Dhimmi

Pintura representando personas de distintas religiones bajo el Imperio otomano en Beirut en 1876

Gente del Libro o Gentes del Libro (en idioma árabe أهل الكتاب, Ahl al- Kitâb y también dhimmis) es el nombre con el que en el Islam se designa a los creyentes en religiones abrahámicas o monoteístas, que según algunas interpretaciones del Corán merecen mayor respeto que los idólatras o los politeístas, y que por supuesto los ateos.

Particularmente designa a los que, tras la conquista musulmana (desde el siglo VII) no se convirtieron y, como poblaciones protegidas, conservaron su culto y, hasta cierto punto, su forma de gobierno y sus propias leyes. El concepto se sigue aplicando en la actualidad tanto a los cristianos o judíos que viven en un territorio musulmán ( Dar al-Islam o Mundo islámico) como a los que viven en territorios no musulmanes ( Dar al-Harb, que reciben el nombre de harbiyun).

Tras la conquista, las poblaciones consideradas gentes del Libro fueron: los cristianos (en España los mozárabes, en Egipto los coptos, en distintas regiones de Próximo Oriente armenios, maronitas, etc.); los judíos, que vivían en sus propios barrios o juderías, los sabeos de Yemen, los mandeos en Irak y los zoroastrianos en Persia.

Una parte (creciente con el tiempo) de los habitantes de los territorios del Imperio islámico se convirtieron al Islam, para evitar pagar la yizia, Jaray o ofrecir a sus hijos en el Devşirme, así como otras prácticas discriminatorias en contra de los infieles. No sólo ellos, sino también muchos de los que mantenían su religión tradicional procuraban arabizarse (incorporar la lengua y cultura árabes, y con el paso de las generaciones, identificarse como árabes). La conversión traía ventajas sociales y económicas, como era eludir el doble impuesto que debían pagar los no musulmanes: uno, por la cantidad de tierras poseídas; otro, dependiendo del número de habitantes. Los infieles no tenían derecho a poseer armas y su palabra podría valer hasta 1/4 de la de un musulmán. En cambio, los musulmanes estaban sólo obligados al pago de una limosna legal o zakat (azaque).

Cabe destacar que el Islam establece que un hombre musulmán puede contraer matrimonio con una mujer judía, cristiana ó zoroastriana, mientras que una mujer musulmana sólo puede contraer matrimonio con un hombre musulmán.[1]

En Irán, por ejemplo, la Constitución reconoce a los judíos, cristianos y zoroastrianos como "gente del libro" dotándolos de ciertos derechos como relativa libertad religiosa así como representación en el Parlamento,[2]​ derechos que no tienen otras minorías religiosas como los bahais. Los mandeos en Irán están clasificados legalmente como cristianos y acceden a los derechos establecidos para esta comunidad aunque los mandeos mismos no se consideran cristianos.

El teólogo islámico Asghar Ali argumenta que el Corán contiene muchos mandatos que ordenan a los musulmanes guardar respeto hacia todas las demás religiones, no destruir los templos de ninguna religión y convivir pacíficamente con todos los grupos religiosos, no solo cristianos y judíos, sino también paganos, y que el combate islámico hacia la idolatría se refería solo a la interpretación literal del término idólatra, es decir, el que adora a un ídolo, pero no hacia las religiones como el hinduismo o el budismo en donde los ídolos son solo vistos como el símbolo de una fuerza divina superior. Ejemplo de ello fue el gobierno de Mahoma en Medina donde el profeta en persona ordenó respetar las prácticas y creencias de judíos, cristianos y paganos permitiéndoles mantener sus prácticas y autogobiernos, así como la tolerancia hacia hindúes bajo ciertos gobiernos mogoles en India.[3]​ El Corán también prohíbe insultar a otros dioses para así evitar que se insulte a Dios por ignorancia y como respuesta.

Definición

La dhimmah (en árabe ذمّة, que significa "pacto" u "obligación") es un concepto del Derecho Islámico, de acuerdo con el cual los judíos y los cristianos (y en ocasiones los miembros de otras religiones consideradas monoteístas, como los zoroastrianos), llamados genéricamente "pueblos del Libro", viven bajo la «protección» del sultán o gobernante musulmán, con derechos y deberes «diferenciados». Típicamente, la "gente de la dhimmah" está exenta del servicio militar y del impuesto religioso, llamado azaque o zakat, pero en su lugar debe pagar un impuesto per cápita, denominado yizia (جزية), y un impuesto sobre la tierra ( jaray), además de acatar la autoridad del sultán. Asimismo tiene derecho a practicar su fe (aunque con severas limitaciones) y a tener sus propios jueces en cuestiones civiles, tales como matrimonios, divorcios, sucesiones, etc.

En la práctica, el tratado es inseguro e inestable y condena a una enorme precariedad a los no musulmanes, ya que basta una decisión unilateral de la autoridad islámica y el pacto puede suspenderse en cualquier momento, o imponerse nuevos impuestos de forma arbitraria, o secuestrar a los jefes espirituales de los dhimmíes y pedir rescate por ellos, o practicar el devşirme o «impuesto de sangre» (el reclutamiento y conversión forzosa de niños para integrarlos a las tropas), que los sultanes del Imperio otomano practicaron durante tres siglos contra los cristianos de los Balcanes, lo que suponía en principio una franca violación de la dhimmah.

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