Diócesis de Canarias

Diócesis de Canarias
Diœcesis Canariensis / Canariensis-Rubicensis
Cathedrale Santa Ana Las Palmas Gran Canaria.jpg
Información general
Erigida como diócesis7 de julio de 1406
SedeLas Palmas de Gran Canaria
PaísEspaña Bandera de España
CatedralCatedral de Canarias (Gran Canaria)
Sufragánea deArchidiócesis de Sevilla
RegiónProvincia de Las Palmas
Provincia eclesiásticaSevilla
Sitio webWeb de la diócesis
Jerarquía apostólica
Arzobispo metropolitanoJuan José Asenjo Pelegrina (arzobispo de Sevilla)
ObispoFrancisco Cases Andreu
Estadísticas
Parroquias298 (2013)
Población
- Católicos
(2013)
935 610[1]​ (85%)
Diócesis de Canarias.svg
Localización y extensión de la diócesis

La diócesis de Canarias (también conocida como diócesis Canariensis o diócesis Canariense-Rubicense)[3]​ La sede de la diócesis está en Las Palmas de Gran Canaria.

Toponimia

Esta diócesis utiliza en su denominación el nombre del archipiélago canario debido a que hasta el siglo XIX fue la única diócesis que regía todo el archipiélago. A pesar de tal denominación, ese sentido original de abarcar todo el archipiélago ya no es válido pues en 1819 fue creada la diócesis de San Cristóbal de La Laguna (también "diócesis Nivariense" o "diócesis de Tenerife") que rige hoy la mitad occidental de Canarias.[4]

La denominación Canariense, se introdujo en el nombre oficial de la diócesis a raíz del traslado de su sede del Rubicón de Lanzarote (Rubicense) a la isla de Gran Canaria (Canaria). Por lo que a pesar de que en la actualidad la palabra Canariense se traduzca tanto en singular como en plural: Canaria (es decir, Gran Canaria) o bien Canarias, su sentido original hacía referencia exclusivamente a la isla de Gran Canaria,[7]

Poco ha que, cooperando la divina virtud, los moradores de ciertas islas que se llaman vulgarmente de Canaria, se convirtieron a la verdadera luz de la fe ortodoxa, dejadas las profundas tinieblas de la infidelidad y la ignorancia, principalmente con el sudor de nuestro venerable Fernando, a quien habíamos hecho obispo con estas miras en aquellos países, y erigido su silla y lugar episcopal en una de ellas que se llama del Rubicón, la cual quisimos que se intitulase Iglesia Rubicense. Pero habiendo entendido ahora, que dicha isla está muy expuesta a piratas y salteadores y tan poco poblada, que no puede subsistir en ella el obispo y la Iglesia, mandamos por las presentes que esta misma Iglesia se traslade a la isla que se llama de Gran Canaria, y que se nombre juntamente Iglesia Canariense Rubicense, para siempre y en todas las edades futuras. (Florencia, 1435, 25 agosto. Papa Eugenio IV).