Desierto florido

Vistas del desierto florido.

El desierto florido es un fenómeno que se produce en el desierto de Atacama ( Chile), el más árido del planeta.[5] El fenómeno consiste en la aparición de una gran diversidad de flores, en los años en que las precipitaciones son inusuales y superan el rango normal para el desierto.

Climáticamente, el evento se relaciona con el Fenómeno del Niño, que implica un sobrecalentamiento de las corrientes marinas del litoral del país, lo que genera un aumento en las precipitaciones. Las flores constituyen más de 200 especies, la gran mayoría de carácter endémico. Predominan especies diferentes si se trata de una zona costera o interior, y florecen de manera no simultánea durante el periodo en que se produce el fenómeno. [6]

Las especies "de bulbo" son las que inician la floración, entre ellas las añañucas amarillas y rojas ( Rhodophiala phycelloides) y el huille de flores blancas ( leucocoryne spp.). Le siguen las especies "de semilla" como las vulgarmente conocidas como pata de guanaco ( Cistanthe grandiflora) que cubre amplios sectores del desierto; suspiros lilas y celestes ( Nolana paradoxa), don Diego de la noche ( Oenothera coquimbensis), malvillas ( Cristaria ovata), coronillas del fraile ( Encelia canescens), cartuchos amarillos ( Argylia radiata), lirios amarillos ( Alstroemeria kingii) y orejas de zorro ( Aristolochia bridgesii).[7]

Historia

Portada de la obra Flora peruviana, et chilensis, sive descriptiones, et icones ...

El Desierto Florido permitía tanto en períodos prehispánicos como coloniales utilizar el camino entre Copiapó y Vallenar a través del desierto, llamado también Camino de la Travesía, muy cercano al actual trazado de la Ruta 5.[8]

Las primeras colectas de especies fueron realizadas en los siglos XVII y XVIII, por botánicos connotados como Hipólito Ruiz López y José Antonio Pavón y Jiménez durante la Expedición Botánica al Virreinato del Perú.[9]

En 1831 el naturista francés Claudio Gay intenta conocer el desierto florido ese año imperaba una sequía por lo que no le fue posible visitarlo y tuvo que conformarse con estudiar algunos catus.[11]

Por esos años, en 1835, el científico británico Charles Darwin hace mención al efecto de las lluvias sobre las semillas y el efecto de las escasas lluvias producían una enorme abundancia de vegetación en Copiapó y Huasco. Estando en el Valle de Copiapó en junio de ese año se entera de las abundantes lluvias caídas después de dos o tres años de sequía.[12]

Años después, nuevamente Claudio Gay realiza un viaje al norte de Chile encomendado por el gobierno, el que se concreta en septiembre de 1836 visita La Serena, Mina Arqueros y Yerba Buena donde tiene la oportunidad de apreciar el fenómeno.[8]

Años después, nuevamente Claudio Gay realiza un viaje al norte de Chile encomendado por el gobierno, el que se concreta en septiembre de 1836 visita La Serena, Mina Arqueros y Yerba Buena donde tiene la oportunidad de apreciar el fenómeno.[8]

En noviembre de 1853 Rodulfo Amando Philippi realiza una expedición científica encomendada por el gobierno en su viaje al Desierto de Atacama describe en su trayecto en tren entre Caldera y Copiapó los efectos de las lluvias. [13]

Un gran número de plantas bajas crecían en esta arena aridísima y alegraban la vista con sus flores doradas, azules y coloradas; una infinidad de coleópteros negros del genero Gyriosomus corrían al lado del camino, y se alimentaban principalmente de las flores de Malvas. La vegetación no siempre es tan rica, me aseguraron que era consecuencia de la abundancia de lluvias, que se habían experimentado este año en Copiapó; pues que habían tenido tres aguaceros, uno muy grande y dos menores.

Rodulfo Amando Philippi. Viaje al Desierto de Atacama

Entre septiembre y octubre de 1887 durante la exploración de Federico Philippi llamada Viaje a la Costa de Atacama, comisión ordenada por el gobierno para estudiar la flora de la Provincia de Atacama, realizan un levantamiento en pleno fenómeno de Desierto Florido.[13]

Nosotros hallamos el desierto transformado a consecuencia de las abundantes lluvias de invierno en un verdadero campo de flores, los arbustos mencionados florecían casi todos.

Federico Philippi. Viaje a la Costa de Atacama

Durante el viaje de Federico Philippi, se describe en el valle de Carrizal la famosa Garra de León (Leontochir ovallei Phil). En esta expedición científica se recolectaron cerca de 500 ejemplares de 258 especies, de las cuales 74 de las cuales resultaron ser especies nuevas para la ciencia.[13]

Luego el botánico alemán Karl Friedrich Reiche realiza una serie de publicaciones sobre ejemplares de plantas de Atacama y que se reflejaría en su trabajo Estudios críticos de la Flora de Chile.[9]

Después de varios años siguiendo el fenómeno de floración el bótanico chileno Carlos Muñoz Pizarro, publica su libro “El Desierto Florido” en el año 1965.[14]

La floración del desierto en Atacama se han producido en los años 1983, 1987, 1991, 1995, 1997, 2000 y 2002.[8]

El año 2015 se dio un fenómeno excepcional, ya que se presentaron dos floraciones durante ese año, la primera se dio entre los meses de abril y mayo y la segunda floración tuvo lugar en septiembre y octubre, esta última se presentó principalmente es sector costero entre Calera y Huasco.[15]

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