Diócesis de San Cristóbal de La Laguna

Diócesis de San Cristóbal de La Laguna
Diœcesis Nivariensis
Escudo de la diócesis de Tenerife.svg
Información general
Erigida como diócesis 1 de febrero de 1819
Sede San Cristóbal de La Laguna, Tenerife
País España Bandera de España
Catedral Catedral de Nuestra Señora de los Remedios
Sufragánea de Archidiócesis de Sevilla
Sitio web Web de la diócesis
Jerarquía apostólica
Papa Papa Francisco
Arzobispo metropolitano Juan José Asenjo Pelegrina
Obispo Bernardo Álvarez Afonso
Obispo(s) emérito(s) Damián Iguacén Borau
Jurisdicción
Provincia eclesiástica Sevilla
Parroquias 312
Población católica 892 000[1]
Región Provincia de Santa Cruz de Tenerife
Superficie 3.381 km²
Diocesisdelalaguna.PNG
Localización y extensión de la diócesis de San Cristóbal de La Laguna
[ editar datos en Wikidata]

La diócesis de San Cristóbal de La Laguna, también conocida como diócesis Nivariense o diócesis de Tenerife (en latín: Dioecesis Sancti Christophori de Laguna o Dioecesis Nivariensis) es una jurisdicción eclesiástica de la Iglesia Católica en España. Pertenece a la provincia eclesiástica de Sevilla, con sede en la archidiócesis de Sevilla.

La jurisdicción de la diócesis comprende comprende las islas canarias de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

La sede episcopal de San Cristóbal de La Laguna fue establecida el 1 de febrero de 1819.

El actual obispo diocesano, monseñor Bernardo Álvarez Afonso, fue nombrado el 29 de junio de 2005 y tomó posesión de la diócesis el 4 de septiembre siguiente. La sede titular del obispo es la catedral de Nuestra Señora de Los Remedios, más conocida popularmente como la «Catedral de San Cristóbal de La Laguna».

La diócesis cuenta con 312 parroquias, abarca unos 3.381 km² en los que habitan unas 1 014 829 personas, de las cuales 892 000 son católicas, o sea el 87,9% de la población,[1]

Para formar a los seminaristas, el obispado cuenta con un seminario diocesano. La patrona de la diócesis es la Virgen de Los Remedios.[4] y actualmente Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Historia

Misiones evangelizadoras

La llegada del cristianismo a las islas occidentales de Canarias tuvo lugar (como en las islas orientales) antes de la conquista total del archipiélago y su incorporación a la Corona de Castilla que tuvo lugar en 1496 con la conquista de la isla de Tenerife. La cristianización básicamente estuvo motivada como preparación para la posterior conquista.[5]

De esta labor se ocuparon los frailes misioneros normandos y después catalanes y mallorquines (sobre todo franciscanos y dominicos) que se asentaron primero en las islas orientales en donde incluso fundaron obispados y desde donde comenzaron a evangelizar a las occidentales.[5] Estos, (al igual que ocurrirá más tarde en América) acompañaban a los conquistadores en su misión de convertir y catequizar a los aborígenes canarios, que al igual que otros pueblos antiguos tenían su propia religión. Esta era esencialmente de tipo animista (consideraban sagrados ciertos fenómenos naturales), pero también politeísta pues tenían una gran cantidad de dioses. Quizás en este respecto, destaca la cristianización emprendida entre los guanches por el fraile y misionero Fray Alfonso de Bolaños, apodado el «Apóstol de Tenerife», apróximadamente 30 años antes de la conquista de la misma.

