantes dialectales de la mitad norte de España. El dialecto canario, el español chileno, el peruano, el rioplatense y el español caribeño, entre otros, tienen en común con el andaluz algunos rasgos muy característicos, como el yeísmo y la aspiración de /-s/ postvocálica. Según algunos estudiosos donde predomina más la influencia andaluza en América es en Puerto Rico[ cita requerida] ya que fueron más de 800.000 inmigrantes andaluces a la isla caribeña, más del 90% de la población en Puerto Rico son descendientes de andaluces y de canarios.

La diversidad interna del andaluz

El andaluz es un dialecto oral que nunca ha sido unificado ni normalizado oficialmente. Por ello, sus rasgos característicos se presentan de distinta manera a lo largo del territorio de Andalucía, lo que a su vez dificulta la tarea de reglarlo. Esta diversidad interna hace que algunos estén en contra de la denominación "dialecto andaluz", y prefieran referirse a la realidad lingüística de la región usando el término "las hablas andaluzas". No obstante, el andaluz presenta una gran uniformidad desde el punto de vista lingüístico, pues las principales divergencias que se observan en él son de orden fonético, y suelen estar causadas por las mismas tendencias. Además, estas divergencias se superponen las unas a las otras, formando un entramado en el que no se pueden establecer fronteras claras, como se desprende el siguiente apartado.

Consideración social

El «mal hablar» de los andaluces y la diglosia

Motivos históricos, sociales y políticos han llevado a creer a muchos españoles, entre ellos muchos andaluces, que el andaluz no es un dialecto sino una tosca y aleatoria deformación de la lengua española. Es común, por ejemplo, usar el andaluz en diálogos humorísticos de ciertos personajes varios buscando un efecto cómico. De esta manera, ha existido tradicionalmente una visión negativa del dialecto andaluz por parte de los hablantes de otras variedades lingüísticas de España. De hecho, existen referencias que desprecian, rechazan o condenan al andaluz desde principios del siglo XVI. Desde el siglo XIX la concepción negativa del andaluz se ha apoyado en dos creencias erróneas:

  • La primera, que el andaluz es una «deformación vulgar» del español «correcto», lo cual es una idea extralingüística.
  • La segunda, que el andaluz es producto de la ignorancia y del atraso cultural de los andaluces, lo que obviaba dos hechos fundamentales. La antigüedad de los rasgos dialectales andaluces es muy anterior a la crisis socioeconómica andaluza, y el hecho de que el andaluz no sólo se caracteriza por sus rasgos fonéticos, sino también por un abundante léxico propio y por rasgos morfosintácticos y semánticos peculiares.

Estas ideas parecen ligadas al hecho de que muchos hablantes de variedades septentrionales entraron en contacto con el dialecto andaluz por medio de inmigrantes y obreros con poco prestigio social movidos a áreas industriales del norte. El bajo prestigio adjudicado a esas personas y la marginación de que fueron objeto se extendió a las variedades lingüísticas habladas por ellos. Ese desprestigio y discriminación ha sido objeto de diversas declaraciones políticas polémicas.[13]

A esta idea negativa del andaluz en la conciencia colectiva de los hablantes españoles de otras variedades, se sumaba la existencia de un influyente grupo de andaluces que a lo largo de la historia han rechazado el andaluz,[ cita requerida] intentando adaptarse voluntariamente a la prestigiosa variedad escolar basada en el lenguaje escrito. Esto puede explicarse debido a que la educación, el prestigio social y la cultura académica, siempre han ido unidas en Andalucía a la lengua española culta, mientras que la forma dialectal andaluza siempre se ha identificado con lo popular e iletrado. Por ello puede decirse que tradicionalmente en Andalucía se ha producido una fuerte diglosia, que siempre ha relegado al andaluz a la oralidad y a registros lingüísticos familiares y cotidianos.

Visiones negativas sobre el andaluz

Las circunstancias descritas en el apartado anterior, han desarrollado un fuerte complejo de inferioridad lingüístico entre muchos andaluces,[15] que nunca han tenido en su dialecto un modelo lingüístico de prestigio.

En la actualidad, aunque se ha producido una leve liberación de complejos y prejuicios seculares (más teórica que práctica), se sigue teniendo una percepción negativa del dialecto andaluz por parte de los propios andaluces y por gran número de españoles no andaluces. Esta percepción negativa se explica por una relación de fuerzas entre grupos, donde la relación deviene dominación simbólica de un grupo sobre otro, en términos de P. Bourdieu. Esta relación partiría desde lo que el lingüista andaluz Ígor Rodríguez-Iglesias denomina "hybris del punto cero metalingüístico" [17]

Asimismo, la escasa presencia del dialecto andaluz en los medios de comunicación es muy reveladora. En la Radio y Televisión de Andalucía, los locutores suelen hablar la variedad estándar con pronunciación del centro y norte de España, a lo sumo, un español con cierto acento "andaluz", limitado a la aspiración de la /-s/, el seseo y a otros fenómenos fonéticos más o menos aceptados. El libro de estilo de Canal Sur TV, que considera «vulgares» la mayoría de los rasgos dialectales andaluces, es un testimonio del papel que se da al dialecto andaluz en los medios de comunicación gubernamentales.[18]

Consideración institucional

Desde el punto de vista legal e institucional, el dialecto andaluz es definido como "Modalidad lingüística andaluza", en los términos que se expresa en el apartado anterior, por el Estatuto de Autonomía de Andalucía de 2007 y por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, careciendo de órgano lingüístico oficial o academia que lo regule desde la Junta de Andalucía.

Sin embargo, esto no ha tenido reflejo en los centros educativos, donde se suele corregir a los educandos que hacen uso de él[19]

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