Deshielo de Jrushchov

El deshielo de Jrushchov o el deshielo en la Unión Soviética ( ruso: хрущёвская о́ттепель (xru ɕ ɕovskəjа ˈotʲɪpʲеlʲ [2]​ usualmente ubicados en la fría e inhóspita Siberia. Además, el nuevo dirigente intentó promover una política de coexistencia pacífica con las principales potencias occidentales.

El deshielo sólo fue posible después de la muerte de Stalin, la cual tuvo lugar el 5 de marzo de 1953. Casi tres años después de haberse producido esta, el 25 de febrero de 1956, Jrushchov denunció a Stalin [5]

El término fue acuñado a partir de una novela escrita en 1954 por Ilyá Ehrenburg, tan sólo un año después de la muerte de Iósif Stalin, en su novela titulada justamente “El deshielo” (Оттепель, Óttepel),[6]​ la cual fue reveladoramente sensacional para su tiempo.

El deshielo fue acompañado en el frente internacional por la visita oficial de 1954 de Nikita Jrushchov al Pekín del líder comunista chino Mao Zedong (antes de que la “excesiva” desestalinización alejase a la China de la URSS, en lo que luego sería conocido como cisma sino-soviético). Un año después, en 1955, Jrushchov viajó a la capital yugoslava de Belgrado, para intentar normalizar sus relaciones con el mariscal Josip “Tito” Broz, después de la ruptura de 1948 entre éste y Iósif Stalin. Posteriormente tendría un encuentro con el entonces presidente de los Estados Unidos, el general Dwight Eisenhower, que culminaría con la propia visita de Jrushchov a los EE.UU. durante 1959.

El deshielo inició una transformación irreversible en la sociedad soviética, abriéndola a reformas económicas y un sutil incremento en el comercio internacional por parte del país, así como a contactos educativos y culturales, festivales, libros de autores extranjeros, películas foráneas, espectáculos artísticos, música popular, bailes y nuevas modas, además de un involucramiento masivo en las competiciones deportivas internacionales (este último en particular, ya había comenzado a partir de la participación soviética, pocos meses antes de morir el propio Iósif Stalin, en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952).

Esta cadena de pasos sin procedentes en la historia soviética, que tuvo su culminación con el muy simbólico retiro de los restos mortales de Stalin del mausoleo de Lenin, terminó liberando a la gente del miedo y de los excesos dictatoriales de antaño. No obstante, nunca finalizaría del todo la disimulada y subrepticia lucha “palaciega” de poder entre los elementos más bien “liberales”, la vieja guardia estalinista dentro del Kremlin y otros altos órganos soviéticos de poder político, pugna que a la larga terminaría debilitando la autoridad del propio PCUS.

El deshielo de Jrushchov permitió la relativa liberalización de la información en los estatales medios de comunicación, las artes y la cultura; asimismo la URSS se abrió al mundo parcialmente a través de festivales internacionales, el permiso de exhibición o proyección de películas extranjeras y la eliminación de la censura sobre ciertos libros nacionales y foráneos prohibidos durante el largo régimen estalinista. Además, el relajamiento de la censura experimentado durante ese período también permitió nuevas formas de entretenimiento en la entonces ascendente televisión soviética, que iban desde desfiles y celebraciones masivas, música popular o varios espectáculos de variedades hasta sátiras y comedias o el programa nocturno de TV Golubóy Ogoniok.

De acuerdo a Serguéi Jrushchov, hijo de Nikita, tales actualizaciones políticas y culturales ayudaron a liberar las mentes de millones y cambiaron la conciencia pública de varias generaciones de personas en la Unión Soviética”[8]

Jrushchov y Stalin

El líder supremo Iósif Stalin junto a un joven Nikita Jrushchov, en el Kremlin, durante 1936.

El deshielo de Jrushchov tuvo su génesis temprana en la escondida y sutil guerra de poder “de palacio” que estaba teniendo lugar entre los antiguos lugartenientes de Stalin, en relación a quién sería el efectivo sucesor del fallecido líder supremo.[1]

Sobre la superficie, el Ejército Rojo y la dirigencia soviética parecían estar unidas después de la victoria soviética en la Gran Guerra Patria (el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial). No obstante, las ambiciones ocultas de los altos funcionarios que rodeaban a Stalin además de las propias sospechas y hasta paranoia de este último, habían hecho que Jrushchov sólo confiase en ellos para la eventual lucha política por la sucesión que se avecinaba.[10]

La lucha por la sucesión ya se estaba gestando subrepticiamente durante los últimos años de vida de Iósif Stalin, el propio Nikita Jrushchov se estaba preparando para ser un muy importante jugador dentro de esa pugna,[1]​ la cual alcanzaría la superficie poco después de la muerte del líder supremo de la URSS en marzo de 1953.

Para cuando finalmente se produjo la muerte de Stalin, los hombres de confianza de Nikita Jrushchov ya estaban repartidos por varios puestos de la jerarquía soviética, algunos de los cuales eran clave. Esta ventajosa situación le permitió a Jrushchov remover o (excepcionalmente) ejecutar a sus principales oponentes para luego introducir algunos cambios en la rígida jerarquía y hasta en la ideología soviética.[1]

La dictadura totalitaria de Stalin había alcanzado nuevos extremos en cuanto a sus notables abusos y hasta brutalidades, como las deportaciones de nacionalidades “rebeldes” a Siberia (algunas de las cuales fueron mencionadas por Aleksandr Solzhenitsyn en su célebre libro Archipiélago Gulag), el "caso de Leningrado", el supuesto “ complot de los médicos” y ataques oficiales contra los escritores y otros intelectuales.

Al mismo tiempo millones de soldados y de oficiales soviéticos que habían combatido en Europa Central se habían percatado -más allá de la destrucción- del mayor nivel de vida en comparación con el de la Unión Soviética. Bajo órdenes de Stalin, algunos de ellos fueron arrestados y castigados nuevamente, incluyendo el popular mariscal Gueorgui Zhúkov (que sería relegado) y otros generales soviéticos de primera línea, quienes supuestamente se habían excedido con los trofeos que habían saqueado de la derrotada Alemania nazi. El botín de guerra fue confiscado por el aparato de seguridad de Stalin, lo que hizo que Zhúkov se sintiese humillado, convirtiéndose con el tiempo en cada vez más anti-estalinista.[12]

La estratégica y simbiótica unión temporal entre Nikita Jrushchov y el mariscal Gueorgui Zhúkov estaba basada en sus diferentes trasfondos personales, intereses y debilidades propias:[12]

En 1953 el mariscal Zhúkov ayudó a Jrushchov a deshacerse de Lavrenty Beria,[1]​ quien aún ocupaba el importante cargo de vice primer ministro. Este, que había llegado a ser mano derecha de Stalin, cayó definitivamente en desgracia y fue sumariamente ejecutado en Moscú, al igual que algunas otras figuras del círculo íntimo (o más o menos íntimo) que tuviese Stalin en vida.

Pronto el nuevo líder soviético ordenaría la liberación de millones de prisioneros políticos de los campos de trabajos forzados del sistema Gulag. Durante el gobierno de Jrushchov el número de prisioneros políticos y de conciencia en la Unión Soviética descendió de manera muy notable, desde los 13 hasta los 5 millones.

Nikita Jrushchov también fue padrino político del entonces ascendente Leonid Brézhnev.[12]

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