Tras la conquista estos cultos serían erradicados o sincretizados, y sustituidos por la religión católica. La presencia de elementos cristianos en las islas occidentales de Canarias en esta época anterior a la conquista es un hecho palpable, ejemplo de ello es la presencia en dos de estas islas de imágenes marianas que alcanzarían gran notoriedad en todo el conjunto del archipiélago: La Virgen de Candelaria en Tenerife (Patrona de las Islas Canarias) y la Virgen de las Nieves (Patrona de La Palma).[5] Cuando tuvo lugar la conquista de estas islas (y por lo tanto la conquista definitiva del archipiélago) los conquistadores observaron con cierta sorpresa como los aborígenes de ambas islas ya veneraban a la Virgen María a través de estas dos advocaciones. Se cree que estas imágenes habrían sido llevadas a estas islas por misioneros mallorquines o catalanes un siglo antes, siendo veneradas por los aborígenes desde entonces.

La Cueva de Chinguaro en Tenerife fue el primer lugar en donde los aborígenes guanches veneraron a la Virgen de Candelaria y el primer santuario aborigen que contuvo una imagen cristiana en el Archipiélago Canario.

Tras la conquista

Los orígenes de crear una diócesis con sede en Tenerife tiene su inicio desde poco después de la conquista de Canarias, pues fue el mismo Alonso Fernández de Lugo (conquistador de Tenerife) quién en 1513 pidió a la Corte que la isla de Tenerife tuviera una sede episcopal,[7]

Al poco tiempo tras la conquista de Canarias, Tenerife se convirtió rápidamente en la isla más poblada del archipiélago y San Cristóbal de La Laguna en el núcleo urbano más importante de Canarias.[8]

En ese momento, estaba aún reciente el traslado de la sede episcopal canaria al Real de Las Palmas en la isla de Gran Canaria, sede que inicialmente se encontraba en San Marcial del Rubicón en el sur de la isla de Lanzarote (por haber sido esta la primera isla conquistada). Sin embargo la idea del traslado de la sede episcopal a La Laguna no prosperó.[8]

Poco después, se intentó compartir la sede diocesana entre Las Palmas y La Laguna pero tampoco prosperó dicha idea. En 1515 el entonces único ayuntamiento de Tenerife (con Fernández de Lugo a la cabeza) aprovechó el acto de fundación de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (actual Catedral) para reiterar a la Corte la necesidad de residencia en Tenerife de parte de los miembros del Cabildo Catedral de Canarias, que tenían su sede en Las Palmas de Gran Canaria.[6] Posteriormente, las peticiones de creación de una diócesis establecía que su jurisdicción debía abarcar las islas occidentales de Canarias.

En los siglos XVI, XVII y XVIII habrá un gran auge de la vida contemplativa y religiosa. Es en esta época cuando nacen en Tenerife los dos santos canarios: Pedro de San José Betancur y José de Anchieta. Los cuáles son considerados dos de los más grandes misioneros que han existido en el continente americano. El primero nació en Vilaflor en el sur de la isla, fue misionero en Guatemala y fundador de la Orden de los Betlemitas (la primera orden religiosa nacida en el continente americano). El segundo nacido en San Cristóbal de La Laguna fue misionero en Brasil, y fue el fundador de São Paulo y uno de los fundadores de Río de Janeiro. Otra personalidad religiosa destacada nacida también en esta época es la religosa con fama de santa Sor María de Jesús de León y Delgado (La Siervita), nacida en El Sauzal y cuyo cuerpo permanece incorrupto. Todos estos elementos (entre otros) configuraron la necesidad de la creación una diócesis en las islas occidentales.

En 1783 se volvió a pedir la erección de una diócesis en La Laguna que englobara a las islas occidentales de Canarias, que fue tomado con gran recelo por parte de los miembros del Cabildo Catedral y el obispo, impidiéndolo las instituciones eclesiásticas con sede en Gran Canaria.[6]

Creación de la diócesis

Don Cristóbal Bencomo y Rodríguez. Confesor del Rey Fernando VII de España y Arzobispo titular de Heraclea. Fue el gran impulsor de la creación de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna.

En 1818, el clero y las autoridades de Tenerife solicitan de nuevo la creación de la Diócesis a la Santa Sede (en esta ocasión con apoyo del Rey Fernando VII de España) en un documento llamado Instrucción de la Cámara de Castilla, teniendo respuesta favorable del Papa.[10]

En este cometido de lograr la creación de la Diócesis de Tenerife, tuvo un papel importante el presbítero lagunero Cristóbal Bencomo y Rodríguez, confesor del Rey Fernando VII[11]

El papa Pío VII al establecer la diócesis determina en dicha Bula aspectos fundamentales de la organización de la misma; que la sede catedral sea la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de San Cristóbal de La Laguna,[3]

El 21 de diciembre de 1819 tuvo lugar la solemne consagración de la Parroquia de los Remedios como catedral de la Diócesis y se instituyó el Cabildo Eclesiástico a cargo del obispo Don Vicente Román y Linares. A partir de ese momento, la Diócesis de Tenerife comenzó a existir de forma independiente propiamente dicha.[12] Sin embargo la Diócesis no gozó de una estabilidad plena durante las primeras décadas de su existencia.

Supresión y restablecimiento de la diócesis

Como consecuencia del Concordato de 1851 se declara sede vacante tras el traslado del obispo D. Luis Folgueras y Sión como Arzobispo de Granada. Este Concordato pretendía homologar la jurisdicción civil y eclesiástica nombrando un obispo por provincia,[13] puesto que en ese momento solo existía una provincia para todo el archipiélago canario, la provincia de Canarias con capital en Santa Cruz de Tenerife, se da preferencia a la conservación de la diócesis de Canarias por ser la más antigua de las dos diócesis del archipiélago.

Este nuevo Concordato establecía la supresión de varias diócesis españolas que habían sido creadas en épocas recientes a la firma de dicho Concordato. Estas diócesis se anexionaron a los obispados de los que se habían escindido o a los más cercanos geográficamente, entre ellas la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna que debía ser anexionada a la Diócesis de Canarias, como también sucedería en otras partes de España, otro ejemplo del cuál fue el la diócesis de Ibiza, la cuál se incluyó dentro de la diócesis de Mallorca hasta que se separó de ésta en 1949.

Sin embargo, contra lo previsto en el Concordato, se siguieron nombrando Vicarios Capitulares y/o Administradores Apostólicos en vez de nombrar un Obispo Auxiliar del de la Diócesis de Canarias, por lo cual nunca se realizó una agregación total a esta diócesis sino que más bien se suprimió la dotación para el Obispado de Tenerife.[13]

En el reinado de Alfonso XIII, restauradas las relaciones entre España y la Santa Sede, se procede al cumplimiento del Concordato de 1851, pero habiendo sido transformada la diócesis de Ciudad Real en Priorato de Órdenes Militares, la Santa Sede exige que se mantenga una de las diócesis condenadas a desaparecer, y la bula Ad Apostolicam de 1875 declara que "no se llevará a efecto,.... la unión de la Diócesis de Tenerife con la de Canarias" y que "No tendrá efecto el nombramiento de Obispo Auxiliar para Tenerife". Por este motivo establece la conservación y restablecimiento de la diócesis de Tenerife. Tras varios intentos fallidos de nombramiento de Obispo, resulta nombrado D. Ildefonso Joaquín Infante y Macías en 1877.

En la actualidad

En 1959 nació en esta diócesis la fundación Misioneras y Misioneros Identes, compuesto por religiosos y religiosas, así como misioneros seculares, solteros o casados.

El 23 de enero de 2006 un incendio acabó con el Palacio de la familia Salazar de Frías (Condes del Valle de Salazar, actualmente San Andrés) que hasta el momento era la sede episcopal. Era un edificio del siglo XVII, aunque hasta finales del XIX no fue residencia del obispo. En 2009 fue totalmente reconstruido.

El día 31 de enero de 2010, la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén formado por los Caballeros de la Sección de Canarias y de la Archidiócesis de Sevilla, ubicaron su sede para toda Canarias en la Iglesia de Los Dolores de La Laguna. Actualmente la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén se encuentra también establecida en más de 48 países.[15]

Other Languages